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CONFIANZA (4)

Afirmaciones.

Las afirmaciones son frases cortas, redactadas con palabras sencillas, comprensibles, que graban en nuestra mente, o refuerzan un concepto o premisa positiva.

Es conveniente que en estas expresiones se evite utilizar el NO, así como preposiciones adversativas (pero, sin embargo, no obstante) y adjetivos calificativos. Mientras más concretas, mayor efecto tendrán.

Hemos visto la confianza en nosotros mismos y en los demás. Hablamos también de la desconfianza. Recordamos cómo las aprendimos desde la cuna y cómo se manifiestan. Es probable que ya hayan detectado qué les conviene modificar y tengan un plan establecido para lograrlo. Vamos a manejar las afirmaciones como una herramienta muy poderosa para incrementar la auto-confianza.

Redacta tus propias afirmaciones. Escríbelas en una hoja de papel que tengas a la mano para que puedas leerlas por la mañana temprano y en la noche antes de acostarte, lo que te llevará tan sólo unos minutos. El objetivo de esto es que queden grabadas en el disco duro de tu mente.

Cada quien escribirá aquellas frases que quiera reafirmar o reforzar.  Un ejemplo:

  • Soy capaz de lograr___________(lo que me propongo).
  • He logrado muchas metas en mi vida y voy a lograr ésta.
  • Soy inteligente, capaz, intuitiva, disciplinada, etc.
  • Tengo dentro de mí todos los recursos que requiero para lograr________________.
  • Soy una persona valiosa.
  • Soy una persona confiable.
  • Puedo confiar en _____________.
  • Hay personas dignas de confiar en ellas.

Si quieres cooperar con los demás, comparte algunas afirmaciones sobre este tema.

SEGUNDA PUERTA

EL OPTIMISMO (1)

La palabra optimismo se deriva del latín optimus, que quiere decir lo mejor. El primer autor que la utilizó en su obra “Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal” publicado en 1710 en Amsterdam, Holanda, fue el filósofo y matemático G. Wilhelm Leibniz (1646-1716) al decir que “Dios había creado el mejor mundo posible”.

Años más tarde, Voltaire (Francia 1759) se burla de este concepto en uno de sus escritos y, aunque él popularizó el término, la palabra optimisme ya se había publicado (1737) en una traducción del ensayo de Leibniz.

El Obispo de Gloucester en Inglaterra, William Warburton (1698-1779), fue quien utilizó la palabra optimism por primera vez en el idioma inglés en 1743.

En castellano la encontramos en 1787 en una obra del escritor español Juan Pablo Foner (1756-1797) y, posteriormente, en el escrito “epicúreo optimismo” del escritor, abogado, político y periodista español, Nicomedes Pastor(1811-1863).

Así que ya tenemos una idea del origen, raíces y significado de la palabra optimismo, por lo que abriremos la Segunda Puerta de este proceso de crecimiento que consta de Diez Puertas.

Dentro de la psicología, podemos decir que el optimismo es una actitud positiva que impacta la percepción de los estímulos del medio externo y el procesamiento interno (mental y emocional) de los mismos, generando acciones que favorezcan el resolver la situación que plantean personas o eventos de nuestro entorno.

Como todos sabemos, el pesimismo es la antítesis del optimismo, y aquí no voy a profundizar en el concepto porque me interesa incrementar lo positivo, no dar reforzamiento a las actitudes negativas.

El optimismo/pesimismo es una actitud que aprendemos desde niños de las personas mayores con las que convivimos y, como todo lo que se aprende, se puede “desaprender”, modificar, eliminar, reforzar, incrementar. Nosotros podemos, aquí y ahora, elegir cuál queremos que sea nuestra actitud ante los retos, amenazas, demandas, contratiempos, pérdidas y eventos adversos que surjan en nuestro camino.

Vamos a reflexionar sobre los siguientes puntos:

  • Cuando alguien te regala algo inesperadamente, sospechas que es porque quiere algo de ti, o para “pagarte” algo que hiciste por ella/él.
  • Si algo no te sale bien, culpas a los demás o a las circunstancias.
  • Te cuesta mucho trabajo admitir tus errores, por lo que siempre tienes un pretexto o justificación.
  •  Sueles “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.
  • Si alguien obtiene mejores resultados que tú, piensas que es porque tiene más contactos, es más mañoso o hace trampa.
  • Ante los problemas, te pones nervioso, te sientes confundido, no puedes pensar con claridad por lo que decides que vas a fallar.
  • Analizas tus errores, su origen, asumes las consecuencias con madurez y extraes una enseñanza de ellos.
  • Con mucha frecuencia dices frases como: “Así son las cosas”, “No se puede cambiar”, “Yo no puedo hacer nada para cambiarlas”, “Haga lo que haga, todo me sale mal”.
  • ¿En qué porcentaje evalúas tu actitud optimista ante todo lo que la vida te presenta?
  • ¿Por qué? ¿A quién se lo aprendiste? ¿Te conviene seguir así?

Veremos varios puntos sobre el tema del optimismo. De ti depende que lo incorpores a tu vida para mejorar tus relaciones interpersonales con tu pareja, tu familia, en el trabajo y con todos con los que convives en una forma u otra en el ámbito social.