Enero 18 del 2014

Hay algo dentro de nosotros que puede sabotear todos los esfuerzos que estamos haciendo por renovarnos: el rencor o resentimiento.

Decimos que sentimos rencor por algo que nos hizo otra persona y gastamos una gran cantidad de energía en elaborar estrategias para vengarnos y para castigarla. Queremos que sufra.

Lo que obtenemos es algo muy diferente. Lo más probable es que la otra persona ya haya olvidado lo que hizo o dejó de hacer, que no le dé importancia porque forma parte intrínseca de su manera de comportarse en lo cotidiano, en especial contigo.

Así que, mientras tú te “cocinas en tu propio jugo”, él o ella van tan campantes por la vida. Y la metáfora de cocinarte es una realidad, cada vez que reactivas en tu memoria la ofensa (o lo que tú consideras una ofensa) generas una serie de reacciones bioquímicas en tu organismo que, como no son canalizadas, se van a volver en tu contra y empezarás a sufrir enfermedades psicosomáticas.

Recuerda: el rencor puede causar cáncer.

Detrás del rencor está la ira que sentiste cuando sufriste la agresión física, verbal, psicológica, o cuando pensaste que la sufrías.

Vamos a ver ejemplos:
• Se me cayó el niño. No se te cayó el niño, el niño se cayó. No se trata de gramática, se trata de hacer que las cosas te pasen a ti, cuando le pasan a otros. Todos escucharon el llanto del niño y tú sentiste coraje con él porque no se callaba. Puede ser que te sientas responsable de esa caída. ¡Acéptalo! Di: Se cayó el niño porque se me olvidó cerrar la reja de la escalera.

Mi marido me golpeó. Esa es una agresión física y nunca, por ninguna razón, es positivo permitirla, ni tolerarla. Pon límites y actúa. Busca ayuda de grupos especializados en esa conducta. Asesórate sobre todo lo que puedes hacer. Tienes derecho a estar enojada. Vuelca esa energía en acciones para protegerte a ti y a tu familia. No caigas en el rencor. Él está enfermo, toma las medidas necesarias para que reciba ayuda., o pon distaqncia de por medio.

Reconocer que las personas que nos agreden lo hacen por alguna patología suya, no nuestra, evita que sintamos rencor, lo que no borra la necesidad de poner LÍMITES.

Haz una oración para que tu Poder superior le ayude a encontrar la luz y entre la paz en el alma de todos los que te ofenden.

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