Archivo de etiquetas| recuerdos

Febrero 14 del 2014

Hoy, por pura coincidencia, me encontré un libro que me regaló el hombre a quien más he amado en la vida. Yo le preguntaba con frecuencia por qué se había enamorado de mí, y él me contestaba que por mil razones, respuesta que no me satisfacía. Tanto le insistí que fue a una librería a buscar un libro de poemas, ya que él no era muy elocuente, y leyó algunos hasta que encontró lo que buscaba. Ese libro se titula Amor,fue escrito escrito por José Luis Jiménez , y lo publicó EDAMEX.

Dicen que “recordar es vivir” y al rememorar cuando mi amado me leyó el poema de un autor desconocido para los dos, pero que expresaba lo que él me quería decir como respuesta a mi pregunta constante, me transporté a los momentos mágicos que enriquecieron mi vida en forma multidimensional.

Él ya está en otro plano desde hace muchos, muchos años, y me queda la memoria de los momentos sublimes, apasionados, tiernos, emotivos, gratos, amenos, que vivimos juntos.

Habrá muchas mujeres para quienes el amor de su vida ya no está aquí y no han vuelto a formar otra pareja. Pensé en compartir esta vivencia para que constaten que pueden atesorar y revivir las vivencias llenas de ternura y comprensión que compartieron con él, y cambiar así la química de su cuerpo para sentir el día del amor y la amistad con un enfoque distinto.

Por supuesto que esto puede extrapolarse a los hombres. Vamos a suponer que la que estuviera en otro plano fuera yo. Mi pareja de aquel entonces podría revivir hoy, a través del verso de un poeta recién descubierto por él, todo el amor que disfrutamos y elevar su nivel de endorfinas.

Lo transcribo para ustedes:

¿Por qué me enamoré de ti?

Enamorarme de una mujer así
como me enamoré de ti,
nunca lo imaginé siquiera;
no sé qué fue de ti
lo que me llevó a quererte
pero desde que te conocí
yo ya no puedo vivir sin verte;
te extraño cuando te ausentas
porque la soledad me hace daño:
te he llegado a necesitar tanto
que la vida misma me parece inútil
si no estás conmigo;
me estoy haciendo tan al modo tuyo
que a veces ya no sé si soy yo mismo,
me da miedo esta forma de quererte
me da miedo este amor por ser tan fuerte
me vuelvo soledad cuando en ti pienso
y perdido en tu recuerdo quedo absorto;
me voy llenando e ti poquito a poco
y en cada poro de mi piel respiras
y en cada miradas de mis ojos vagas
porque tanto me impregné de ti
que ya siempre irás tú donde yo vaya.

Disfruten el amor y construyan una red de vivencias que serán los recuerdos del futuro.

Feliz día de San Valentín.

Si compran el libro de José Luis Jiménez, poeta de Aguascalientes, México, busquen dos poemas que tienen un profundo contenido espiritual: “Hombre” y “Mi testamento”

La familia

Ya has  dedicado unos minutos al despertarte a dar gracias a la  vida por tu cuerpo y todo lo que puedes hacer con él, hoy vamos a agradecer la bendición de tener una familia que nos ama y a quien amamos.

Da las gracias por tus padres, tus hermanos, tus abuelos, todos con quienes compartiste (o compartes) una etapa de tu vida. Recuerda que no vamos a poner “peros”, así que si el abuelo suele estar enojado la mayor parte del tiempo, si tu papá brilla por su ausencia en la foto familiar, si tu mamá prefiere a tu hermano, etc., no importa, al menos están ahí, probablemente más interesados en ti de lo que imaginas. Piensa cuántas personas no conocen a sus padres, o los perdieron en un accidente cuando ellos eran niños, o se criaron en una institución de caridad.

Así que agradece su presencia en tu vida, porque parte de lo que eres, para bien o para mal, tiene su origen en ellos. Deja para otra ocasión los aspectos negativos, resentimientos, reproches, que anides contra ellos. Focaliza lo positivo, y si no tienes recuerdos agradables de tus padres o abuelos, es seguro que en tu niñez hubo alguien que te demostró cariño, agradece a la vida la presencia de esa persona.

Puedes dedicarle unos minutos a este ejercicio después de dar las gracias por tu cuerpo, o en lugar de ello, eso es algo que tú decidirás de acuerdo a cómo te sientas.

¡Qué en tu día brille el sol de los afectos!

sentimientos

Me enviaron esta carta. La comparto con ustedes. No hay comentarios.

¿Cómo darle forma a los sentimientos, a las sensaciones, a esas vivencias que tocan y se anclan en el alma? ¿Cómo describir lo inasible, el viaje de un suspiro, de un sollozo, su punto de partida cargado de trémulos recuerdos, de sentimientos guardados en el silencio, cómo explicar el pozo donde se funden, extrayendo lo innombrable para abrirse paso y salir al exterior, pletóricos de nostalgia, de añoranza, de risa, de amargura, de pedazos de sueños rotos en una esquina de la vida… ¿Cómo?

Sólo me queda ese dulce sabor en la boca, esa ligereza de cuerpo, la vista perdida en el pasado y una mente, digna víctima del asalto de los recuerdos.

Gracias por el brillo de tus ojos (baila y danza con todos los colores), por ofrecerme la paciencia de esperar a que en mis ojos se abra la rendija que lleva a mis caminos viejos y pocos transitados: por ofrecerme la oportunidad de abrir el espacio por donde se fueron colando los olvidos y las omisiones.

Gracias por tocar mi alma, sedienta de ternura, por sostenerme por el punto más débil, por darme tus caricias sin nombre, sin etiquetas, gratuitas.

Gracias por la oferta de tu amor, semilla que desde hace mucho tiempo se ha ido arraigando a la esperanza y ha desdibujado mi desierto interior.

Gracias por compartir contigo tu despertar y por dejar que exprese mi pasión contenida, por tu aceptación, por tu mirada clara.

Gracias por tu risa, sonoridad que estalla en mil luces, bañando de luz lo que toca.

Gracias por tu tiempo, por tus sueños, por el regalo de un nuevo amanecer. Te quiero.

¿Qué opinan?