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¿SEGUIR EN UNA RELACIÓN DESTRUCTIVA?

¿Por qué aferrarse a una relación destructiva?

Hemos hablado de la capacidad de aplicar todas las competencias de la Inteligencia emocional para tomar las decisiones que sean más convenientes para nosotros, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro entorno, nuestra sociedad, en cualquier circunstancia, momento o lugar.

En cuanto a las relaciones afectivas, vemos la resistencia de muchas personas a VER SU REALIDAD, por lo que se aferran a la fantasía de lo que quieren en su pareja (el hombre o mujer ideal), y así pasan los años intentando cambiar a la pareja, o a la espera de que el milagro ocurra, mientras aceptan, toleran y permiten maltrato psicológico, verbal, físico, sexual.

La pareja NO VA A CAMBIAR, es como es y punto. Él o ella pueden modificar conductas erróneas, patrones mentales anárquicos y obsoletos, trastornos leves de conducta, si entran en un tratamiento profesional elegido y aceptado por ellos mismos.  También pueden recibir apoyo psiquiátrico si su padecimiento o trastorno lo requiere = bipolaridad, trastorno obsesivo compulsivo, fobias, etc., y ahí la pareja decidirá si quiere o no seguir la relación.

Si su relación de pareja no funciona, si pelean más de lo que acuerdan, si NO HAY POR ESCRITO UN PROYECTO DE VIDA EN PAREJA, basado y elaborado después de haber compartido entre ellos su PROYECTO DE VIDA PERSONAL, si no hay un PROYECTO DE VIDA DE FAMILIA, diseñado después de los dos anteriores cuando planean tener hijos, NO HAY SOLUCIÓN.

Si el hombre es un misógino, machista, que no dice cuánto gana, ni en qué gasta lo que recibe, si tiene gastos “extras” que no menciona nunca, si escatima el dinero para comida, escuelas, ropa, etc., para los hijos, si no cubre las necesidades básicas de vivienda, como pagar la renta, la hipoteca, el predial, el agua, la luz, que él asumió como parte de su compromiso, y además, se aprovecha del sueldo que devenga la esposa, más allá de lo acordado sobre gastos compartidos, estamos ante un vividor disfrazado. No tiene caso seguir adelante.

Si el hombre amenaza a la mujer y le dice en los pleitos: “A ver qué haces con tus hijos, yo sólo pagaré las colegiaturas”, se trata de un padre irresponsable que utiliza a los hijos como herramienta de chantaje para someter a la mujer. ¿Tiene caso seguir la farsa de “una familia” cuando la relación es tan disfuncional?

Un divorcio puede dañar menos a los hijos, que el presenciar todo tipo de agresiones entre sus padres. Si la relación ya murió, no hay “medidas heroicas de resucitación”.

Si estamos en una situación así, vale la pena hacer un análisis objetivo, con nuestra mente racional, y evaluar los pros y los contras de continuar en esa situación tan desgastante que va a terminar con nuestra salud emocional, espiritual y física.

Si decidimos terminar la relación, busquemos asesoría legal, no importa si vivimos en concubinato, unión libre o estamos casados por la ley. También existen muchos grupos de ayuda que pueden brindar orientación y apoyo gratuito. Si vamos a extirpar un tumor, encontremos al mejor cirujano y centro de rehabilitación, antes de que se vuelva un tumor maligno.

 

 

íntegro, amoroso, que ya haya compartido con ella o él su Proyecto de vida individual y, juntos, hayan elaborado tenga un Proyecto de Vida individual

Junio 26 del 2014

Renovación 178

Es positivo y podemos tener relaciones cercanas con las personas.

También podemos hacer muchas codas para no tener cercanía e intimidad con personas queridas.

En ocasiones, cuando empezamos a sentir afinidad por alguien, no le encontramos defectos, todo es maravilloso respecto a ellos, cero carencias, errores, equivocaciones. Al pasar el tiempo, les vemos, no unos cuantos, si no muchos defectos y enormes.

Por más que “busquemos” cosas positivas en ellos, sólo encontramos su lado oscuro, su lado negativo, y por ello los alejamos, o nos alejamos. Insistimos en poner distancia entre nosotros. Los criticamos, velada o abiertamente, y nuestra actitud termina por dañar la relación.

También podemos asfixiar la relación, dejando caer el alud de nuestras necesidades sobre la otra persona. Ella o él “tienen que” ser nuestros confidentes, asesores, paño de lágrimas, sostén y apoyo, fuente de cariño y ternura, además de la pareja perfecta en lo intelectual, social, laboral, mental, sexual. Los involucramos con nuestra familia y nos quejamos con ellos de lo que “nos hacen”. Después, cuando ellos dicen que nuestros familiares están mal, nos enojamos y les decimos que ellos ni siquiera son de la familia.

Podemos convencernos de que no necesitamos a nadie, que vamos a salir solos adelante porque nadie nos comprende. Nos amargamos y empezamos a somatizar nuestra frustración, nuestra ira contra nosotros y contra el mundo.

Es posible que justo encontremos a las personas tóxicas que requiere nuestro Argumento de vida de perdedores. Vamos a tener una o varias parejas que sean adictas (trabajo, relaciones destructivas, tabaco, alcohol, drogas). Vamos a establecer relaciones codependientes con quienes “necesitan que los ayudemos, salvemos, rescatemos”, y después vamos a quejarnos porque no aprecian nuestro sacrificio por ellos.

Por el contrario, podemos hacernos responsables de nosotros mismos, podemos cuidarnos y protegernos, podemos tener diferentes personas para que nos asesoren, apoyen, escuchen nuestras confidencias, nos den cariño.

Podemos intimar y mostrarnos como somos, sin temor de ser rechazados, porque ya nos aceptamos a nosotros mismos, y aceptamos a los demás como son, sin querer cambiarlos.

Enero 27 del 2014

¿Cuántas veces hemos dicho: “Ya no voy a caer en su juego”, “Ya no me voy a enganchar con sus provocaciones” y sin embargo, una y otra vez, terminamos discutiendo, sintiéndonos mal y culpables de lo que nos achacan.

Es importante percatarnos de los juegos psicológicos en que estemos involucrados. Hay un libro del Dr. Eric Berne titulado “Juegos en que participamos”, que ha sido un éxito de ventas desde que se publicó. Consíguelo (ya sea impreso o por medio de internet) y encuentra los juegos en que participas, el para qué lo haces, y cómo puedes salirte de esa situación.

Si hay un conflicto en que alguna persona te busca, tienen un diálogo y terminas sintiéndote mal, es probable que se trate de un juego psicológico. Los hay leves y graves; de primero, segundo, y tercer grado, éste último te puede llevar a la cárcel o a la morgue.

Una vez que tengas claro con quién te enganchas en una comunicación nociva o una relación destructiva, no importan las razones que tenga el otro para querer entrar en esa situación, lo que es muy importante son tus razones para hacerlo. Entra en tu corazón e identifica qué pasa ahí dentro.

Diseña una estrategia para no engancharte y síguela al pie de la letra. Tal vez caigas en el juego algunas veces más, aprende que fue lo que no funcionó y aplícalo en el futuro para no volver a engancharte.