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EXPECTATIVAS

EXPECTATIVAS

Hay quien vive esperando que algo suceda a su alrededor para reaccionar a ese estímulo y, aún más negativo, quienes se la pasan esperando que su pareja, hijos, padres, jefes, vecinos, colaboradores, amigos, hagan algo que ellos necesitan consciente o inconscientemente y también algunos que nunca piden o comunican a los demás lo que esperan o necesitan.

Esto tiene varios resultados, el principal es no hacernos responsables de lo que pensamos, sentimos o hacemos, son los otros los que nos hacen enojar, nos limitan, no nos dejan trabajar, salir, crecer, ser creativos, dinámicos, emprendedores.

Puede ser que el esposo sea un misógino que agreda a su pareja con violencia psicológica y verbal en forma constante, lo que no significa que ella tenga que tener una actitud pasiva, y decida no hacer nada que lo pueda molestar “por el bien de los niños”. Él puede ser un enfermo mental y actuar como tal, la responsabilidad de la mujer es salir de esa relación,  recuperar su salud mental y emocional, y ser una persona autosuficiente en todos sentidos que no permita agresiones ni violencia de ninguna clase.

Más sutil es el esposo que se desvela hasta la madrugada varias veces por semana con amigos, compañeros de trabajo y clientes, mientras la esposa lo espera con los hijos. Ella no puede salir sola a ningún lado, porque él la controla por el celular, el cual ha hackeado igual que su Facebook. En cambio, él va y viene sin comunicarle adonde está, cuánto gana, en qué gasta, etc.

Todavía existen los hombres que dicen con orgullo: “Mi esposa/pareja no trabaja, no tiene necesidad porque yo le doy todo lo que necesita”, lo cual es un error, ya que él no apoya su crecimiento y realización intelectual y/o laboral, él quiere que ella dependa de él en lo económico y en todos los demás aspectos. Lo delicado es que esa política la aplican también a las hijas, a las que si les permiten ir a la universidad, pero no manejar un auto que podría darles independencia, aun cuando haya la economía para regalárselo, y no trabajan (porque no tienen necesidad), sólo pueden seguir estudiando. El mensaje, la premisa es: ¡NO CREZCAS! ¡NO SEAS INDEPENDIENTE!  Listas para casarse y establecer una relación de codependencia.

Por lo general, ente las parejas, cuando existe una co-dependencia y él es el dominante, la mujer espera que cambie, que deje de ser egoísta, controlador, grosero, indiferente, parco en sus caricias, que deje de hacer su vida aparte y la incorpore a su mundo, poder saber cuánto gana, etc. ¡NO VA A CAMBIAR!

Si no existe una relación sana, entre dos personas que tienen un Proyecto de vida personal que el otro apoya y alienta, si no han diseñado un Proyecto de pareja, NO EXISTE UN NOSOTROS.  Puede haber codependencia, una simbiosis, ser compañeros de vivienda o alguna otra forma de convivencia  enfermiza, mas no son pareja.

Lo que podemos hacer es empezar por los cimientos: diseñar nuestro Proyecto de vida personal, tomando en cuenta la meta final y nuestra Misión en esta vida. Compartirlo con él o ella e invitarlo a que diseñe el suyo. Si se niega, es su problema, su vida, no entraremos en juegos psicológicos, nosotros llevaremos a cabo nuestro Proyecto personal, con firmeza, respeto, consideración,  y mucho amor hacia nosotros mismos y hacia nuestra pareja.

Nada de lo que pase a nuestro alrededor, ni las acciones de otros afectarán nuestro Proyecto, el cual contiene los cuatro roles de vida: Pareja, Familia, social y Trabajo.

¡Practicar el autocuidado emocional no es ser egoísta, es responsabilizarnos de nosotros mismos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEPARACIÓN DE PAREJA

PEDIR PERDÓN
Hace unos días un señor joven, 45 años, me envió una canción de Dyango (Volverte a ver), que a él lo hizo reflexionar mucho sobre su matrimonio en crisis. Como la letra me pareció importante, la publiqué aquí para que algunas personas que pudieran estar en esas mismas circunstancias (separación de pareja) pudieran tomarla en cuenta.

Saber pedir perdón. Se dice fácil, y todos sabemos que, en ocasiones, nos cuesta mucho hacerlo. Tal vez porque “nos sobra orgullo y nos falta humildad”, como dice la canción, o porque lo más difícil es sabernos perdonar a nosotros mismos, que es la base de todo.

En este caso no es suficiente perdonar, ni tratar de arreglar las cosas antes de irse a la cama. Si el barco tiene una vía de agua, el peligro es inminente y, tarde o temprano, surgirá una crisis en la que toda la nave colapsará y se hundirá.

Para haber llegado a la separación de pareja ignoramos todos los síntomas que nos indicaban que “algo” no estaba marchando en forma positiva (la vía de agua), y nos dedicamos a ver quién tenía la razón y quién era el culpable, en lugar de reparar el daño de origen.

Si tuvimos algo de respeto, al otro y a nosotros mismos, llevamos la nave a puerto y la dejamos en los astilleros, sin lastimarla más, esperando recuperar fuerzas (o cabeza) para analizar qué se puede hacer, y decidir cómo y cuándo hacerlo. Si no, terminamos en un divorcio que dañó a todos.

Vamos a reflexionar sobre algunos puntos:

• ¿Cada uno tiene un Proyecto de vida individual (PVI)?
• ¿Diseñaron juntos su Proyecto de vida en pareja (PVP)?
• ¿Trazaron uno de familia si hay hijos (PVF)?

Lo más probable es que contesten que no a las tres preguntas, ante lo cual no es extraño que no haya familia, no haya pareja, y lo más seguro es que ambos “vivan” una vida sin sentido.

Si uno de los dos si tenía su Proyecto de vida individual, y el otro se había limitado a ser un satélite sin vida propia y girar a su alrededor, es lógico que haya “tronado” el asunto.

Una persona necesita realizarse en el área profesional, social, familiar y de pareja, los cuatro roles de vida básicos. Si, como sucede mucho con la mujer latina, se le pide que se quede en casa “a cuidar y educar a los hijos”, que no trabaje porque para eso está él, para mantenerla y darle todo lo que necesite, que no piense, porque él es quien ordena y manda y decide sobre todo y sobre todos, va a surgir una insatisfacción en ella que le impida ser feliz, y que la llevará a sabotear, de una u otra forma, la relación mediante un comportamiento pasivo-agresivo, hasta llegar al rompimiento.

Si los dos tenían su Proyecto de vida y no elaboraron uno de pareja, se dedicaron a “jalar la cobija para su lado” sin tomar en cuenta al otro, sin tener metas comunes, entonces NO HAY UN NOSOTROS, puede haber unos compañeros de ruta o de vivienda, más no una pareja.

El acabose es cuando, además, no se traza un Proyecto de Familia, sino que se deja todo a la deriva, y a la voluntad de Dios.

A todas las parejas que tienen problemas, en cualquier fase que estén, empiecen por ser una pareja. Y para formar una pareja es necesario ser un individuo completo, no un satélite, un parásito o un robot. Diseñen su Proyecto de vida individual como primer paso.