Octubre 11 del 2014

Renovación 285

En algunas ocasiones podemos ser nosotros los que recibamos la antipatía o el rechazo de alguien más, sin haber hecho nada para merecerlo.

Estamos trabajando en nuestro proyecto de vida, conservamos los valores morales y espirituales como una premisa en nuestros actos, no juzgamos ni criticamos a los demás porque sabemos que cada quien es responsable de sus actos, y sin embargo, ellos nos agreden, en forma pasiva o activa, nos rechazan y se sienten mal por nuestros logros.

En este caso, es posible que nosotros avancemos donde ellos se atoran, y por ello se sientan mal.

No vamos a dejar de crecer porque ellos no lo hagan.

Todos tenemos el potencial y las oportunidades de hacerlo.

Tal vez no es su momento por lo que no han podido iniciar o continuar su superación.

Lo que si podemos hacer es practicar la empatía, la generosidad, la tolerancia, la paciencia, y seguir modelando con humildad, por medio de nuestras acciones, el camino para mejorar cada día.

Tal vez nosotros seamos el Maestro para esa persona en algún aspecto.

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