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LA ESPIRAL DE LA MUERTE

Vamos a ver algunos términos:

  • Una espiral es una curva plana que da vueltas alrededor de un punto y que, en cada una de estas vueltas, se aleja más y más de dicho punto.
  • La espiral es una forma frecuente en todo lo relacionado con la vida y nos transmite la idea de crecimiento, evolución y expansión. Un gran número de vegetales y animales crecen y se desarrollan en una serie de patrones relacionados directamente con la espiral, partiendo del ADN.
  • También se utiliza para definir la sucesión creciente o indefinida de acontecimientos. Se asocia a lo cíclico o a lo que parece no tener final.
  • En el ámbito de la cultura se cree que en las pinturas rupestres se asociaba al ciclo de nacimiento, vida, muerte y volver a nacer y, entre los celtas, expresaba lo que sería la fuerza vital, el crecimiento y también la positividad.

Ya nos hemos formado en nuestra imaginación un símbolo de la espiral, y conocemos su definición, y sabemos que forma parte importante en todas las culturas, por lo general asociada a lo positivo, a lo cíclico y a la evolución de la vida.

En cuanto a la sucesión creciente o indefinida de acontecimientos, estos pueden ser no solo positivos y benéficos, sino también, negativos y perjudiciales para la vida misma. Así hablamos, por ejemplo, de una espiral de violencia, o una espiral de corrupción, como la que vivimos en nuestra sociedad.

Al referirme a la espiral de la muerte, quiero enfatizar cómo el perpetuar ciertas conductas negativas en contra de la salud, nos lanza a una espiral que nos aleja cada vez más del punto central: LA VIDA.

Para definir la salud, utilizaré lo dictado por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La  salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Esta definición es el resultado de una evolución conceptual, ya que surgió para reemplazar la noción anterior que decía que la salud era la ausencia de enfermedades biológicas.

A partir de la década de los cincuenta, la OMS revisó esa definición y finalmente la reemplazó por esta nueva, en la que la noción de bienestar humano trasciende lo meramente físico. La Organización Panamericana de la Salud aportó luego un dato más: la salud también tiene que ver con el  medio ambiente que rodea a la persona.

Fuente: http://concepto.de/salud-segun-la-oms

Nosotros podemos generar desde nuestra mente conductas que nos lleven a un determinado fin.  Cuando estas conductas se mantienen en el tiempo y se automatizan, se les llama hábitos.

En ocasiones tenemos malos hábitos que son los que nos conducen a un fin negativo, y hábitos positivos cuya meta será siempre positiva. Visualizarlos como una espiral puede facilitarnos comprenderlos.

Entre otras cosas, lo siguiente puede generar y perpetuar las conductas contra la salud, y lanzarnos a la espiral de la muerte:

  • Vegetar no vivir.
  • Carecer de un sentido de vida. No tener un PARA QUÉ vivir.
  • No conocer ni vivir de acuerdo con nuestra Misión.
  • No haber diseñado un proyecto de vida. Pasar los días cómo vengan, ir de aquí para allá según lo que se presente.
  • Ausencia de una Visión de nuestro futuro.
  • Echar un clavado en el mundo de las enfermedades, no en el de la salud.
  • Pasar los días en el NO: No tengo esto, no puedo salir, no me alcanza, en lugar de ver todo lo que tenemos y somos.
  • Mantener un pesimismo constante y deprimente.
  • La autocompasión.

Es innecesario hacer una lista para salir de la espiral de la muerte, basta con poner en positivo todo lo que acabo de mencionar, y aplicarlo:

¡YA, HOY, DESDE ESTE MINUTO, EN FORMA CONSTANTE, LAS 24 HORAS DEL DÍA! 

                                   ¡ASÍ ESTARÁN EN UNA ESPIRAL DE VIDA!

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ENCUENTRO CON EL PASADO

Puede ser que, sin planearlo, nos encontremos con una persona que no veíamos desde hacía 20 años. Este encuentro puede quedar en lo banal: “Estás igualito” (qué viejo estaba), “Nos vemos uno de estos días”, o puede ser útil para llevar a cabo varias reflexiones.

A nosotros no nos sirve constatar si la otra persona se ve deteriorada o si ha mejorado en todos los aspectos. Lo importante es aplicar la teoría del espejo.

Vamos a hacer un ejercicio de introspección para VER Y ANALIZAR cómo estábamos en aquellas fechas, qué hacíamos, cuáles eran nuestros sueños y cuáles hemos cumplido. Después de cada renglón, si hay asuntos pendientes,  vamos a contestar la pregunta ¿Qué voy a hacer? Si somos capaces, también nos preguntaremos ¿Para qué me desvié de mis sueños?  y especificaremos acciones precisas para resolver lo que sea conveniente.

Podemos empezar por el aspecto físico: ¿Ha habido un deterioro más allá de lo normal por el paso del tiempo? ¿Por qué? ¿Para qué?

En cuanto a nuestra mente: ¿Sigue siendo ágil, versátil, está actualizada, la utilizamos productivamente, la actualizamos todos los días? ¿Nos hemos refugiado en el conformismo, la rutina, la mediocridad, en el día a día, evitando pensar y desarrollarla por flojera o por miedo?

Respecto al área emocional: ¿Nuestro Cociente emocional se ha incrementado con resultados positivos para mí y los míos?  ¿He evitado manejar mis emociones, reprimiéndolas, ocultándolas, disfrazándolas, y me la paso en juegos psicológicos o en relaciones de co-dependencia con quienes me rodean? ¿Tengo un Proyecto de vida personal, uno de pareja y uno de familia? ¿Mi pareja e hijos lo tienen? ¿Son independientes y autosuficientes en todas las áreas si ya son mayores?

¿La espiritualidad forma parte de mis pensamientos, emociones, acciones?

¿Conocía en aquel entonces y conozco hoy mi Misión en la vida? ¿Vivo de acuerdo con mi Misión?  Si no conocemos nuestra Misión, vivimos una vida sin sentido.

¿He logrado practicar el desapego de los objetos materiales o sigo “coleccionando” recuerdos del pasado que no quiero dejar ir?  ¿Me afecta mucho el estatus social y económico o hay otros valores que norman mi vida?

¿He cerrado los duelos por las pérdidas importantes que me han afectado: divorcio, empleo, familia, o traigo las heridas abiertas porque pienso que el tiempo lo va a resolver?

Como vemos, hay mucho que podemos aprender de este encuentro fortuito. La vida nos pone Maestros en el camino para que aprendamos de ellos, con ellos, a través de ellos.

Vamos a seguir nuestro camino hacia nuestra meta final, la muerte,  con la satisfacción de vivir a plenitud cada minuto de nuestra existencia.

 

 

 

 

¿PRÓRROGA?

Pueden buscar el post que títulé  “Prórroga”, donde narro como Chela, una alumna mía, entró en pánico cuando se percató que ella había dicho, varios años atrás, que se quería morir a los 80 años y faltaban sólo 15 días para que los alcanzara. Hizo un ejercicio y modificó su partida de este mundo. Murió a los 102 años.

Cuando hace muchos, muchos años, yo escribí que me quería morir a los 80 años, la distancia era enorme y ello me dio mucha tranquilidad.

Ahora, cuando los vislumbro en el horizonte, me digo que no quiero morir a esa edad. Me doy cuenta que aún me queda mucho por hacer, mucho por compartir, mucho por aprender, por lo cual voy a seguir los pasos de Chela y a reprogramar la partida.

Es importante definir que queremos morirnos “sanos”. Esto quiere decir en pleno uso de nuestras facultades mentales, espirituales, emocionales, y aceptar que la “carrocería” va a llegar un poco deteriorada por los muchos años vividos.

Llegar al final con un cuerpo sano, al que tal vez le dedicamos muchas horas para cuidarlo y mantenerlo en forma, y una mente averiada por el Alzheimer o demencia senil, no tiene sentido. Es un vivir sin vivir.

Cuidemos nuestro cuerpo porque es el instrumento que nos permite realizar nuestros proyectos espirituales. Alimentación, ejercicio y descanso.

Mantengamos en constante evolución nuestro desarrollo mental, espiritual, emocional.

Vivamos a plenitud cada momento mientras llevamos a cabo nuestro Proyecto de vida.

Cumplamos nuestra Misión en este mundo y dejemos un legado a los que nos rodean.

“La paz es en ustedes”.     ¡Feliz 2017!

 

 

¿SIN GANAS DE VIVIR?

He encontrado a personas que, tras la muerte de toda su familia en un desastre natural (inundación, terremoto), o un accidente automovilístico, dicen que no quieren seguir viviendo.

Hay quien lo dice tras la muerte de su pareja con quien vivía en una simbiosis muy fuerte, o en una codependencia muy arraigada, o algunos padres que recién perdieron a un hijo (para mí el dolor más fuerte que existe porque va contra natura).

Cuando estamos inmersos en el dolor de una pérdida importante, la muerte de un ser querido, es natural que nos sintamos así, sin ganar de seguir luchando, abrumados, aturdidos por el dolor, la impotencia, y mil sentimientos más que luchan por salir en tropel.

Es ahí donde entra en acción la Tanatología para acompañar a la persona en el proceso del duelo, para facilitar el que pueda manejar sus emociones, procesar sus sentimientos, hasta construir una nueva narrativa donde la presencia de la persona ausente, la acompañe en su vida cotidiana sin que exista perturbación o amenaza alguna.

Hay otro tipo de dolor que no proviene de la muerte de un ser querido: la muerte de una relación de pareja, el abandono de los padres, una violación, pérdida de bienes materiales, estatus o trabajo, en fin, pérdidas importantes que nos afectan mucho, y que van a estar acompañadas de emociones fuertes y sentimientos intensos y profundos (en ocasiones provenientes de duelos anteriores no resueltos, o heridas aún abiertas).

He sido testigo muchas veces de cómo la persona que maneja su duelo en una forma asertiva, con un compromiso total, encuentra, no sólo el sentido de su vida, sino el sentido de la muerte del ser querido o, en su caso, el sentido de la pérdida que la tiene sumergida en el dolor.

Podemos empezar por leer a Viktor  Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” (pueden bajarlo sin costo en internet), o “El hombre en busca del sentido último”, entre otras muchas publicaciones sobre la logoterapia, y recordar su frase:   “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”

Así que, vivamos en forma comprometida nuestro duelo, o duelos, resolvamos los asuntos pendientes, y encontremos el sentido de nuestra vida en nuestra MISIÓN. No venimos a esta vida a comer, defecar, crecer y procrear. Venimos a algo más. A cada quién le toca encontrar ese “algo más” que es lo que le dará sentido a su vida.

Si hemos andado por ahí, sobreviviendo mediante juegos psicológicos (Dr. Eric Berne “Juegos en que participamos”), vamos a salir de ellos, y a ser responsables de nosotros mismos. Podemos hacerlo. Vamos a hacerlo.

 

CERRAR HERIDAS

Ayer recibí una gran satisfacción: constatar que una alumna va viento en popa hacia el logro de sus metas de vida, relajada, segura, firme.

Hace unos meses tenía una herida abierta por la pérdida de sus padres y por ello me pidió asesoría. Su dedicación, compromiso, entrega a la tarea, claridad de mente y honestidad emocional, hicieron el resto.

Ya está elevando el vuelo y trabajando para trascender, viviendo plenamente cada día su Proyecto de vida, y ello me llena de satisfacción y alegría.

En cambio, una antigua “fan”, que me echaba porras todos los días, en cuanto le planteé la alternativa de dejar de emplear su tiempo y energía en juegos psicológicos y confrontar su realidad, “salió por piernas” y no he vuelto a saber de ella.

Cada quien tiene su momento para crecer, para aprender de los errores del pasado y seguir avanzando hacia la Meta final, con un PROYECTO DE VIDA ESCRITO, que sirva para analizar y evaluar los avances y el cumplimiento del objetivo central: cumplir con su MISIÓN DE VIDA.

Para todas las personas que me han permitido acompañarlos en un tramo del camino de su vida, así sea el final hasta abrazar la muerte con paz y tranquilidad, les agradezco su confianza y el haberme enseñado tantas cosas, útiles para mí algunas, y que incrementaron mis herramientas para dar apoyo a los demás.

Diciembre 23 del 2014

Renovación 358

Podemos confiar en nosotros mismos.

Cuando aprendemos a confiar en nosotros mismos, generamos lo necesario para contar con:

• La capacidad de lograr lo que nos proponemos

• Nuestro inventario personal de habilidades, destrezas, cualidades, virtudes.

• Lo que hemos extraído de nuestras experiencias.

• El aprendizaje del pasado que se ha traducido en un horizonte más amplio y prometedor.

• Nuestra Misión que le da sentido a nuestra vida.

• Una Visión clara de nuestro futuro

• Nuestra capacidad de dar y recibir amor.

• Nuestro Proyecto de vida por escrito.

• El podernos sintonizar con la energía positiva del Universo.

• La seguridad de que nuestro Poder superior está ahí para nosotros siempre, día y noche, en todo momento y lugar, dentro de nosotros, y que podemos comunicarnos con Él sin necesidad de desplazarnos a un lugar determinado.

• Una relación sana con el dinero que nos trae abundancia.

• Relaciones interpersonales funcionales y equilibradas, en las que no exista ningún tipo de codependencia.

Diciembre 9 del 2014

Renovación 344

¿Seguimos en la co-dependencia por una necesidad de pertenencia?

Puede ser una de las razones que nos impiden romper con la dependencia, el sentir que somos “alguien” en función de la familia, del grupo, la etnia, la religión al que pertenezcamos y que, si nos separamos perdemos nuestra identidad.

Ahí está el quid del asunto, no tenemos identidad propia, somos un reflejo de lo que proyectan los demás.

Rescatarnos y definir nuestra identidad como un ser humano único, irrepetible, con necesidades, privilegios, obligaciones y responsabilidades individuales, es necesario para poder vivir plenamente el YO, antes de pretender construir un NOSOTROS.

Podemos tomar una lupa y utilizarla para conocernos a fondo.

Saber quiénes somos, qué queremos, adónde nos dirigimos, cuál es nuestra Misión en esta vida, es más que un concepto filosófico o espiritual, es la esencia de la vida misma, es lo que le da sentido a nuestra existencia.

Vamos a aplicar el autoconocimiento y a asegurarnos de que no actuamos basados en una necesidad patológica de pertenencia a cierto grupo.

Nota: Ver mi Programa de las Diez Puertas, publicado en este blog, para apoyarse en el reforzamiento de la identidad.