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# YO ME QUEDO EN CASA (20)

Después de mes y medio, ayer vi a una de mis hijas desde el balcón. Vino a traerme víveres y comida para pasar el encierro al que estoy sometida por voluntad propia. Me dio una gran alegría ver que están bien. No quise ni que entrara al edificio porque ha habido tres casos de contagio. Subí las cosas en una bolsa de compra tirando de una cuerda, digamos que mediante un sistema de poleas rudimentario.

Eso me hizo pensar en los miles de padres que no pueden ver a sus hijos o nietos, muchos de ellos sin un Proyecto de vida personal, que solo sobreviven a través de lo que hacen sus descendientes.

Para no llegar a ese caso, insisto que es indispensable diseñar un Proyecto de Vida Personal. No importa si tienes 20, 30, 60 o 83 años. No importa si estás sano o enfermo.  No importa si padeces una enfermedad terminal,.  En cualquier circunstancia, es conveniente hacerlo.

El núcleo vital de ese Proyecto es tu Misión. Tú no viniste a este mundo a crecer y multiplicarte, eso lo hace cualquier insecto, tú estás aquí PARA ALGO ESPECÍFICO. Descubrir ese ALGO es lo que da sentido a tu vida.

Una vez que identifiques tu Misión,  define tu Visión, lo qué vas a hacer en el tiempo para lograr tu Misión de vida.

Ya hemos dicho que esta es una oportunidad de renovación. Revisa tu Proyecto de vida y modifica lo que creas necesario para llevar a cabo tu Misión. Si aún no tienes tu Proyecto POR ESCRITO, diséñalo HOY.

 

# YO ME QUEDO EN CASA (8-B)

Los temas que he publicado han surgido en forma espontánea, así que me llama la atención que al de hoy le toque el número 8. les diré por qué.

Porque la emoción que abordamos hoy es el MIEDO que, como nos consta está presente en la mente y el corazón de la mayoría de las personal del mundo ante la pandemia que estamos padeciendo.

Para ello, veremos algunas interpretaciones del significado del número 8:

  • Significa el comienzo.
  • Simboliza la transición entre el cielo y la tierra
  • Escrito horizontalmente, representa el infinito y la abundancia
  • Nos habla de la organización, la perseverancia y el control de la energía para producir logros materiales y espirituales.
  • Los estudiosos de la Biblia saben que el número 8 es la representación de la resurrección, el renacer y el nuevo comienzo.
  • En lo espiritual nos habla de transformación, del inicio de algo nuevo. Así como el octavo día se da inicio a un nuevo ciclo en la semana, también en lo musical tiene un significado importante. Y es que la octava es la unidad fundamental en las escalas, siendo la octava nota la misma que la primera, y el comienzo de una nueva unidad.
  • También en el plano espiritual, el significado del número 8 está asociado al orden y a la abundancia.
  • Según el Tarot, el Arcano número VIII, La Justicia, representa el correcto balance de las energías, el mundo real y objetivo, el desarrollo de nuestros talentos y dones.
  • Está asociado con la capacidad de crecimiento y organización, como así también el uso de estrategias determinadas para dar rienda a nuestro poder de creación.

En el significado del número 8 encontramos muchas puertas abiertas para que esta crisis sanitaria se convierta en una oportunidad de renovarnos, equilibrar nuestras energías: física, mental, emocional y espiritual, para mantener una relación armónica con el mundo entero y el universo y, tal vez, iniciar un nuevo camino que nos conduzca hacia la trascendencia y el bienestar integral. Reflexionemos sobre ello.

Respecto al miedo, cuando lo sentimos, es muy importante definir si la amenaza es real o imaginaria. En este caso es real: el coronavirus es una amenaza real. Para ello vamos a ocuparnos, no preocuparnos que sólo logrará provocar un desgaste emocional y físico importante que puede favorecer el que seamos candidatos a contraer la enfermedad, de tomar las medidas convenientes para prevenir el contagio, y el manejo médico si ya lo estamos padeciendo.

¿En qué nos puede ayudar la Inteligencia Emocional? En primer lugar, a definir A QUÉ LE TENEMOS MIEDO. Las personas responden a esta pregunta: “A enfermarme, al dolor, a quedar dañada”, y curiosamente, casi nadie dice: “TENGO MIEDO A MORIR”, que es el motor que desata y alimenta el miedo.

Estamos acostumbrados a evitar pensar en nuestra muerte, o la de nuestros seres queridos. Nos pasamos la vida en la evasión mediante fugas como el tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, adicciones leves o graves, al trabajo por ejemplo. Nos llenamos de actividades que nos impiden pensar, ya que estamos en una frenética carrera para cumplir con todas.

Cuando logramos aceptar la muerte, que es nuestra compañera desde que nacemos, deja de ser una amenaza. Esto lo expresó muy claramente en un poema Jaime Sabines:

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.

Esa es la meta: vivir en lugar de sobrevivir hasta morir.

Todos vamos a morir, un día u otro, la diferencia es que nosotros podemos decidir cómo, cuándo, con quién, dónde, a qué hora, etcétera, llegará ese momento. Tal vez les parezca temeraria esta afirmación que me enseñó mi Guía y Maestro, el Dr. Octavio Rivas Solís, cuando yo me negaba a aceptar la muerte de uno de mis hermanos porque era inesperada y él muy joven.

Llevo 26 años ejercitando la Tanatología y he acompañado a muchas personas hasta el final de sus vidas. Todas ellas se han ido con una gran paz en el alma (mente y corazón, espíritu) que se reflejaba en su rostro, sin un rictus de desesperación o angustia.

El factor común es que muchas de ellas tenían un Proyecto de vida, en el que se aceptaba la presencia de la Muerte como la Meta final de la vida, o lo habían diseñado para decidir cómo vivir los meses que les quedaban ya que padecían una enfermedad terminal.

A este respecto, he sido testigo cómo una señora a la que le dijeron: “Tres meses de vida”, vivió cinco años, y cómo un hombre joven, con una enfermedad terminal, una vez que terminó su duelo anticipado, y se aseguró que su esposa y tres hijos habían vivido y resuelto su propio duelo, decidió cuándo morirse y lo hizo con toda la paz del mundo. También me consta como una señora dijo que cuando sucediera X evento, a ella le daría un infarto cardíaco, lo que sucedió tal cual. En fin, son muchos casos en los que he tenido el privilegio de estar con ellos en su tránsito hacia la muerte, y sé que puede hacerse con amor, paz, tranquilidad, esperanza.

Si aceptamos que podemos morir hoy o mañana, dejamos de postergar lo importante y establecemos nuestras prioridades para que morir no sea algo traumático para nadie, y tengamos la oportunidad de VIVIR plenamente el hoy, construyendo el mañana cada día.

¿Por qué postergar el perdón a nuestros padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, amigos, enemigos? El odio es una cadena que nos impide ser felices y desgasta en forma brutal nuestra energía.

¿Por qué postergar decir y mostrar a nuestros seres queridos que los amamos, valoramos, respetamos, aceptamos sus defectos y carencias, reconocemos sus logros y potencial, que confiamos en ellos?

¿Por qué no empezar ahora mismo un proceso de resiliencia* para ser la mejor versión de nosotros mismos?

¿Por qué no revisar nuestras prioridades para ver si estamos de acuerdo con las que hemos adoptado hasta hoy?

Hay muchos ¿Por qué? pendientes de resolver si queremos ser felices y trascender.

Vamos a reflexionar sobre estos puntos y mañana veremos técnicas para canalizar el miedo.

*Resiliencia viene del término latín resilio, “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. ​ El término se adaptó al uso en  psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que, a pesar de sufrir situaciones estresantes, no son afectadas por ellas.

La palabra resiliencia, en cuanto a la física y la química, designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo. En cuanto a las personas, es la capacidad de encontrar dentro de sí mismo todos los elementos necesarios para estructurar una mejor persona. ​

 

 

¿RECORDAR O VIVIR?

RECORDAR ES VIVIR.  EsTo  lo que dice un dicho popular, y es cierto. Rememorar es revivir (volver a vivir) situaciones, emociones, acontecimientos del pasado. Ahora bien, es necesario tener en cuenta algunos aspectos si somos de las personas que pasamos mucho tiempo recordando el ayer:

  • Es nuestra elección lo que QUEREMOS volver a vivir:
    • Los momentos gratos que nos llenaron de placer, o
    • Algunos episodios dolorosos y amargos que nos dejaron un mal sabor de boca.
  • Decidir cuánto tiempo vamos a estar en el pasado. Por muy agradable que sea, si estamos en el ayer, dejamos de vivir el hoy, y de construir el mañana.

Tomando en cuenta estas premisas, entendemos que aprender del pasado mientras recordamos, puede ser positivo y enriquecedor.

Si somos personas que ya pasamos el meridiano de nuestras vidas, vale la pena mantener un enfoque POSITIVO todo el tiempo, así que gocemos nuestros recuerdos, y vamos a preguntarnos: ¿Qué hice yo para que las cosas salieran bien y fueran tan gratas? Eso me dará la pauta de volver a recrear las acciones que condujeron a ese resultado positivo. También se puede aprender de lo positivo, no solo de nuestros errores.

Distribuir el tiempo entre “recargar pilas” con la energía positiva de los recuerdos, el vivir a plenitud el día de hoy, mientras construimos un mañana mejor para nosotros, los nuestros, la humanidad, es esencial para seguir un proceso evolutivo sano.

Cuando una persona deja de VIVIR, y se dedica a SOBREVIVIR nada más, sin tener un objetivo claro de PARA QUÉ ESTÁ EN ESTE MUNDO, si carece de un PROYECTO DE VIDA y un PROYECTO DE MUERTE, es simplemente un cuerpo sin alma ni espíritu, un cadáver viviente.  Esta condición no es exclusiva de la vejez, también hay personas jóvenes que transitan así por este mundo.

Estamos por cerrar un año más.  Puede ser un momento propicio para modificar nuestro Proyecto de vida, diseñar uno si aún no lo hemos hecho, tomar consciencia de si estamos viviendo o vegetando, de lo que queremos ser y hacer el día de mañana, de empezar a construir nuestro futuro, sin esperar a que Dios se ocupe de él.  Él ya nos dio el libre albedrío y muchas herramientas para que asumamos esa responsabilidad.

¡Productivas reflexiones de fin de año llenas de amor, logros, y planes positivos para el futuro!

 

Misión cumplida

¡MISIÓN CUMPLIDA!

Cuando podemos decir muchas veces: ¡MISIÓN CUMPLIDA! podemos estar seguros que vamos por el camino indicado para trascender.

En mi caso, desde hace 35 años, de una forma u otra, me he dedicado a apoyar a quien lo necesita, en lo individual o en grupo, y he asesorado a personas que buscan superarse en todos los sentidos, y he tenido muchas muestras de que mi labor ha sido fructífera en ese campo. Misión cumplida

En 1995, mediante los Grupos de Apoyo al Empleo Creativo, luchamos para combatir la crisis del desempleo, y me consta que muchas personas han encontrado un nuevo camino. Misión cumplida.

Ver que los hijos son personas con altos valores morales y una sólida formación, nos permiten decir: Misión cumplida

Tener el privilegio de que una nieta de 18 años asista a uno de mis cursos sobre como diseñar un Proyecto de Vida, es un privilegio, sobre todo cuando la retroalimentación que te da es positiva, y la ves aplicar la información compartida.

Acabo de recibir un mensaje de ella que dice textualmente: En “El amor en los tiempos de cólera” leí esta frase y me acordé de tu curso en Mérida: “Cada quien es dueño de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es morir sin miedo ni dolor”.

El que una joven rememore lo que uno compartió sobre la muerte en un curso de Proyecto de vida, en el que yo mencioné que la Meta final de nuestra vida es la muerte, y que nosotros podemos decidir cómo será nuestra muerte, significa que la inquietud y la curiosidad que lleva al aprendizaje, se despertó. Eso es lo máximo a lo que puede aspirar un maestro. Misión cumplida.

Si alguien duda mis creencias sobre la muerte, le recomiendo que lea a Victor E Frank en “El hombre en busca de sentido”, porque ahí podemos encontrar cómo darle sentido a nuestra vida, para entonces encontrar el sentido de nuestra muerte.

¿Ya encontraron su Misión? ¿La están cumpliendo?

Su no saben cuál es su MISIÓN, su vida no tiene un propósito definido ni están en el camino de trascender.

Tal vez están sobreviviendo nada más. Vale la pena reflexionar sobre esto.

Septiembre 23 del 2014

Renovación 267

El miedo puede afectarnos, influir en nuestra forma de actuar y puede hasta hacer que nos enfermemos.

Por lo general, sentimos el miedo en la “boca del estómago” y decimos que sentimos mariposas aleteando ahí. Hay una explicación física para esta sensación.

El miedo es un mecanismo de sobrevivencia de nuestro organismo ante una amenaza. Cuando estamos ante el peligro y se alerta nuestra mente, hay una serie de respuestas orgánicas que preparan nuestro cuerpo para las dos conductas que nos ayudan a salir de la situación amenazante: huir o combatir.

Una de esas respuestas es la vaso-constricción de las arterias que van hacía el estómago, para enviar más sangre a extremidades superiores e inferiores y poder correr o golpear. La naturaleza es una muestra asombrosa de un orden que nos rebasa en todos sentidos.

La amenaza puede ser real o imaginaria, eso no importa, nuestro organismo va a responder igual ante ella.

¿Qué pasa cuando la amenaza es imaginaria? ¿Qué sucede cuando es constante y no desaparece? El miedo va a estar ahí, la vaso-constricción, también. A las capas interiores del estómago no les va a llegar suficiente oxígeno y surgirá una gastritis, una úlcera, etcétera.

Si alguna vez en nuestra infancia, o posteriormente, sufrimos una amenaza que vivimos como mortal y no manejamos las emociones que surgieron del evento, ni hemos procesado los sentimientos que de él derivaron, podemos sufrir ataques de pánico cuando algún “disparador” nos conecte a la situación original. Si este es el caso, puede haber una alteración bioquímica que requiera apoyo de un psiquiatra. No estamos locos, vamos a regular la bioquímica de nuestro cerebro nada más.

Vamos a manejar el miedo, a ponerle un nombre, a quitarle lo intangible, a permitir que deje de ser un fantasma y podamos aclarar a qué le tenemos miedo, y valorar si es real el peligro o sólo existe en nuestra imaginación.

Contamos con muchos recursos mentales, psicológicos, físicos, espirituales, energéticos. Vamos a utilizarlos todos para vivir en paz y armonía con nuestro pasado, nuestro presente, y construir un futuro donde prevalezca el bienestar en todos los aspectos.

Agosto 16 del 2014

Renovación 229

Podemos nadar con la corriente a favor y nos sentirnos bien al avanzar con facilidad, sin esfuerzo, con buen ritmo.

Podemos intentar nadar contra corriente lo que agotará nuestras fuerzas, nos hará sentirnos desanimados al ver que apenas avanzamos un pequeño tramo y ya nos sentimos exhaustos.

La vida es así, como un río tranquilo, con remansos para descansar, y también puede presentar de pronto una caída vertical importante, remolinos, o fuertes corrientes al recibir el caudal de otro río.

Estar atentos, protegernos y prepararnos para poder salir adelante, es necesario para sobrevivir. Podemos prever si hay una cascada más adelante, si vamos a entroncar con otro río, si investigamos dónde hay remolinos, etcétera.

Lo que no es conveniente es ponernos a nadar contra corriente, por ejemplo: trabajar hasta 18 horas diarias por un salario mediocre, en condiciones adversas, en un clima organizacional corrupto y tóxico, en una institución o empresa donde no recibimos reconocimiento, ni existen probabilidades de crecimiento y desarrollo en ningún sentido. Hacer eso es castigarnos y vamos a pagarlo con nuestra salud el día de mañana.

No es conveniente respirar todos los días resentimiento, frustración, desaliento.

No es conveniente evadir lo que nos lleva a nadar en esas aguas, lo que nos conduce al auto-engaño, a ignorar al grillete que no nos permite avanzar y salir de una situación destructiva.

Vamos a practicar la honestidad emocional, y vamos a hacer una introspección para conocer como está nuestro cociente emocional, con la finalidad de poner en práctica lo que sea necesario para vivir a plenitud.

Sólo tenemos un boleto de ida.

Chavela Vargas

Murió Chavela Vargas, (Costa Rica 1919- México 2012), figura peculiar de la música ranchera mexicana. Fue una mujer que nadó a contracorriente, rompiendo moldes y patrones establecidos en muchos sentidos, por ejemplo, cuando la música ranchera era cantada por hombres, con acompañamiento de mariachis, ella lo hizo sola o acompañada de una guitarra, interpretando las canciones con una voz grave, ronca, muy distinta de las dulces voces de las cantantes de esa época.

 Se vestía como hombre, fumaba puro, su afición al tequila era conocida en todos lados y, en lugar de utilizar vestidos glamorosos, portaba siempre un jorongo o poncho rojo.

 A mí en lo personal no me gusta su estilo, pese a lo cual, me parece que generó un fenómeno psicosocial interesante. Sus fans son de toda índole social, económica, cultural y de diversas tendencias sexuales. Era irreverente, irrespetuosa, en otras palabras, se ponía al mundo por montera. Como Don Juan Tenorio subió a las montañas y bajó a los abismos, ya que conoció a grandes personajes de su época y convivió con muchos de ellos, fue reconocida en varios países, triunfó en teatros y cabarets y hubo etapas de su vida en que tuvo hambre, carencias y un dolor y una nostalgia que desgarraban su voz y le permitían establecer un vínculo emocional con quienes estaban en una situación semejante.

 Otro aspecto que me llama la atención es su resistencia al alcohol y que el haber bebido tequila sin medida no le hay causado cirrosis o alguna enfermedad grave. ¿Será porque era tequila? Tal vez los productores de este destilado aprovechen la publicidad a su favor, aunque yo considero que no es un factor determinante para su longevidad, 93 años.

 Conocí a otro músico que tomaba dos botellas de whiskey o vodka al día, con la disculpa de que padecía una enfermedad terminal y le quedaba poco tiempo de vida, la cual disfrutaba en forma muy intensa, sin privarse de ningún gusto, sin prestar atención a las consecuencias de sus excesos, ignorando sus dolencias y, para sorpresa de todos, vivió “con la rienda suelta” durante 30 años más, despidiéndose de la vida cada día.

 ¿Habrá algún factor que les permita sobrevivir a condiciones tan adversas, a conductas que podríamos calificar como suicidas? ¿Será una condición genética? ¿El sufrir intensamente se vuelve un motor de vida para ellos? ¿Ustedes qué opinan al respecto?

 Si les gustan las canciones de Chavela Vargas, aquí hay unos enlaces para que las disfruten:

 

http://www.youtube.com/watch?v=1rvt4SW-2P423 Jul. 2007 – 3 min. – monre1949
Álbum: 30 Exitos (1994)   En el último trago.

 

http://www.youtube.com/watch?v=typrsOgYqF0Nuevoshace 4 días – 3 min.
Chavela Vargas – Piensa en mi. Piensa en miChavela Vargas  by elemisalferq 17214 views ·
 

http://www.youtube.com/watch?v=xvUwn7may5Q14 Jul. 2007 – 3 min. – Subido por jupeja83  Paloma Negra. 

 

  youtyoutube.com/watch?v=qOL6WRtOWPc18 Feb. 2008 – 4 min. – subissubido por DiesMortiis.  No volveré

 

www.youtube.com/watch?v=0gQ31m4Yt0s  La llorona