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Abril 17 del 2014

DUDAS
Escribió una persona en cuyo correo se percibe un gran desconcierto, dolor, enojo. Pienso que puede haber más casos así, por lo que me voy a referir al tema en general.

Reconoce que mantenía una relación de codependencia y que él era el controlador, con su esposa e hijos, a pesar de lo cual ella era muy cariñosa. Refiere que ella fue a pedir ayuda a un sacerdote y las cosas marchaban más o menos, hasta que encontró ayuda profesional, estableció una relación con su orientador, y se quiere ir a vivir con él.

Aquí hay varias cosas a tomar en consideración. «Las cosas marchaban más o menos«, ¿Para quién? Desde luego no para ella que buscó el apoyo de un sacerdote. Si éste le dijo que “tenía que cargar su cruz”, “amar, respetar y obedecer a su marido hasta que la muerte los separe”, y conceptos por el estilo, entiendo que ella haya buscado algún otro apoyo.

El señor no menciona si se trata de un psicólogo, psiquiatra, coaching, asesor matrimonial, que para el caso es lo mismo. En mi opinión personal, no es ético que ninguno de estos profesionistas establezca una relación amorosa con su paciente. ¿Por qué? Pues porque el paciente (asesorado) está vulnerable, está pasando por un torbellino de emociones y sentimientos que, es probable, no sepa manejar con Inteligencia Emocional, además de que tiene un patrón de búsqueda de pareja erróneo y disfuncional.

La atracción puede existir, en cuyo caso el profesionista canaliza a la persona con otro colega y se retira hasta que él o ella haya resuelto su situación, en un sentido u otro, esto es, pueda diseñar un Proyecto de pareja con su esposo y dedicarse ambos a construir la relación día a día, o romper la relación con un divorcio hasta haber cerrado todos los círculos emocionales.

Un divorcio no tiene por qué ser una tragedia. Puede hacerse en una forma madura, sensata, inteligente, sobre todo si hay hijos de por medio, lo que involucra un cierto grado de convivencia futura entre todos.

La persona que escribió dice que sigue amando a su esposa. Les acabo de recomendar un Libro para trabajar este punto: ¿Amor u obsesión? Mientras él no resuelva la situación emocional que lo hace necesitar una relación de codependencia, no va a haber “la cosa marcha más o menos” en sus relaciones amorosas. Así que la meta es que trabaje él y busque ayuda psicológica para él y los hijos.

Vale la pena hacer una tregua de no agresión mientras todos acuden a una terapia familiar especializada, muy bien recomendada por ser profesional, ética, respetable, actualizada, confiable.

El objetivo es que todos manejen sus emociones, resuelvan sus asuntos inconclusos y diseñen, o modifiquen, su Proyecto de vida personal (como individuos, como pareja si van a seguir juntos, o como familia de divorciados).

Les recomiendo mi libro de “La Inteligencia emocional en el divorcio”, de Editorial Trillas, que están utilizando muchos abogados en las negociaciones de la separación, y muchos consejeros matrimoniales para evitar el divorcio.

Agradezco la confianza de haber escrito y deseo que trabaje con un gran compromiso su situación. Dios está con ellos, es cosa de acercarse y hablar con él.

EXPLOSIÓN PEMEX 2013

En días pasados, hubo una explosión en el sótano de una torre de oficinas de la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), ubicada en la ciudad de México, Distrito Federal, con elevado número de personas fallecidas y más de cien heridos, de los cuales permanecen hospitalizados alrededor de 17 personas.  No enfatizo los datos duros ya que todos los conocen, porque han sido repetidos hasta la saciedad en todos los medios de comunicación masiva.

Sobre lo que sí quiero hablar es sobre las emociones que el evento generó en nosotros los capitalinos, y, en general en la mayoría de los mexicanos. La emoción primaria fue miedo.

No estamos acostumbrados a percances similares. A que tiemble muchas veces, todos los días, ya nos hemos ido acostumbrando, por ejemplo, el otro día sentí una sacudida brusca, seguida de un mareo momentáneo, y le pregunté a mi asistente si estaba temblando, a lo que contestó que sí, que ella había sentido lo mismo. Prendimos la radio, no dijeron nada de una alarma sísmica, por lo que seguimos trabajando. Diariamente tiembla alrededor de diez veces sin llegar a moviientos fuertes.

En esta ocasión, cuando escuchamos la noticia, lo primero que nos vino a la cabeza fue la palabra terrorismo (narco-terrorismo o terrorismo político). Ya sé que hay países, como España que padeció el ataque de ETA cientos de veces, para los que las explosiones pueden ser algo esperado, aquí no hemos sufrido esa tensión. Se trataba de un edificio emblemático de la economía mexicana (PEMEX), por lo que el recuerdo de las Torres Gemelas de Nueva York acudió momentáneamente a nuestra memoria.

Después del miedo, vino una sensación de indefensión, de desconcierto, de vacío, de inestabilidad, de incredulidad, mucho antes que el dolor emocional. Esto nos pasó a todos los que no estuvimos en el lugar de la explosión.

Para los que la vivieron en carne propia, podemos imaginar una descarga de adrenalina mil veces más fuerte generada por el miedo y el instinto de conservación. Los sentimientos de desconcierto, vacío, inestabilidad, incredulidad, asombro, indefensión, vulnerabilidad, precedieron al dolor físico por las heridas recibidas o a la preocupación por los compañeros o las pertenencia personales.

El calvario de quienes no encontraban a sus familiares entre los muertos o heridos. La esperanza de los que querían seguir buscando entre los escombros, aun cuando los encargados decían que ya no había víctimas ahí, mientras rememoraban a los recién nacidos que sobrevivieron sepultados más de una semana en las ruinas del Hospital General del IMSS, que se derrumbó en el temblor de 1985, sólo puede comprenderlo quien ha vivido una angustia paralela.

Pasados los días dijeron que había sido una explosión de gas, lo cual es inquietante, aunque menos que la palabra terrorismo. Hablamos de descuido, de negligencia…¿y de qué más? Los que no formamos parte de ese entorno, estamos más tranquilos, no así los que laboran en ese edificio o en los edificios contiguos de la misma empresa, ellos traen el miedo circulando en la sangre.

Es conveniente que busquen ayuda profesional, que puede ser psiquiátrica, psicológica o tanatológica, y que pongan especial cuidado en no caer en manos de charlatanes. Nosotros les enviamos un abrazo solidario con un pensamiento firme, lleno de energía positiva, de que van a encontrar la luz en su camino.

Todos podemos reflexionar, una vez más, que la Muerte, nuestra compañera día y noche desde que nacimos, puede estar a la vuelta de la esquina, y por ello, poner en orden nuestras vidas, no sólo papeles o documentos, si no cerrar círculos emocionales, priorizar lo relevante, lo trascendente, lo valioso, sobre lo material y efímero.

Renovemos la fe en nosotros mismos y sigamos nuestro camino eliminando basura emocional y viviendo en el Amor.