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¿INDEPENDENCIA?

El día de hoy, domingo 12 de noviembre, el escritor Manuel Vicent publica una columna en la contraportada del periódico El País, titulada DELIRIO. En forma amena, sutil, el autor nos lleva a comprender muchas cosas que nos han inquietado los últimos meses.

Habla de un ciudadano anónimo que decide “declararse independiente por su cuenta y riesgo, sin esperar a que se cumpliera el programa político de su partido. No reconocía otra nación que su propia persona”.    Voy a mencionar algunos puntos que me parecen relevantes sin que sean al pie de la letra: Pasado el momento inicial de euforia, se da cuenta que su ropa provenía de China, el café que bebía, de Colombia, la mantequilla era francesa, el coche que manejaba, alemán, la fábrica en la que trabajaba, japonesa, y su jefe, danés. Se da cuenta que las series que ve en la televisión, el teléfono celular que usa, la música que escucha, sus medicinas, en fin, muchas de las cosas que formaban parte de su vida diaria, provenían de un país diferente al suyo.

Menciono textualmente el colofón del artículo: Tanto su cuerpo como su alma, que eran su única nación, estaban atrapados en poder de otros, pero él siguió en su delirio pese a que solo eran suyos, absolutamente suyos, los cuatro metros cuadrados de su amada tierra que necesitaba para llevarse consigo a la fosa sus sueños de gloria.

Por favor, léanlo, no tiene desperdicio. Me encantan sus libros, sus artículos, es un autor creativo y ameno que te llevará siempre al aprendizaje sin dejar de divertirte.

www.elpais.com

 

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CATALUÑA Y ESPAÑA

Por más que leo, me informo, busco raíces históricas, analizo, no alcanzo a comprender lo que pasa en Cataluña, España.

Según creo entender: un presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, elegido legítimamente, decidió independizar a sus gobernados del país al que pertenecen, en forma ilegítima, porque por las vías democráticas no podría obtener el consenso de la mayoría, para lo cual recurrió a todo tipo de maniobras, recursos subrepticios, omisiones, delitos y agresiones, provocaciones, mentiras, manejo sin ética de la psicología de las masas, del inconsciente colectivo, empoderando la respuesta visceral, y suprimiendo el ejercicio de la razón y la aplicación de la lógica.

Según escuché en la televisión española, los rebeldes independentistas suman alrededor de dos millones, mientras que los catalanes que quieren seguir integrados a España, a la Comunidad Europea y al mundo, son más de seis millones.

¿Con qué derecho un funcionario que debe defender los intereses de TODOS LOS CIUDADANOS DE CATALUÑA favorece los deseos de una minoría, pone a su comunidad al borde de una crisis financiera (algo más de 1600 empresas han salido de Cataluña), enfrenta a los catalanes entre sí, provoca que venga el paro, el desempleo, la baja productividad, la pobreza, en una región que siempre se ha caracterizado por su riqueza, no solo material, sino de espíritu?

Puigdemont mandó un mensaje a sus seguidores: “MANTENER EL PULSO FIRME”. Yo me pregunto: ¿Empuñando qué? ¿El símbolo de su rebeldía? ¿Los bastones que algunos personajes portaban en la escalera del Parlamento la noche que declararon ilegalmente la independencia, los que pueden significar autoridad o un medio de ataque? ¿Pulso firme a la hora de manejar el teléfono móvil, el Ipad, la laptop, y todos las redes sociales, para envenenar la mente de las personas volviendo virales noticias sesgadas, o de plano falsas, como imágenes de agresiones de algún evento de hace 5 años? ¿Con firmeza sembrarán el miedo de que España los quiere robar, quitar su autonomía, (a la economía ya le dieron en la Madona ellos, no se las pueden quitar), intentarán convencerlos de que España es el enemigo a vencer porque se basa en la represión y la cárcel (por meter a chirona a los que violan la ley)? ¿Con el pulso firme van a sostener que instigar a la sedición, al vandalismo, a la rebeldía, al no acatamiento y respeto a las leyes vigentes, no es un delito sino un “acto político”  y que, cuando los que lo realicen sean detenidos, se convertirán en “presos políticos?”

El ex-Presidente después habló de civismo. ¿Él? No respetar la legalidad y ponérsela de montera no es practicar el civismo. Mencionó la paz. ¿Después de instigar a desobedecer las leyes, de brincarse las trancas a troche y moche, de alentar y después ignorar, a las turbas descontroladas para que atacasen verbal y físicamente a los que no piensan o actúan como ellos, o a quienes guardan el orden?  Yo vi coches de policía destrozados y guardias tirados en el suelo. ¡Por favor, señor Carles Puigdemont, un poco de congruencia, ya que pedir sensatez, cordura y lógica es pedir demasiado!

Ya se convocaron elecciones en Cataluña.  Que se postulen todos los que quieran, (como en México que se apuntó hasta el que vende tamales), que expongan sus planes de cómo van a rescatar la economía y la confianza de las empresas para que regresen, y que VOTEN TODOS en una forma legal y transparente, como siempre ha sido en España.

Cataluña volverá a ser  una comunidad autónoma, próspera y triunfadora no solo en lo económico, sino en lo cultural y deportivo también, como era antes de este episodio tan lamentable y dañino para todos, y será una parte muy importante del país llamado España. Así todos saldremos ganando.

INDEPENDENCIA ¿SUEÑO O PESADILLA?

Amanecí como si me hubiese pasado un ferrocarril por encima debido a que, durante la noche, pasé mucho tiempo entre sensaciones de duermevela, de ensoñación, de pesadilla, que desgastaron mi energía en una forma atroz.

Voy a compartir con ustedes lo que viví en ese sueño o pesadilla. Iba yo sentada en un hermosa tapete persa que volaba entre un cielo azul despejado, durante un amanecer muy bello, lleno de luz y tibieza. No sabía adónde nos dirigíamos, pero intuía que mi vehículo sí.

Llegamos a un hermoso reino, con campos florecientes, donde me habían dicho que se respiraba un ambiente de bienestar y prosperidad, que se traducía en una sonrisa de bienvenida a todos los que ahí llegaban.

Sin embargo, cuando el tapete se posó sobre tierra, encontramos a campesinos que peleaban entre sí, con distintos estandartes y proclamas.  Preguntamos qué pasaba y nos dijeron que uno de los grupos apoyaba al nuevo Rey y sus ayudantes, mientras que el otro, quería elegir a quién los representaría mediante el voto de todos.

Al frente de una manifestación de los rebeldes, estaba el Rey. Al verlo me quedé asombrada: parecía un personaje de película tragicómica, chaparrito, cincuentón, flacucho, con un flequillo a lo Príncipe Valiente que se le ve simpático a un niño pequeño, y ridículo a un hombre de su edad; con unos lentes que escondían unos ojos que esquivaban la mirada. Su lenguaje corporal transmitía el mensaje: “Mira lo que me obligaste a hacer” de un niño que ha hecho algo que sabía estaba prohibido.  “Los demás tienen y tendrán siempre la culpa de todo lo que salga mal, sea lo que sea”.

Sus ademanes, restringidos muchas veces, eran suaves, buscando la complicidad de algunas personas en especial.  El colmo de mi asombro fue cuando dio un discurso: por su forma de hablar era la reencarnación de Cantinflas: decía que no había dicho lo que pensaba decir cuando decía todo lo contrario. Es decir, que las cosas no estaban ni bien ni mal, sino todo lo contrario. Cuando terminó, todos nos preguntamos: ¿Qué dijo? ¿Qué si o que no? ¿Va a dejar el reino? ¿Va a dejar que todos decidan quién será nuestro Rey? ¿Quiere que declaremos una revolución? ¿Alguien entendió algo?

La mayor duda era sobre si él quería separar al reino de todos los que los rodeaban, construir una muralla y aislarse del mundo. Decía que quería ser independiente para encubrir su necesidad de pasar a la historia. Hasta ahora, todos los reinos que habitaban en esa península habían mantenido una unión comercial, cultural, social, política, económica, que favorecía el bienestar de todos: para los extranjeros eran una totalidad con una reglamentación acordada por todos, integrada por reinos autónomos que tenían cada uno su Rey.

Junto a este Rey estaba siempre su Ministro, otro personaje singular: era la viva estampa de Sancho Panza, el compañero inseparable de El Quijote, nada más que no tenía ni la inteligencia natural, ni la chispa, ni el ingenio o intuición del querido Sancho. Otra coincidencia era que nunca se bajaba de su burro.

Este Ministro era obeso en primer lugar, no por haberse comido todos los jamones y chorizos del mundo, sino por haberse atragantado con muchas ideas maquiavélicas y siniestras que guardaba en su interior, ya que no las podía digerir.

Por si fuera poco traía una tonsura (círculo rasurado que llevan algunos clérigos en la coronilla). Me dio curiosidad porque los calvos, por lo general empiezan con una frente que crece por segundos y unas entradas que parecen salidas, lo cual dicen que pasa por pensar mucho. No sé si la tonsura de nuestro “gordito” era natural o no, lo que sí sé es lo que hacían los francos y los godos: tonsuraban a los príncipes incapaces de suceder en el trono.

El Rey y su Ministro rompieron con todos los demás reinos y se declararon independientes, sin saber bien a bien lo que hacían, lo que querían, ni valorar  lo que podía pasar, vamos, ni siquiera lo que significaba esa palabra. ¿O sí?

Ellos les habían prometido a sus campesinos una Ínsula Barataria y no querían decir que ésta no existía o que, dadas las circunstancias, no era el momento de salir a buscarla.

Ante lo crítico de la situación, se reunieron los sabios del reino declarado, en forma ilegal, independiente. Veamos que opinaron:

  • Que los otros reinos querían apropiarse de sus tierras y palacio, por lo que los convertirían en sus esclavos.
  • Que el Rey sufría una manía de superioridad, basada en su complejo de inferioridad, que lo llevaba a buscar que todos hablasen de él, cosa que su peculiar Sancho Panza aprovechaba alimentando sus delirios, ya que él no podía ser Rey.
  • Que el Rey era un esquizofrénico peligroso que no podía ni articular sus ideas, ni expresarlas con una estructura mental adecuada al tema. Que lo más adecuado era recluirlo en la Casa de la risa, para que viviera en su propia Ínsula Barataria, feliz y tranquilo por el resto de sus días.
  • QUE LO QUE CONVENÍA ERA QUE TODOS LOS HABITANTES DEL REINO, FUERAN O NO PARTIDARIOS DEL REY, VOTASEN PARA DECIDIR QUIÉN LOS IBA A GOBERNAR Y A CONSERVAR LAS ALIANZAS CON LOS DEMÁS REINOS.
  • Que, en virtud de que los campesinos a los que les tocaba sembrar no tenían semillas, y los que acababan de cosechar no podían venderles a los otros reinos y se les pudriría lo cosechado en los silos, se nombrase un sustituto del Rey provisional, en lo que todos votaban por el gobernante que querían tener, ya que convenía re-establecer las relaciones con todos los otros reinos, para seguir comerciando en santa paz.
  • Hubo el sabio didáctico que les expuso la siguiente teoría:
  • “Cuando el ser humano es concebido (algunos animales también) es dependiente al 100% para su manutención y sobrevivencia, vive en una total simbiosis, ya que no podría continuar vivo por sí mismo. Nace y conforme va creciendo, unos antes y otros después, se va haciendo autosuficiente, hasta llegar a conseguir su alimento y garantizar su supervivencia. El hombre es, tal vez, el más lento de los animales en ese sentido.
  • Los niños van formando su YO, independiente de la madre y de la familia y su entorno. Cuando tienen un desarrollo sano, transitan por varias etapas, según un sabio muy antiguo: el primer año es la etapa oral, si se atoran ahí, tendrán problemas de dependencia al alcohol, drogas, o trastornos alimenticios cuando crezcan (gordura y obesidad, bulimia, anorexia), alcohólicos, verborrea, etc. Sigue la etapa anal que si no es manejada en forma sana, los niños podrán terminar siendo perfeccionistas, manipuladores, coleccionistas, obsesivos, etc. Sigue la genital, donde suele darse una identidad sexual. Mal manejada engendrará hijas o hijos enamorados de sus padres, incapaces de establecer relaciones sanas de pareja. También personas con trastornos de tipo sexual.
  • Sigue la etapa social, donde el niño o niña aprende a convivir, compartir, disfrutar la compañía de otros. Todavía es dependiente en muchos sentidos.
  • Y llega la adolescencia, donde se desea tener la independencia total. Los chicos se pelean con sus padres, con las ideas, con lo retro, con sus maestros y compañeros. Quieren romper con el pasado. “Ser ellos”.  
  • Muchos quieren LA LIBERTAD SIN LA RESPONSABILIDAD. Quieren ser autónomos, mandar en sus vidas, decidir qué hacer y cómo, cuándo y en dónde hacerlo, sin ser capaces de sobrevivir por sí mismos.
  • UN GRAN RIESGO ES CUANDO NO ASIMILAN QUE SU LIBERTAD TERMINA DONDE EMPIEZA LA DEL OTRO.
  • Cuando se logra transitar en una forma asertiva durante la adolescencia y se cierran los núcleos pendientes de los primeros siete años, se llega a SER UNA PERSONA ÍNTEGRA.
  • Ahí se constata la realidad de que lo ideal es que todos seamos independientes en nuestras ideas, creencias, hábitos y costumbres, etc., en la medida en que estemos solos. Al entrar en sociedad, nos damos cuenta que:

                                              “TODOS NECESITAMOS DE TODOS”

  • Si tenemos un YO fuerte, sin dependencias, sin núcleos no resueltos, sin complejos, y contamos con una mente sana, un espíritu noble y generoso, tenemos la capacidad de amar a los otros en la misma medida en que nos amamos a nosotros mismos, podremos entrar en una dinámica que se llama:

                                                   INTERDEPENDENCIA     

       En la que todos vamos a unirnos con un objetivo común: EL NOSOTROS.  

      Seremos muchos YO INDEPENDIENTES, que buscan, trabajar y colaborar por         el bien común, sin menoscabo de la identidad propia, en una forma armoniosa y         pacífica. No hay luchas de poder, no hay complejos, no hay separaciones, no hay       intereses ocultos en esta actividad común: buscar todos ser mejores cada día y             apoyar a que todo los demás lo sean.

  • Así terminó el sabio: Veamos si el Rey es una persona simbiótica, acomplejada, con algún tipo de trastorno de conducta o alteración del principio de la realidad (desde borderline a psicótico), si tiene un YO fuerte o tiene miedo de ser “invadido” por los demás y dejar de ser independiente; si lo cantinflesco de su forma de hablar es proyección de una confusión mental o de un plan maquiavélico suyo y de su Sancho Panza para lograr el poder.

Tras esta exposición, todos los sabios, menos la minoría: los rebeldes incondicionales del Rey, con quien mantenían una relación simbiótica, ya fuera económica, social o emocional, votaron a favor de la cordura y de pedirle al soberano que dejara paso a un período de transición en lo que TODOS ELEGIRÍAN AL NUEVO REY.   

Nota: Este sueño, o pesadilla, es producto de mi imaginación. Cualquier parecido con personajes reales o circunstancias actuales o del pasado, es pura coincidencia.

RECHAZO

Algo que llega a paralizarnos es el miedo al rechazo. Nos criaron para que actuáramos según nuestros padres o mayores querían o esperaban. Si cumplíamos sus expectativas, verbalizadas o no, nos felicitaban o nos aceptaban dentro de su núcleo, lo cual se volvió indispensable para nuestra sobrevivencia.

La mayoría de las veces nos comportamos como esperan nuestros seres queridos, jefes, hijos, amigos, etcétera, ya que es la manera de ganarnos su aceptación, lo que se ha convertido en vital para nosotros.

Si un amigo muy querido, al que le hemos abierto nuestro espacio afectivo, nuestra casa  y compartimos con él o ella lo que somos, lo que pensamos y sentimos, nos rechaza, es nuestra opción sentirnos lastimados o no.

Cuando alguien nos rechaza y/o se aleja de nosotros sin una explicación, lo primero que nos preguntamos es: ¿Por qué lo hace? ¿Qué hice mal? Puede ser que no hayamos hecho nada para merecer este rechazo, para provocar ese alejamiento, su conducta es consecuencia de sus pensamientos y sentimientos.

Las razones del rechazo pueden ser porque, en alguna forma, nos convertimos de pronto en su espejo y se sienten amenazados. Él o ella pueden ver en nosotros alguna carencia, algún defecto, algo que los atemoriza sin darse cuenta.

Si tenemos más edad, puede ser el temor a envejecer. Si hemos logrado llegar al desapego de lo material y hemos regalado, donado, compartido el dinero o propiedades que son innecesarios para vivir con decoro una vida cómoda y placentera, puede sentir inseguridad porque para él/ella TENER es una palabra clave, ya sean propiedades o un capital en el banco que no utiliza para viajar y crecer intelectualmente, o para abrirle a sus hijos otros horizontes. Por ejemplo, una mujer enviuda y queda sola porque todos sus hijos están casados, así que decide mudarse de su enorme mansión con cinco salas, a un cómodo y céntrico departamento que cubre todas sus necesidades. Esto puede repesentar, para el que la rechaza, la pérdida de un estatus social que ambiciona y no tiene.  La cultura, la bonhomía, la calidad humana, no están relacionadas con el lugar en donde uno habita, o con los metros cuadrados de una vivienda, son algo intrínseco de una evolución intelectual, espiritual, moral, emocional, mental.

Podríamos seguir así con muchas probables razones que pueden originar un rechazo. Éstas no nos competen, son responsabilidad del otro, no nuestra. El problema surge si nosotros nos sentimos agredidos, lastimados, minimizados, por su rechazo o alejamiento. Si necesitamos su aprobación, su aceptación, su reconocimiento, para sentirnos bien con nosotros mismos. La raíz de esto puede estar en nuestra infancia.

Revisemos el nivel de nuestra auto-aceptación hoy. Veamos si queremos establecer o continuar en una relación de codependencia o si, en aras de nuestra salud mental y emocional, nos hacemos responsables de lo que pensamos y sentimos, nos aceptamos como somos, trazamos un plan para ser mejores cada día y nos entreguamos a nuestra Misión con pasión y alegría.

¡Dejemos que el otro encuentre sus razones para rechazarnos si decide crecer y madurar!

Recordemos enviarle una bendición si sentimos nostalgia ante su ausencia: ¡Que Dios haga llegar la paz a su corazón y la luz a su mente!

Mayo 17 del 2014

Renovación 138

Cuando empezamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, puede ser que nuestra familia, con la que hemos estado en codependencia, intente que regresemos al estatus anterior y anulemos los cambios.

Ellos pueden ser adictos al alcohol, fármacos, drogas de cualquier tipo, al sexo, el trabajo, a vivirse como víctimas y sufrir y sufrir. Ese es su problema. No conviene hacerlo nuestro. Recordemos que a la única persona que puedo cambiar es a mí mismo.

Vamos a seguirlos amando, a darles apoyo cuando convenga en su proceso de recuperación, a no juzgarlos por sus recaídas o sus conductas rígidas con las que buscan encontrar el equilibrio emocional.

También vamos a mantener nuestra independencia y a no entrar en juegos de control o de poder. Sus problemas son de ellos y sólo ellos podrán resolverlos. Los nuestros nos toca a nosotros resolverlos.

El ejemplo de nuestro autocontrol, superación, constancia, disciplina, respeto hacia ellos, es una manera práctica y objetiva de ayudarlos.

Modelarles cómo empezamos a amarnos y a aceptarnos, es una estrategia silenciosa para que puedan iniciar o continuar su proceso de recuperación.

Abril 17 del 2014

Renovación 108

En algunas ocasiones nos aferramos a una relación porque llena el rol que necesitamos para que se cumpla nuestro Argumento de vida (AT), esto es una programación de vida inconsciente que seguimos sin percatarnos y que, por supuesto, tiene un final negativo.

Lo opuesto al Argumento de Vida es un Proyecto de Vida consciente, donde nosotros establecemos metas y plazos para cumplirlas. Formamos una pareja con alguien que tenga su Proyecto de vida definido, y entre los dos diseñamos un proyecto de pareja, y si queremos hijos, un Proyecto de familia.

Si estamos en una relación destructiva, en que uno controla, restringe, critica, manda, castiga, maltrata en cualquier forma: verbal, psicológica, mental o físicamente, y la pareja sufre y se somete, es posible que al tiempo que la persona abnegada dice a todo que sí, esté reprimiendo un enojo enorme y cosechando un rencor que va a cobrar su precio algún día.

La primera palabra asociada con el amor es el respeto. Si yo no te respeto como ser humano, libre, autónomo, independiente, con tu Proyecto de vida individual que yo apoyaré en todo lo que pueda para que tú puedas cumplir tus metas, entonces no te amo, te necesito, estoy obsesionado(a) contigo, con que seas mi mujer o mi marido (como una pertenencia) y, por lo tanto, haré todo lo posible para que no crezcas, no te superes, no seas tú misma(o), sino la persona que yo quiero que seas.

Si las cosas están así, es conveniente buscar ayuda profesional calificada, o de los grupos de apoyo para salir de relaciones destructivas.

Hay un libro al respecto titulado “No se obsesione con el amor” de Susan Forward y Craig Buck, Editorial Debolsillo. Todos los libros de Forward son magníficos, ya que abordan relaciones de pareja y de padres-hijos, y da muchos ejemplos de casos reales.

A la única persona que puedo cambiar es a mi mismo”