Archivo de etiquetas| sentimientos negativos

Diciembre 10 del 2014

Renovación 345

Hoy revisaremos si ya hemos procesado algunos sentimientos negativos que servían para reforzar nuestra co-dependencia, tales como la culpa, el rencor, la envidia, los celos, etcétera.

Somos responsables de lo que pensamos, hacemos, decimos, sentimos, en todo momento y lugar. Esto es algo que conviene tener presente.

No hay excusa. “Nadie puede hacerme sentir algo que yo no quiera sentir”. Frases como: tú me hiciste enojar, ella/él me lanzó a la depresión cuando se fue, me abandonó, se murió, implican que estamos culpando a los demás por lo que sentimos. Si nos dejaron, murieron, abandonaron, insultaron, es una acción de ellos. Es nuestra opción DECIDIR QUÉ SENTIMOS ANTE DICHA ACCIÓN.

Esto también podemos aplicarlo al pasado. No podemos modificar el pasado, y SI PODEMOS MODIFICAR NUESTRA ÓPTICA RESPECTO A LO QUE PASÓ.

Una vez que identifiquemos los sentimientos negativos, en lugar de luchar contra ellos, vamos a aplicar o incrementar el antídoto, es decir, el sentimiento positivo que lo anula. Por ejemplo, si yo siento rencor por alguien puedo:

• ¿Por qué sentimos rencor?

• ¿Cuáles eran nuestras expectativas? ¿Eran lógicas y razonables, o fantasiosas?

• Aplicar la comprensión que incluye el aspecto cognitivo sobre la persona y lo que nos dañó y la empatía.

• Identificar nuestras áreas débiles y fortalecerlas (autoestima, tolerancia, saber perdonar, empatía, inteligencia emocional).

• Encontrar otras fuentes sustitutas de reconocimiento o cariño.

• Definir los límites en la relación.

• Bajo ningún punto de vista, toleraremos maltrato físico, verbal, psicológico, sexual.

Tenemos aquí siete pasos, podemos llevar a cabo otros muchos, los que sean necesarios para deshacernos de la basura emocional que nos impide lograr la salud en todos los campos.

Noviembre 11 del 2014

Renovación 315

Hace muchos años, alguien me contó una anécdota cuando yo expresé que estaba muy enojada con Dios por muchas cosas negativas y dolorosas que habían llegado a mi vida. La comparto con ustedes:

“En una de las tantas inundaciones que hay en cualquier país del mundo, en que las presas se desbordan, llueve en forma inusitada, y crecen los ríos rebasando su cauce y llevándose a su paso poblados enteros, en uno de ellos las personas ya se habían subido a los techos porque las el agua casi cubría su vivienda.

Se presentaron varios socorristas a evacuarlos y llevarlos a un lugar seguro. En una de esas casas estaba un señor de edad madura que rezaba con gran fervor cuando vino una canoa a ofrecerle sacarlo de ahí, a lo que él respondió que Dios lo iba a ayudar y no le iba a pasar nada.

Poco después vino una balsa a brindarle ayuda y los rechazó con el mismo argumento. El rezaba y le recordaba a Dios que siempre se había portado bien y asistido a misa sin falta, por lo que estaba seguro que lo iba a salvar.

Llegó una lancha de motor del ejército a rescatarlo y él se negó a subirse.

Poco después se lo llevó la corriente y murió.

Cuando llegó con Dios le reclamó por qué no lo había salvado si él siempre había sido bueno, a lo que Dios respondió que le había enviado tres lanchas para salvarlo y él las había rechazado”.

Conviene que reflexionemos cuántas veces las oportunidades para aprender, para modificar conductas disfuncionales, para ser mejores seres humanos, para perdonar y perdonarnos por nuestros errores, para liberarnos de emociones displacenteras y sentimientos negativos, han pasado por nuestra puerta, y nosotros hemos hecho oídos sordos, nos hemos tapado los ojos o hemos dirigido la vista hacia otro lado para no verlas.
En lugar de reclamar lo que no tenemos, aprovechemos lo mucho con lo que sí contamos.

Vamos a crecer emocional, cultural, cognitiva, espiritualmente todos los días de nuestra vida.

Abril 15 del 2014

Renovación 106

Si persistimos en ver todo negro, si por más que luchamos y nos esforzamos, no encontramos la alegría del logro, el bienestar de la Misión cumplida, es probable que estemos sufriendo depresión.

Vale la pena verificar esto y, si es necesario, acudir a un médico psiquiatra calificado para que nos ayude a salir de ella.

La depresión es la enfermedad de las mil caras. Se esconde detrás de muchas otras, y puede confundirnos si sólo vemos la etiología del padecimiento en turno, y no tomamos en cuenta todo el panorama completo.

El ser humano es un ente bio-psico-social-espiritual. Si hay una “avería” en alguno de estos aspectos, va a impactar negativamente a los otros.

Tal vez necesitemos algún medicamento que corrija la alteración bioquímica que hay en nuestro cerebro que produce la depresión, y es muy importante resolver las causas psicológicas y emocionales, que nos condujeron a ella.

En el caso de la codependencia, no es suficiente que nos alejemos de la persona, o que él o ella se vayan o se mueran, se requiere que trabajemos en forma activa todos los aspectos de nuestra personalidad que nos mantuvieron en esa relación enfermiza, y que manejemos las emociones displacenteras que estén reprimidas u ocultas tras sentimientos negativos.

“Manejar nuestras emociones displacenteras nos lleva al equilibrio y salud necesaria para triunfar y trascender”

Febrero 24 del 2014

Renovación 55

Es muy común que dejemos “asuntos pendientes” en la vida, los ignoremos como si no existieran, dirijamos la vista hacia otro lado para no pensar en ellos, esperando que se resuelvan solos, lo que no va a pasar. Lo más probable, es que un día exploten y nos compliquen la existencia que suponíamos estaba tranquila.

Dejamos sin cerrar muchos círculos, por ejemplo, los académicos. Sé de personas que se están titulando después de jubilarse porque no lo hicieron cuando terminaron la carrera. No requirieron el título para trabajar o pusieron una empresa, por eso lo relegaron “para después”.

Pues bien, si no cerramos el círculo y terminamos los ciclos: educativo, formativo, emocional, intelectual, vas a caminar con una vestimenta deshilachada o llena de hoyos, imagínala como quieras.

Vamos a revisar si estamos en ese caso y vamos a poner manos a la obra si tenemos asuntos a medio hacer, sin terminar, ya sea pedir perdón o perdonar, resarcir un daño que causamos a alguien, canalizar nuestras emociones displacenteras, procesar algún sentimiento negativo.

Hoy es un magnífico día para cerrar círculos. Podemos hacerlo porque estamos llenos de energía.

RENOVACIÓN TOTAL (5)

Ya hemos renovado, o estamos en el camino de lograrlo, nuestro cuerpo:
• vigilamos que todos nuestros órganos funcionen bien,
• tenemos una alimentación sana, balanceada, de acuerdo a nuestra edad, actividades y condiciones.
• hemos incorporado hábitos de sueño sano y no padecemos pesadillas ni trastornos del sueño.
• cuidamos nuestro descanso (diferente del dormir), mediante alguna disciplina, ejemplo: la relajación,
• estamos haciendo ejercicio, también acorde a nuestra edad, condiciones, facilidades. Cuando menos, caminamos a buen paso 30 minutos cada día.

Así que la maquinaria está puesta al día y vamos a darle un mantenimiento constante para que siga en magnífico estado. Vamos ahora a renovar algunos aspectos de nuestra manera de funcionar en los campos mentales, psicológicos, emocionales y espirituales.

Comencemos por tener una actitud positiva en todo momento y lugar. Esto puede iniciarse como una disciplina, hasta pasar a formar un hábito y convertirse en parte intrínseca de nuestra personalidad.

Todos tenemos problemas, contrariedades, tragedias, limitaciones, carencias, unos más que otros. No podemos comparar el dolor por la pérdida de un hijo, al que se siente por perder el trabajo, los dos pueden “mover” a la persona en una forma muy violenta, y una es irreversible y la otra, no. El manejo emocional es distinto en tiempo y forma y, los dos eventos pueden ser superados si se trabaja en ello.

La actitud es la suma de lo que pensamos y sentimos. Es la forma en que nuestra mente y nuestro corazón manejan, o reaccionan, a los estímulos que reciben del medio ambiente y de las personas que nos rodean.

Si mi pensamiento es positivo y mis sentimientos son positivos, mi actitud va a ser positiva.

Si mi pensamiento es negativo, aunque diga que mis sentimientos son positivos (¿?), mi actitud será negativa.

Si mis sentimientos son positivos y la mente se enfanga en pensamientos negativos, mi actitud será negativa.
Pensamiento  +           Sentimiento =            Actitud
Positivo            +          Positivo          =           Positiva
Positivo            +         Negativo         =           Negativa
Negativo          +         Positivo (?)     =           Negativa
Negativo          +          Negativo         =           Negativo

Conviene revisar cuál es nuestra actitud ante la vida, en general y si estamos manejando una dicotomía en esta área, si tenemos una actitud en el trabajo, y otra muy distinta en casa.

Para ello vamos a revisar cuál es mi manera de pensar respecto al trabajo. Aquí hay algunos puntos:
• ¿Me gusta?
• ¿Es lo que quiero hacer?
• ¿Llena mis expectativas?
• ¿Estoy satisfecho con lo que he realizado?
• ¿Tengo probabilidades de crecer?
• ¿Practico mi creatividad para facilitar o enriquecer mis labores?
• ¿Estoy satisfecho con la remuneración que recibo?
• ¿Mi trabajo está siendo valorado y reconocido?
• ¿Las relaciones con mis jefes, compañeros y subalternos son satisfactorias?

En la medida en que estés satisfecho en y con tu trabajo, podrás tener sentimientos positivos. Si pretendemos engañarnos a nosotros mismos, racionalizando o cayendo en negación, las emociones auténticas reprimidas y ocultas, se convertirán en sentimientos negativos y van a minar nuestro sistema inmunológico, y generarán una actitud negativa.

Vale la pena analizar cómo nos sentimos en el hogar, con la pareja, con la familia, y ver qué emociones displacenteras no estamos manejando y qué sentimientos negativos hay.

El primer paso es la sincronicidad positiva de mente y corazón. Es un trabajo arduo, de todos los días, que puede traernos una gran paz interna cuando lo logremos.