Jugar con la FE

Es una realidad que cada día se incrementa el número de personas que buscan encontrar en la Fe una satisfacción que la sociedad consumista en que vivimos no les ha brindado. El mundo globalizado, no sólo en aspectos positivos como la cultura, el arte, la ciencia, sino en cosas negativas como la delincuencia, adicciones, crímenes, perversión, etc., causa desasosiego y malestar, por lo que esperan encontrar algo nuevo a qué asirse para sentirse mejor.

Tenemos así un grupo muy numeroso que ha buscado en la filosofía oriental, indiscutiblemente digna de respeto y admiración, una nueva manera de pensar y tranquilizar su mente. Las complicaciones empiezan cuando hacen mezclas y, sin dejar sus creencias anteriores, introducen algunos conceptos y los adecúan a sus necesidades, por ejemplo: católicos que hablan de la “reencarnación”, lo que es contrario a su religión, que habla de la “resurrección de los muertos”. Finalmente, no viven en forma congruente ninguna de las religiones (budismo, hinduismo, catolicismo), y toman lo que les conviene de cada una.

Siempre ha habido Predicadores que aprovechan esta circunstancia y, si son buenos oradores, pueden tener una multitud de fans tras ellos. Además de ellos, ahora tenemos una invasión de personas de formación profesional (cuando la hay) muy distinta a las que forman el grupo de la neurociencia, entre ellas, la psicología y la psiquiatría, que hablan sobre la conducta humana y los vericuetos de la mente, de física cuántica, y de “milagros inesperados” obtenidos por el manejo de la energía mental.

Con tan solo leer algunos libros o tratados de Max Planck (1858-1947), físico alemán a quien se considera autor de la teoría cuántica, y que recibió el Premio Nobel de Física en 1918, podemos darnos una idea de lo que es la energía y de la interrelación que mantenemos con nuestro entorno en ese sentido.   Podemos recurrir también a diversas publicaciones de Albert Einstein (1879-1955) físico alemán, considerado como el científico más importante del siglo XX quien, en 1905 publicó varios trabajos que fueron la base para desarrollar la mecánica cuántica y la física estadística y en 1915 presento, ya reformada en el concepto de la gravedad, su teoría de la relatividad general. En 1921 le dieron el Premio Nobel de Física por su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico y sus aportaciones a la Física teórica.

Sin ser científicos podemos entender que nuestro organismo funciona por impulsos eléctricos que pueden ser medidos por electroencefalogramas (cerebro), electrocardiogramas (corazón), etc., por lo que aceptaremos que la esa energía tiene vibraciones, y que éstas salen de nuestro organismo hacía el exterior, donde interactúan con las vibraciones presentes ahí. Podemos admitir que puede haber modificaciones, tanto en el medio exterior, como en nuestro interior, por el intercambio de energía que se lleve a cabo, cambios que van a depender de muchas variables que vale la pena considerar y tomar en cuenta.

Si aceptamos esto, podemos aceptar que nosotros influimos y modificamos, en alguna medida, la energía exterior, con lo que la invitación es a GENERAR Y TRANSMITIR SÓLO ENERGÍA POSITIVA QUE MEJORE LA CALIDAD DE VIDA DE TODOS Y DE TODO LO QUE NOS RODEA.

Recibí un correo con un enlace de un video publicado en youtube, en el que un orador menciona brevemente algo de lo anterior, con lo cual coincidí. Invita a que el 12-12-12 (12 de diciembre del 2012, a las 12 horas), todos nos concentremos en la palabra amor, como catalizadora de energía positiva y la mandemos al universo para generar una modificación en la energía cósmica.   Esta iniciativa puede ser positiva, aunque me cuestiono la razón de la fecha y qué hay detrás de lo que no se dice. También me pregunto ¿Por qué no concentrarnos todos los días un minuto y emanar energía positiva al universo? ¿El ponerle una fecha para hacerlo masivo no es demorar lo que puede hacerse hoy? ¿Qué tal un hábito positivo y generoso todo los días? De cualquier manera, ahí tienen el dato, ustedes elijan la opción que les agrade.

En ese video hay una cosa que me hizo cuestionar todo lo positivo y verídico que el orador menciona antes: una filmación con un aparato de ultrasonido, que muestra la desaparición de un tumor canceroso de 3 pulgadas, en tan sólo tres minutos, mediante la energía que emanan tres personas que repiten una palabra como catalizador de la energía que va a destruir el cáncer. Ese film está editado y manipulado y me parece poco ético utilizarlo como herramienta de convencimiento sobre el manejo de energía positiva.

Hay pruebas científicas del poder de la Fe en la “curación milagrosa” de enfermedades terminales que entran en remisión o desaparecen, y hay constancia científica de la transmisión de energía positiva, lo cual nos lleva a aceptar que pueda haber casos asombrosos conectados con ellas. Soy testigo de muchos pacientes con diversos tipos de cáncer que salieron adelante mediante un trabajo integral que involucró su mente, su cuerpo, su Fe, sus creencias espirituales, su voluntad de vivir, entre otros muchos factores.

De ahí, a mencionar que en tres minutos, tres extraños pueden cambiar fisiológicamente la condición de un organismo humano enfermo, me parece riesgoso y delicado si lo leen o escuchan pacientes terminales. Si se divulga una información así, es obligatorio decir en qué clínica, cuándo, quién hizo la curación, en qué revista médica o universitaria se publicó esta práctica, qué institución propició y avaló las investigaciones y experiencias previas, cuáles son las estadísticas al respecto. En conclusión, dar un respaldo científico, veraz, reconocido y reconocible, y una fuente de acceso a información para que las personas interesadas puedan buscar por sí mismas lo que estoy planteando.

Por todo esto, los invito a cuestionar a este tipo de oradores que ofrecen “pruebas milagrosas”, sin un soporte científico, y a que investiguen sobre la física y la mecánica cuántica, que son temas apasionantes, aún para los legos. Los invito a buscar dentro de su corazón la Fe como una herramienta de aliento, sostén, impulso. Los invito a concentrarse cada día un minuto en su energía positiva y a enviarla al universo para que se una a la que ahí se encuentra. Los invito a vivir, pensar y actuar en forma positiva el mayor tiempo posible. Por supuesto que podemos cambiar al mundo si logramos cambiar lo negativo que hay en nosotros y generar el “efecto mariposa” energético positivo.

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