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LAS GRIETAS DEL ALMA

A quien más, a quien menos, a todos nos ha tocado ver, en nuestra casa o departamento, una grieta pequeña o una en la que cabe una persona, como consecuencia de los últimos temblores en México.

No hablemos de aquéllos a quienes se les vino abajo su vivienda, su patrimonio, su pasado, sus seres queridos. Ellos merecen un capítulo aparte.

Los que estamos afectados con probabilidades de reparación de nuestro hogar, estamos en ello, con o sin ayuda oficial, buscando como regresar a la “normalidad”, a la estética anterior de paredes, techos, suelos, muros, bardas, jardines. Para recobrar la seguridad que sentíamos con nuestro lugar de descanso y recuperación de fuerzas para el diario esfuerzo de salir adelante.

Vamos a componer lo agrietado, a rellenar, a enyesar, a pintar, y así nos sentiremos un poco mejor, sólo un poco, porque: ¿Quién repara las grietas del alma? ¿Quién nos regresa esa agradable inconsciencia de no aceptar que, los que estamos en la ciudad de México, vivimos sobre una zona lacustre cuyo subsuelo hemos explotado sin piedad alguna, además de las muchas fallas geológicas que atraviesan, no solo nuestra ciudad, sino la República Mexicana?

¿Quién nos da la seguridad de que no podemos perder, en cuestión de segundos, todo lo material que poseemos? ¿Quién nos dice que a nosotros no nos va a llegar el día de ver partir a nuestros niños, esposos, hijos, hermanos, padres, a estudiar o a trabajar, y que nunca regresarán porque autoridades corruptas, constructores y propietarios criminales, edificarán escuelas, oficinas, fábricas, endebles y con materiales deficientes? ¿O adaptarán los ya existentes con cimientos para 2 pisos, aumentando otros dos o tres con la mano en la cintura, con permisos falsos, o con la ceguera comprada de inspectores de obra?

¿Con qué rellenamos esa grieta de inseguridad? ¿Cómo ignoraremos la solidaridad que sentimos con los padres de familia que perdieron a sus hijos en la escuela Rébsamen, o con los familiares de los empleados que ahí encontraron la muerte o en cualquiera de los otros edificios desplomados? ¿Cómo dejamos de sentir la indignación porque establezcan talleres de costura en edificios diseñados para oficinas como el de Bolívar y Chimalpopoca en la CDMX, en donde el primer día se habló de 100 costureras, y al final de 26?

Es imposible mencionar todos los fraudes, abusos, corrupción en todos los niveles, que han dado como resultado que cientos (miles) de personas perdieran la vida, y otras, su patrimonio, su fuente de trabajo, un techo donde vivir, y deambulen ahora formando filas para recibir tarjetitas bancarias para reconstruir su negocio o vivienda.

¿Y cómo reconstruimos nuestro interior, ese dolor e inseguridad difusos que, no por ser compartido, es menor, y que nos acongoja día y noche?

Las autoridades no son culpables de los temblores, eso es obvio. Si lo son de todas las licencias de construcción “chuecas” que dieron, de todo lo que dejaron de ver en los miles de edificios dañados mientras los hacían, de que una escuela se pueda construir en una zona habitacional con el uso de suelo de un reducido predio que se encuentra en otra colonia, de que en lugar de un estudio de suelo profesional, una cimentación adecuada para la edificación que se va a hacer, de que se utilice el indicado grosor de varillas, columnas, trabes, mezcla de materiales, etcétera, que garanticen que la obra será segura, autoricen o ignoren las violaciones que se están llevando a cabo. Los constructores son el otro 50% de la mancuerna de corrupción y criminalidad. Si, criminalidad porque muchas vidas se perdieron por su deshonestidad y afán lucrativo, y eso es un crimen.

Ayudemos, en forma directa a nuestros hermanos en desgracia. Hay Instituciones, como el Canal Once del IPN, que transmite en la TV cómo, dónde y cuándo entregan los donativos de los televidentes y ciudadanos, y les reconocen el mérito constantemente. No dicen: la Empresa X llevó X toneladas de ayuda a X población. ¿Ven la diferencia?

Recordemos al tenor Plácido Domingo que construyó él, por medio de un Patronato, colonias enteras (Acapulco y México). Y no sólo eso, propició que hubiera escuelas, y escuelas de música que ya han formado orquestas sinfónicas.

Viene lo más difícil: la reconstrucción. Todos podemos aportar algo. Ya sea material, laboral, funcional.  Lo importante es no permitir que nos manejen los que buscan sacar tajada del asunto. Vamos a cooperar con Asociaciones o Instituciones comprometidas y comprobadas en su participación anteriormente. El pueblo necesita reconstruir sus viviendas, su medio de ganar la vida, su seguridad y confianza en los ideales y normas morales.

Nadie puede dar lo que no tiene. Todos aquéllos que son sospechosos de “enriquecimiento injustificable”, los que durante el tiempo que debían servir al pueblo se hicieron de mansiones, de fraccionamientos, de fortunas ilimitadas, etc., no son las personas indicadas para encabezar una obra como la que se necesita en estos momentos.

Reflexionemos. Analicemos. Usemos el sentido común, la intuición y creatividad del mexicano para dar lo mejor de nosotros mismos, en el momento y lugar oportuno.

 

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Matar por matar

 

En la naturaleza observamos que “el pez grande se come al chico”. Es parte de la cadena alimenticia. Así, el león caza y se alimenta cuando tiene hambre, si está satisfecho, no mata por matar, ni por acumular.

El hombre si mata por matar. Lo hace por diversión y por competir contra otros que tienen los mismos instintos criminales, por lo que se van a África a matar elefantes, leones, y demás animales de la sabana, o a la montaña a buscar un borrego cimarrón, un oso, un venado, para colgar su cabeza como un trofeo que van a exhibir en una sala de su casa.

El hombre mata para eliminar al “enemigo”, que puede ser cualquiera que no piense, sienta o actúe igual que él. Esto lo hemos visto en las conquistas de territorios allende el mar, en la lucha por imponer sus creencias a otros, en el miedo que genera la lucha por el poder y el dominio de las masas.

Fanáticos y radicales ha habido siempre, son los que provocan las “guerras santas”, y la “madre de todas las guerras”. Son aquellos que ven con odio a los que no son de su raza, religión, creencia, costumbres, etc. (ku-kux-klan, Hitler, Yihaistas y compañía).

El peligro que hay en la actualidad es que, ante la ausencia de líderes asertivos, pragmáticos, con valores sólidos, cada día más jovenes se adhieren a los que predican el odio y la muerte como una herramienta para hacer prevalecer sus ideas.

Ahí tenemos a Barcelona, España. ¡Por Dios! Un país al que llegan todos los días pateras con famélicos hombres, mujeres, niños, en busca de pan, techo y paz, y a los que se brinda todo tipo de ayuda humanitaria. ¿Así corresponden unos cuantos la generosa actitud de los españoles? ¿Matando hombres, mujeres y niños inocentes para hacerse publicidad y sembrar el terror?

¿Por qué no se van a los Emiratos Árabes podridos en dinero, a Kuwait, a los territorios musulmanes, a llevar a cabo su “guerra santa”?  ¿Qué buscan? ¿Qué uno termine por ver a los musulmanes con recelo, los margine, les impida entrar a su casa (País)?

Los turistas extranjeros asesinados a sangre fría por un joven desquiciado, eran seres humanos. Los niños a quienes atropelló y mató con su furgoneta tenían toda su vida por delante, y él se las arrebató a sangre fría, con premeditación, alevosía y ventaja. Al matarlos, este asesino no buscó nacionalidades, creencias, diferencias, ni siquiera que fueran niños de tres o cinco años, sólo importaba que fueran personas cuya muerte generara pánico, miedo, terror, y les generara publicidad.

Pues bien, se me ocurre que, como medida preventiva, las autoridades tengan un censo de extranjeros y descendientes de extranjeros, y que periódicamente se comprueben la legalidad de su estatus. ¿Cómo un enajenado de pocos años puede tener una tarjeta de crédito que le permita alquilar furgonetas y coches con la mano en la cintura? ¿Por qué pueden rentar pisos con tanta facilidad? ¿Cómo pueden acumular bombonas de gas como quien junta macetas?  ¿Por qué al Imán de la segunda congregación no se le investigó por sus antecedentes penales? Alguien dirá que tenían la nacionalidad española, lo que no debe ser salvoconducto para que actúen contra el país que los acogió y les permitió vivir en paz.  No hablo de una cacería de brujas, ni de un gueto, sino de información y prevención.

Mis oraciones por los familiares de todos los inocentes que murieron, por todos los que se debaten en un hospital entre la vida y la muerte, por todos los que sufrieron el trauma del ataque, por todas las fuerzas de seguridad que generaron adrenalina a borbotones, por todo el personal sanitario que ha cuidado a los heridos con amor y paciencia, por todos los que generosamente brindaron su auto, su casa, o tuvieron gestos de apoyo para las víctimas y sus familiares.

 

 

GRACIAS A LA VIDA

GRACIAS A LA VIDA.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abedecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.

Gracias a la vida
Escrita por VIOLETA PARRA SANDOVAL

Ayer escuché esta canción, interpretada por una magnífica cantante, en una celebración del aniversario de 92 años de un señor que llega a esa edad lúcido, alegre, rodeado de amigos, compañeros, colegas, familiares, quienes le profesan admiración, respeto, cariño, y que hicieron votos para que siga en ese sendero armonioso de bonhomía, amor, generosidad, actitud triunfadora, alegría, compañerismo y solidaridad, ternura y calidez, para que coseche lo mucho que ha sembrado a través de los años.  Ahí encontré a muchas personas mayores, abuelos  de espíritu joven que transitan la misma ruta de positivismo que el festejado.

Rememorando la canción, hoy doy gracias a la vida por ser yo, por estar viva, por tener un cerebro que piensa y me motiva a ser mejor cada día, por tener una familia integrada, sana, luchadora, triunfadora; por tener unos nietos encantadores que me enseñan, cada uno de acuerdo a su edad, que va desde los 3 años hasta los veintes, a mantener viva la capacidad de asombro y aprendizaje. Sus risas son cascabeles de alegría y esperanza que retumban cuando algo me aflige.

Agradezco también el tener amigos sinceros con quienes comparto alegrías y tristezas, y a mis alumnos por mantenerme en la vía de la superación y el aprendizaje.

Mi meta actual es compartir lo más que pueda, en todos sentidos, antes de partir de este mundo, y hacerlo con alegría y amor.

 

 

ENCUENTRO CON EL PASADO

Puede ser que, sin planearlo, nos encontremos con una persona que no veíamos desde hacía 20 años. Este encuentro puede quedar en lo banal: “Estás igualito” (qué viejo estaba), “Nos vemos uno de estos días”, o puede ser útil para llevar a cabo varias reflexiones.

A nosotros no nos sirve constatar si la otra persona se ve deteriorada o si ha mejorado en todos los aspectos. Lo importante es aplicar la teoría del espejo.

Vamos a hacer un ejercicio de introspección para VER Y ANALIZAR cómo estábamos en aquellas fechas, qué hacíamos, cuáles eran nuestros sueños y cuáles hemos cumplido. Después de cada renglón, si hay asuntos pendientes,  vamos a contestar la pregunta ¿Qué voy a hacer? Si somos capaces, también nos preguntaremos ¿Para qué me desvié de mis sueños?  y especificaremos acciones precisas para resolver lo que sea conveniente.

Podemos empezar por el aspecto físico: ¿Ha habido un deterioro más allá de lo normal por el paso del tiempo? ¿Por qué? ¿Para qué?

En cuanto a nuestra mente: ¿Sigue siendo ágil, versátil, está actualizada, la utilizamos productivamente, la actualizamos todos los días? ¿Nos hemos refugiado en el conformismo, la rutina, la mediocridad, en el día a día, evitando pensar y desarrollarla por flojera o por miedo?

Respecto al área emocional: ¿Nuestro Cociente emocional se ha incrementado con resultados positivos para mí y los míos?  ¿He evitado manejar mis emociones, reprimiéndolas, ocultándolas, disfrazándolas, y me la paso en juegos psicológicos o en relaciones de co-dependencia con quienes me rodean? ¿Tengo un Proyecto de vida personal, uno de pareja y uno de familia? ¿Mi pareja e hijos lo tienen? ¿Son independientes y autosuficientes en todas las áreas si ya son mayores?

¿La espiritualidad forma parte de mis pensamientos, emociones, acciones?

¿Conocía en aquel entonces y conozco hoy mi Misión en la vida? ¿Vivo de acuerdo con mi Misión?  Si no conocemos nuestra Misión, vivimos una vida sin sentido.

¿He logrado practicar el desapego de los objetos materiales o sigo “coleccionando” recuerdos del pasado que no quiero dejar ir?  ¿Me afecta mucho el estatus social y económico o hay otros valores que norman mi vida?

¿He cerrado los duelos por las pérdidas importantes que me han afectado: divorcio, empleo, familia, o traigo las heridas abiertas porque pienso que el tiempo lo va a resolver?

Como vemos, hay mucho que podemos aprender de este encuentro fortuito. La vida nos pone Maestros en el camino para que aprendamos de ellos, con ellos, a través de ellos.

Vamos a seguir nuestro camino hacia nuestra meta final, la muerte,  con la satisfacción de vivir a plenitud cada minuto de nuestra existencia.

 

 

 

 

Enero 1 del 2017

¡Estrenamos año!

Finalmente, después de un agitado diciembre, estamos empezando un nuevo año en nuestro camino hacia la meta final: la muerte. A muchas personas no les gusta pensar que ESA es la meta final de sus vidas, y malgastan su tiempo en evadir la certeza de que nuestra vida se acabará, en esta dimensión, en algún determinado momento.

Tomemos conciencia de lo valioso que es nuestro tiempo. El minuto que pasó ya no lo podemos volver a vivir. ¿Convendrá acaso planear cómo aprovechar todo lo que vivimos, doloroso o agradable, para crecer y evolucionar como seres humanos privilegiados?  Yo creo que sí. Piénselo ustedes.

No podemos evitar el dolor que sentimos por la muerte de un ser querido, o por alguna pérdida significativa, que nos sume en un estado alterado de conciencia momentáneamente, y si podemos encontrar el sentido de ese dolor, la enseñanza que nos puede dejar si asimilamos la experiencia con ánimo de aprender. La muerte de ese ser querido tiene un significado, un mensaje, un legado. Tomemos la estafeta y permitamos que su espíritu forme parte de una nueva narrativa en nuestra vida.

Para todos los que no festejaron diciembre y vivieron durante este mes experiencias y pérdidas dolorosas, un abrazo solidario. Que Dios traiga paz a su corazón y luz a su mente.

Los demás que estamos vivos y gozamos del privilegio de tener una mente que puede funcionar de una manera productiva y sana, es el momento de echarla andar para dos cosas:

  • Dar gracias por todo lo que SÍ tenemos: techo, comida, un cuerpo completo, una mente que funciona, familia, amigos, patria, etc.
  • Revisar, actualizar y/o diseñar nuestro Proyecto de Vida personal.

Dejar pasar los días como las cuentas de un rosario, al mismo tiempo que hacemos una lista de buenos propósitos igual a la de años anteriores, es no vivir, es vegetar.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿SIN GANAS DE VIVIR?

He encontrado a personas que, tras la muerte de toda su familia en un desastre natural (inundación, terremoto), o un accidente automovilístico, dicen que no quieren seguir viviendo.

Hay quien lo dice tras la muerte de su pareja con quien vivía en una simbiosis muy fuerte, o en una codependencia muy arraigada, o algunos padres que recién perdieron a un hijo (para mí el dolor más fuerte que existe porque va contra natura).

Cuando estamos inmersos en el dolor de una pérdida importante, la muerte de un ser querido, es natural que nos sintamos así, sin ganar de seguir luchando, abrumados, aturdidos por el dolor, la impotencia, y mil sentimientos más que luchan por salir en tropel.

Es ahí donde entra en acción la Tanatología para acompañar a la persona en el proceso del duelo, para facilitar el que pueda manejar sus emociones, procesar sus sentimientos, hasta construir una nueva narrativa donde la presencia de la persona ausente, la acompañe en su vida cotidiana sin que exista perturbación o amenaza alguna.

Hay otro tipo de dolor que no proviene de la muerte de un ser querido: la muerte de una relación de pareja, el abandono de los padres, una violación, pérdida de bienes materiales, estatus o trabajo, en fin, pérdidas importantes que nos afectan mucho, y que van a estar acompañadas de emociones fuertes y sentimientos intensos y profundos (en ocasiones provenientes de duelos anteriores no resueltos, o heridas aún abiertas).

He sido testigo muchas veces de cómo la persona que maneja su duelo en una forma asertiva, con un compromiso total, encuentra, no sólo el sentido de su vida, sino el sentido de la muerte del ser querido o, en su caso, el sentido de la pérdida que la tiene sumergida en el dolor.

Podemos empezar por leer a Viktor  Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” (pueden bajarlo sin costo en internet), o “El hombre en busca del sentido último”, entre otras muchas publicaciones sobre la logoterapia, y recordar su frase:   “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”

Así que, vivamos en forma comprometida nuestro duelo, o duelos, resolvamos los asuntos pendientes, y encontremos el sentido de nuestra vida en nuestra MISIÓN. No venimos a esta vida a comer, defecar, crecer y procrear. Venimos a algo más. A cada quién le toca encontrar ese “algo más” que es lo que le dará sentido a su vida.

Si hemos andado por ahí, sobreviviendo mediante juegos psicológicos (Dr. Eric Berne “Juegos en que participamos”), vamos a salir de ellos, y a ser responsables de nosotros mismos. Podemos hacerlo. Vamos a hacerlo.