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Julio 2 del 2014

Renovación 184

En algunas ocasiones nos cuesta trabajo recibir.

Dar no implica que hagamos un esfuerzo. Estamos acostumbrados a ello. Por una u otra razón, damos nuestro tiempo, atención, cariño, dinero, consejo, ayuda, apoyo, pertenencias, etcétera a los demás, o a algunas cuantas personas que elegimos según nuestros apegos, o nuestra necesidad de control y manipulación.

Recibir requiere una cierta dosis de humildad. Es aceptar, por un instante, que el otro tiene algo de lo que nosotros carecemos. Si ello nos genera conflicto porque nos hace sentirnos vulnerables, conviene profundizar un poco en el asunto.

Vivimos en una sociedad en la que existen intereses comunes, metas compartidas, en la que se crean lazos de amistad, redes de apoyo emocional, moral, intelectual, científico, social, económico, basadas en un intercambio, en un dar y recibir constante.

También podemos rechazar lo que nos dan porque nos sentimos indignos de recibirlo. Si ese es el caso, vamos a revalorarnos, a elevar nuestra autoestima.

Podemos recibir y agradecer todo lo positivo que la vida, y los demás, nos den.

Cuando nuestra necesidad de recibir esté resuelta, podemos ser conductores de las bendiciones o ayuda que recibimos y canalizarla a los demás.

Mayo 24 del 2014

Renovación 145

Hace poco, una alumna recordó que yo le había dicho que “Cuando el alumno está preparado, aparece el Maestro”, proverbio Zen que yo he constatado muchas veces en mi vida personal.

Todos somos alumnos cuando aceptamos que podemos aprender cada día algo nuevo, diferente, que nos facilitará el camino hacia a trascendencia.

Estar preparados significa tener la disposición para el aprendizaje. Si no estamos dispuestos a aprender, si no nos interesa mejorar nuestra vida, podemos estar rodeados de Maestros y no los veremos, ni escucharemos, ni recibiremos nada de ellos, no porque ellos no emanen o compartan sus enseñanzas, sino porque estamos cerrados y no vemos, no escuchamos, no recibimos, no asimilamos.

Maestro puede ser cualquiera, o cualquier cosa, que nos transmita un mensaje. El Universo lo hace cada instante, la naturaleza, también.

Un niño que nos hace una pregunta que puede ser la que nos hemos hecho desde niños, y que no la habíamos respondido antes.

Alguien que nos sonríe en la calle, o nos ayuda a cruzarla.

En fin, el milagro de la vida, en sí, es un Maestro, que puede enriquecernos cada día.

El Maestro (el aprendizaje) aparece en nuestras cuando nos abrimos a él. Estar dispuestos a mejorar, a aprender, a recibir, es necesario para avanzar.

Hoy puede ser el día para descubrir un Maestro en nuestro camino. Veamos la vida con una mirada nueva.

Abril 8 del 2014

Renovación 99
Tan importante como el saber DAR, es el saber RECIBIR.

Hay personas a las que no les cuesta trabajo dar. Dan su tiempo, su energía, apoyo material y asumen problemas o tareas de los demás prestando ayuda física, mental, emocional, y lo hacen a toda hora, y con todo el mundo, inclusive, en ocasiones no esperan que les pidan las cosas o el favor, cuando ya están resolviendo algún problema ajeno.

Para estas personas, el dar todo de sí mismas, es la manera de ganarse la aprobación, reconocimiento o gratitud de aquellos a quienes ayudan, o de crear compromisos. También es factible que lo hagan para hacerse indispensables, e ir anulando la capacidad de los otros para resolver las situaciones difíciles o estresantes que se presenten. Existe la probabilidad que lo hagan para mantener el control sobre las cosas y sobre las personas.

Quienes están en ese caso, por lo general, no se sienten bien si se trata de recibir, ya sea ayuda material, física, moral, porque pierden su posición.

Cualquiera de las motivaciones mencionadas es insana y tóxica.

Ayudar a quienes nos solicitan apoyo, puede ser provechoso para ambos si le
enseñamos a la persona cómo resolver su problema, no se lo resolvemos.

«Vamos a revisar si estamos en ese caso y a aprender a recibir con alegría todo, desde lo que la vida nos da, hasta lo que los demás nos regalan. Merecemos recibir muchas cosas positivas y valorarlas, además de agradecerlas»