Archivo de etiquetas| tenacidad

Febrero 7 del 2014

Renovación 38

Hoy vi desplazarse a una persona ciega con absoluta autonomía y seguridad, y sólo se ayudaba con un discreto bastón que no llamaba la atención. Vinieron a mi mente tantas personas que han superado obstáculos físicos, mentales, económicos, sociales, políticos, para ser ellas mismas, para ganarse la vida, para superarse, para ayudar a los demás, y las veces que yo me he quejado ante una contrariedad sin importancia.

He leído mucho sobre Helen Keller, (1880-1968) una niña que enfermó a los 19 meses de edad de lo que se supone pudo haber sido escarlatina o meningitis, que la dejó ciega y sorda.

Gracias a su Institutriz, Anne Sulivan, quien la enseño a leer y a llevar una vida disciplinada, Helen venció su discapacidad y terminó dando conferencias y clases para abrir el horizonte a quienes no veían o eran mudos.

Fue la primera persona ciega y sorda que se graduó en una Universidad en Estados Unidos (Radckiffe 1904). En 1903 publicó su primer libro “La historia de mi vida”, que es considerado un clásico.

Una de sus frases, cerca del final de su vida es: «En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.»

Cuando estemos a punto de quejarnos, recordemos a Keller, o a los miles de seres valiosos que nos han dado ejemplo de voluntad, disciplina, fortaleza, tenacidad, y el resultado de tener una Misión en la vida.

Ver en internet películas sobre la vida de Helen Keller: «The miracle worker», «Un milagro para Helen»

¿ATAQUE DE PÁNICO O ACCIDENTE?

En el proceso de renovación que estamos llevando a cabo, es conveniente procesar los eventos que suceden a nuestro alrededor, en especial aquéllos que mueven intensamente nuestras emociones y/o sentimientos.

Hace unos meses, cuando hablé de superación y de los juegos paralímpicos de Londres, mencioné a Oscar Pistorius como un ejemplo vivo de cómo se puede superar una minusvalía y acceder a las metas más altas.   Les recuerdo que a Pistorius le amputaron las dos piernas a los once meses, y ahí empezó a evolucionar en un camino de fe, esperanza, fortaleza, tenacidad, optimismo, superación, programación mental hacia el logro, hasta llegar a correr en las Olimpiadas, no sólo en las que practican los discapacitados, sino contra corredores a los que no les faltaba nada, mucho menos, las piernas, mientras él traía sus prótesis de titanio. El atleta se convirtió en un héroe popular en Sudáfrica, admirado y querido por todos.

Por ello, la noticia de que había matado a su novia, durante la noche, mediante unos disparos de pistola, justo el día de los enamorados (14 de febrero), nos ha impactado a todos, en una forma u otra, en lo que parece se convertirá en un juicio mediático, parecido al de OJ Simpson quien, aunque todo mundo lo consideraba culpable, obtuvo un veredicto de inocencia.

En este caso no hay factores raciales involucrados. Los dos eran jóvenes, bien parecidos, triunfadores y personajes públicos. La defensa argumenta que él sufrió un ataque de pánico y disparó, presa del miedo, con la mala suerte de que era su novia quien estaba en el baño. Argumentan que la violencia endémica que padecen en aquel país, ha causado que la población viva con el miedo de ser robada, atacada, asesinada, afectó al atleta, quien tenía varias armas para su defensa.

Hay un argumento que puede resultar adverso a Pistorius, el informe del “Consejo de Investigación Médica”, realizado en Sudáfrica, que muestra que el índice de la violencia contra las mujeres supera la media mundial por un factor de cinco. Cada cuatro minutos, una mujer es violada y cada ocho horas, una es asesinada por su pareja o por un familiar.

El reto de los abogados defensores será demostrar que Pistorius sufrió un ataque de pánico y que por eso disparó. Aquí es donde es muy importante reflexionar sobre las condiciones que pueden llevar a una persona a vivir un ataque de pánico, los factores de ansiedad, antecedentes previos que han generado miedo, etc., un exhaustivo diagnóstico psiquiátrico para valorar las emociones o sentimientos que motivaron los disparos.

Nosotros no somos atletas, ni tenemos una historia de superación como Pistorius, y sí vivimos en un país donde la violencia y la impunidad hacen de las suyas todos los días, en especial, la violencia de género y la violencia intrafamiliar. ¿Es la solución armarnos hasta los dientes, como están haciendo los cuerpos especiales de seguridad que han surgido en los pueblos, y actuar por nuestra cuenta para defendernos? No se trata de leyes o de control, sino de un estado psicológico de indefensión e impotencia que puede ser mal manejado, o rebasarnos, en cualquier momento.

Una amiga, a quien quisieron asaltar saliendo de su casa, lo que evitó al ponerse en medio de la calle, enfrente de los coches que pasaban, con lo que se generó un desconcierto general e hizo que el delincuente huyera, no quería salir de su casa después del susto, porque tenía miedo. Finalmente razonó que el asalto no era contra ella en particular, sino contra cualquier persona (mujer) que tuviera la mala suerte de atravesarse en el camino del delincuente. Así que generó una serie de acciones preventivas para el futuro y siguió su vida cotidiana. Podía haber generado un trastorno de conducta y dejar de vivir con una mentalidad sana.

Aprovechemos esta desgracia para revisar nuestros miedos y sentimientos generados por sentir amenazada nuestra vida, nuestra familia o bienes, (nuestras fobias si existen), ver su origen, analizarlos, manejarlos y procesarlos. Si son muy intensos, o están causando que vivamos “a medias”, vamos a pedir ayuda profesional para que nos orienten cómo resolverlos.

La información está en todos los medios de comunicación, escritos y hablados. Yo me enteré por:

www.elpais.com    sábado 23 de febrero/2013 (pag 23)

www.milenio.com

 

CARTA A LOS ESPAÑOLES

Hace poco le escribí a una amiga que vive en Madrid, con el fin de darle ánimos para seguir adelante.  Seguramente todos saben la difícil situación que está atravesando España, país que conozco desde siempre, amo y respeto. Problemas económicos, corrupción, gobernabilidad, etc. Creo que no hay un antecedente así que recuerden las últimas generaciones.

Visité, por primera vez España cuando todavía Franco era su Dictador. He constatado su entrada a la democracia, su tránsito de ser un país lleno de carencias a uno que tenía unas prestaciones sociales envidiables, que manejó el turismo como una herramienta de prosperidad y logró sus metas, no sólo en ese campo si no en muchas otras áreas también.

Por otro lado, conozco personas que vivieron del paro durante años, otras que se prejubilaron con muy buen ingreso y han vivido como reyes durante más tiempo del que laboraron (sin tener ninguna discapacidad o impedimento para trabajar). Algunas familias, cuando las conocí, trabajaban padre, madre e hijos; después, sólo el padre laboraba, la mujer en casa y los hijos estudiando y aun así, se hicieron de su casita en el pueblo, o de un pisito en la playa, con lo cual tenían dos propiedades. Así que me consta como prosperaron unos y otros.

Me llama mucho la atención la cultura del consumismo que tienen en varios renglones, por ejemplo, en muchos niveles sociales, los empleados se toman su café mañanero en el establecimiento de la esquina de su casa, al mediodía vengan unas cañas con unas tapas, antes de ir a comer a casa (lo que incluía la sagrada siesta), o de comer en algún restaurante cercano al trabajo…y por la noche, vamos otra vez a tapear y a comer algo fuera de casa. Esta costumbre la presencié también en barrios de clase media en Río de Janeiro y en Buenos aires.

A mí me llama mucho la atención porque es algo que nosotros los mexicanos no hacemos. Salimos a cenar fuera de vez en cuando, a comer con la familia en algún restaurante para festejar algo, mas no es algo diario e inamovible. Si por razones del trabajo tenemos que comer fuera de casa, en la mayoría de las empresas ya hay un espacio con unas mesas y un horno de microondas, para que los colaboradores calienten los alimentos que traen de su casa. Muchos llevan ensalada, un sándwich y una fruta, y comen la cena caliente en casa.

Esto pasa en una gran mayoría de la población, aunque existe la “cultura del taco” que es comer de pie unos tacos de nenepil, suadero, maciza, nopales, chicharrón, longaniza, etc., acompañados de una bebida gaseosa, a la salida del Metro o cerca del trabajo. Poder hacer esto todos los días no es económico y el resultado es obesidad y desnutrición.

¿Por qué menciono esto? Porque tal vez llegó la hora de que los españoles cambien su relación con la comida y empiecen a tomar sus alimentos en casa y salir a pasear sin gastar tanto dinero. Revisar qué es indispensable o no en este renglón puede ayudar a equilibrar el presupuesto familiar.

Ahora bien, le decía a mi amiga en mi carta que los españoles tienen una gran ventaja sobre nosotros. ¡YA VIVIERON UN RÉGIMEN CON GRANDES PRESTACIONES SOCIALES! muchas de ellas están a años luz de que nosotros las alcancemos. Así que, si ya lo hicieron una vez, ya conocen el camino y SABEN QUE SÍ SE PUEDE LOGRAR.

Es cosa de analizar y modificar lo que se puede cambiar, fortalecer lo que se ha debilitado y generar una cultura diferente ante la crisis para manejar todo, empezando por la economía individual y familiar, que es la base de la economía nacional y mundial.

Todos los cambios cuestan y, en muchas ocasiones, duelen. La situación está como está y lamentarse no sirve de nada. Se puede generar una cultura anticorrupción con reglas claras, controles y seguimiento. El dejar que los demás resuelvan por nosotros tiene un precio. Si yo me la paso “tapeando”, hablando de toros, futbol y artistas, en lo que el alcalde tal, el Presidente X, el banquero astuto, los constructores voraces, hacen lo que les conviene (lucrar y desaparecer el dinero), no me extrañe que cuando despierte de mi aletargamiento no haya dinero en las arcas.

¡ÁNIMO HERMANOS! Aun en las condiciones en que están, tienen más que nosotros: ya conocen el camino para vivir mejor y, si se ponen listos, aprenderán de los errores cometidos que facilitaron que las ventajas sociales se perdieran. Tienen un pasado lleno de historia, de gloria en muchos campos, de ejemplos de lucha y superación. Van a salir adelante y volverán a ser el gran país que se merecen, sólo que hay que construirlo día a día, con sacrificio y decisión, con amor y tenacidad.