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DESESPERANZA = SUICIDIO

Durante la madrugada de ayer, un vecino del edificio contiguo al mío, se arrojó al vacío desde el décimo quinto piso, muriendo de inmediato.

Me enteré que se trataba de un hombre mayor que había padecido cáncer durante varios meses, en los que estuvo sometido a tratamientos de quimioterapia que, al mismo tiempo que luchaban por acabar con las células malignas, minaban su energía y la esperanza de vencer a la enfermedad, al no dar resultados favorables.

Ante este evento me surgen varias preguntas:

• ¿Salida fácil?

• ¿Sabemos lo que se siente ante un dolor que no disminuye y atormenta el cuerpo y el alma día tras día, sin parar, sin ceder?

• ¿Comprendemos la sensación de impotencia al percatarse cómo se acaban las fuerzas para luchar, mientras la enfermedad mortal avanza como un ejército hitleriano, devastando todo a su paso?

• ¿Podemos acaso imaginar el cansancio infinito de luchar día y noche contra lo que parece un imposible?

• ¿Hasta dónde puede un ser humano sostener la esperanza y la fe? ¿Más allá de las torturas corporales y anímicas?

• ¿Hasta cuándo es posible ver el sufrimiento de nuestros seres queridos ante la muerte progresiva e imparable que nos quita la vida con dentelladas dolorosas?

• ¿Cuándo es el momento de tirar la toalla?

• ¿Por qué no tener la libertad de decir: “Hasta aquí”?

• ¿Será por casos como éste que la Asamblea Francesa autorizó la sedación terminal?

Vienen a mi mente muchas interrogantes más que me harán reflexionar, meditar, razonar mucho.

Por lo pronto, considero que no somos nadie para juzgar, criticar, censurar, el acto de suicidio de un enfermo terminal, en fase terminal, si no hemos vivido en carne propia el infierno que lo llevó a terminar en forma abrupta con su vida.

Hagamos una oración por él, para que su espíritu llegue a su destino final y se llene de una paz infinita.

Autoconocimiento 4

Autoconocimiento 4

Tenemos un gran potencial de desarrollo que muchas veces se va inédito a la tumba. Es nuestra responsabilidad utilizarlo para realizarnos en todos los aspectos.

Este tesoro, que has tenido a tu disposición sin reconocerlo, o sin quererlo utilizar, puede brindarte la oportunidad de lograr tus metas en la vida.

Para detectarlo se puede reflexionar sobre todas aquellas aptitudes innatas que se han asomado a lo largo de tu vida en tu desempeño o que tú sabes que están dentro de ti, aunque no las tomes en cuenta. Veamos algunos ejemplos:

  • Tienes una voz privilegiada, melodiosa, que alcanza registros muy elevados y que no has cultivado hasta hoy. Es algo que recibiste al nacer, sin hacer nada para tenerla. Puedes hoy educarla y convertirla en un instrumento para tu desarrollo personal, y tal vez profesional, que te brinde satisfacciones de toda índole.
  • Tienes el “don de la pluma”, escribir es algo que fluye de tu interior y te da placer. Puedes formarte en el mundo de las letras o los medios de comunicación.
  • Cocinar es un placer para ti y encuentras en ese campo un mundo de opciones para crear y deleitar a tu familia. Aquí conozco muchos casos de mujeres que se quedaron solas, con varios hijos pequeños, y que han hecho una fortuna en el mundo de la comida: banquetes, comida a domicilio, organización de festejos, restaurantes, pastelerías, escuelas de chefs, alimentos procesados o congelados, etc. Muchas de ellas sólo habían guisado para su familia y ellos les decían que todo les quedaba muy rico. A partir de ahí, lo convirtieron en una herramienta para ganar dinero y sacar a la familia adelante.
  • Un caso “in extremis” es el de un señor que conocí cuando era un próspero profesionista, con unas oficinas enormes en que atendía muchos negocios, con una situación económica holgada, una familia estable con varios hijos. Todo iba viento en popa cuando se presentó un tipo de cáncer. Inició el calvario que muchos enfermos terminales recorren, búsqueda de “segundas y terceras opiniones”, quimios, medicina alternativa, etc., lo que lo llevó a gastar una parte de su fortuna en atención médica.   Cuando le dijeron que le quedaban pocos meses y que no había esperanza para él, puso todo a nombre de la esposa y los hijos, con lo que garantizaba pudieran salir adelante y, como no quería que lo vieran deteriorarse más, ni gastar el patrimonio familiar restante, desapareció de su vida.

Yo lo encontré año y medio después en un bar de un hotel de lujo en una playa “X” donde era el pianista que amenizaba el lugar. ¡El gran ejecutivo y empresario recibiendo propinas por tocar alguna pieza musical!  Utilizaba un nombre artístico, por lo que no lo habíamos relacionado con el amigo de años pasados. Estaba repuesto y se veía sano. Nos comentó que había recurrido a los servicios médicos públicos para atenderse, y que empezó a tocar en los bares para sobrevivir económicamente, ya que la música le había gustado siempre y le generaba una paz interna muy grande.  A raíz de ese cambio total de vida, con unas expectativas diferentes en todos sentidos, y de empezar a hacer lo que lo satisfacía plenamente (él había querido ser músico pero estudió lo que le impuso su padre y en eso había trabajado siempre con éxito), empezó a mejorar su salud y a sentirse mejor.

Nos encontramos tres años después y gozaba de una etapa saludable (el cáncer seguía en remisión), había encontrado una pareja con la que vivía aceptando su realidad física y había logrado muchos éxitos al componer canciones, interpretarlas, organizar conciertos, conducir un programa musical en la radio. Dijo que él nunca pensó que podría encontrar en la música un medio profesional para obtener ingresos y realizarse. Ojalá lo hubiera hecho antes de enfermarse.

Por lo general hay muchas aptitudes, habilidades, cualidades, que están en nuestro interior y no les damos importancia. Empieza hoy una lista de todas las que son parte de tu inventario personal y ve cuál es la manera de desarrollarlas y ponerlas al servicio de tus logros e inquietudes. ¡Adelante!