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Octubre 11 del 2014

Renovación 285

En algunas ocasiones podemos ser nosotros los que recibamos la antipatía o el rechazo de alguien más, sin haber hecho nada para merecerlo.

Estamos trabajando en nuestro proyecto de vida, conservamos los valores morales y espirituales como una premisa en nuestros actos, no juzgamos ni criticamos a los demás porque sabemos que cada quien es responsable de sus actos, y sin embargo, ellos nos agreden, en forma pasiva o activa, nos rechazan y se sienten mal por nuestros logros.

En este caso, es posible que nosotros avancemos donde ellos se atoran, y por ello se sientan mal.

No vamos a dejar de crecer porque ellos no lo hagan.

Todos tenemos el potencial y las oportunidades de hacerlo.

Tal vez no es su momento por lo que no han podido iniciar o continuar su superación.

Lo que si podemos hacer es practicar la empatía, la generosidad, la tolerancia, la paciencia, y seguir modelando con humildad, por medio de nuestras acciones, el camino para mejorar cada día.

Tal vez nosotros seamos el Maestro para esa persona en algún aspecto.

Junio 11 del 2014

Renovación 163

Cada vez que juzgamos a los demás lo hacemos como una defensa para justificar nuestros errores, carencias, limitaciones.

Aquello que más criticamos es lo que más nos molesta, por tenerlo en demasía o por carecer de él Ya lo dice el refrán popular: “Dime de qué presumes, y te diré de qué careces”.

Seamos tolerantes con los demás, sin dejar de mantener los límites de nuestra autonomía. Si alguien se comporta en una forma mediocre, puede ser porque no sabe cómo hacerlo de otra forma, o porque tiene miedo de arriesgarse y hacer algo distinto a su rutina.

Sentirnos irritados por su mediocridad es nuestro problema, y conviene identificar qué hay detrás de nuestro enojo:
• ¿Temor de vernos reflejados en ellos?

• ¿Será que muy dentro de nosotros nos sentimos igual que ellos?

• ¿Miedo de que nos asocien con la mediocridad?

• ¿Necesidad de aferrarnos a nuestro perfeccionismo?

• ¿Inseguridad en nuestra valía?

• ¿Envidia del conformismo con que aceptan su situación?

Puede haber muchas razones. Vale la pena profundizar en lo que nos motiva a criticar y juzgar a los demás, en lugar de aceptarlos como son, sin pretender cambiarlos.

TANATOLOGÍA

Hay personas que trascienden en la vida, en ocasiones por una idea o un cúmulo de actos que los conducen a ser pioneros en alguna rama de la ciencia, el arte, el deporte, la política, el liderazgo, el altruismo.

Recién me informaron que murió Alfonso Reyes Zubiría, quien tuvo la visión de lo necesaria que era la disciplina de la tanatología para el bienestar de las personas, cuando en México no se manejaba el concepto. Abrió así una puerta para que muchas personas, miembros del equipo de salud y muchos otros ajenos a él, se avocaran a dar apoyo profesional a los enfermos terminales y sus familiares.

Por lo general, los visionarios pueden realizar sus sueños cuando cuentan con el respaldo material que solvente sus necesidades básicas, el apoyo incondicional de los suyos (pareja, padres, colaboradores, jefes), y cuenten con el carisma para vender su idea a los demás.

Reyes Zubiría tuvo todo lo anterior con “Pru”, su esposa, quien se entregó a apoyarlo en todos los sentidos, a ser el “ángel” oculto que cuidaba todo y daba todo, hasta llegar a convertirse en una paciente terminal ella misma.

Todos cometemos errores, algunos más graves que otros, y no nos toca a nosotros juzgar, criticar o condenar a quien los comete. Es nuestro privilegio el rescatar lo más valioso que nos transmiten los que abren senderos novedosos, los que aportan algo distinto, valioso, único.

Descanse en paz el doctor Alfonso Reyes Zubiría.

La lupa

Estamos acostumbrados mentalmente a juzgar a quienes nos rodean con una vara muy especial, sin recordar el refrán que dice: “Con la vara que midas, serás medid”, y como si tuviéramos una lupa, vemos de inmediato sus defectos, los que les falta, los aspectos negativos que muestran al vestir, andar, hablar, reír, actuar.

Una manera muy común de hacerlo es decir: Fulanito es encantador, pero feo como el solo. Zutanita se viste bien, pero siempre trae unos zapatos de viejos. Mi suegra es buena persona, pero muy vulgar. La vecina me cae bien, pero habla como cotorra, no se le entiende nada. Si nos expresamos así, encubrimos lo que nos impacta mencionando algo positivo en la primera frase, y después decimos pero esto o lo otro. En este caso, la preposición pero anula el valor de la primera frase u oración y la que cuenta es la segunda, la que no nos atrevemos a decir abiertamente.

¿Por qué hacemos esto? ¿Será una sensación de inferioridad la que nos hace buscar, a veces con lupa, los defectos o carencias de los demás? ¿Será acaso encontrar “consuelo” al darnos cuenta que hay muchas personas con esa “falla”, la que consciente o inconscientemente nos molesta? Puede haber muchas razones y tú puedes tomar un tiempo para encontrar las tuyas, o bien, decide erradicar el hábito de criticar y ver lo negativo en los demás (reflejo de lo que pasa en tu interior) y empieza a iluminar tu vida, y la de los demás, con comentarios, miradas, pensamientos, actos, positivos.

La invitación es a que encuentres tres cosas positivas en tres personas con las que interactúes o recuerdes hoy. La mecánica es que al ver a la persona, inmediatamente pienses algo positivo, sobre su persona, o cómo va vestida, o como se desenvuelve, etc. Si surge una idea negativa, bótala y regresa a lo positivo. Usa la lupa para ver todo lo positivo que hay en ti, que será mucho.