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Noviembre 28 del 2014

Renovación 333

Un número peculiar, el 333, por ser capicua y por su simbolismo.

Resumiendo lo que dice la numerología y diversos autores esotéricos, encontramos que el 333 ó el 3333, significa que es el momento de tomar una decisión, de hacer algo que si no te lleva a la culminación del objetivo, o sea a haber aprendido la lección, será necesario que la repitas hasta lograrlo. También mencionan que los Maestros Ascendidos están de acuerdo con tus pensamientos y sentimientos, lo que podría interpretarse como su ¡SÏ! Cósmico a las preguntas que has hecho.
Si aprovechamos la coyuntura de los números, podemos reflexionar sobre si es el momento de tomar esa decisión que hemos venido postergando por una u otra razón, y si ya estamos listos para dar el último paso para lograr nuestro objetivo o, si por el contrario, todavía faltan algunos pasos que vamos a repetir hasta lograrlo.

Recordemos que la clave para avanzar está en haber aprendido la lección del pasado.

No lo hemos hecho si:

• todavía estamos en la lamentación y la posición de víctimas,

• seguimos en el rencor y el resentimiento o el deseo de venganza,

• continuamos “rumiando” el pasado todo el día, en lugar de construir el futuro,

• no hemos modificado nuestra narrativa interior,

• carecemos de un proyecto de vida donde encajar la lección aprendida,

• nuestro cociente emocional está bajo cero.

Podemos crecer y avanzar. Vamos a hacerlo.

• 333 ó 3333 – Decisión: Debes tomar una decisión, que te llevara al 666, lo que significa que debes repetirla de alguna otra forma, o al 999 que significa culminación y que has aprendido la lección. Los maestros ascendidos están cerca de ti, deseando que sepas que tienes su ayuda, amor y compañía. La señal 333 también muestra que los Maestros Ascendidos están de acuerdo con tus pensamientos y sentimientos y podría interpretarse como un “¡Sí!” Cósmico a las preguntas que has hecho o a las ideas que puedas tener.

Agosto 26 del 2014

Renovación 239

Cuando vivimos pérdidas es necesario procesar un duelo.

Manejar y procesar todos los sentimientos y emociones que trae consigo la pérdida, sea la muerte de alguien querido, la salud, una parte de nuestro organismo, nuestro empleo, posición económica, etcétera, lleva un tiempo y requiere constancia.

Conforme vayamos cerrando círculos respecto a nuestra relación con el objeto de la pérdida, vamos a ir recuperando el paso ligero y comprometido hacia nuestras metas y objetivos en la vida.

Cuando ya podamos hablar sin sollozar, sin que se nos haga un nudo en la garganta, sin sentir dolor, rabia, miedo, o algún sentimiento negativo generado por el recuerdo de lo que se ha ido, sabremos que ya hemos elaborado el duelo.

Cuando lo que hemos perdido pase a forma parte de nuestra narrativa, y hayamos aprendido la lección que su presencia trajo a nuestra vida, podremos volver a recuperar la alegría de vivir a plenitud.

Hay un momento para cada acción, para cada emoción, para cada sentimiento. Vivamos los que están en nuestra vida hoy.

Dejemos el pasado atrás, cuando nos haya dado la plataforma para el hoy que queremos vivir.