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Octubre 31 del 2014

Renovación 304

Vamos a aprovechar las “Fiestas de Muertos” para reflexionar sobre esa caída final de telón en nuestras vidas.

La muerte nos asusta y evitamos hablar de ella, a pesar de que es la única certeza que tenemos en la vida, ya que, indefectiblemente, nos vamos a morir todos y cada uno de nosotros.

Jaime Sabines (1926-1999), escritor, poeta y político mexicano, escribió un poema al respecto que para mí lo dice todo:

Alguien me habló todos los días de mi vida
al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Era la muerte.

Así que esa es la cita a la que no vamos a faltar, el encuentro que se va a dar, queramos o no, hagamos lo que hagamos para evitarlo. ¿Qué tal que optamos por aceptar la cita y nos preparamos para ella, en lugar de rehuirla mentalmente, lo que será infructuoso y agotador?

¿Cómo quiero morir? ¿Cuándo? ¿En dónde? ¿De qué? ¿Quiénes van a estar presentes? Todas estas preguntas podemos responderlas y programar nuestros pasos para que se cumplan.

Si decimos que queremos vivir 100 años, y fumamos 20 cigarrillos diarios, vivimos en una ciudad contaminada, comemos mayormente comida chatarra, no hacemos ejercicio, y “cargamos todas las piedritas de todo mundo”, no conocemos nuestra Misión, vivimos en codependencia, seguro que no llegamos a ser longevos.

Vivamos en armonía con la naturaleza y en el amor hasta el último suspiro.

Vamos a aceptar nuestra muerte como una realidad, como algo que va a llegar indefectiblemente.

Aprovechemos cada minuto de nuestra vida en vivir, no en temerle a la muerte.

RENACIMIENTO 2014

A petición de muchas personas que lo han solicitado, vamos a aprovechar la entrada del año nuevo para que vuelvan a renacer en nosotros la salud, la esperanza, el amor, el equilibrio, la paz, la independencia, la autonomía, la alegría, la ilusión, la pasión, el deseo de superarnos, la fuerza necesaria para vencer todos los obstáculos que existen entre el logro de nuestras Metas y el día de hoy.

No se trata de escribir una lista de buenas intenciones. Ya sabemos que el refrán dice que “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”, y no es ahí precisamente adónde deseamos ir ¿verdad?
Se trata de un proyecto escrito, de trazar una ruta específica que contemple la posibilidad de rutas alternas y rutas críticas, de diversas estrategias para llevar a cabo lo que tanto anhelamos.

Dentro de las personas que quieren lograr un cambio definitivo en su vida me han escrito quienes anhelan:

• Quitarse de encima varios kilos.

• Dejar de beber alcohol en exceso.

• Poder decir: “este fue el último cigarro que fumo”.

• Dejar la depresión a un lado y sentirse con ánimo de seguir adelante.

• Ya no sufrir por la persona querida que murió.

• Encontrar una fuente de ingresos que garantice su bienestar y el de los suyos.

• Sentirse amados, aceptados, respetados.

• Tener una autoestima elevada.

• Estar sanos de cuerpo, mente y espíritu.

• Tener claro lo que quieren en la vida.

• Sentirse con energía interna para lograr sus objetivos en la vida.

• Trascender y dejar un legado a los suyos que les favorezca encuentren su Misión en la vida.

• Vivir plenamente cada día sin temer a la muerte.

• Poder salir del hoyo en que sienten que están.

Pues bien, podemos hacerlo juntos. Caminaremos, día a día, unos pasos o grandes distancias. Venceremos nuestros demonios internos: el miedo, la inseguridad, la minusvalía que nos caracteriza en estos momentos, la falta de energía para seguir luchando por lo que queremos, el rencor que nos mantiene encadenados a unas vivencias del pasado, mientras corroe nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro espíritu, la parálisis en que nos hemos sumergido sin apenas darnos cuenta, el miedo a morir.

Antes de iniciar una batalla, uno se prepara. Eso vamos a hacer. Vamos a ver:

• ¿Cuáles son nuestros recursos materiales, físicos, mentales, emocionales, espirituales, con los que contamos?

• ¿Cuál es la situación REAL que nos amenaza?

• ¿Cómo nos ha ido en las batallas anteriores? ¿Qué aprendizaje podemos sacar de ellas?

• ¿Qué queremos lograr en verdad?

• ¿Cuál es nuestro primer objetivo?

• ¿Quiénes pueden apoyarnos en el gran esfuerzo que vamos a llevar a cabo?

Vamos a escribir todo lo anterior. No importa si lo hacemos en una sola ocasión o en varios ratos libres que tengamos, lo importante es hacerlo.

Empecemos por lo físico, por nuestro organismo, por nuestro cuerpo. Si ha estado sometido a estrés y está agotado, si carga un sobrepeso que está forzando toda la maquinaria, si lo hemos envenenado con toxinas a través del tabaco, alcohol, drogas, fármacos, si no lo hemos ejercitado y lo hemos obligado a permanecer largas horas en una posición fija ante la computadora, el escritorio, el sillón de la sala mientras vemos televisión, es INDISPENSABLE ponerlo en condiciones de entrar a una batalla. De lo contrario, a finales de enero estaremos donde estamos ahora, o más abajo todavía.

Cuando un auto va a empezar una carrera, lo revisan de todo a todo los expertos. Busca un médico o asesor que te mande hacer análisis para saber si hay un daño irreparable o sólo está “abollada la carrocería”. Puedes encontrar un medio económico para ello, por ejemplo, en México, el IMSS está apoyando a las personas que padecer obesidad, están los grupos de AA, ALANON, grupos anónimos de comedores compulsivos, etc.

Una vez afinada la maquinaria, vamos a empezar con los siguientes pasos.
Aprovecha las fiestas para llenarte de cosas gratas que no se compran: abrazos, alegría, reconocimiento. Recuerda que lo que das es lo que recibes. Da a manos llenas ternura, afecto, amistad, amor, cariño, abrazos. Todo regresará a ti en el momento preciso, tal vez no a través de las mismas personas a quienes tú se los estás obsequiando en estos momentos.
En lugar de obsesionarte por gastar en regalos materiales, regala algo de ti mismo a los demás. Entra en el flujo de dar y compartir sentimientos positivos. LOS RESULTADOS VENDRÁN PRONTO.