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Agosto 14 del 2014

Renovación 227

¿Qué hacer cuando alguien nos agrede una y otra vez?

Si es alguien que podamos alejar de nuestra vida, o alejarnos de la suya, vamos a hacerlo.

Si no podemos alejarnos porque es un familiar directo, y sus agresiones no son físicas
sino verbales, podemos emprender ciertas acciones:

• Guardar una distancia emocional.

• Reafirmar que no somos los responsables de su conducta, ni de su cambio, ni de su crecimiento, ni de sus problemas.

• Aceptar que sólo él o ella podrán decidir cuándo enfrentar su realidad y cerrar sus heridas.

• Hacer un ejercicio de empatía para ver si sus ofensas son un grito de auxilio.

• Detectar cuál es el juego psicológico en que están y salirse de él.

• Todos los días enviarle energía positiva mediante:
o Una bendición
o Una oración
o Un pensamiento positivo
o Una visualización.

• PONER LÍMITES:
o Escucha activa.

o Interrumpir la conversación si empieza a agredir y retirarse.

o Evitar discutir, confrontar, enfrentar, a la persona.

o Reconocerle algo positivo y decirle que no estamos dispuestos a recibir agresiones de nadie.

o Evitar la convivencia al máximo, hasta que muestre signos de que está trabajando en sus conflictos.

o Mantener un trato cordial y amable, superficial y diplomático.

o Facilitarle información, en forma indirecta y no verbal, sobre fuentes de apoyo: folletos de grupos de autoayuda, libros, instituciones, asesorías.

o Cuando sea factible, decirle algo positivo que haya hecho, sobre su vestuario, sobre su persona, sin esperar nada a cambio.

o Mantener la congruencia = pensar, sentir y actuar en la misma frecuencia.

o Sostener nuestra conducta en el tiempo.

Vamos a modelarle a ese ser querido, que está actuando en una forma equívoca, cómo se manejan las situaciones difíciles con asertividd.

Mayo 31 del 2014

Renovación 152

Cuando modificamos nuestra manera de pensar y de sentir y, por lo tanto, nuestro comportamiento, es probable que las relaciones con las personas que nos rodean cambien también. Ello se debe a que con muchos de ellos hemos estado en juegos psicológicos, en una situación viciada y no sana.

Es el momento de abrirnos a nuevas amistades, a entablar relaciones con grupos diferentes, con los que compartamos metas, por ejemplo, el de las clases de computación, de tenis, de cocina, de la universidad. Ahí conoceremos a muchas personas y, tal vez con una o dos podamos iniciar una amistad que nos brinde ratos amables.

Con las personas disfuncionales pondremos distancia, ya sea poco a poco o en forma radical. Recordemos que “a la única persona que puedo cambiar es a mí mismo”, por lo que si ellos siguen en su patología, no tiene sentido seguir conviviendo con ellos.

Esto se dificulta un poco cuando se trata de la familia cercana. Es conveniente poner distancia, escucharlos, poner límites para que no entren a nuestra intimidad, proporcionales información sobre la ayuda que estamos recibiendo, dejar a la mano libros, folletos, anuncios de cursos para dejar la codependencia, sin decir nada más, y darles mucho cariño, tenerles paciencia, compartir con ellos alegrías y logros.

Enero 23 del 2014

¿Cuántas veces culpamos a los demás porque hacen esto o lo otro que nos perjudica, nos lastima, nos duele? Lo más probable es que sean muchas las ocasiones que hemos caído en esta trampa.

Los demás pueden comportarse de una forma positiva, asertiva, errónea, agresiva, lesiva, mal intencionada, o riesgosa para nuestra estabilidad física, mental, emocional.

Eso es lo que hacen ellos. Es nuestra responsabilidad:
• Aceptar esas conductas y aprobarlas
• Rechazar ese comportamiento y acotarlo
.

En el primer caso, cuando se trata de una conducta positiva, es conveniente aceptarla. Si no vamos a beneficiarnos en este momento, igual podemos agradecerla y reservar la aplicación para más adelante.

Si es una agresión de cualquier tipo, nos toca rechazarla, cuestionarla, y tomar todas las medidas necesarias para que no se vuelva a repetir.

Esto lo traduciremos como: ¡Poner límites!

¿Cuántas veces nos hemos quedado callados ante una agresión física o verbal? Nos quejamos y quejamos, y no hacemos nada por evitar que la conducta se repita.

Vamos a poner límites. Tienes derecho a ser tú, a equivocarte, a decidir. Tienes derecho a rechazar a quienes te agreden y pretenden lastimarte. Aprende a decir NO a tiempo.

Tú vales mucho. No permitas que pretendan aminorar tu fuerza, disminuir tu autoestima, socavar tu YO.

Empieza a poner límites ¡HOY! Puedes hacerlo.

Enero 18 del 2014

Hay algo dentro de nosotros que puede sabotear todos los esfuerzos que estamos haciendo por renovarnos: el rencor o resentimiento.

Decimos que sentimos rencor por algo que nos hizo otra persona y gastamos una gran cantidad de energía en elaborar estrategias para vengarnos y para castigarla. Queremos que sufra.

Lo que obtenemos es algo muy diferente. Lo más probable es que la otra persona ya haya olvidado lo que hizo o dejó de hacer, que no le dé importancia porque forma parte intrínseca de su manera de comportarse en lo cotidiano, en especial contigo.

Así que, mientras tú te “cocinas en tu propio jugo”, él o ella van tan campantes por la vida. Y la metáfora de cocinarte es una realidad, cada vez que reactivas en tu memoria la ofensa (o lo que tú consideras una ofensa) generas una serie de reacciones bioquímicas en tu organismo que, como no son canalizadas, se van a volver en tu contra y empezarás a sufrir enfermedades psicosomáticas.

Recuerda: el rencor puede causar cáncer.

Detrás del rencor está la ira que sentiste cuando sufriste la agresión física, verbal, psicológica, o cuando pensaste que la sufrías.

Vamos a ver ejemplos:
• Se me cayó el niño. No se te cayó el niño, el niño se cayó. No se trata de gramática, se trata de hacer que las cosas te pasen a ti, cuando le pasan a otros. Todos escucharon el llanto del niño y tú sentiste coraje con él porque no se callaba. Puede ser que te sientas responsable de esa caída. ¡Acéptalo! Di: Se cayó el niño porque se me olvidó cerrar la reja de la escalera.

Mi marido me golpeó. Esa es una agresión física y nunca, por ninguna razón, es positivo permitirla, ni tolerarla. Pon límites y actúa. Busca ayuda de grupos especializados en esa conducta. Asesórate sobre todo lo que puedes hacer. Tienes derecho a estar enojada. Vuelca esa energía en acciones para protegerte a ti y a tu familia. No caigas en el rencor. Él está enfermo, toma las medidas necesarias para que reciba ayuda., o pon distaqncia de por medio.

Reconocer que las personas que nos agreden lo hacen por alguna patología suya, no nuestra, evita que sintamos rencor, lo que no borra la necesidad de poner LÍMITES.

Haz una oración para que tu Poder superior le ayude a encontrar la luz y entre la paz en el alma de todos los que te ofenden.