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MANEJO DEL ENOJO

 

Saber manejar la frustración es algo que se aprende desde niños, y que nos va a ser útil toda la vida.

Cuando las cosas no salen cómo esperámos, planeamos, soñamos, anhelamos, puede haber varias respuestas y, de acuerdo con la Inteligencia Emocional, ello va a depender del Control de Impulsos que manejemos.

La respuesta inmediata ante la contrariedad de no lograr lo que deseamos puede ser el enojo, lo cual es muy común a todas las edades y en todas las condiciones. Lo que hagamos con ese enojo es lo que determina si nuestra respuesta es “emocionalmente inteligente”, o si se convierte en la válvula que desata un cúmulo de acciones inadecuadas, anacrónicas, ofensivas, o muy agresivas.

Pongamos por ejemplo un joven universitario al que le asignan un tema para plantearlo ante sus compañeros. Él puede hacer un esquema que incluya: definición, desarrollo, conclusiones. El monto de variables, hipótesis, ejemplos, etc., dependerá del tiempo asignado para su participación.

El día de su exposición, con la idea de ser original, en lugar de una disertación como la de sus compañeros, solicita una serie de artículos extras que no están ahí: un escritorio, sillones, que quiten la pantalla de las proyecciones, etcétera.  Al no acceder a sus peticiones,  se molesta y empieza a abordar su tema. Antes de terminarlo, cuando se acaba el tiempo acordado, el profesor le indica que su tiempo terminó, ante lo cual él reacciona con violencia, eleva el volumen de su voz, le dice al maestro que no sabe dar clases ni aclarar dudas de los alumnos. El profesor contesta que al final de la clase puede venir con él a darle su opinión, y que van a continuar las actividades previstas.  Ese alumno no mostró control de impulsos, manejo de la frustración, capacidad de adaptación al cambio, sino una necesidad narcisista de ser “diferente” y de llamar la atención.

Lo delicado es que ese alumno, si sigue así, pueda llegar algún día a ser un profesionista que tenga poder para influir a los que recurran a él, y que modele, día a día, sus carencias y limitaciones en el desempeño de su actividad.

Vamos a elevar nuestro cociente emocional todos los días. ¿Cómo manejas tu enojo?

 

 

 

 

FALSOS ÍDOLOS

El entrenador de la selección mexicana, Miguel Herrera, fue destituido por haber agredido a un periodista que lo había criticado.
Lo menos que puedo decir es: ¡Ya era hora! ¡Pobre México que necesita modelos de líderes obesos, indisciplinados, impulsivos, que refuercen la imagen que el “charrito” que dispara a la primera de cuentas porque puede y quiere.
El señor Herrera es inocente. Los responsables son los dueños de los medios que lo endiosaron. De la noche a la mañana estaba en todo tipo de anuncios publicitarios, en todos los noticieros y opinaba, como experto, igual del deporte que sobre cualquier otro tópico.
Cuando a los niños, y muchos aficionados al futbol tienen la edad mental de un niño de 6 años, se les pone un modelo, un ejemplo a seguir mediante todos los canales del aprendizaje según la PNL, lo más probable es que ese personaje haga mella y se produzca el modelaje.

¿Qué era lo que modelaba Herrera? ¿Una alimentación equilibrada? ¿Estructura mental y coherencia? ¿Equilibrio emocional? ¿Organización y planificación de metas y objetivos? ¿Coherencia y consistencia? ¿Inteligencia Emocional?

Una de las habilidades básicas de la Inteligencia Emocional es el CONTROL DE IMPULSOS, del cual no dio muestras el entrenador Herrera durante su carrera como jugador, ni ahora como entrenador.

No se trata de hacer leña del árbol caído. Mi objetivo es pedir a los que comercializan X sin medir consecuencias psicológicas a futuro, que tomen conciencia de su responsabilidad social.

Mayo 17 del 2014

Renovación 138

Cuando empezamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, puede ser que nuestra familia, con la que hemos estado en codependencia, intente que regresemos al estatus anterior y anulemos los cambios.

Ellos pueden ser adictos al alcohol, fármacos, drogas de cualquier tipo, al sexo, el trabajo, a vivirse como víctimas y sufrir y sufrir. Ese es su problema. No conviene hacerlo nuestro. Recordemos que a la única persona que puedo cambiar es a mí mismo.

Vamos a seguirlos amando, a darles apoyo cuando convenga en su proceso de recuperación, a no juzgarlos por sus recaídas o sus conductas rígidas con las que buscan encontrar el equilibrio emocional.

También vamos a mantener nuestra independencia y a no entrar en juegos de control o de poder. Sus problemas son de ellos y sólo ellos podrán resolverlos. Los nuestros nos toca a nosotros resolverlos.

El ejemplo de nuestro autocontrol, superación, constancia, disciplina, respeto hacia ellos, es una manera práctica y objetiva de ayudarlos.

Modelarles cómo empezamos a amarnos y a aceptarnos, es una estrategia silenciosa para que puedan iniciar o continuar su proceso de recuperación.

Febrero 22 del 2014

Febrero 22 del 2014
Renovación 53

Culpar a los demás de lo “que nos pasa”, puede ser algo que aprendimos en la infancia, de y con las personas con las crecimos, las que nos criaron y modelaron ciertas conductas y actitudes ante la vida.

Si es así, lo más probable es que lo hayamos hecho, en forma inconsciente, durante toda nuestra trayectoria hasta el día de hoy. Los demás son culpables de que yo no haya estudiado una carrera, de que no tenga empleo, de que sea alcohólico o drogadicto, de que el dinero no me alcance, de que mis hijos sean delincuentes, etcétera.

En el concepto de “los demás”, están incluidas las personas que han estados y están a nuestro alrededor en la actualidad, las figuras de autoridad: gobierno, padres, maestros, líderes, así como las circunstancias eventuales en que nos encontremos, crisis económica, inundación, muerte de un ser querido.

Vamos a tener eventos adversos en el camino, nos vamos a encontrar con gente negativa que puede agredirnos, eso no podemos evitarlo.

Lo que sí podemos hacer es aprender del pasado y empezar a aceptar que las reacciones ante esas agresiones, o ante los obstáculos con que tropecemos, son nuestra responsabilidad. Nosotros podemos decidir cómo sentirnos, pensar y actuar en cada momento de nuestra vida.

Somos responsables de nuestros actos, de cómo nos sentimos y cómo pensamos.

Al principio será difícil si hemos vivido en la cultura del victimismo. Puede que llegue a ser necesario ahuyentar o expulsar de nuestras vidas a quienes nos agreden, maltratan, insultan, minimizan. Si es conveniente tomar esta decisión, vamos a proceder a ello después de un análisis objetivo de la situación.

JUEGOS OLÍMPICOS II

En ocasiones como ésta, encontramos  gran cantidad de personas que opinan de todos los deportes como si dominaran el tema. No es lo mío. Sólo tengo conocimientos sobre la fiesta taurina y el football soccer. Me gusta ver las competencias deportivas desde la óptica de resultados en función de  entrenamiento, compromiso, manejo del estrés, concentración, mentalidad triunfadora, liderazgo, programación integral de metas y objetivos, en fin, los aspectos mentales, psicológicos y emocionales que llevan al éxito o a dejar de ganar.

En estos juegos se han roto muchos paradigmas en muchos deportes, por ejemplo: hoy un nadador de 20 años, Chad Le Clos, procedente de Sudáfrica, venció al mítico Michael Phelps en su prueba preferida (200 metros mariposa) en la que nadie lo había superado desde 2001. Ver a ese jovencito luchar por contener las lágrimas, y no poder evitar que rodaran por su rostro al escuchar el himno de su país, después de recibir la medalla de oro, me conmovió mucho.

A Phelps le conviene analizar si dejó de ganar el oro, para quedar en segundo lugar, por algún error que pudo haber evitado, exceso de confianza, cansancio, mal manejo del estrés. Es de los errores que aprendemos y asumiéndolos, no culpando a la mala suerte, estamos en el camino de la excelencia.

En la gimnasia artística femenil, me tocó ver otro acontecimiento innusual, Estados Unidos ganó la medalla de oro, quedando Rusia en segundo lugar. Durante años las rusas, polacas, rumanas, fueron las dueñas del pódium. China, que no tiene una presencia muy antigua en esta disciplina, está luchando por llegar. Algo está cambiando y será muy interesante observar cómo se modifican las cosas.  Por lo pronto, mencionaron en la TV que los Estados Unidos contrataron a los mejores entrenadores y los apoyaron en todo. Ése puede ser un factor de éxito contundente.

La rusas, a cual más bellas, distinguidas, ágiles, gráciles, interpretaron unas rutinas actuales, novedosas, con un grado de dificultad muy elevado, sin embargo, en el último momento una caída, un error y adiós a la medalla de oro que ya tenían en la bolsa. ¿Qué pasó? ¿Falta de concentración? ¿Estrés? ¿Nerviosismo? ¿Falta de mentalidad triunfadora? ¿auto-sabotaje? Pueden existir muchas variables y todas tienen que ver con el funcionamiento del cerebro y la psicología. Estoy segura que sus entrenadores encontrarán la respuesta y podrán resolver lo que haga falta para que vuelvan a cubrirse de oro.

Estados Unidos tiene la capacidad yla inteligencia para contratar a grandes figuras para que les modelen la personalidad triunfadora a sus atletas, jugadores, gimnastas, entrenadores, por ejemplo, cuando decidieron tomar en serio el football soccer, contrataron a Pelé, a David Beckham, a Rafael Márquez, a Bora Milutinovich, a figuras reconocidas que podían transmitir y enseñar y, sobre todo, modelar el éxito (PNL). Así ha sido en muchas disciplinas, entre otros muchos deportistas de élite, se llevaron a Nadia Comanecci como entrenadora de gimnastas. Es necesario aprender del mejor parece ser la premisa.

Otro aspecto interesante son los logros de los países asiáticos en disciplinas que antes no dominaban. China le habla de tú a Estados Unidos. Hasta hoy tienen un total de 23 medallas cada uno. Y Corea del Sur (8), Corea del Norte(4) y Japón(11), están logrando colarse a muchas primeras posiciones. Es cosa de tiempo y podremos ver cómo estas naciones cambian más y más paradigmas deportivos, como lo han hecho en el campo económico, industrial, electrónico.

Los invito a reflexionar y a sacar alguna lección de vida de los juegos que vean, para aplicarla y mejorar en todos los aspectos.