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Marzo 20 del 2014

Renovación 80

Observar, analizar, evaluar en forma objetiva, a los integrantes de nuestra familia nos va a facilitar decidir con quién nos queremos relacionar más íntimamente, y de quién vamos a alejarnos, o a poner límites que nos permitían responsabilizarnos de nosotros mismos, al mismo tiempo que dejamos que ellos se responsabilicen de ellos y sus acciones.

Vamos ahora a detectar cómo son nuestras relaciones fuera de la familia, cómo es nuestro círculo de amigos y conocidos.

¿Nuestro “mejor amigo o amiga” es una persona enfermiza, que siempre está quejándose por todo, al que le
“suceden todas las desgracias”?

¿En nuestro grupo de amistades predomina el conformismo, la mediocridad, los “fracasados”, las personas co-dependientes?

Hay varios refranes que tienen que ver con la pareja y los amigos: “Cada oveja con su pareja”, “La buena yunta, Dios la cría y ellos se juntan”. El mensaje es que nosotros vamos a buscar quién empate con nosotros (pareja y amigos), y vamos a atraer, inconscientemente, a las personas que necesitamos para cumplir con nuestro argumento de vida de perdedores, víctimas, no ganadores, o que caminen con nosotros por el sendero del logro y los éxitos.

Si nos sentimos inseguros, tal vez busquemos amigos que valgan menos que nosotros para sentirnos superiores a ellos, en lugar de encontrar un grupo donde el reto y la lucha por mejorar sea el pan nuestro de cada día.

Así que la clave está en nosotros mismos, en cómo nos vemos, cómo nos valoramos y cómo nos sentimos. Los demás son ellos, como son, no como nosotros queremos que sean y no es nuestra responsabilidad, ni nuestra tarea, cambiarlos.

Vamos a responsabilizarnos de elegir y cultivar nuestras amistades. Tomemos en cuenta que vamos a atraer a personas que tengan los mismos intereses, gustos, motivación, que nosotros, y que hay personas con problemáticas serias, que prefieran estar en el limbo, o jugando juegos psicológicos todo el tiempo para poder culpar a los demás de lo que “les pasa”, y seres humanos valiosos, honestos emocionalmente, con un Proyecto de vida de triunfadores. Tenemos el privilegio de elegir con quiénes queremos realacionarnos. Es nuestra rersponsabilidad y nuestro derecho.

“Vamos a relacionarnos con personas sanas, funcionales, que sean nuestros compañeros y compañeras en el camino de la superación y la trascendencia”,

Enero 14 del 2014

El miedo puede llegar a paralizarnos, puede impedirnos ser felices y hacernos mucho daño.

Hay muchos tipos de miedos, mencionaré algunos:
• A la muerte
• A perder el patrimonio
• Al ridículo
• Al rechazo
• A ser amado
• A triunfar
• A vivir

Un miedo puede estar conectado en forma directa con otro, puede originarlo o reforzarlo, o puede servir de máscara para el temor real que existe muy dentro de nosotros mismos.

Sé de muchas personas que dicen tener miedo a la muerte y se pasan la vida luchando por no morir, por lo que dejan de VIVIR.

Es importante cuidar el patrimonio, guardar recursos para la vejez cuando se puede, el riesgo es volverse obsesivo y no gastar, volverse avaro y guardar dinero o recursos “de más”, mientras nos privamos de disfrutar el presente. Por ejemplo, si yo ya tengo un seguro de vida, de gastos médicos mayores, si lo que tengo ahorrado me garantiza que los años que me quedan por vivir tendré garantizado mi bienestar, y sigo guardando dinero mientras me privo de viajar para visitar a mis hijos, de ir al cine, de regalar algo a los demás, porque tengo miedo de que se acabe el dinero, dejo de disfrutar el hoy y mantengo una actitud pesimista ante la vida.

Cuando somos capaces de reírnos de nosotros mismos, no hay nada que nos amenace si cometemos errores.

Si podemos aceptar que esa persona que me rechaza, o me rechazó, lo hace o lo hizo porque era lo que podía hacer como producto de su historia personal, no nos sentiremos lastimados y, tal vez, hasta podamos desearle el bien.

El miedo al triunfo puede estar enmascarando el temor a perder lo que tenemos ahora, así sea estar en la mediocridad.

Y, por último, el miedo a vivir, a sentir, a gozar plenamente de lo que somos, del enorme privilegio que significa estar vivo y poder tomar nuestras decisiones, nos lleva a morir un poco cada día, mientras vegetamos en el limbo.

Dejemos el miedo atrás y avancemos con paso firme hacía nuestros logros.

ENERO 3 DEL 2014

La semana llega a su fin, con sus festejos, alegrías, nostalgias, tristezas, amor, carencias, y nos sentimos un poco (o un mucho) cansados de tanta euforia, reuniones, ir de aquí para allá, preparativos, comelitonas, desveladas.

Vamos a darnos un respiro y a recuperar fuerzas.

Relájate en tu casa.

Escucha música tranquila o sonidos de la naturaleza

Medita.

Camina en el parque cercano a tu vivienda.

Observa la naturaleza. Tal vez los árboles estén secos, desprovistos de follaje, mientras en su interior la savia está fortaleciendo todas sus partes para resistir el frío y poder generar los brotes de vida nueva. Nosotros podemos hacer lo mismo y vencer al frío de la soledad, si aprendemos a estar con nosotros mismos y empezamos a aceptarnos.

Aceptarnos no quiere decir conformarnos. El conformismo es para los mediocres. Saber cómo somos nos permite soñar y construir el camino para ser cómo queremos ser.

Hoy vamos a descansar y a relajarnos para dejar que la vida fluya en nuestro interior.

Vamos a entrar en el flujo de la vida armónica de la naturaleza, sin tanto pensar o analizar.

Vamos a vivir el gozo de sentir la paz interna.