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Septiembre 4 del 2014

Renovación 248

Si sentimos que los problemas, o la situación que estamos viviendo, nos rebasan, es el momento de hacer un alto en el camino y entrar en contacto con nuestro Poder Superior.

A este Poder Superior llamémosle Dios, Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, o de cualquier otra manera que nos sea cómodo.

No importa nuestra nacionalidad, raza o credo para poder creer en un Poder Superior.

Lo importante es aceptar que es una entidad:

• omnipotente (todo lo puede),

• omnipresente (está en todo momento y lugar),

• eterna (ha estado y estará siempre),

• infinita (no tiene principio ni fin).

Algunas creencias pretenden concebir a Dios a semejanza de nosotros los hombres y, por lo tanto, piensan que juzga, castiga, pone a prueba, lleva cuentas de todo lo “malo” que hacemos para ajustar cuentas al final y mandarnos a sufrir por una eternidad, o vivir re-encarnaciones que impliquen pagar lo malo que hicimos en esta vida.

Algunos preferimos pensar en un Dios-Amor que siempre está ahí para que encontremos consuelo, orientación, apoyo, iluminación, bondad, perdón, alegría, placer, bienestar, amor.

Dios es omnipresente, está en todo lugar, por lo tanto está dentro de nosotros, forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de Él. Podemos comunicarnos con Él las 24 horas del día, en cualquier momento y lugar.

Para comunicarnos con el podemos recurrir a la oración, que es hablar con Dios libremente. Rezar es repetir oraciones o frases específicas.

En nuestro proceso de salir de la co-dependencia, es muy importante estar en contacto con la fuente de Energía interna en forma continua.

Seamos uno con la Energía total, con el Dios-Amor.

Enero 15 del 2014

He aquí que ya llevamos medio mes de enero. ¿Has logrado echar a andar tus planes? ¿Has encontrado resistencia al cambio en ti, en los demás?

Dicen por ahí que “el hombre es un animal de costumbres”. Si durante mucho tiempo has hecho las cosas de una forma errónea o improductiva, es probable que te cueste trabajo modificarlas.

Recuerda, una batalla a la vez y sólo la acción repetida y sostenida en el tiempo logra arraigar hábitos sanos y equilibrados.

No estás solo. Puedes unirte energéticamente a la fuente de poder que reside en ti y en el Universo, en el Infinito, y así reunir las fuerzas para vencer esa resistencia.

Relájate y medita. Platica con tu Dios, eso es orar. Puedes hacerlo a la hora que desees, en cualquier lugar. No necesitas intermediarios. Dios es en ti, está en ti y contigo, cualquiera que sea el nombre que le des. Tienes “derecho de picaporte” y puedes comunicarte con Él sin protocolo alguno.

Rezar es repetir unas frases u oraciones ya establecidas, lo que muchas veces hacemos en forma automática, sin sentir ni profundizar en lo que estamos diciendo. Puede ser útil porque evita que la mente divague en cosas que nos perturban, favorece que entremos en una meditación más profunda, y puede crear sinergia si se hace en grupo.

Si no crees en Dios, relájate, medita y únete a la energía cósmica, universal, infinita, para que “recargues tus pilas”.

Ten Fe. Vas a lograr tus metas.