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PRESOS POLÍTICOS

“No es lo mismo que lo mesmo”

Cuando planteo un tema, por lo general, primero defino de qué voy a hablar para qué todos sepamos de qué se trata. Como sigo en el asombro por lo que está pasando en España, voy a abordar el asunto de los “presos políticos”, con las definiciones de la RAE:

PRESO. Del lat. prensus, part. pas. de prehendĕre ‘coger’, ‘arrestar’.

POLÍTICO 1. adj. Perteneciente o relativo a la doctrina política. 2. adj. Perteneciente o relativo a la actividad política.

GOBIERNO. Acción y efecto de gobernar o gobernarse. 2. m. Órgano superior del poder ejecutivo de un Estado o de una comunidad política

DEFINICIÓN DE FUNCIONARIO DE GOBIERNO

  • Un empleado, un funcionario o un oficial de cualquier gobierno, agencia, ministerio o departamento de gobierno (a cualquier nivel y en cualquier país).
  • Toda persona que actúe en nombre de un gobierno, en cualquier ámbito.
  • Un partido político o cualquier funcionario de un partido político, incluidos candidatos a cargos políticos.
  • Un funcionario o un empleado de una empresa, compañía de servicios públicos u organizaciones controladas en forma total o parcial por el gobierno (por ejemplo, una empresa de telecomunicaciones estatal).
  • Un funcionario o un empleado de una organización gubernamental internacional, como Naciones Unidas o el Banco Mundial

http://www.laureate.net/~/media/Files/LGG/Documents/Legal/CodeOfEthics/Government%20Official%20Definition%20ES.ashx).

Cualquier ciudadano, funcionario de gobierno o no, que viva en un país bajo un Estado de Derecho, estará obligado a cumplir ciertas leyes y normas que rigen su conducta. Transgredir o actuar en contra de esas leyes se considera un delito. Todo delito conlleva una punición de acuerdo con la gravedad y daño que cause. Esa punición puede ir desde una multa hasta la cárcel. Espero que, hasta aquí, todos estemos de acuerdo.

En Cataluña se dio el caso de unos funcionarios de gobierno, encabezados por el presidente que, en lugar de gobernar para todos, utilizaron los fondos públicos para armar y estructurar una rebelión contra el sistema establecido, esto es, el que establece que Cataluña forma parte de España. Desviaron dinero, tiempo y esfuerzo para esta causa que tenía como fin lograr la independencia de Cataluña y que ésta fuera un País más reconocido por la Unión Europea.

Se les advirtió, en todos los tonos, que era anticonstitucional e ilegal lo que hacían (DELITO), pero ellos siguieron adelante; convocaron a reuniones multitudinarias donde manejaron emocionalmente a los participantes para que apoyaran su ideología.

Decidieron, unilateralmente, que iban a realizar unos comicios para declarar su independencia. Se les advirtió que no se toleraría dicha práctica y se les pidió, en todos los tonos, que volvieran al Estado de Derecho que estaban violentando. Siguieron adelante. Citaron a una multitud, la incitaron a utilizar la fuerza y la violencia para robarse urnas, impedir el paso de la policía, hasta se dio el caso de que las personas votaran varias veces sin identificarse, en fin, hicieron una parodia de votación y dijeron que la mayoría de los catalanes quería la independencia. Tengo entendido que la proporción de los que sí quieren la independencia es del 26.66%, lo cual no significa la mayoría de la población.

Sus peroratas eran que SÏ querían dialogar con el Estado, claro que desde su plataforma de independentistas.  Lo que yo entiendo es que ellos habían cometido uno o varios delitos y que, desde su posición de delincuentes, querían dialogar con la autoridad para que ésta reconociera que ellos tenían la razón. ¡Déu Meu! ¡Mon dieu! ¡My God! ¡Dios Mío!   Al decirlo en varias lenguas, emulo a Puigdemont en sus últimas intervenciones, para que me entiendan todos. ¡Se necesita ser retrasado mental para asumir esa posición tan propia de adolescentes irresponsables, no de un presidente!

La premisa es:

  • Si cometo un delito puedo terminar PRESO.
  • NO SE METE A LA CÁRCEL A LAS PERSONAS POR SUS IDEAS, SINO POR SUS ACCIONES, las cuales deberán ser comprobadas a la vista de todos.
  • Voy a la cárcel por lo que hice, no por lo que pienso o por mis creencias. Son mis actos los que son sujetos de juicio y punición. Si yo creo que “Alá es grande”, “El Pato Donald es lo máximo”, “Yo soy Napoleón”, y no hago nada en contra de las leyes, no voy a ir a dar con mis huesos a prisión.
  • Por lo tanto los presos son delincuentes, se les detiene por el daño que hicieron, no por su ideología. No se encarcelan las ideas (religiosas, políticas, sociales) sino a las personas que actuaron contra la Ley.
  • HAY POLÍTICOS PRESOS, personas que violentaron e incumplieron la ley, así como puede haber PRESOS CARPINTEROS, MÚSICOS, ETC., POR LO QUE NO HAY PRESOS POLÍTICOS.

Los independentistas van a enarbolar esa bandera: ¡Presos políticos!, y no faltará personas ignorantes que se dejen manipular por esa frase, sin pensar ni analizar todo lo que yo he hecho aquí.

Por favor hermanos catalanes, ustedes son y han sido siempre un pueblo culto e inteligente que ha sido el orgullo de España. Es hora de dejar de actuar visceralmente, de no canalizar las frustraciones personales en una lucha equívoca y sesgada.  Utilicen toda su energía en lograr que las más de 2000 empresas que han huido de Cataluña regresen, que Cataluña  vuelva a ser uno de los puntos turísticos más visitados de España, en lograr el bienestar de todos. Voten con la cabeza en su lugar. No se dejen manipular. Piensen en el bien de todos.  Gracias.

 

DLLLLL

 

 

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COMETER ERRORES

 

Todos cometemos errores, en ocasiones con mucha frecuencia, o puede ser que sea raro que incurramos en ellos.

¿A qué se debe esto?  A una ecuación muy simple:

Error + aprendizaje = menor probabilidad de repetir el mismo error en el futuro.

Así de sencillo. Si cuando nos equivocamos, reconocemos el error, sin perder el tiempo en  buscar los orígenes del mismo, sino cuál es la respuesta que corresponde al estímulo, y procedemos a ejecutarla, habremos avanzado mucho en el camino. Después, si repetimos con frecuencia la misma acción errónea, podremos buscar y encontrar qué es lo que nos lleva a un camino equivocado.

Veamos un ejemplo: Yo me enojo porque mi marido llegó tarde sin avisar y le grito y reprocho su acción de mala manera, le digo que nunca me tiene consideración, etc.  ¿Corresponde la intensidad de la respuesta al estímulo recibido?

Puedo, en lugar de enojarme con anticipación a su llegada, evaluar si hemos acordado la premisa de avisar si vamos a retrasarnos como una muestra de respeto al tiempo del otro, y para evitar que la inseguridad en que vivimos se adueñe de quienes nos esperan, y planeo cómo podemos hacerlo en el futuro. Es factible que, en lugar de gritar, agredir, insultar, reprochar cosas del pasado, le pregunte qué paso, lo ESCUCHE (no lo oiga) y, de acuerdo a su respuesta, entable un diálogo asertivo cuyo objetivo sea evitar que se repita la falta otra vez, para así poder comunicarnos y no caer en un monólogo compartido en que a ninguno de los dos le interesr lo que piensa, siente, dice el otro, sino manifestar una frustración que puede no proceder del hecho de que la pareja llegue tarde.

Esto podemos extrapolarlo a todos los enojos que vivimos en el día a día. Evaluemos si nuestra respuesta ante un error, una falta de consideración, o una agresión, es proporcional al estímulo recibido.

¿Cuándo me enojo, JUZGO, insulto, descalifico, agredo, magnifico el error o la falta cometida para justificar una acción vengadora, aniquiladora, violenta, depredadora, en contra de la persona que se equivocó o me agredió?

En el caso de una agresión, ya sea física, verbal o psicológica, es necesario poner un límite contundente y firme para no permitirla bajo ningún concepto.

Si se trata de errores cuyas consecuencias no son graves, analicemos si nuestra respuesta es ecuánime, asertiva, inteligente, proporcional al estímulo negativo recibido aquí y ahora.

Hay quienes tienen una personalidad histriónica, y  elaboran un drama desproporcionado,  enarbolan la bandera de la justicia y, de inmediato van a incitar a los demás a que se unan con ellos para que reafirmen su JUICIO hecho a priori, a “bote pronto”, en lugar de analizar los hechos, buscar y encontrar soluciones, rescatar lo positivo de la vivencia para sumar experiencia y conocimientos para la persona que cometió el error y para ella.

Revisemos cómo respondemos a la frustración, cómo actuamos cuando no entendemos qué esperan de nosotros. ¿Lo hacemos con Inteligencia Emocional o aprovechamos la ocasión para sacar el enojo acumulado en el pasado? ¿Por qué y para qué “guardamos” la ira en lugar de manejarla?

NOSTALGIA 15 DE SEPTIEMBRE 2015

NOSTALGIA

Encontré a muchas personas, de diverso nivel socio- económico y cultural, que sentían, igual que yo, nostalgia de un pasado que parecía remoto en el tiempo, dispersos los recuerdos por la avalancha de sucesos informativos que nos inunda cada día.

¿Festejar qué y cómo nos preguntamos ante la fecha del 15 de septiembre?

Acudieron a la conversación el entusiasmo con que nuestros padres adornaban la casa y los vecinos, las suyas, con lo que el barrio tenía un tono tricolor festivo muy agradable.

Comentamos también el respeto con que cantábamos el himno y gritábamos “Viva México”, con un espíritu patriota, no patriotero.

La convivencia amable, sin la necesidad de alcoholizarse en un vano intento de olvidar la corrupción, la violencia, la inseguridad, la pobreza que nos afecta a todos, no nada más a los 60 millones de mexicanos que la padecen en forma directa.

La imagen austera de un Presidente que no quería ser “original” y no modificaba el grito del Cura Hidalgo. Un personaje respetado y respetable, aún por sus opositores.

Recordamos cómo los niños y jóvenes salían a la calle a “tronar cuetes”, cuando todavía la calle era el espacio obligado de todos nosotros destinado a jugar a policías y ladrones sin el temor de que aparecieran a cada instante los “de verdad”, un lugar para montar bici o platicar, donde lo que prevalecía era la libertad.

¿Celebrar qué? ¿Vivir secuestrados en nuestras casas, tras cerrojos, alambradas, alarmas? ¿Saber que la corrupción y la impunidad son el día a día que nos abruma con su presencia incesante?

Si vamos más allá y tomamos conciencia de lo que está pasando en el mundo en general: miseria, hambre, guerra, el éxodo de familias con niños y de niños sin familia que huyen de la muerte directa o indirecta, veremos que no es el momento de festejar, es el momento de orar, de meditar, de unir la energía renovadora y hacer algo por los demás, por todos los que necesitan una mano amiga.

No nos sintamos orgullosos de tener ejércitos y armas. Vamos a crear y consolidar la conciencia de la solidaridad social, que nos caracterizó en 1985 como un pueblo especial y único.

Julio 5 del 2014

Renovación 187

Tolerancia cero. Si, cero paso a la violencia contra nosotros, sea del tipo que sea: psicológica, física, emocional, sexual, económica, y provenga de quien sea.

Cero tolerancia para negarnos a abrir las puertas de la oportunidad de aprender, crecer, madurar, valorar la vida, unirnos al universo en un hito de amor infinito.

Cero tolerancia al autocastigo por no ser lo que queremos ser, por no lograr nuestros objetivos rápido y sin esfuerzo, por tener carencias, defectos, y un lastre emocional.

Cero tolerancia a la codicia, la envidia, el odio, los celos, el deseo de venganza, el rencor, el resentimiento, la desidia, la indiferencia, el orgullo y la soberbia.

Por otro lado, seamos pacientes y tolerantes con nosotros mismos y los demás.

Vamos a utilizar la empatía y la comprensión.

Vamos a recurrir a la solidaridad y la compasión.

¿ATAQUE DE PÁNICO O ACCIDENTE?

En el proceso de renovación que estamos llevando a cabo, es conveniente procesar los eventos que suceden a nuestro alrededor, en especial aquéllos que mueven intensamente nuestras emociones y/o sentimientos.

Hace unos meses, cuando hablé de superación y de los juegos paralímpicos de Londres, mencioné a Oscar Pistorius como un ejemplo vivo de cómo se puede superar una minusvalía y acceder a las metas más altas.   Les recuerdo que a Pistorius le amputaron las dos piernas a los once meses, y ahí empezó a evolucionar en un camino de fe, esperanza, fortaleza, tenacidad, optimismo, superación, programación mental hacia el logro, hasta llegar a correr en las Olimpiadas, no sólo en las que practican los discapacitados, sino contra corredores a los que no les faltaba nada, mucho menos, las piernas, mientras él traía sus prótesis de titanio. El atleta se convirtió en un héroe popular en Sudáfrica, admirado y querido por todos.

Por ello, la noticia de que había matado a su novia, durante la noche, mediante unos disparos de pistola, justo el día de los enamorados (14 de febrero), nos ha impactado a todos, en una forma u otra, en lo que parece se convertirá en un juicio mediático, parecido al de OJ Simpson quien, aunque todo mundo lo consideraba culpable, obtuvo un veredicto de inocencia.

En este caso no hay factores raciales involucrados. Los dos eran jóvenes, bien parecidos, triunfadores y personajes públicos. La defensa argumenta que él sufrió un ataque de pánico y disparó, presa del miedo, con la mala suerte de que era su novia quien estaba en el baño. Argumentan que la violencia endémica que padecen en aquel país, ha causado que la población viva con el miedo de ser robada, atacada, asesinada, afectó al atleta, quien tenía varias armas para su defensa.

Hay un argumento que puede resultar adverso a Pistorius, el informe del “Consejo de Investigación Médica”, realizado en Sudáfrica, que muestra que el índice de la violencia contra las mujeres supera la media mundial por un factor de cinco. Cada cuatro minutos, una mujer es violada y cada ocho horas, una es asesinada por su pareja o por un familiar.

El reto de los abogados defensores será demostrar que Pistorius sufrió un ataque de pánico y que por eso disparó. Aquí es donde es muy importante reflexionar sobre las condiciones que pueden llevar a una persona a vivir un ataque de pánico, los factores de ansiedad, antecedentes previos que han generado miedo, etc., un exhaustivo diagnóstico psiquiátrico para valorar las emociones o sentimientos que motivaron los disparos.

Nosotros no somos atletas, ni tenemos una historia de superación como Pistorius, y sí vivimos en un país donde la violencia y la impunidad hacen de las suyas todos los días, en especial, la violencia de género y la violencia intrafamiliar. ¿Es la solución armarnos hasta los dientes, como están haciendo los cuerpos especiales de seguridad que han surgido en los pueblos, y actuar por nuestra cuenta para defendernos? No se trata de leyes o de control, sino de un estado psicológico de indefensión e impotencia que puede ser mal manejado, o rebasarnos, en cualquier momento.

Una amiga, a quien quisieron asaltar saliendo de su casa, lo que evitó al ponerse en medio de la calle, enfrente de los coches que pasaban, con lo que se generó un desconcierto general e hizo que el delincuente huyera, no quería salir de su casa después del susto, porque tenía miedo. Finalmente razonó que el asalto no era contra ella en particular, sino contra cualquier persona (mujer) que tuviera la mala suerte de atravesarse en el camino del delincuente. Así que generó una serie de acciones preventivas para el futuro y siguió su vida cotidiana. Podía haber generado un trastorno de conducta y dejar de vivir con una mentalidad sana.

Aprovechemos esta desgracia para revisar nuestros miedos y sentimientos generados por sentir amenazada nuestra vida, nuestra familia o bienes, (nuestras fobias si existen), ver su origen, analizarlos, manejarlos y procesarlos. Si son muy intensos, o están causando que vivamos “a medias”, vamos a pedir ayuda profesional para que nos orienten cómo resolverlos.

La información está en todos los medios de comunicación, escritos y hablados. Yo me enteré por:

www.elpais.com    sábado 23 de febrero/2013 (pag 23)

www.milenio.com

 

Bomba de tiempo

Vivimos en una forma acelerada, el tiempo no alcanza para todo lo que pretendemos hacer en 24 horas, tal vez si existiesen días de 30 horas, lograríamos terminar nuestros asuntos pendientes. Si a eso le agregamos que los niños, que son una fuente de alegría y satisfacciones en ocasiones, la mayor parte del tiempo están probando hasta dónde llegan sus límites y encuentran a unos padres estresados, con poca paciencia, cansados, la situación se convierte en una bomba de tiempo.

Tenemos la tendencia a dejarnos llevar por los impulsos, y al tratar a nuestros hijos, repetimos muchas veces conductas erróneas que conllevan la falta de respeto hacia ellos, el ponerles etiquetas que los pueden llegar a marcar de por vida e, inclusive, podemos caer en la violencia y golpearlos.

Es probable que éste sea un patrón que aprendimos de nuestros padres y que hemos aplicado en la oficina, en nuestro trabajo, con nuestras amistades y vecinos, para ejercer el control.

Los padres agresivos se muestran satisfechos de lo sumisos y obedientes que se muestran sus niños, nada más que con ese control tiránico los alejan y pierden su confianza, demeritan su autoestima y puede ser que los orillen a buscar fugas para una realidad que los hiere y los lastima, y ya sabemos que hay tres tipos de fuga: la líquida, la sólida y la gaseosa, o sea, el alcohol y las drogas ingeridas, el exceso en la alimentación, y todo tipo de drogas inhaladas, además del tabaco.

La disciplina es una cadena de dos puntas. La ejercen y acatan las dos partes, unos como padres y otros, como hijos. La perseverancia, la consistencia, la congruencia, la paciencia, el respeto, son indispensables para aplicarla en forma positiva y asertiva.

Si les hablamos a los hijos con desprecio, comparándolos con sus hermanos o amigos, etiquetándolos con sobrenombres o adjudicándoles adjetivos calificativos negarivos como “inútil”, torpe”, “sucio”, “mentiroso”, estamos reforzando la conducta que queremos eliminar. Surte más efecto sembrar la conducta opuesta y cultivarla día a día.

Decirles “te lo dije” es parte de un juego psicológico al que el Dr. Eric Berne llamó “Te agarré desgraciado”(1). El escucharlo es irritante y genera un deseo de venganza y violencia que, si no pueden ejercer contra los padres, la aplicarán contra el perro, el gato, la mascota, el hermano menor, el primo que está de visita, etc.

Los niños aprenden jugando, eso es importante recordarlo. Ahora bien, es importante que aprendan que toda conducta tiene una consecuencia. Si la conducta es positiva, la consecuencia será positiva y, si por el contrario, la conducta es negativa, el resultado será una consecuencia negativa. No hablamos de castigos, sino de que los chicos aprendan a hacerse responsables de sus actos y de las consecuencias que estos traigan consigo.

Las consecuencias negativas se establecen desde el principio y se mantienen vigentes hasta que haya una negociación para modificarlas.

Recordemos la clave:

REGLAS CLARAS Y POCAS,   CONOCIDAS POR TODOS,   QUE SE APLIQUEN SIN EXCEPCIÓN.
Por supuesto que habrá ocasiones en que se puede ser flexible (una excepción, ocasionalmente). Si ya hay mucha rebeldía a ciertas reglas, vale la pena revisar si no son anacrónicas porque ya han pasado dos años, por ejemplo, lo que en un niño o joven es una eternidad porque ellos crecen por minutos. Es como si pretendiéramos que el chico utilice zapatos del 12 cuando su pie mide 16. Puede ser que su madurez sea mayor de la que nosotros queremos aceptar.

Es importante también que las reglas las apliquen “parejo” padre y madre (divorciados o no), abuelos, tíos, en fin, todos los que intervengan en el cuidado, educación y formación de los niños/jóvenes.

Hagamos de nuestra casa un hogar, un espacio de solaz y esparcimiento, de aprendizaje y de reposo cuando estamos cansados, de estímulo cuando andamos “ponchados”, de amor y aceptación incondicional.

NOVENA PUERTA: PERDÓN

La definición de perdonar puede tener varias acepciones:

  • Olvidar la falta que uno mismo o alguien más ha cometido.
  • No guardar rencor ni querer castigar a los que nos han lastimado o agredido.
  • No tomar en cuenta la deuda que alguna persona tiene con nosotros.
  • Librar a una persona del castigo que está estipulado por una falta cometida.
  • Pasar algo por alto para favorecer a alguien.

Así que tenemos que la palabra perdonar va de la mano con una falta o agresión, ya sea física, verbal, emocional, psicológica, que conlleva dolor, decepción, enojo, por lo que se dice pronto y cuesta mucho llegar a practicar el perdón.

Cuando somos niños aprendemos a “pedir perdón” y decimos:

 Mamá, perdóname, ya no lo vuelvo a hacer” – y a la vuelta de unas horas o unos días, repetimos la misma falta u omisión.

Esto puede convertirse en un patrón, por ejemplo, los misóginos que golpean a sus parejas, después de propinarles una golpiza,  les piden perdón, se hincan, lloran, prometen “portarse bien” en el futuro, y logran que ellas no los demanden o pidan el divorcio. Pasa un tiempo y, por quítame estas pajas, vuelven a recurrir a la violencia física contra ellas. Éste es un círculo vicioso que no va a romperse hasta que entren a tratamiento psicológico los dos y rompan con los patrones que los mantienen en esa relación destructiva, por lo que sii  tú padeces violencia de género,  retírate de ahí y encuentra ayuda cuanto antes, no te expongas, ni expongas a tus hijos a una dinámica patológica y criminal.

Los hijos suelen ser propensos a juzgar a sus padres y a guardarles rencor por algo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos eran pequeños. Aquí el perdón viene de la mano de la comprensión. Es necesario identificar, razonar, aceptar, que los padres hicieron lo que pudieron con lo que eran en ese momento de su existencia, que ellos son producto de la educación y formación que recibieron de sus padres y abuelos. Nadie puede dar lo que no tiene. Si ellos no tenían un patrón de padres amorosos, no pudieron abrazarlos, besarlos, mimarlos, todo que los niños esperában y/o necesitaban. Si los padres provenían de una familia disfuncional, es ahí donde se encuentra la raíz de la conducta que reprochamos. Acéptarlos como son y poner límites si es necesario para que no practiquen actitudes inadecuadas contigo y con tus hijos es lo indicado. El siguiene paso será manejar las emociones y sentimientos que surgieron ante la agresión u omisión de los padres pa así llegar a comprenderlos.

Perdonar al otro es entender sus motivos, sus necesidades, sus carencias, y  manejar en forma asertiva las emociones displacenteras que la agresión o falta cometida contra nosotros desata en nuestro interior, lo cual no implica que permita que me siga agrediendo o faltando al respeto una y otra vez. Te entiendo y no permito ni tolero que me agredas en ninguna forma, ni que me faltes al respeto.

Sólo cuando hemos logrado perdonar a nuestros padres y a las personas que nos han causado daño, nos damos cuenta que hay otra persona a la que conviene perdonar y esa prsona es uno mismo.

Les daré un ejemplo: una señora me comentaba que tiene quince años en una relación sin futuro con un hombre casado y lo culpa por “retenerla” en esa relación clandestina. Él puede ser egoísta, comodín, abusador, misógino, etc., ese es su problema, lo importante aquí es reconocer que ella ha querido permanecer en esa relación por algunas necesidades psicológicas específicas. Así que no es a él a quien requiere perdonar, él es como es, así se comporta y no va a cambiar, a la que le conviene perdonar es a sí misma, ya que se ha mantenido ahí para evitar el compromiso de una relación de pareja-pareja que implique una entrega total y un proyecto de vida en pareja.  El camino del auto-perdón es: reconocer su debilidad, trabajarla, elevar su autoestima, valorarse, aceptarse, lo cual le permitirá enfrentar sus errores y aprender de ellos. Flagelarse con el látigo de las siete puntas no sirve para nada, lamentarse “por el tiempo perdido”, tampoco. Tomar consciencia de que a la única persona que puede cambiar es ella misma, aceptarse, perdonarse y seguir adelante, es la respuesta asertiva a la situación en que se encuentra.

Si guardas rencor o resentimiento hacia alguien, es por una ira que no manejaste en su momento, enfréntala y canalízala para liberarte de ella. El rencor sólo puede hacerte daño a ti, la otra persona se queda tan campante. Acepta que no hay victimario si no hay una víctima que le permita agredirla. Por supuesto que hay casos de abuso sexual o psicológico en la infancia en que la persona es víctima sin poderlo evitar, si esa es tu situación, encuentra ayuda profesional especializada y trabaja tus emociones y sentimientos hasta llegar al perdón.