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VANDALISMO POLÍTICO

¿DEMOCRACIA O LIBERTINAJE?

Tengo entendido que atentar contra las vías de la comunicación, bloqueando arbitrariamente el libre tránsito de vehículos, con evidente daño a terceros, es un delito.

Falta ahora ver si en Barcelona, la turba que bloqueó las vías ferroviarias sentándose sobre ellas, pintarrajeó trenes, impidió que miles de personas llegaran a sus empleos, escuelas, citas médicas, de negocios, de turismo, etcétera, cuando sean apresados se convertirán en “presos políticos” porque arengaban a favor de un independentismo declarado “simbólicamente”, no por la vía legal.

Es seguro que dirán que están encarcelando a las personas por sus ideas políticas, no por los actos vandálicos, contra la ley, que dañan a la población.

¿Cómo hacer entender a esos títeres manejados desde afuera, ¿o desde las rejas?,  que las personas van a la cárcel por lo que hacen, no por sus creencias?

ACCIÓN ILEGAL  =  CÁRCEL

CUALQUIER CREENCIA SIN ACCIÓN ILEGAL  = LIBERTAD

DELINCUENTE ACCIÓN ILEGAL PRESO (CARNICERO, CHOFER, PILOTO, POLÍTICO, ESQUIROL, TÍTERE, ACTOR).

Los delincuentes son encarcelados por violar la ley, su actividad, profesión u oficio no importan. Son sus actos los que cuentan. ¿Es tan difícil entender esto?  Por supuesto que no, solo que los ratoncitos del Flautista de Hamelin crean su propia realidad, ajena a las leyes, al bienestar común, a la lógica, al espíritu solidario, a los valores universales del hombre.  Sólo cuenta su fantasía que los hace sentirse poderosos, igual que a su amo.

La Ley es la ley, es igual para todos, y debe cumplirse al pie de la letra.

Confiemos que pronto estos enajenados dejen de hacer daño a Cataluña y esta comunidad vuelva a ser ejemplo de trabajo, libertad y logros.

 

 

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Marzo 4 del 2014

Renovación 63

Ser responsables de nosotros mismos significa, aceptar las consecuencias de lo que pensamos y sentimos que es el origen de lo que hacemos.

¡Es tan fácil culpar a los demás! Por no ser lo que nosotros queremos que sean, porque no se comportan de acuerdo a nuestras expectativas, porque están muy lejos de la imagen internalizada del personaje de cuento que deseamos adopten.

Una de las medidas que adoptamos para ello es etiquetar todo:
• Los hombres son…
• Los grupos de autoayuda no sirven…
• Todas las mujeres buscan…
• Los padres deben ser….
• Todos los hombres quieren eso…
• Mi pareja es insensible…

Otra es fugarnos al lugar de las fantasías inconclusas:
• Si hubiera sido más cariñoso…
• Si hubiera escogido a mi otro novio…
• Si no hubiera tenido tantos hijos…

En esta forma vamos evadiendo tomar las riendas de nuestra vida y, poco a poco, nos convertimos en títeres que son manejados por los demás según sus intereses.

“Voy a eliminar de mi narrativa todas las etiquetas que utilizo para personas, eventos, circunstancias, y voy a ver todo con objetividad para aprender de todo lo positivo y negativo que me ha rodeado”.