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# YO ME QUEDO EN CASA (17)

CUENTO IMAGINARIO

Hace poco, en un parque cercano a casa, me acerqué a un viejito que les daba de comer a las palomas migas de pan que traía en una pequeña bolsa, y empecé a platicar con él. Me preguntó si tenía tiempo para escuchar un cuento, a lo que le contesté que todo el que él quisiera, y esto es lo que narró:

En un país imaginario, muy bello y pleno de mares, lagunas, ríos, montañas, valles, grandes sembradíos y poblados llenos de encanto, vivía un Rey muy peculiar que se llamaba a sí mismo “El esperado”.

Ese país, otrora comparado con el cuerno de la abundancia, había soportado ser gobernado por Reyes ineptos y/o corruptos que saquearon las arcas del Palacio. Hubo también algunos Reyes que amaban a su país y querían actuar en interés de todos, y que fueron saboteados por las corrientes malignas de los que ambicionaban el poder y las riquezas.  

Cuando llegó “El Esperado” el pueblo se llenó de esperanza porque les prometió que terminaría con la corrupción y la pobreza, y que ayudaría a todos. Empezó a hacer decretos para dar pensiones a los más viejos, a los estudiantes (estudiaran o no), a las madres solteras, en fin, cada día eran más y más los que recibían el “apoyo o limosna” del Rey.  

Sacó del calabozo a conocidos criminales y rateros, y los nombró parte de su séquito personal como colaboradores o asesores, mientras decía todos los días que iba a acabar con la corrupción.

Como quería pasar a la historia como un personaje inolvidable, empezó a construir obras monumentales, sin importar si eran necesarias o no, y si iban a afectar al medio ambiente, y abandonó las que habían iniciado los Reyes anteriores porque no quería que el reconocimiento fuera para ellos.

Todos los días, muy temprano, salía al balcón principal del Palacio y le hablaba a “su pueblo”, todos aquellos que se beneficiaban con el dinero que les estaba regalando, y acometía contra los corruptos, los emisarios del pasado, sus contrincantes (todo el que no pensara igual que él era su enemigo).

Cada día exigía más y más impuestos a sus súbditos, a los que sembraban las tierras, a los que tenían ganado, a los que comerciaban o vendían lo necesario para vestirse, alimentarse, ir a trabajar, tener un techo y poder salir adelante. A ellos les decía los “riquillos” y otras lindezas por el estilo.

De nada sirvió que los grandes señores del Reino, propietarios de fábricas de zapatos, ropa, alimentos, etc., hablaran con él en repetidas ocasiones, y le pidieran que cesase el derroche de lo que recaudaba el gobierno mediante los impuestos en limosnas, en lugar de crear fuentes de trabajo y personas responsables y autosuficientes.   

Como el dinero se acabó, y él no quería dejar de dar limosnas porque era la forma de tener adeptos, recurrió al Tesoro Real, un fondo de contingencia que Reyes anteriores habían ahorrado para que, si se presentaba una inundación, un terremoto, una desgracia muy grande, tuvieran dinero para medicamentos y ayudar a generar trabajo para todos.

La desgracia llegó en forma de una pandemia que asoló a todos los Reinos cercanos y distantes. Los otros Reyes implementaron medidas de emergencia: no gastar el dinero en obras inútiles o no necesarias de momento, dedicarlo a la atención médica de los súbditos, y a garantizar que hubiera alimentos e insumos para todos. También les pidieron al pueblo que se quedara en casa si no era necesario salir para impedir se siguiera propagando el contagio.

¿Qué hizo El Esperado? Decir que:

  • la enfermedad era un invento de sus enemigos para debilitarlo.
  • Él no se podía quedar en el Palacio porque entonces habría un vacío de poder y sus enemigos ocuparían su lugar.
  • No hicieran caso a los alarmistas, que siguieran saliendo a fiestas y reuniones, abrazando y besando a todo mundo.
  • Él seguiría con sus obras monumentales, no necesarias y si onerosas, pese a todo.
  • Que a Él no lo iba a atacar la enfermedad porque estaba protegido por sus “santitos”.
  • Seguiría viajando por todo el Reino porque no podía gobernar desde Palacio, y así lo hizo visitando lugares remotos para asistir a mítines y festejos, abrazar a niños y grandes. Por cierto, a los que se preocupaban de los contrabandistas que había en el Reino, les dijo que no era con balas como los iban a combatir sino con besos y abrazos, lo que Él hizo y fue hasta un recóndito pueblecito a visitar a la familia de uno de ellos.

 La insensatez y la incongruencia continuaron día tras día, mas Él no dejaba de salir cada mañana al balcón a echar la arenga acostumbrada.

 Llegó el momento en que peleó con los Señores del Reino y todo el que no pensara como él sería tratado como Traidor. No tenía dinero y ellos, sí. Por lo tanto decidió convertirse en un moderno Robin Hood, y quitar dinero a los ricos para dárselo a los pobres, quienes no trabajaban ni producían nada, nada más seguían con la mano estirada y su única obligación era echar vítores a su Rey.

El viejo interrumpió su relato y suspiró. Yo estaba ansiosa por conocer el desenlace y le pedí me dijera el final del cuento. Me miró con infinita tristeza en sus ojos y me contestó:

“Sucedió lo peor que se pueda imaginar. No solo acabó con el Reino y con la esperanza de una vida sana y productiva para sus súbditos, sino que era tanto el odio que había sembrado desde su balcón, día tras día, todas  las mañanas, que los pobres, que se habían acostumbrado a vivir de las limosnas,  agredieron a todos aquellos que tuvieran algo más que ellos, los robaron y despojaron de sus bienes.  Prevaleció el odio, el crimen, la corrupción, la violencia, el caos total”

 Durante mucho rato no pude decir palabra alguna. El viejito se levantó y se fue y yo me quedé ahí pensando si habría algo parecido a ese cuento en una realidad cercana a nosotros. ¡Qué Dios nos ilumine y podamos encontrar  el camino hacia la recuperación y la Esperanza!

¿ MALA VIBRA ?

Así le dicen por aquí a la energía negativa que algunas personas emanan a raudales, en ocasiones, sin estar conscientes de ello.

Sin entrar en terrenos esotéricos, sino en una realidad científica, creemos que nuestro cuerpo funciona mediante electricidad, una muestra de ello son los estudios de EEG (electro encefalograma), ECG (electro cardiograma), etc. También sabemos que hay energía positiva y energía negativa y que, emanamos unas vibraciones en función de la que sea mayor en nuestro interior.

Partiendo de esta premisa, hay algunos rituales que se manejan para captar la energía negativa de las personas y/o los lugares.  Desde hace muchos años yo practico uno: poner en lugares estratégicos manzanas frescas, seleccionadas con cuidado para que no estén golpeadas y que mantengan su rabo.   Dicen que la manzana es un desodorante natural además.

He podido comprobar muchas veces cómo una manzana fresca y sana, colocada frente al lugar donde se ubica una persona, se pudre de un día para otro sin explicación alguna. Por otro lado, tengo una frente al lugar en que trabajo que tiene ya 5 meses sin echarse a perder. Se deshidrata poco a poco, en forma natural y se arruga.

En una ocasión vino a visitarme una joven que traía una carga negativa muy fuerte por rencores y odio acumulados durante años en su interior. A las pocas horas que se marchó, la manzana se pudrió. La reemplacé durante 2 semanas hasta que ya no se deterioró la nueva.

Hace unos días volvió a suceder: hay seis manzanas en la mesa donde nos sentamos a tomar café y, la que estaba frente a la persona que me visitó, se pudrió al poco rato que se marchó.  Todas las otras siguen perfectas. Esto es, para mí, una señal de que tiene una gran energía negativa en su interior (rencor, resentimiento, miedo, fobias, odios, envidia, celos, tristeza acumulada por duelos no cerrados del pasado).    Decir a la persona lo que pasó con la manzana, puede ser muy agresivo si no existe la posibilidad de brindar apoyo de inmediato.

Tengo un aparato que mide la energía positiva y negativa de personas y lugares de una forma observable, por lo que es difícil rechazar lo que salta a la vista.

Ustedes pueden creer en este ritual o no. Si ponen manzanas en su casa obtendrán un agradable aroma y, tal vez, eliminarán la energía negativa. ¿Qué pierden con probar?

Así quedó la pobre manzana mientras sus hermanas están todas rozagantes y bellas.

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HOMBRES DIVORCIADOS

Escribió al blog un señor que no está de acuerdo con mi comentario de que la mayoría de los hombres se recuperan de un divorcio más pronto que las mujeres.

Está en su derecho de disentir. Las generalizaciones son negativas. Nada es del todo blanco o del todo negro, también está toda la gama de grises en medio de los dos extremos y, dependiendo desde dónde observemos el panorama, puede cambiar nuestra percepción.

Su relato transmite amargura, odio, rencor, descontento. Ignoro cómo haya sido su relación de pareja y su divorcio. Por su narración supongo que muy disfuncional.

Es necesario que hombres y mujeres elaboren un duelo ante la pérdida o ausencia de la pareja, porque al no hacerlo se pueden perpetuar los sentimientos negativos de rencor, descontento, minusvalía, culpa, etc., y las emociones displacenteras: ira, miedo y tristeza, pueden afectar nuestro manejo emocional.

El tiempo no cura nada si no manejamos nuestras emociones, y procesamos nuestros sentimientos ante un evento muy doloroso, como suele ser la muerte de una relación.

Ante la muerte, cuando cerramos los círculos emocionales que nos tienen atrapados, las personas que se murieron, o se alejaron de nosotros (divorcio, separación, abandono, migración, ausencia por enfermedad) pasan a formar parte la narrativa de nuestra vida, en una forma positiva, sin dolor ni sentimientos negativos.

Es conveniente buscar ayuda, ya sea en grupos de apoyo o de un profesional, si no podemos trabajar nuestro duelo.

Dejar ir y decir Adiós duele y cuesta, y es el único camino para sanar esa herida.

ODIAR HASTA MORIR

Hoy me enteré que murió una mujer de cuya vida fui testigo durante muchos años.

Hija de unos padres ocupados en aparentar ser ricos y socializar, ella y su hermana crecieron cuidadas por una sirvienta tras otra, sin los mimos y cuidados maternales o paternales.

Fue una mujer atractiva, agradable cuando convenía, trabajadora y ambiciosa. Se casó muy joven y muy enamorada con un alcohólico, misógino y mujeriego, lo que convirtió su matrimonio en un campo de batalla desde su inicio.

Al año de casada dio a luz a una niña y le encargó a una sirvienta que se ocupase de criarla. No sólo no la abrazaba nunca, no toleraba oírla llorar, ni que el padre la mimase y pasara mucho rato con ella.

Conforme la niña creció, la desesperación que sentía ante su presencia era tal que la golpeaba sin misericordia, hasta con cinturones y ganchos de ropa de madera. Después la llevaba con el Pediatra para que le curara las heridas, y decía que se había caído por las escaleras, de la bicicleta, patinando, etc.

Nació un niño a quien sí quiso, aunque tampoco se ocupó de su crianza y el odio hacia su hija creció en forma inexplicable. Vino el divorcio y la violencia contra la hija empeoró, hasta que el padre se percató del maltrato y se la llevó a vivir con él. Nunca más volvió a ver a su hija ni a preguntar por ella.

La niña se convirtió en mujer, estudió una carrera, empezó a trabajar, y ha salido adelante gracias al apoyo psicológico que recibió. Buscó a su madre para iniciar una relación con ella y fue rechazada categóricamente, le dijo que sólo tenía un hijo.

Pasaron 40 años y no volvió a ver a su hija para nada. Su hijo era el único a quien quería y a quien mantenía económicamente porque no terminó una carrera y fracasaba en todos los negocios que emprendía.

Murió tras una enfermedad y una agonía larga y dolorosa sin que le avisaran nada a la hija, quien vive fuera de México. Ella se enteró de su muerte cuando le habló por teléfono un Notario para pedirle que acudiera a firmar unos documentos. Ahí escuchó que le dejó al hijo el departamento en que vivía, un edificio y una casa que habían sido de los abuelos, su coche, sus joyas, sus cuadros de pintores reconocidos, su dinero, todo era para su hermano. A ella sólo la mencionaba en el testamento para manifestar que NO le dejaba absolutamente nada.

He escrito sobre el dolor cuando muere un hijo, los padres, un compañero. He hablado del perdón que es necesario pedir a quienes hemos dañado en alguna forma cuando vamos a morir (que puede ser mañana), y del perdón a nosotros mismos, para enfrentar la muerte en paz.

Esta mujer, que no supo ser madre de su hija, a la que odió desde que nació, conservó este sentimiento negativo durante muchos, muchos años, sin importarle el dolor y el daño que le había causado a esa creatura inocente, y lo remató con un testamento agresivo y discriminatorio.

Es la primera ocasión que soy testigo de una situación tan perversa. Algún aprendizaje podremos sacar de esta nefasta historia de la vida real. ¿Cuál es el tuyo?

Octubre 21 del 2014

Renovación 295

Cuando nos dan un diagnóstico que incluye la palabra cáncer, se sacude todo nuestro ser, “se nos mueve el tapete”, sentimos que el fin puede estar muy cerca, que hemos perdido la batalla, etcétera.

Ahí empezamos a buscar segundas y terceras opiniones, a disciplinarnos con tratamientos y medicamentos, a buscar medidas alternativas.

También podemos recuperar la fe en Dios y acercarnos a Él, o nos volvemos adictos a tal o cual Santo o angelito, esto es, intermediarios ante la máxima autoridad: Dios, el cual está para nosotros, en nosotros, siempre. Es cosa de encontrarlo. Tenemos derecho de picaporte. ¿Por qué recurrir a mediadores cuando tenemos abierta la comunicación directa con “el Patrón”? Se trata de una fe a medias, de un por si acaso.

¿Y qué pasa cuando el cáncer esta en nuestra alma? Ya sea que se llame envidia, celos, odio, rencor, resentimiento, avaricia, etcétera?

No nos damos cuenta de que ese sentimiento es un motor que nos “acelera” en cuanto escuchamos el nombre o la voz de la persona por quién lo sentimos, un mecanismo que se encarga de re-alimentar el malestar y lo hace perdurar en el tiempo.

Esos sentimientos negativos, que se entrelazan las más de las veces, nos “corroen el alma”, y nos llevan a un estado de indefensión ante las circunstancias adversas que se presentan en nuestro camino.

Son, además, devoradores de energía, lo que va a dar como resultado que se debilite el sistema inmunológico y “pesquemos” alguna enfermedad grave, o suframos un accidente mayor.

Conviene revisar nuestro equipaje emocional y ver si traemos el lastre de sentimientos negativos, y procesarlos antes de que sea demasiado tarde.

Una manera de hacerlo es:
* empezar por ver si no nos odiamos a nosotros mismos por no haber logrado esto o aquello.

* Checar si no decimos: “Odio trabajar en esto y ni modo, aquí estoy”. Hay estadísticas que comprueban que una gran parte de las personas que sufren infartos detestan lo que están haciendo para ganarse la vida. De aquí nace un rencor hacía el jefe, los compañeros que sí aman su labor, la familia que demanda más y más dinero, etcétera, y ya hemos dicho que el rencor puede favorecer la aparición del cáncer en el cuerpo físico.

* Liberarnos de todos sentimientos negativos.

* Vivir la vida con armonía y positivismo.

* Amarnos.

* Aceptarnos.

* Confiar en nosotros.

¡Podemos hacerlo! ¡Vamos a hacerlo!.