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El miedo al miedo

En ocasiones, sentimos un miedo que nos atenaza el corazón, acelera la respiración, nos oprime el estómago. Podemos identificar el origen del miedo: una operación quirúrgica, una entrevista de trabajo, el regaño o castigo por algo que “hicimos mal”, etcétera, y/o sentir una ansiedad difusa ante una amenaza no resal.

Nos decimos a nosotros mismos que no “debemos” sentir miedo, tememos las consecuencias que el temor va a imponer a nuestro organismo, y con ello  empezamos a sentir miedo del miedo.

El miedo es una de las emociones auténticas, presente en animales y seres humanos ante un peligro o amenaza real. Ya sabemos que va a desencadenar una serie de reacciones en nuestro organismo: el corazón bombea más rápido para mandar sangre al cerebro (pensar, agudizar sentidos) y extremidades superiores e inferiores y, como solo tenemos una determinada cantidad de sangre, se presenta una vasoconstricción de las arterias que van al estómago para re-dirigir el flujo sanguíneo adónde se va a requerir: brazos y piernas para pelear o huir; el hígado manda glucosa = energía, el páncreas genera insulina para regularla, en fin, todo el organismo está en alerta.

Podemos utilizar esa energía para combatir lo que nos amenaza o para alejarnos a toda prisa de ese lugar donde no estamos seguros, y nuestro cuerpo regresará a su estado normal después. Asunto concluido.

El problema es que, la mayoría de las veces, el miedo que sentimos es ante una amenaza que únicamente existe en nuestra imaginación, y que SÍ va a generar todos los cambios bioquímicos que surgen ante una peligro real. Así que “nos cocinamos en nuestro propio jugo”.

Los animales son diferentes, ellos no tienen imaginación y no crean peligros irreales. Utilizan su miedo para pelear o huir de una amenaza real y se acabó.

Por ejemplo, si vamos a vivir una cirugía, podemos pensar positivamente o regodearnos en lo negativo. Si nos decimos (creemos) que todo va a salir bien, que el equipo médico, hospital, medicamentos, etc., son lo mejor que hay, si confiamos en nuestra propia capacidad de recuperación, si somos capaces de fortalecer nuestro sistema inmunológico con energía positiva, si sabemos conectarnos a una fuente externa de energía superior, espiritual, universal,  vamos a tener resultados favorables.

El secreto está en aceptar que nuestros pensamientos pueden generar emociones, y éstas a su vez, tienen la capacidad de generar pensamientos.

Es nuestra opción optar por el camino del SÏ o del No. No culpemos a lo que sucede fuera de nosotros de lo que “nos pasa”.

Vivamos la realidad con expectativas realistas, positivas, optimistas y los resultados serán a nuestro favor.  Seamos los dueños de nuestro destino.

ZONA DE CONFORT LIMITADA Y LIMITANTE

 

En muchas ocasiones nos encerramos en una zona de confort y, cuando nos invitan a salirnos de ella, respondemos en forma agresiva como mecanismo de defensa.

Pongamos por caso la reacción de un empleado, con una gran inseguridad en su capacidad para crecer y superarse en todos los aspectos, cuando que llega a una empresa nueva:

  • Establece las relaciones indispensables, superficiales, para ser aceptado como una persona educada.
  • Aprende la labor cotidiana que tiene que desempeñar y la cumple al pie de la letra, para ser reconocido como alguien “cumplido”.
  • Evita dar de sí mismo nada que no le hayan pedido. No incorpora la creatividad, innovación consensuada, búsqueda de nuevas opciones para incrementar la productividad = lograr más con menos, en el menor tiempo y con los menores insumos.
  • Crea a su alrededor una coraza emocional para que nadie entre en contacto con lo que siente.
  • Critica subrepticiamente a todo y a todos para reafirmar su propia valía.
  • Agrede a los demás creando chismes y rumores.

Si llega un nuevo Director que les informa que van a llevar a cabo sesiones de lluvia de ideas, que está abierto a todas las opiniones solventes y factibles que quiera aportar cualquier miembro del equipo, que la creatividad es un valor importante y el trabajo en equipo y la comunicación son indispensables para seguir avanzando, así como el compromiso de ser honesto, el empleado mencionado antes, se va a sentir amenazado y, es muy probable, que su respuesta sea la agresividad, la descalificación, el sabotaje.

Esto mismo lo podemos extrapolar al aula de aprendizaje: mientras el Profesor dicte cátedra, les dé mucho material que No van a asimilar ni a retener, sea indiferente ante la posibilidad de que sus alumnos tengan una formación integral, sea tolerante con los comentarios fuera de contexto, y los alumnos puedan mantener su postura de receptores, sin ningún compromiso hacía un aprendizaje interactivo, todo va bien.

Si llega un profesor que les diga que el conocimiento lo van a integrar entre todos, que todos van a investigar, participar, analizar, y en conjunto sacar conclusiones sobre lo que están aprendiendo, los inseguros, los que no se quieren mover de su estrecha zona de confort, se van a sentir amenazados y van a responder en forma agresiva.

¿Qué hacer ante esto?

Si somos el Director que coordina más que dirigir, o el Profesor que impulsa a sus alumnos a crecer y aprender en forma integral, seguir con lo que la ética empresarial y magisterial indica: buscar el óptimo desempeño de todos.

Si somos un empleado mediocre y limitado, o un alumno temeroso e ignorante de su potencial no desarrollado, abrirnos al cambio, crecer, incorporar nuevas ideas, analizar, evaluar, comparar, procesar, decidir qué nos conviene modificar, incorporar o desechar de nuestro bagaje cultural, emocional, mental, y elevar nuestra calidad de vida como seres humanos en busca de lo óptimo para nosotros y para todos los que nos rodean.

Toma unos minutos para evaluar si tú no estás en una zona de confort limitada y limitante.  Abre tu mente, tu corazón, tu espíritu al cambio y la superación.

 

 

 

 

 

 

¿ MALA VIBRA ?

Así le dicen por aquí a la energía negativa que algunas personas emanan a raudales, en ocasiones, sin estar conscientes de ello.

Sin entrar en terrenos esotéricos, sino en una realidad científica, creemos que nuestro cuerpo funciona mediante electricidad, una muestra de ello son los estudios de EEG (electro encefalograma), ECG (electro cardiograma), etc. También sabemos que hay energía positiva y energía negativa y que, emanamos unas vibraciones en función de la que sea mayor en nuestro interior.

Partiendo de esta premisa, hay algunos rituales que se manejan para captar la energía negativa de las personas y/o los lugares.  Desde hace muchos años yo practico uno: poner en lugares estratégicos manzanas frescas, seleccionadas con cuidado para que no estén golpeadas y que mantengan su rabo.   Dicen que la manzana es un desodorante natural además.

He podido comprobar muchas veces cómo una manzana fresca y sana, colocada frente al lugar donde se ubica una persona, se pudre de un día para otro sin explicación alguna. Por otro lado, tengo una frente al lugar en que trabajo que tiene ya 5 meses sin echarse a perder. Se deshidrata poco a poco, en forma natural y se arruga.

En una ocasión vino a visitarme una joven que traía una carga negativa muy fuerte por rencores y odio acumulados durante años en su interior. A las pocas horas que se marchó, la manzana se pudrió. La reemplacé durante 2 semanas hasta que ya no se deterioró la nueva.

Hace unos días volvió a suceder: hay seis manzanas en la mesa donde nos sentamos a tomar café y, la que estaba frente a la persona que me visitó, se pudrió al poco rato que se marchó.  Todas las otras siguen perfectas. Esto es, para mí, una señal de que tiene una gran energía negativa en su interior (rencor, resentimiento, miedo, fobias, odios, envidia, celos, tristeza acumulada por duelos no cerrados del pasado).    Decir a la persona lo que pasó con la manzana, puede ser muy agresivo si no existe la posibilidad de brindar apoyo de inmediato.

Tengo un aparato que mide la energía positiva y negativa de personas y lugares de una forma observable, por lo que es difícil rechazar lo que salta a la vista.

Ustedes pueden creer en este ritual o no. Si ponen manzanas en su casa obtendrán un agradable aroma y, tal vez, eliminarán la energía negativa. ¿Qué pierden con probar?

Así quedó la pobre manzana mientras sus hermanas están todas rozagantes y bellas.

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nuevos libros

famliar enfermo

En forma breve y sencilla, la autora nos brinda elementos para que nuestra actitud ante una enfermedad grave, o situación crítica de un familiar, que nos mantiene inquietos y expectantes, sea la más indicada para colaborar a que él recupere la salud.

En este libro encontramos orientación sobre cómo:

  • Mantener nuestra salud mental y física en buen estado para poder ayudar a que nuestro familiar enfermo recupere la suya, ya que: nadie puede dar lo que no tiene.
  • Manejar, en forma asertiva, el estrés que la pérdida de salud de nuestro ser querido nos está generando.
  • Sostener una actitud positiva ante la situación adversa.
  • Establecer una comunicación efectiva con el equipo de salud (médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, voluntarias) y con los demás familiares, para integrar un grupo armónico al que une el mismo interés: el bienestar y pronta recuperación del enfermo.
  • Cerciorarse de que estamos manejando la energía física, mental y espiritual en forma óptima.
  • Hacer ejercicios de manejo de energía a distancia para ayudar a nuestro enfermo a fortalecer la suya.

 

El apego al nido

En ocasiones encontramos a personas que se aferran a lo que consideran su nido, y no quieren alejarse de él, o dejarlo atrás, a pesar de lo difícil que pueda ser el permanecer ahí.

Por ejemplo; unas hermanas de 75 y 70 años, viudas, vivían en una casa confortable y soleada en una colonia de la clase media. No tenían más ingreso que una reducida pensión de una de ellas, por lo que pasaban estrecheces, inclusive para alimentarse. No salían a pasear nunca y la familia política, la única que tenían, no las visitaba ni se ocupaba de ellas.
Su vida transcurría en una rutina de sobrevivencia carente de estímulos afectivos o distracciones.

Pasó el tiempo y una caída de la mayor precipitó el final. En el hospital público al que la familia política la llevó, reportaron desnutrición y un cuerpo lleno de escaras. Murió a los tres días. A la otra hermana, esos mismos familiares la llevaron el mismo día del accidente a un asilo de monjitas para que la atendieran. Murió a los 5 días.

Desde que la internaron en el asilo comenzó la rapiña. “Por seguridad” se llevaron todas sus joyas y objetos de valor de la casa, aunque aún estaba viva una de ellas. Vendieron la casa mediante acuerdos económicos para brincarse el intestado, y se repartieron el dinero.

Las hermanas podían haber vendido la casa y, con los siete millones que obtuvieron los buitres de sus parientes políticos por ella, haber vivido como reinas en una residencia para personas mayores, donde habrían estado bien alimentadas, en compañía de otras personas como ellas con quienes jugar cartas, platicar de su pasado o salir a pasear con las cuidadoras. El apego a “su nido” las llevó a una vida aislada y llena de carencias.

Hay otro caso. Una señora de 80 años que posee una casa amplia, bonita, soleada, en una colonia de la clase media también. Ella trabajó desde joven y se quedó sola con tres hijos pequeños a los que mantuvo y facilitó que estudiaran una carrera universitaria. Los tres se casaron y ella quedó sola en la casa. En la actualidad, no tiene pensión ni más ingreso que el que obtiene vendiendo productos de belleza entre las vecinas.

No pasea, no va al cine, no viaja, porque no tiene dinero. Los hijos le dan lo necesario para que se alimente nada más. Su casa vale varios millones. Ella puede venderla y planear el resto de su vida, que pueden ser 10 o 15 años, para no pasar escasez en ningún sentido y, sin embargo no lo hace. Se aferra a su casa y a su no vivir plenamente.

Podría venderla e irse a vivir a una residencia para personas mayores, a la casa de su hija que se lo ha ofrecido desde hace mucho tiempo, a un mini-departamento ubicado cerca de sus hijos, en fin, resolver dónde va a terminar sus días acompañada, cuidada, bien alimentada, divertida y estimulada. Podría viajar, distraerse, consentirse.

¿Qué la detiene?

• ¿El miedo a quedarse sin dinero? Ella está lúcida y es muy organizada y buena administradora.

• ¿El miedo a no adaptarse en otro lugar? El hogar lo hace uno, no unas paredes, muebles u objetos de adorno y, si no le gusta una solución, puede probar otra.

• ¿El miedo a la soledad? La soledad es una decisión personal. Se puede estar solo en el Estadio Azteca entre 105 mil personas. Cuando se tiene una vida interna intensa, cuando uno está en contacto íntimo con su Poder Superior, no va a sentirse solo jamás.

• ¿El miedo a la codicia de los hijos y que le empiecen a pedir préstamos y se le acabe el dinero? El testamento está a nombre de los tres. Si los percibe como buitres esperando la presa, pone en duda toda la formación que les dio y los valores que sembró en ellos.

Opciones:

• Puede manejar sus finanzas y vivir a plenitud lo que le resta de vida y no heredar nada a los hijos.

• Aferrarse al pasado, atrapado en muebles y objetos, es una manera de no avanzar hacia el futuro. El pasado ya no está. Ya se fue, Ya no existe. Puede dejarlo ir y vivir el presente, concentrada en disfrutar el momento en compañía de sus hijos y nietos, de amigos y conocidos.

En lugar de pasar el tiempo rememorando eventos del pasado, puede CREAR NUEVOS EVENTOS GRATOS que llenen su vida de amor y placer.

Vale la pena revisar cómo estamos manejando nuestros apegos: ¿Vivimos en el pasado? ¿Disfrutamos el presente al trabajar, crear, ser productivos, al dar y recibir amor? ¿Le damos mucha importancia al tener, al poseer y menos al ser?

Noviembre 24 del 2014

Reflexión 329

Uno de los aspectos en que se fundamenta la co-dependencia, es el miedo y, a fuerza de vivir inmersos en él día tras día, año tras año, terminamos por tomarlo como algo “normal”.

El miedo puede habernos sido en aquella situación para sobrevivir, para salir adelante. Ahora que estamos en el camino de la recuperación, podemos dejarlo ir.

Es conveniente diferenciar los miedos entretejidos en nuestro interior cuando éramos co-dependientes, del miedo auténtico que podemos sentir hoy ante una amenaza real que se nos presente.

No cabe el temor ni el miedo al fracaso cuando estamos seguros de:

• quiénes somos,

• adónde nos dirigimos,

• nuestra conexión con la totalidad, ya se llame energía cósmica o Dios,

• contar con un enorme potencial de desarrollo,

• conocer nuestro inventario personal de las herramientas que nos van a permitir aprender, amar y trascender,

• que nuestra vida tiene un sentido

• conocer nuestra Misión,

• contar con un Proyecto de vida personal actualizado,

Demos las gracias a nuestros miedos viejos, y aprendamos a vivir dentro de la paz, la tranquilidad, la seguridad, que nos da el tener la certeza de que somos capaces de cuidar de nosotros mismos. Ya nos hemos comprometido a ello, vamos a cumplirlo.

¿PSICÓLOGOS O COMERCIANTES?

¿Psicología o comercio?

Hace poco me tocó escuchar a una persona en una conferencia sobre una posibilidad de reconciliación con los padres muertos.

Cuando mostró, después de publicitar su negocio, la primera diapositiva sobre el tema, quedé sorprendida porque mostraba conceptos equívocos sobre conceptos básicos, no ya de psicología, sino de sentido común. Por ello procedí a evaluar, con rigor científico, todo lo que decía, hacía y transmitía.

En su lenguaje corporal (gestos, ademanes, postura, vestimenta, forma de caminar, dirección de la mirada) y en el contenido verbal de su mensaje proyectó:
• Rigidez
• Distancia
• Frialdad
• Soberbia
• Una Posición existencial de superioridad +/-
• Perfeccionismo
• Personalidad anal o retentiva
• “Estreñimiento mental”
• Astucia
• Seguridad
• Firmeza
• Mirada mostraba material inventado
• Mentalidad fría y calculadora
• Voz:
o Falta de modulación
o Timbre agudo
o Ritmo acelerado
o Pausas obligadas para tomar aliento nada más
o Tono alto
o Énfasis sólo al momento de ofrecer sus productos a la venta.

El mensaje tentativo fue sembrar la idea de que, en una sola sesión, se puede llegar a convertir la “rabia” que siente una persona en AMOR.

Habló de polaridad, definiendo el concepto como contraste = blanco-negro, abajo-arriba, día-noche. En eso coincidió con lo escrito por el filósofo J. Ferrater Mora que describe la polaridad así:

“POLARIDAD. Por analogía con los polos (Norte y Sur), que están opuestos entre sí, pero están relacionados —o, si se quiere, están relacionados en la forma de la oposición, o de la contraposición-, se habla, o puede hablarse, de polaridad para referirse a realidades, o a conceptos, o a doctrinas polarmente relacionadas, es decir, contrapuestas. La idea de polaridad en varios sentidos de esta palabra es muy vieja en filosofía y, en rigor, es más antigua que la filosofía misma, como lo muestra el estar incorporada en muchos lenguajes”.

Y con la definición de la RAE:

“Condición de lo que tiene propiedades o potencias opuestas, en partes o direcciones contrarias, como los polos”.

En su diapositiva mencionó como como sentimientos al AMOR, IRA, MIEDO Y TRISTEZA que son emociones. Hay una enorme diferencia entre unos y otros: cambios en la bioquímica del cuerpo, intensidad, duración, impacto.

La polaridad del amor puede ser el desamor; del miedo, la seguridad; de la tristeza, la alegría, y de la ira, la ecuanimidad que puede lograrse mediante el manejo emocional asertivo de los estímulos internos o externos que la generan.

Acto seguido procedió a efectuar una visualización para la cual pidió no hubiera cruces energéticos mediante brazos o piernas cruzados (OK), ojos cerrados (OK), el regazo libre (OK), mano izquierda sobre el estómago y derecha sobre el corazón (¿objetivo?) (¿no hay ahí un cruce?), respiración adecuada (OK).

Mediante un CD introdujo una grabación con una voz melodiosa, buena dicción, modulación, tono y ritmo, con una música instrumental de fondo adecuada. Los participantes fueron conducidos a un lugar que les agradara y cubrió los tres canales de la PNL, después de lo cual visualizaron a sus padres, muertos o vivos, y los conectó con ellos, por lo que muchas personas empezaron a llorar, sobre todo aquellas cuyos padres habían muerto hacía poco o no habían resuelto su duelo.

Manipuló los sentimientos de dolor, culpa, remordimiento, resentimiento, y la emoción de la tristeza.

Manejó la técnica de fade out como apoyo para quitar la imagen negativa y se brincó una fase muy importante. (Fade out es una técnica cinematográfica que causa la imagen se oscurezca y desaparezca).

No hubo un cierre apropiado y las personas quedaron emocionalmente vulnerables. Ahí terminó la grabación y la persona que manejó la ponencia utilizó inmediatamente 10 minutos para promover la venta de ese CD con la relajación, y del libro donde vienen las instrucciones para utilizarlo, además de otros libros, cursos, terapias, etc.

Los participantes corrieron a comprarlos como una panacea para modificar la forma en que se sentían respecto a sus padres.

Yo me preguntó si eso no es falta de ética,, si eso es psicología o la comercialización de la psicología al inducir a un estado emocional vulnerable a las personas, y dejarlas abiertas para aprovechar el momento para venderles ciertos productos para “aliviar” su dolor.