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¿RECORDAR O VIVIR?

RECORDAR ES VIVIR.  EsTo  lo que dice un dicho popular, y es cierto. Rememorar es revivir (volver a vivir) situaciones, emociones, acontecimientos del pasado. Ahora bien, es necesario tener en cuenta algunos aspectos si somos de las personas que pasamos mucho tiempo recordando el ayer:

  • Es nuestra elección lo que QUEREMOS volver a vivir:
    • Los momentos gratos que nos llenaron de placer, o
    • Algunos episodios dolorosos y amargos que nos dejaron un mal sabor de boca.
  • Decidir cuánto tiempo vamos a estar en el pasado. Por muy agradable que sea, si estamos en el ayer, dejamos de vivir el hoy, y de construir el mañana.

Tomando en cuenta estas premisas, entendemos que aprender del pasado mientras recordamos, puede ser positivo y enriquecedor.

Si somos personas que ya pasamos el meridiano de nuestras vidas, vale la pena mantener un enfoque POSITIVO todo el tiempo, así que gocemos nuestros recuerdos, y vamos a preguntarnos: ¿Qué hice yo para que las cosas salieran bien y fueran tan gratas? Eso me dará la pauta de volver a recrear las acciones que condujeron a ese resultado positivo. También se puede aprender de lo positivo, no solo de nuestros errores.

Distribuir el tiempo entre “recargar pilas” con la energía positiva de los recuerdos, el vivir a plenitud el día de hoy, mientras construimos un mañana mejor para nosotros, los nuestros, la humanidad, es esencial para seguir un proceso evolutivo sano.

Cuando una persona deja de VIVIR, y se dedica a SOBREVIVIR nada más, sin tener un objetivo claro de PARA QUÉ ESTÁ EN ESTE MUNDO, si carece de un PROYECTO DE VIDA y un PROYECTO DE MUERTE, es simplemente un cuerpo sin alma ni espíritu, un cadáver viviente.  Esta condición no es exclusiva de la vejez, también hay personas jóvenes que transitan así por este mundo.

Estamos por cerrar un año más.  Puede ser un momento propicio para modificar nuestro Proyecto de vida, diseñar uno si aún no lo hemos hecho, tomar consciencia de si estamos viviendo o vegetando, de lo que queremos ser y hacer el día de mañana, de empezar a construir nuestro futuro, sin esperar a que Dios se ocupe de él.  Él ya nos dio el libre albedrío y muchas herramientas para que asumamos esa responsabilidad.

¡Productivas reflexiones de fin de año llenas de amor, logros, y planes positivos para el futuro!

 

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