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Octubre 29 del 2014

Renovación 302

Es válido desear lo mejor para los que nos rodean y nuestros seres queridos.

Es cierto que duele constatar lo cierto del dicho “Nadie escarmienta en cabeza ajena”, que implica que muchas de las cosas que aprendemos en la vida son mediante la exploración y experimentación personal, los que en ocasiones tienen resultados negativos conocidos por nuestros mayores por haber transitado por ese sendero.

Podemos compartir nuestras experiencias y el fruto obtenido de ellas, y podemos plantear, mediante argumentos lógicos, posibilidades del desenlace que tal o cual acción pueden tener. Nada más.

Lo que sigue es esperar y acompañar en el camino a las personas para que ellas tracen su propia ruta.

Es contraproducente sobreproteger a las personas porque eso las castra psicológicamente, las limita, las inutiliza, disminuye su potencial de desarrollo…y las hace dependientes.

En ocasiones, detrás de la sobreprotección está la necesidad personal de sentirse necesitado.

Controlar, en aras de la sobreprotección, puede estar basado en esa premisa. Los otros necesitan que yo les diga qué hacer, cómo y cuándo llevarlo a cabo, corregirlos, decidir qué camino seguirán en la vida, etc.

Vamos a revisar si estamos controlando a alguien, y a dejar de hacerlo. Vamos a dejar la codependencia.

Cada vez que hago algo por alguien, que puede hacerlo por sí mismo, le estoy impidiendo crecer”.

Marzo 3 del 2014

Renovación 62

En este proceso de mejora continua que estamos llevando a cabo, es muy importante que estemos conscientes del nivel de codependencia que hemos venido sufriendo desde tiempo atrás. ¿Desde los primeros años de vida? ¿Durante la infancia? ¿Después?

Para que no nos asuste la palabra codependencia, veamos qué significa en términos coloquiales: es el proceso en el que dos organismos dependen uno del otro.

Dependencia es cuando un organismo requiere del otro para su sobrevivencia, el ejemplo más claro es la dependencia del feto en el útero. El embrión y/o feto depende al 100% de la placenta (en su caso la probeta) y sin ella, muere.

El niño nace y la meta de los padres es que tenga una formación integral que le permita ser INDEPENDIENTE y AUTÓNOMO.

El bebé, el niño y el adolescente, van a luchar por obtener esa independencia, sólo que hay unos padres para los que “la razón de vivir son sus hijos”, que no los dejan ser, los sobreprotegen y los hacen emocional, física, mental, intelectualmente, dependientes de ellos para justificarse por su vacío existencial.

Así, los hijos necesitarán a los padres en forma enfermiza, y los padres seguirán sobreprotegiendo a sus hijitos aunque tengan 50 años.

En ocasiones hemos visto cómo una niña cuyo padre es alcoholico y la madre vive en la depresión y el llanto, tiene que cuidar a ambos, escuchar sus quejas uno del otro, y quedarse con un hueco en su formación al no tener el modelaje de seres resueltos, sanos y amorosos.

Esa niña se vuelve codependiente y crecerá buscando a quién “salvar” entre quienes la rodean, siendo probable que no pueda construir una relación de pareja sana y equilibrada, con metas comunes en el que cada uno tenga su Proyecto de vida individual, diseñen juntos un Proyecto de pareja y, llegado el momento, uno familiar.

¡Dios mío! ¡Ayúdame a tomar las medidas necesarias para romper con mi codependencia y ser responsable de mí misma en todos los sentidos!

TRIUNFO: SÍNDROME DE DOWN

Ángela Bachiller asumió su cargo como edil en el Consejo Municipal de Discapacidad en Valladolid, España. Parece sólo una noticia más, no lo es porque Ángela, de 30 años, tiene Síndrome de Down.

Ángela fue la primera persona con síndrome de Down en obtener el título de Formación Profesional de Castilla y León, y ha colaborado durante tres años como auxiliar administrativa.

Recuerdo cuando en el 2009, Pablo Pineda, a los 34 años se graduó en la Universidad Complutense de Madrid, convirtiéndose en el primer joven con síndrome de Down en alcanzar ese grado en toda Europa, además de ser reconocido actor.

Algo en común que tienen los dos jóvenes es que sus padres no los sobreprotegieron y los trataron en condiciones de igualdad con los demás. Ellos han luchado con denuedo por obtener todas y cada una de sus metas. El padre de Ángela comenta que ella tenía que dedicar más tiempo a estudiar que los demás, cosa que hacía con gusto y dedicación.

¿España está abriendo más puertas a las personas que padecen este síndrome? Si es así, vale la pena investigar y fomentar en México algunas de las medidas que favorecen esos logros. ¿
Están de acuerdo conmigo?

Consultar:
http://www.elpais.com
http://www.elmundo.es
http://www.larazon.es
http://www.terra.com
http://www.bbc.com

Séptima puerta: Perseverancia

Perseverar significa tener firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y en las resoluciones del ánimo, o dicho e otra forma, poner dedicación y firmeza en las actitudes e ideas o en la realización de las cosas.

 Aprendemos a perseverar desde la infancia mediante el manejo de la frustración y la confianza que tengan en nosotros quienes nos formen, que pueden ser los padres, abuelos o personas sustitutas.

Si hemos tenido la buena fortuna de haber tenido unos padres amorosos, que nos aceptaron y confiaron en nosotros desde que nacimos, que supieron o intuyeron que sí teníamos la capacidad para resolver las situaciones complejas o difíciles que se nos atravesaban en el camino, ya fuera caminar solos, subir una escalera, comer o vestirnos sin ayuda, etc., si ellos  permitieron que nos equivocáramos y aprendiéramos de nuestros errores, es probable que hoy día sepamos manejar la frustración.

Si por el contrario, nuestros padres fueron sobreprotectores, se anticipaban a lo que queríamos decir, interpretaban (o lo intentaban) nuestro pensamiento y nuestros deseos y los complacían de inmediato, y/o si fuimos muy hábiles utilizando la manipulación, el sabotaje o la agresión contra ellos para lograr algún capricho o para obtener algo que nos agradaba, puede ser que esperemos que todos nos complazcan de la misma manera, y si no lo hacen, cambiemos nuestra conducta hacia ellos, o demandemos algo más bonito, importante, valioso, que aquello que no nos están otorgando.

Al haber recibido el aliento y el apoyo de continuar el aprendizaje de cualquier destreza en la infancia: tomar la cuchara y llevarla a la boca, caminar solo, controlar esfínteres, etc., no sólo conservamos el dominio de la actividad que llevábamos a cabo una y otra vez, sino el aprendizaje de que si perseveras en una conducta o una acción, vas a lograr llevarla a cabo según lo deseas.

Es importante aquí mencionar el efecto Pigmalión, que en palabras sencillas quiere decir que las expectativas del maestro, aunque no sean verbalizadas o mostradas en forma notoria,  influyen en el aprendizaje del alumno y los resultados esperados.

El amor, la aceptación y la confianza que se depositen en el bebé, van a definir muchas cosas en su personalidad, una de ellas, su manejo de la frustración y la perseverancia ante cualquier reto que se le presente.

Tal vez tú no tuviste la suerte de ser formado con amor, aceptación y confianza total, no importa, tú puedes reparentalizarte y empezar hoy mismo a modificar lo que sea necesario para incluir dentro de tus capacidades la perseverancia.

Bibliografía:

  • James, Muriel “Libre” Ed. Fondo Educativo Interamericano.
  • James, Muriel & Jongeward, Dorothy, “Nacidos para triunfar”.  Ed. Fondo Educativo Interamericano.
  • Satir, Virginia, “En contacto íntimo”. Ed. Pax
  • De Melo, Anthony, “Autoliberación interior”, Ed. Vida Nueva.

Todos los libros de estos autores, los del doctor Eric Berne, creador el Análisis Transaccional, los del doctor Lair Ribeiro (PNL), son excelentes fuentes para adquirir técnicas para modificar o incorporar elementos que nos permitan una formación integral y muchos de ellos pues bajarlos en forma gratuita en internet. 

 

 

 

Confianza

A partir de la aceptación, viene la confianza. Si los padres aceptan incondicionalmente al bebé, empatizan con él y favorecen su desarrollo integral, van a confiar en él y sus cualidades innatas, así como en su capacidad de aprendizaje.

Hay padres aprehensivos, temerosos, que siempre están temiendo o vaticinando lo peor: “no hagas eso porque te vas a lastimar”, “te vas a caer”, “te vas a pegar con eso”, y muchas frases por el estilo, con lo cual podríamos decir que están propiciando que el bebé o niño se lastime, se caiga, se pegue, además de transmitirle el temor a seguir avanzando en el proceso de investigación y creatividad natural en cada etapa y obligándolo a depender de ellos, lo cual puede ser la razón inconsciente de su temor y/o sobreprotección: el hecho de que el niño se independice y ya no los necesite.

Por supuesto que proporcionar información al niño sobre las consecuencias de una determinada conducta, no es asustarlo, limitarlo o cohibirlo. Su disco duro graba toda la información que recibe exenta de cargas emotivas y la va a archivar en el renglón de tomar en cuenta consecuencias y la consultará en el momento adecuado.

Así que el bebé/niño tiene un radar de última generación, al que no se le escapa nada de lo que sienten los padres.  Si ellos confían en él y en su capacidad de enfrentar ciertos retos, lo van a percibir y ganarán confianza en sí mismos. De lo contrario, tendremos a una persona insegura de por vida, a menos que cierre el círculo de la falta de confianza inicial de las personas más importantes en su vida. ¿tú qué opinas al respecto?