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Julio 12 del 2014

Renovación 164

Todos hemos tenido recaídas en nuestro camino de recuperación.

Sostener el paso incorporando nuevos pensamientos, emociones y conductas en nuestro día a día, conlleva mucho esfuerzo energía y, a veces, repetimos los patrones de conducta que estamos eliminando.

En lugar de sentirnos culpables y lamentarnos por los rincones, vamos a reparar el daño, a asumir las consecuencias de nuestro error, a perdonarnos y seguir avanzando por la ruta que hemos trazado para alcanzar nuestras metas.

Sentirnos avergonzados por nuestra vulnerabilidad, es una muestra de soberbia.

La vergüenza es hija de la exigencia estricta y rígida que nos imponemos en ocasiones. Somos humanos y podemos equivocarnos y aprender de nuestros errores.

En lugar de juzgarnos y castiganos por lo que hicimos “mal”, vamos a dirigir la vista hacia nuestro interior, a aceptarnos tal y como somos, mientras caminamos hacia la superación y el éxito.

Somos un producto inacabado en un proceso de mejora continua auto-sustentable.

Febrero 25 del 2014

Renovación 56

Para podernos renovar es importante que identifiquemos, reconozcamos y aceptemos:
* lo que somos,
* en que parte del camino estamos,
* cuál es nuestra ubicación en el proceso de crecimiento y aprendizaje.

Vamos a hacerlo. Vamos a entrar dentro de nosotros mismos y a aceptar lo que encontremos. Ese o esa persona somos nosotros. Un ser humano con muchas cualidades y defectos, habilidades y destrezas, un enorme potencial ya desarrollado para lograr sus metas, un potencial, aún mayor, que espera ser desarrollado para facilitar que triunfemos en la vida. También tenemos una mente y un corazón en crisis, o que ya ha resuelto los obstáculos y adversidades que se le han presentado y ha aprendido la lección implícita en cada situación.

Quitemos los velos del miedo y la vergüenza para aceptarnos tal y como somos.

Puede ser que los demás tengan expectativas acerca de nosotros, de lo que debemos hacer y de cómo debemos comportarnos, pensar, sentir, actuar. Esas son sus expectativas y no es conveniente que rijan nuestras vidas. Las que cuentan son las nuestras.

Vamos a separar lo que quieren o esperan los demás de nosotros, de lo que nosotros queremos de todo corazón hacer en la vida.

Seamos honestos con nosotros mismos y precisemos con detenimiento lo que deseamos y esperamos en la vida. Revisemos si es viable el proyecto que nos lleve a lograrlo, y demos el primer paso en firme rumbo al éxito.

SUICIDIO DE UN HIJO

Quiero dirigirme a los padres de jóvenes, niños y adultos, que se hayan quitado la vida. He mencionado en repetidas ocasiones que, para mí, el dolor más fuerte es la muerte de un hijo. Si esa muerte es además autoinfringida, el dolor es aún mayor.

Quiero decirles que entiendo su dolor infinito, el desconcierto enorme que los inquieta, sobre todo si fue sorpresiva la muerte y ustedes no tenían idea de que algo no andaba bien. Esto lo hago a nivel cognitivo, con la parte racional de mi cerebro, la que se ha preparado para apoyar desde el punto de vista tanalógico a personas que viven una experiencia traumática como ustedes.

A nivel emocional, puedo sentir el desgarramiento que sienten, como si los hubieran partido en pedazos, como si les hubieran arrancado algo de su cuerpo, de su alma, de su espíritu, el dolor físico que les quita el sueño, el apetito, las ganas de vivir.

Van a sentir que están dentro de una pesadilla y que, en cualquier momento, van a despertar y todo volverá a ser como antes. En algunos casos, el cerebro nos cuida y construye un muro de protección mientras recuperamos o adquirimos fuerzas para enfrentar la muerte de un hijo, en especial si fue él o ella quien tomó la decisión de matarse.

Las emociones de tristeza, ira y miedo van a apoderarse de su vida, día y noche. Ver su recámara, sus cosas, percibir su olor impregnado en la ropa, tocar sus juguetes, su computadora, sus libros, escuchar la música que le gustaba, todo va a inundarlos de una tristeza infinita.

Van a sentir una ira infinita contra ustedes, los médicos, sus maestros, sus amigos, sus familiares, por no haber detectado a tiempo que su hijo(a) tenía problemas psicológicos o psiquiátricos que lo podían llevar a suicidarse. Van a percatarse de muchos indicios que no vieron antes, tal vez de las ocasiones en que su hijo(a) decía que quería morirse, que estaba harto(a), que no podía más, y ustedes pensaron que era una forma de expresar su enojo.

Van a sentir miedo de que sus otros hijos puedan tener ideas parecidas, de que su compañero no “aguante” el impacto de esta muerte no esperada, de los comentarios de la familia, del juicio de la sociedad, de lo que será de sus vidas sin ese hijo o hija tan querido.

Como un torbellino se van a presentar los sentimientos también: la culpa, la vergüenza, la confusión, la envidia, el rencor, el temor.

No hay escapatoria. Van a pasar por una vorágine de emociones y sentimientos. Por favor, si no pueden manejar los primeros y procesar los segundo, encuentren apoyo tanatológico en un psiquiatra o psicólogo experto en el tema, o en un Tanatólogo(a) profesional con experiencia y ética.

El duelo va a ser largo y doloroso, prepárense para ello. Vívanlo a conciencia para volver a tener equilibrio en sus vidas. Piensen que su hijo o hija está ya en otro plano donde no sufre aquello que lo amenazaba en la tierra, que está tranquilo, que eso fue lo que quería hacer, su decisión.

No hay respuesta para las preguntas: ¿Por qué? ¿Por qué él o ella? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no me di cuenta? ¿Por qué no le dediqué más tiempo? ¿Por qué se mató de esa manera? ¿Desde cuándo tomó la decisión? Y otras parecidas.

Hay respuestas a otras preguntas que van a llegar más adelante, que ayudarán a aceptar su partida en solitario, tal vez a corta edad, y van a incorporarlo a su narrativa personal en otra dimensión.

No están solos en su dolor. Hay muchos padres que han vivido, o están viviendo, una experiencia similar, y hay grupos de apoyo especializados para ustedes.

Sobre todo, no están solos porque tienen a Dios, a su Poder Superior que los va a proteger y cuidar, aun cuando ustedes se enojen mucho con Él por no haber evitado que su hijo se matara. Hagan mucha oración aunque no practiquen una determinada religión, y si son practicantes activos, recen también.

Piensen en su hijo o hija como era antes de irse, en los muchos o pocos años que tuvieron el privilegio de acompañarlo en el camino. Recuerden sus risas, sus berrinches, sus logros, sus dudas, sus anécdotas simpáticas. Les dará fuerzas mientras manejan su duelo.

Desde mi corazón, les mando un abrazo con todo cariño lleno de energía positiva para que los apoye en la difícil tarea que tienen por realizar. Sé que van a salir adelante. ¡Qué Dios los bendiga!

Enero 12 del 2014

Es posible que en ocasiones sintamos que no podemos salir de una situación difícil en la que estamos sumergidos. Utilizo este verbo porque cuando esto sucede decimos que “estamos con el agua al cuello”.

Si la situación es económica, puede ser resuelta de una manera u otra. Será necesario ampliar nuestros horizontes de búsqueda de ingresos mediante otros ángulos, otras posibilidades, para lo cual conviene mantener “la cabeza fría”, o sea, eliminar la ansiedad para poder pensar con claridad.

Si la situación es un conflicto emocional, se requiere aplicar la Inteligencia emocional y, con toda honestidad, identificar y manejar las emociones displacenteras auténticas (ira, miedo y tristeza) que estamos sintiendo, y procesar los sentimientos que nos tienen paralizados, angustiados, aterrados, como pueden ser la culpa, vergüenza, rencor, envidia, celos, etc.

Las emociones no se reprimen porque si lo hacemos vamos a pagar un alto precio en nuestra salud. Podemos controlarlas momentáneamente si es necesario para canalizarlas y analizar su origen en cuanto sea posible.

Conviene manejar una emoción displacentera a la vez hasta cerrar el círculo emocional y darnos la autoprotección necesaria durante el proceso.

El primer paso es identificar emociones y sentimientos, aceptarlos y trabajarlos.

No hay otra salida. No se van a ir o a resolver con el tiempo.

Podemos hacerlo. Hoy es un buen día para poner en marcha está “limpieza emocional.

ELECCIÓN DE UN NUEVO PAPA

El evento que se está realizando en Roma, Italia, en la Sede de la iglesia católica, para elegir un nuevo Papa que tome el lugar de Benedicto XVI, quien renunció sorpresivamente hace poco, es digno de tomarse en cuenta, sin importar el credo que profesemos o si somos agnósticos.

Según la Agencia Fides, fundada en 1927, perteneciente a la iglesia católica, el número de fieles al 24 de octubre era de 1 165 764 en el mundo, un número relevante y el más alto de ltodas las doctrinas

Nadie puede negar que el Estado del Vaticano tiene un gran peso en la política, la economía y en muchos procesos de cambio o retroceso social. Por ello, los juegos de poder están a la orden del día entre los prelados que van a tomar la decisión. ¿Será un europeo? ¿Un italiano? ¿América latina tendrá opciones? ¿África será tomada en cuenta? Estas preguntas y muchas más están en la mente de todos.

Considero que vale la pena que unamos nuestra energía mental y la mandemos al universo, para que las voces de los miles de niños abusados por sacerdotes sean tomadas en cuenta por quienes están evaluando a quién poner en el puesto vacante, el conductor y guía de la iglesia católica. ¿Es justo y digno que sacerdotes, hoy cardenales, que han encubierto a ministros de la iglesia católica pederastas, algunos que se encuentran en franca huida y otros, “reubicados” en otra parroquia, tengan derecho a un voto? ¿Van a votar por alguien que quiera limpiar la casa y echar para afuera a los que, en lugar de un mensaje de amor y de fe, manejan la corrupción? Lo dudo y creo que votarán por alguien conservador, que quiera voltear la cabeza de lado, esperando que la gente olvide y perdone.

Si alguien ha visto el dolor, el desconcierto, la vergüenza, el miedo, que siente un niño/niña abusado sexualmente por la persona que se supone está en el mundo como representante de Dios para protegerla y amarla, no puede olvidarlo. En sus ojitos hay un abismo de desconcierto, de incertidumbre, de desesperanza.

Hagamos una oración para que la LUZ ilumine a los cardenales reunidos en Roma y prevalezca DIOS sobre mezquinos intereses de otra índole.