Archivo de etiquetas| quejas

Marzo 28 del 2014

Renovación 88

Si tenemos dudas sobre si hemos adoptado una posición de víctimas, vale la pena hacer el siguiente ejercicio:
– Siéntate en una silla de espalda recta, con tus piernas paralelas que lleguen al piso. La espalda recargada, la cabeza al frente, las manos sobre tus muslos con las palmas hacia arriba.

– Respira tres veces con el ritmo que acostumbras hacer cuando te relajas, que puede ser 4-4-4-4, o tal vez 3-3-3, lo importante es que el tiempo que utilices para inhalar, retener, exhalar, (vacío), sea el mismo.

– Cierra tus ojos.

– Recurre a tu memoria y, como si vieras una película, repite mentalmente las últimas conversaciones que tuviste con tu pareja, tu amiga y confidente, tus conocidos. Observa si en ellas:

o Te quejaste de todo y de nada.
o Utilizaste un tono de voz monótono y apagado.
o Criticaste a una o varias personas, instituciones, grupos.
o Repetiste varias veces que estabas cansado (cansada), agotado, sin fuerzas, aunque no habías hecho un gran esfuerzo ese día.
o No mostraste interés en tu interlocutor, o en lo que te decía.
o Reiteraste que desde que….te operaron, te cambiaste de casa, te divorciaste, se casó tu hijo, se fue la sirvienta, etcétera, la vida ya no es igual, que no le encuentras chiste a la vida.
o Lamentaste tu situación económica, social, familiar, física, y aseguraste que no había salida para mejorarla.

Si nuestras conversaciones andan por ese tenor, sin duda estamos en la posición de víctima, y vamos a terminar siendo una carga hasta para nosotros mismos.

Por difícil que sea la situación, hay una esperanza para salir adelante. Busquemos ayuda. Seamos positivos. Encontremos la luz en nuestro camino”

Febrero 7 del 2014

Renovación 38

Hoy vi desplazarse a una persona ciega con absoluta autonomía y seguridad, y sólo se ayudaba con un discreto bastón que no llamaba la atención. Vinieron a mi mente tantas personas que han superado obstáculos físicos, mentales, económicos, sociales, políticos, para ser ellas mismas, para ganarse la vida, para superarse, para ayudar a los demás, y las veces que yo me he quejado ante una contrariedad sin importancia.

He leído mucho sobre Helen Keller, (1880-1968) una niña que enfermó a los 19 meses de edad de lo que se supone pudo haber sido escarlatina o meningitis, que la dejó ciega y sorda.

Gracias a su Institutriz, Anne Sulivan, quien la enseño a leer y a llevar una vida disciplinada, Helen venció su discapacidad y terminó dando conferencias y clases para abrir el horizonte a quienes no veían o eran mudos.

Fue la primera persona ciega y sorda que se graduó en una Universidad en Estados Unidos (Radckiffe 1904). En 1903 publicó su primer libro “La historia de mi vida”, que es considerado un clásico.

Una de sus frases, cerca del final de su vida es: “En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.”

Cuando estemos a punto de quejarnos, recordemos a Keller, o a los miles de seres valiosos que nos han dado ejemplo de voluntad, disciplina, fortaleza, tenacidad, y el resultado de tener una Misión en la vida.

Ver en internet películas sobre la vida de Helen Keller: “The miracle worker”, “Un milagro para Helen”