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Noviembre 13 del 2014

Renovación 318

En ocasiones decimos que “nos pasan cosas malas” y tomamos la posición de víctima, instalándonos en un juego psicológico.

Por ejemplo, alguien dice que sufrió un divorcio doloroso o difícil. Un divorcio o separación significa que hubo tres muertes: la muerte de la relación, la de los sueños infantiles sobre el cuento de hadas que nos creamos de “y fueron felices para siempre”, y la del futuro esperado. Por ello, es necesario procesar el duelo ante esas muertes y modificar o diseñar un Proyecto de vida como solteros.

Las cosas no “nos pasan a nosotros”, SOMOS CO-CREADORES de lo que vivimos.

Aceptar esta responsabilidad es indispensable para salir del juego de “Pobrecita (o pobrecito) de mí”.

Nosotras escogimos (consciente o inconscientemente) a nuestra pareja, no fue el destino ni la casualidad.

Si estuvimos en una relación destructiva hasta que nos divorciamos, fue porque en alguna forma nosotros la propiciamos, permitimos y/o toleramos.

El divorcio es una oportunidad para renacer, para trazar un nuevo Proyecto de vida, no seguir con el Argumento de vida anterior, una oportunidad de volvernos auto-suficientes en muchos sentidos, de salir de la codependencia que nos retuvo en una relación sadomasoquista.

Hay quien se queja de que ha tenido problemas en el trabajo cuando hoy día está en un puesto importante, con prestigio y reconocimiento.

Si cambiamos la palabra problema por oportunidad, reto, desafío, área de oportunidad para crecer, para aprender, para superarnos, la bioquímica del cerebro cambia y podemos resolver situaciones complejas con mayor facilidad.

Esos “problemas” favorecieron que hoy esté en el puesto que ocupa. Fueron escollos en el camino que la obligaron a dar lo mejor de sí misma, a encontrar opciones distintas, a aprender a moderar su temperamento, practicar su asertividad, adquirir nuevas herramientas de negociación, etcétera.

TODO SUCEDE PARA ALGO Y TODO PUEDE SERVIRNOS.

No lo digo yo, lo dice Anthony Robin en su libro “Poder sin límite”, el mejor compendio de PNL escrito en lenguaje accesible, casi coloquial, y que podemos bajar en forma gratuita en internet.

Si nos quejamos de que algún familiar o amigo está distanciado y estamos conscientes que no propiciamos esta separación, es necesario reconocer que cada persona tiene un ritmo de crecimiento y que no van a madurar cuando nosotros lo deseemos.

Por ahí dicen: “Darle tiempo al tiempo”.

Tal vez nosotros maduramos antes, o en distinta forma que ellos, nuestro punto de partida fue otro, así como nuestra historia personal.

Lo que sí podemos hacer, de vez en cuando, es una oración por ellos, deseando que la luz llegue a sus mentes y la paz a su alma.

Cambiemos la posición de víctimas y asumamos que:

¡Somos responsables de lo que pensamos, sentimos y hacemos, o dejamos de hacer, con lo que sucede a nuestro alrededor y nos afecta en forma directa o indirecta!

¡Cuando no podemos cambiar los acontecimientos, sí podemos modificar la forma de reaccionar ante ellos!

Noviembre 11 del 2014

Renovación 315

Hace muchos años, alguien me contó una anécdota cuando yo expresé que estaba muy enojada con Dios por muchas cosas negativas y dolorosas que habían llegado a mi vida. La comparto con ustedes:

“En una de las tantas inundaciones que hay en cualquier país del mundo, en que las presas se desbordan, llueve en forma inusitada, y crecen los ríos rebasando su cauce y llevándose a su paso poblados enteros, en uno de ellos las personas ya se habían subido a los techos porque las el agua casi cubría su vivienda.

Se presentaron varios socorristas a evacuarlos y llevarlos a un lugar seguro. En una de esas casas estaba un señor de edad madura que rezaba con gran fervor cuando vino una canoa a ofrecerle sacarlo de ahí, a lo que él respondió que Dios lo iba a ayudar y no le iba a pasar nada.

Poco después vino una balsa a brindarle ayuda y los rechazó con el mismo argumento. El rezaba y le recordaba a Dios que siempre se había portado bien y asistido a misa sin falta, por lo que estaba seguro que lo iba a salvar.

Llegó una lancha de motor del ejército a rescatarlo y él se negó a subirse.

Poco después se lo llevó la corriente y murió.

Cuando llegó con Dios le reclamó por qué no lo había salvado si él siempre había sido bueno, a lo que Dios respondió que le había enviado tres lanchas para salvarlo y él las había rechazado”.

Conviene que reflexionemos cuántas veces las oportunidades para aprender, para modificar conductas disfuncionales, para ser mejores seres humanos, para perdonar y perdonarnos por nuestros errores, para liberarnos de emociones displacenteras y sentimientos negativos, han pasado por nuestra puerta, y nosotros hemos hecho oídos sordos, nos hemos tapado los ojos o hemos dirigido la vista hacia otro lado para no verlas.
En lugar de reclamar lo que no tenemos, aprovechemos lo mucho con lo que sí contamos.

Vamos a crecer emocional, cultural, cognitiva, espiritualmente todos los días de nuestra vida.

Noviembre 4 del 2014

Renovación 308

Ya evaluamos nuestras opciones para tomar determinada decisión y tenemos miedo de que no sea el momento oportuno para llevarla a cabo.

Todo lo que ha pasado en nuestra vida sucedió para algo y en el momento oportuno, para que seamos hoy la persona que somos, probablemente más preparados y evolucionados que nuestros padres y antecesores.

Demos gracias porque hemos aprendido del dolor y de los tropiezos que tuvimos en el pasado. Hemos asimilado toda la sabiduría que las experiencias pueden brindarnos.

Hoy puede ser el momento perfecto para tomar decisiones si ya evaluamos las consecuencias, el costo y nuestra preparación para llevarlas a cabo. Cuando todo se conjunta hacia un mismo fin, en armonía, es que es el momento de avanzar, de vencer retos, de poner en práctica todo lo que hemos venido puliendo a lo largo de este año de renovación.

Hoy es el momento perfecto para dar lo mejor de nosotros mismos al mundo y a los demás.

Hoy es el momento perfecto para unirnos con nuestro Poder Superior, Dios, Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, o como le llamemos, en una comunión hacia la trascendencia.

Julio 3 del 2014

Renovación 185

Además de aprender a recibir, es importante aprender a pedir.

Las personas que nos rodean pueden tener muchas cosas en su cabeza: trabajos pendientes, problemas no resueltos, y por ello no siempre nos dan lo que necesitamos, ante lo cual podemos hacer dos cosas: pedirles lo que requerimos, o “sentirnos mal” porque no nos dan lo que necesitamos o esperamos recibir.

Ser asertivos es indispensable para que la comunicación fluya entre las personas. Poder plantear mis necesidades, sin sentirme menos que el otro en ningún sentido, respetando la posibilidad de que esté o no en la posición de cubrir nuestras necesidades es básico para una relación sana.

Yo puedo pedirle a mi pareja un abrazo, que me escuche un rato mientras le digo qué siento, y dependerá de él que pueda y quiera hacerlo. Es necesario que encontremos el momento oportuno cuando pedimos algo, así como el lugar indicado, por ejemplo, si estoy dejando a mi hijo en su escuela secundaria, es absurdo pedirle que me dé un abrazo y un beso delante de sus compañeros, porque se sentiría avergonzado. Pedirle a mi pareja que me escuche cuando está ensimismado con un problema de la oficina que es urgente resolver, es inoportuno y desconsiderado.

Así que encontraremos el lugar, el momento y las circunstancias más propicias para comunicarnos, no sólo con nuestros familiares, con todo mundo.

Existe la posibilidad de que la otra persona no se abra a la comunicación, no sea receptiva, no sepa comunicarse, porque no tiene un patrón positivo para ello. Esto no es una agresión contra nosotros, es una carencia de ella. Evaluar este factor nos evitará muchos dolores de cabeza.

Vamos a ser asertivos y a comprender a los demás.

Mayo 29 del 2014

Renovación 150

Se pueden presentar situaciones difíciles en el camino que te desconciertan y te cuestionas por qué está sucediendo eso.

Lo que conviene tomar en cuenta es el ¿PARA QUÉ? Están sucediendo. El por qué es el pasado, el para qué es el futuro.

Vamos a ver un ejemplo: si de pronto nos despiden del trabajo sin que se deba a ninguna falla en nuestro desempeño, es algo que no podemos remediar Podemos sentirnos desconcertados, enojados, molestos, sentir miedo por la falta de ingresos mientras empezamos a laborar en otro lugar, tristes, etcétera. Van a surgir muchas emociones y sentimientos que conviene manejemos.

Lo primero es aceptar el despido y encontrar para qué puede servirnos. Tal vez ya estábamos estancados en nuestro puesto y nos habíamos instalado en una zona de confort que, por rutinaria, estaba atrofiando nuestra creatividad y posibilidades de crecimiento profesional, y ésta es una puerta que se nos abre para incursionar en otros campos, otras empresas o instituciones.

A pesar de que de momento no veamos la oportunidad que trae el cambio, vamos a tener confianza que todo sucede para algo, y todo puede servirnos para crecer, avanzar, ser mejores.

Vamos a tomar el camino del Sí y a seguir renovando nuestra mente, espíritu, organismo, emociones y sentimientos, para ser triunfadores y trascender.