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Noviembre 20 del 2014

Renovación 325

¿Para qué estamos utilizando nuestra energía?

¿Para vivir en el pasado?

¿Insistimos, una y otra vez, en hablar de lo negativo que pasó ayer o hace 20 años?

¿Aprovechamos la ocasión para re-crear eventos dolorosos que nos entristecen y lastiman?

Lo que pasó, pasó, y no podemos modificarlo. Basta con analizarlo una vez, con toda la honestidad que merecemos, y aprender la lección implícita en la vivencia. Si hay reacciones emocionales, o sentimientos remanentes, que salen a flote, vamos a manejarlos y a procesarlos, y a cerrar el capítulo.

Las emociones pueden re-crearse si en nuestra mente, vivimos una y otra vez una determinada experiencia, lo que por lo general hacemos con las que nos lastiman, no con las que llenan de endorfinas nuestro sistema.

Perder el tiempo buscando el por qué pasó esto o lo otro, es gastar una energía que puede sernos muy útil para vivir, crecer y aprender.

Si algo nos molestó, encontremos ¿PARA QUÉ sucedió eso en ese momento de nuestra vida? No existe la casualidad, hay un mensaje en todo lo que llega a nosotros. No son cosas fortuitas o al azar, no nos persigue la mala suerte ni tropezamos sólo con personas que nos lastiman.

Cuando hayamos aprendido la lección, demos gracias a nuestros Maestros de vida, y avancemos.

Pongamos la energía en el aquí y el ahora, vivamos intensamente el minuto presente, gocemos lo que sí tenemos, demos paso al amor y el respeto, y construyamos el futuro que soñamos.

Abril 11 del 2014

Renovación 102

Aprender y seguir avanzando. Es una premisa útil en el camino hacia la trascendencia.

Algunos pudimos tener un pasado difícil, pleno de abusos de todo tipo, doloroso, hasta traumático. No podemos hacer nada para borrar lo que pasó. Eso está ahí en nuestra memoria. Lo que si podemos hacer es modificar la forma en que vemos ese pasado.

Si nosotros aceptamos que en todo lo que pasó hay un aprendizaje, y que no seríamos quienes somos ahora sin ese pasado, podremos analizarlo con otra óptica, extraer el conocimiento que nos facilite el camino, canalizar las emociones auténticas displacenteras que puedan surgir, y procesar los sentimientos negativos como el rencor, los celos, la envidia.

Podemos tomarlo como lecciones de vida. Si no las aprendemos, seguiremos atorados en el ayer, y nuestro paso será torpe, lento, cuando queramos avanzar hacia el logro de nuestras metas.

El hubiera no existe. No podemos volver a vivir el minuto que ya pasó. Es más productivo aprender y continuar avanzando, que desperdiciar tiempo, energía, esfuerzo en pensar todo lo que hicimos mal o dejamos de hacer para lamentarnos, quejarnos con todos, aferrarnos a un resentimiento que puede hasta enfermarnos.

Aprendamos del pasado y dejemos atrás los sentimientos negativos de minusvalía, victimismo, frustración.