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Junio 19 del 2014

Renovación 172

Si somos mujeres y estamos en una relación destructiva, es conveniente acudir a un grupo de ayuda especializada en el tema, pedir asesoría profesional individual, y trabajar libros que nos orienten para salir del caos emocional en que nos encontramos.

Los libros que valen la pena no son para leerlos como algo ajeno, sino para adueñarnos de ellos y hacerlos nuestros. ¿Cómo? Subrayar, utilizar un marcador de color, resolver las dudas que nos surjan en un cuaderno o libreta que tengamos siempre a la mano, investigar lo que desconozcamos del tema y de nuestra vida, orígenes, infancia.

Voy a recomendar, de vez en cuando, algunos libros que pueden ser de utilidad en nuestro proceso de renovación, así como datos sobre el autor o autora.

Varias amigas me han referido que un libro que les ayudó mucho fue: “ Mi marido me pega lo normal”. Agresión a la mujer: realidades y mitos”, del Dr. Miguel Lorente Acosta, editorial Planeta 2009.

Otros libros del Dr. Lorent:
• “AGRESION A LA MUJER: MALTRATO, VIOLACION Y ACOSO”. 1999.

• “EL ROMPECABEZAS: ANATOMIA DEL MALTRATADOR “. CRITICA, 2004.

• “LOS NUEVOS HOMBRES NUEVOS: COMO ADAPTARSE A LOS TIEMPOS DE IGUALDAD “. Crítica 2004.

• “TU HAZ LA COMIDA, QUE YO CUELGO LOS CUADROS” . Crítica 2014.

Miguel Lorente Acosta (España, 1962) es un médico y profesor universitario español, delegado del Gobierno para la violencia de género desde 2008, adscrito al Ministerio de Igualdad.

Doctor en medicina y cirugía y médico forense por oposición desde 1988. Profesor titular habilitado de medicina legal de la Universidad de Granada, es especialista en medicina legal y forense.

Fue director del Instituto de Medicina Legal de Granada y coordinador general de los Institutos de Medicina Legal de Andalucía. De diciembre de 2006 a 2008 fue director general de asistencia jurídica a víctimas de violencia de la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía. Posee numerosas publicaciones dedicadas especialmente a la violencia contra la mujer, la bioética y el análisis del ADN.

Marzo 10 del 2014

Renovación 70

Tener presente que no estamos solos en nuestro esfuerzo para renovarnos y ser mejores cada día es importante.

Todos contamos con algún familiar o amigo que puede darnos retroalimentación y alentarnos y, si no existiera esta posibilidad, están los grupos de ayuda en que podemos recibir mucho, al mismo tiempo que tenemos la oportunidad de dar.

Una persona comentaba que las personas adictas que van a grupos, por ejemplo los de AA, cambian su adicción al alcohol por la del tabaco o la comida. No es posible generalizar nuestros conceptos sin el riesgo de caer en el error. Puede haber casos y casos.

El asistir a un grupo no significa que “ya la hiciste”, que ya solucionaste el problema.

Para salir adelante, se requiere de una labor que persista en el tiempo, un compromiso total, la disciplina para seguir los pasos ya documentados para obtener resultados (doce pasos en AA), y la voluntad para cambiar.

Crecer es un proceso continuo que no se interrumpe. Si lo hacemos, nos volvemos obsoletos, ya que todo cambia a nuestro alrededor a una velocidad impresionante.

“Pediré y escucharé retroalimentación sobre el proceso de renovación que estoy haciendo, a las personas capacitadas para ello”

Enero 18 del 2014

Hay algo dentro de nosotros que puede sabotear todos los esfuerzos que estamos haciendo por renovarnos: el rencor o resentimiento.

Decimos que sentimos rencor por algo que nos hizo otra persona y gastamos una gran cantidad de energía en elaborar estrategias para vengarnos y para castigarla. Queremos que sufra.

Lo que obtenemos es algo muy diferente. Lo más probable es que la otra persona ya haya olvidado lo que hizo o dejó de hacer, que no le dé importancia porque forma parte intrínseca de su manera de comportarse en lo cotidiano, en especial contigo.

Así que, mientras tú te “cocinas en tu propio jugo”, él o ella van tan campantes por la vida. Y la metáfora de cocinarte es una realidad, cada vez que reactivas en tu memoria la ofensa (o lo que tú consideras una ofensa) generas una serie de reacciones bioquímicas en tu organismo que, como no son canalizadas, se van a volver en tu contra y empezarás a sufrir enfermedades psicosomáticas.

Recuerda: el rencor puede causar cáncer.

Detrás del rencor está la ira que sentiste cuando sufriste la agresión física, verbal, psicológica, o cuando pensaste que la sufrías.

Vamos a ver ejemplos:
• Se me cayó el niño. No se te cayó el niño, el niño se cayó. No se trata de gramática, se trata de hacer que las cosas te pasen a ti, cuando le pasan a otros. Todos escucharon el llanto del niño y tú sentiste coraje con él porque no se callaba. Puede ser que te sientas responsable de esa caída. ¡Acéptalo! Di: Se cayó el niño porque se me olvidó cerrar la reja de la escalera.

Mi marido me golpeó. Esa es una agresión física y nunca, por ninguna razón, es positivo permitirla, ni tolerarla. Pon límites y actúa. Busca ayuda de grupos especializados en esa conducta. Asesórate sobre todo lo que puedes hacer. Tienes derecho a estar enojada. Vuelca esa energía en acciones para protegerte a ti y a tu familia. No caigas en el rencor. Él está enfermo, toma las medidas necesarias para que reciba ayuda., o pon distaqncia de por medio.

Reconocer que las personas que nos agreden lo hacen por alguna patología suya, no nuestra, evita que sintamos rencor, lo que no borra la necesidad de poner LÍMITES.

Haz una oración para que tu Poder superior le ayude a encontrar la luz y entre la paz en el alma de todos los que te ofenden.