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Diciembre 29 del 2014

Renovación 364

Revisemos hoy si todavía sentimos apego por cosas y personas, ya que sabemos que ello es una carga que nos hace más difícil el avanzar.

Nuestros hijos son una oportunidad para que les facilitemos los elementos que les permitan tener una formación integral, y los dejemos volar libres, sin ataduras, sin un cordón umbilical patológico que les limite y amargue la vida.

Nuestra pareja es eso, una pareja, la persona que hemos elegido para diseñar un proyecto de pareja, y tal vez de familia, juntos. Él o ella son una entidad individual, con su proyecto de vida individual, con sus expectativas y anhelos. Podemos caminar juntos, mas no practicar la posesión.

Las cosas son sólo cosas, de mucho o poco valor, a las que nosotros les damos una carga emocional. Los recuerdos están en el alma, en la mente, en el espíritu, no en objetos elaborados. Si nos apegamos a ellos, serán ellos nuestros dueños y nosotros sus esclavos.

Si hay personas tóxicas en nuestra vida, es el momento de dejarlos ir. Démosles las gracias por la lección que pudimosn aprender gracias a su patología, y hagamos una oración por ellos para que encuentren la paz y la salud.

Podemos amar, compartir, convivir, disfrutar, estar juntos y unidos en uno o varios proyectos, sin apegarnos o aferrarnos a nadie ni a nada.

En el momento en que nos volvemos dependientes está presente el apego.

Febrero 17 del 2014

Renovación 48

Hemos descansado, nos sentimos bien, y vamos a emprender una acción específica en nuestro camino de renovación: dejar de aferrarnos a algo o a alguien.

Digo algo en general porque solemos aferrarnos a las personas, a los objetos: alhajas, muebles, pinturas, ropa, libros, al dinero, a los recuerdos del pasado, en fin, pueden existir muchas situaciones en que no podemos soltar el vínculo exagerado que sentimos por alguna persona u objeto.

Si yo me aferro a una o varias personas, mis padres, mi pareja, mis hijos, y centro en ellos la razón de mi vida, por lo que digo que sin ellos no vale la pena vivir, estoy en una posición errónea, ya que dependo de ellos para que mi vida tenga sentido.

Los padres nos educaron, nos formaron, nos criaron, y nos dieron lo mejor que pudieron de acuerdo a su historia personal. El cariño filial puede existir siempre, la diferencia es no aferrarse (agarrarse) de ellos, ya que ellos tienen su vida y es conveniente que la vivan de acuerdo a la etapa en que se encuentran.

Considero que la meta de unos padres que amen y se interesen por sus hijos, es favorecer una formación dirigida a que sean autónomos, independientes, libres, a que se realicen en todos sus roles de vida y trasciendan.

Por supuesto que hay padres que “hipotecan” sus vidas con los hijos para chantajearlos emocionalmente más tarde y “cobrar” el tiempo, esfuerzo, y dinero, que les dieron cuando dependían de ellos, lo cual no es sano.

Así que vamos a ver si yo sigo aferrada a un rol de hijo(a) dependiente emocionalmente de los que me criaron.

Vale la pena ver si nos estamos aferrando a una pareja que nunca ha sido nuestra pareja, si no alguien que cumple el rol de marido (esposa) ante la sociedad, aunque sintamos un vacío emocional enorme a su lado.

Revisemos si nos aferramos a los hijos para tener una ocupación que nos impida entrar en nosotros mismos, crecer, madurar, trascender, aun sabiendo que los hijos están prestados con nosotros, y que lo sano es que se independicen de nosotros en todos sentidos.

¿Nos aferramos a los objetos, al dinero? Cuando nos entierren, de nada nos va a servir el haber pasado la vida acumulando cosas, en lugar de disfrutarla en forma sencilla.

Después de revisar lo anterior, vamos a empezar a no aferrarnos a algo o de alguien y, poco, a poco, vamos a eliminar ese vínculo enfermizo.

Podemos hacerlo. El primer paso es la toma de conciencia, el segundo, una acción específica para resolverlo.

Tercer puerta

Al cruzar esta puerta reforzaremos una competencia de la Inteligencia Emocional que facilitará nuestro crecimiento y bienestar, la CONFIANZA. Voy a compartir algunos conceptos que iremos abordando en los  próximos días.

Existen muchas definiciones de confianza:

  • La confianza es la opinión favorable de que una persona (o un grupo) será capaz de actuar de una manera asertiva en una determinada situación.
  • La confianza en uno mismo es sentir que se puede enfrentar alguna tarea o actividad con la seguridad de que logrará realizarla.
  • La confianza en lo demás implica que se tiene la seguridad de que las otras personas cumplirán con nuestras expectativas sobre su desempeño, por lo que podemos predecir su conducta futura.
  • La confianza en un Poder superior implica que reconocemos la existencia de una entidad todopoderosa que nos guía, protege, consuela, apoya, puede resolver milagrosamente nuestros problemas, sabe lo que es mejor para nosotros, está ahí para que podamos acudir a Él.
  • La confianza en un orden universal es tener la seguridad que, más allá de nuestra limitada comprensión de lo que sucede en el universo y en las Galaxia, somos una infinita partícula que está relacionada con todo lo que forma parte del conjunto en que estamos inmersos.

La confianza es:

  • La base de toda relación humana
  • Nos permite crecer y avanzar en la vida.
  • Facilita la comunicación
  • Refuerza la autoestima
  • Transparencia en nuestros actos
  • Más delicada que el más frágil de los cristales
  • Fomenta la libertad propia y de lo demás
  • Un pilar de la credibilidad
  • Una manera de estrechar vínculos con lo demás

Para tener una idea de cómo andamos en este aspecto, te invito a reflexionar con estas preguntas:

  •  Confío en mí                                                                         _____%
  • Confío en lo demás                                                                _____%
  • Ante una tarea nueva me siento intimidado,temeroso, inseguro, presionado                                                                             _____%
  • Al trabajar en equipo, me cuesta trabajo confiar en mi compañeros                                                                           _____%
  • Creo que hay un Dios que me puede ayudar                     _____%
  • Creo en el orden universal                                               _____%

Puede haber otras muchas formas para detectar cómo anda tu nivel de confianza, aplícala la que más te guste. Para iniciar un camino es muy importante saber de dónde partimos. ¿Caminamos juntos?

Vibraciones

¿Será acaso que las más de cien réplicas del temblor nos están dando un mensaje?  Claro está que los geólogos, sismólogos y demás estudiosos del tema dirán que son la consecuencia del acomodamiento de las capas terrestres en la zona sísmica. Yo pienso que puede haber un para qué en todo esto.

Si partimos de la base de que venimos a este mundo de tres dimensiones a tener la oportunidad de aprender del universo lo necesario para evolucionar a un estado de conciencia más avanzado, aceptamos que estamos equipados para seguir el camino que nos conduzca a cumplir nuestra misión.

Voy a utilizar una metáfora, imaginemos que lo que nos conviene aprender para crecer está dentro de una nuez o una avellana. La cáscara es dura y es necesario romperla para llegar a la semilla. La cáscara puede ser el obstáculo o la vivencia dolorosa que se nos presenta, ante la cual nosotros podemos romper la cáscara y sacar el aprendizaje, o podemos dedicarnos, como ardillas laboriosas, a juntar y juntar nueces y avellanas sin abrirlas, hasta formar una muralla alrededor nuestro y de nuestra vivienda. Esta muralla artificial, dura y rígida, va a impedir que nos de la luz del sol a plenitud, nos va a aislar de los demás para intentar sentirnos más seguros y nos va a dar la sensación de que tenemos mucho alimento para el futuro. A pesar de todo esto, y como consecuencia de ello, nos vamos a estancar y nos vamos a sentir incómodos, desubicados, inquietos, amargados, por lo tanto, ese no es el camino.

¿Qué tal si sacamos la semilla, la enseñanza, y nos deshacemos de la cáscara, devolviéndola a la tierra para que sirva más adelante, después de darle las gracias por habernos brindado una oportunidad de aprendizaje?  Hablo de quedarnos con la esencia de las vivencias de todo tipo, sobre todo de las dolorosas, y deshacernos de la “cáscara” que serían los apegos, los rencores, los sentimientos negativos, la ira, el miedo, la tristeza, la nostalgia.

Las personas tienden a unirse por niveles de afinidad, que puede ser positiva o patológica. Así vemos como se atraen entre sí las personas amorosas y generosas por un lado y por el otro, los sociópatas y delincuentes.

Esta atracción va más allá del plano terrenal, hay vibraciones positivas y negativas en el universo, en el cosmos, en las galaxias, y nosotros podemos decidir con cual queremos entrar en sintonía. En mis cursos, yo les digo que nosotros no vemos las ondas hertzianas de la radio afuera de nuestra casa y, sin embargo, si tomamos un aparato de radio y lo encendemos, tenemos la opción de escoger con qué frecuencia queremos sintonizar para escuchar música clásica, jazz, noticieros, rancheras, chismes cinematográficos, etc.  De igual manera, podemos “vibrar” con la energía vital, poderosa, llena de luz, del universo y utilizarla para crecer y aprender cada día.

Todo lo que vive late de energía y toda esa energía contiene información. El cuerpo humano, a través de sus procesos biológicos, genera un campo electromagnético con el cual nos comunicamos con todo lo que nos rodea. Todas las experiencias pasadas y actuales, positivas o negativas, los recuerdos traumáticos y profundos, nuestras creencias y actitudes, generan energía emocional que queda codificada en nuestro organismo y forma parte de la memoria celular y podemos utilizarla para seguir adelante.

La neurobióloga Candance Pert dice que los neuropéptidos, sustancias químicas activadas por las emociones, son pensamientos convertidos en materia y que las emociones residen físicamente en el organismo. Ésta es una teoría muy interesante y los invito a profundizar en ella.

En forma sintética diré que somos lo que pensamos y sentimos. Podemos extraer el aprendizaje de todo lo que llega a nosotros para integrar y crecer en el conocimiento de nosotros mismos y del universo, para hacer el bien dentro del parámetro de la ética, o podemos tirar el aprendizaje y quedarnos con la cáscara, lo que nos llevará a aferrarnos a nuestros miedos, apegos, enfermedades, objetos materiales, creencias disfuncionales, ideologías.

Tenemos la libertad de elegir lo que vamos a hacer, decidir si queremos vivir mejor, con una vida interna plena, basada en la confianza en nosotros mismos, y si vamos a optar por el camino del crecimiento a través de conocernos, aceptarnos, valorarnos y amarnos.

La experiencia del temblor y la vulnerabilidad de sentir y pensar que puede haber otro más intenso en el futuro cercano, es una oportunidad para  repasar estos conceptos y ponerlos en práctica. ¿Ustedes qué opinan?