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Julio 15 del 2014

Renovación 197

Podemos preguntarnos en ocasiones si esto de trabajar cada día algún aspecto de nuestra codependencia va a funcionar.
La palabra trabajar implica:

• Aceptar que somos co-dependientes.

• Verbalizarlo y expresarlo ante otra persona, además de nosotros mismos.

• Reconocer que existe un Poder Superior y conectarnos con su energía.

• Aceptar que ésta es una labor de paciencia, tolerancia, disciplina, constancia, compromiso, esfuerzo, dedicación.

• Aceptar la premisa de que modificar patrones mentales y conductuales, y aplicarlos, lleva un tiempo y que, si lo hacemos, los resultados serán notorios prontos, más no inmediatos.

• Tener valor para llevarlo a cabo.

• Dejar entrar la reflexión diaria. Tal vez no esté conectada en forma directa con lo que nosotros creemos es nuestra labor. Permitamos al inconsciente el que tome, reafirme o deseche lo que requiere para sanar nuestras heridas.

• Dedicar unos minutos al día a amarnos y a hacer algo positivo por nosotros.

• Entrar en la sinergia de la psicología positiva, es decir, practicar el optimismo, la esperanza, la confianza en nosotros mismos.

• Fortalecer nuestra intuición poco a poco.

• Modelar nuestro avance y nuestro proceso con toda honestidad, para que los demás puedan tomar de él lo que necesiten, sin “sermonearlos, arengarlos, motivarlos”, sino respetando su proceso personal.

Puerta 5

AUTOCONOCIMIENTO

Recordemos que hemos abierto tres puertas:

1.- Identidad: sexo, nacionalidad, raza, social, cultura, creencias.

2.- Optimismo: definición, origen, conveniencia, pesimismo, depresión, psicología positiva, ventajas, optimismo sano y realista, acciones para incrementarlo.

3.- Confianza: En mí mismo, en los demás, en un Poder superior y/o en un Orden Universal. Definición,  análisis personal, origen, desconfianza, afirmaciones.

Toca el turno a la cuarta: El Auto-conocimiento que, como su nombre lo indica es la capacidad de tomar conciencia de quienes somos, cuál es nuestro inventario personal de fuerzas y debilidades; de logros y experiencias adversas y el aprendizaje que extrajimos de ellas.

Ya hemos avanzado algo en este camino al llevar a cabo las reflexiones que hemos propuesto en cada capítulo, que nos han conducido a identificar los puntos que requieren alguna modificación (incrementar, disminuir o eliminar) en nuestra identidad, en la forma cómo enfrentamos los retos que se nos presentan, al detectar si somos controladores y cuál es nuestra posición existencial, si confiamos en nosotros mismos, en los demás y en un Poder superior. Es el momento de echar un clavado a tu interior y descubrir el valioso potencial que está ahí para que logres tus metas en la vida.

Muchas veces la imagen que tenemos de nosotros mismos no concuerda con la que perciben las personas a nuestro alrededor. ¿Por qué?  Existen varias posibilidades, una de ellas es que se tenga internalizada una imagen del Yo ideal y se esmere por actuar en base a ella, lo que se traduce en una falta de autenticidad, de aceptación de lo que uno es en ese momento. Los demás lo perciben empáticamente y no “compran” la idea.

Si se parte de la premisa de aceptar lo que uno es como una consecuencia de lo que ha asimilado a lo largo de la vida, sin culpar a nadie por lo que no se tiene,  falta o sobra, estaremos a cargo de nuestra vida. No somos marionetas ni víctimas del pasado, somos los conductores del volante y podemos dirigirnos adonde nos convenga aquí y ahora.

Hay muchos ejercicios que pueden facilitarte la tarea de descubrir quién eres y cómo te perciben los demás. Compartiré algunos:

a)     Escribe Yo soy………..y pon todo lo que se te ocurra.

b)    Haz una lista de todos los aspectos positivos de tu personalidad. Te recomiendo ser sintético y buscar una palabra que represente lo que quieres decir, no anécdotas largas, por ejemplo: inteligente, amable, cariñoso, solidario, simpático, disciplinado, etc.  No importa si la lista es larga, es un magnífico síntoma de que tu inventario personal positivo es muy extenso y eso va a ayudarte en la vida.

c)     Si hay una resistencia a utilizar alguna parte positiva de tu personalidad en algún contexto específico, por ejemplo, si sólo eres amable en la oficina y en la casa no, anótalo. El hecho de que no lo apliques en algún lugar o circunstancia, o con determinadas personas, no implica que no esté en tu interior. Más adelante será motivo de reflexión ver qué hay detrás de esa resistencia.

d)    Deja la modestia a un lado. Sé realista y objetivo.

e)     Si surgen conceptos negativos, anótalos en otra hoja y focaliza los aspectos positivos primero.

f)      Rememora todos los eventos que puedas del pasado para extraer los elementos positivos qué utilizaste.

Es conveniente tener un cuaderno e ir resolviendo ahí todas tus reflexiones, conclusiones, dudas. Esto te va a facilitar un acceso ordenado, rápido y directo a tu base de datos personal , y será un parámetro cuando lo compares con tu desempeño futuro. Te deseo mucho éxito en esta tarea.

g)

Segunda puerta (4)

OPTIMISMO

La psicología positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la metodología científica, los procesos involucrados en las actitudes y emociones positivas del ser humano, con la finalidad de aportar conocimientos que eleven la calidad de vida de las personas.

Se menciona a Aristóteles como un precursor de esta teoría al hablar de “eudeimonia”, que podríamos traducir como “felicidad”, y a muchos eminentes psicólogos que han aportado investigaciones y conceptos, como Maslow  y Rogers entre ellos.

La psicología positiva se empezó a conocer en 1998 a través del psicólogo norteamericano Martín Seligman, cuando era Presidente de la Asociación Americana de Psicología y algunas de las interrogantes que se plantearon fueron encontrar:

  • Una opción para promover la salud más allá de la enfermedad.
  • La manera de ayudar a las personas a tener una vida mejor, no sólo una vida con menos problemas.
  • Cómo llegaron a la felicidad las personas que dicen sentirse felices.
  • Cómo disfrutar más de las experiencias.
  • Pasos para experimentar con mayor frecuencia e intensidad las emociones positivas.
  • Las variables involucradas en lograr un estado de felicidad.

Hay mucha información a este respecto y vale la pena consultarla, por ejemplo,  Martín Seligman y Christopher Peterson publicaron en 2004 una Clasificación de las Fortalezas y Virtudes Humanas (Character, Strengths and Virtues.     Ver en internet:

http://www.positivepsychology.org/taxonomy.htm  [18/11/04].

 Algunas ventajas de ser optimista:

 *   Al separar lo negativo de lo positivo, nos damos cuenta que no todo es negativo.

*    Cuando asumimos la responsabilidad, tomamos el control de la situación.

*     Al confiar en obtener resultados positivos, pensamos que el esfuerzo vale la pena.

*      Nuestra autoestima se va a incrementar y se fortalecerá la motivación.

*     Al tener una actitud abierta, facilitamos la perseverancia y la tranquilidad de estar haciendo lo mejor posible y se propicia el buscar más opciones.

*      Se mejorarán nuestras relaciones en el trabajo, en la casa, con todos los que nos rodean.

*      El estrés disminuye y mejora nuestra salud.

 Para incrementar el optimismo:

      *   Encontrar lo positivo en lo negativo.

      *  Analizar lo negativo y eliminar lo que no es importante.

  • Estudiar que puedes hacer para resolver o mejorar la situación.
  • Aceptar que el que las cosas no salgan como tú quieres, no quiere decir necesariamente que sean negativas.
  • Al despertar cada día piensa en algo positivo que tienes, que hiciste, que sucedió. No es necesario que sean grandes acontecimientos, la vida está hecha por pequeños momentos.
  • Si vas a quejarte, piensa en todas las personas que están en una situación más difícil que la tuya.
  • Permanecer el mayor tiempo posible en las emociones placenteras = AMOR Y PLACER, y en los sentimientos positivos = ternura, solidaridad, compañerismo, empatía, etc.
  • Incrementar tu sentido del humor.

 Algunas acciones específicas que favorecen el optimismo:

       *  Hacer ejercicio, caminar 30 minutos al día cuando menos.

  • Llevar una dieta balanceada y desayunar muy bien (es el alimento más importante del día). Comer de vez en cuando una tableta de chocolate.
  • Dar las gracias por todo lo que sí tienes: vida, salud, poder ver, oír, caminar, trabajar, soñar, etc.
  • Escribir 10 cosas que te hagan sentirte feliz y revisarlas con frecuencia para ver si no las estás saboteando.
  • Gastar el dinero en vivir, no en comprar cosas. Vivir es experimentar placer como al viajar, ir al cine o al teatro, visitar a los seres queridos que están lejos. Comprar cosas es preocuparse de tener el último modelo de TV, celular, auto, vestimenta.
  • Mantener una postura erguida, con la vista al frente, los hombros hacía atrás y arreglarse bien para sentirse atractiva(o).
  • Ser asertivo.

 Contamos con muchos elementos para vivir con una mentalidad optimista, lo que nos va a facilitar el tránsito por la vida. Ya cruzamos la segunda puerta. Vamos a prepararnos para la siguiente. ¿Cómo te has sentido?   ¿Estás poniendo en práctica lo que vamos compartiendo?