Archivo de etiquetas| honestidad emocional

Agosto 16 del 2014

Renovación 229

Podemos nadar con la corriente a favor y nos sentirnos bien al avanzar con facilidad, sin esfuerzo, con buen ritmo.

Podemos intentar nadar contra corriente lo que agotará nuestras fuerzas, nos hará sentirnos desanimados al ver que apenas avanzamos un pequeño tramo y ya nos sentimos exhaustos.

La vida es así, como un río tranquilo, con remansos para descansar, y también puede presentar de pronto una caída vertical importante, remolinos, o fuertes corrientes al recibir el caudal de otro río.

Estar atentos, protegernos y prepararnos para poder salir adelante, es necesario para sobrevivir. Podemos prever si hay una cascada más adelante, si vamos a entroncar con otro río, si investigamos dónde hay remolinos, etcétera.

Lo que no es conveniente es ponernos a nadar contra corriente, por ejemplo: trabajar hasta 18 horas diarias por un salario mediocre, en condiciones adversas, en un clima organizacional corrupto y tóxico, en una institución o empresa donde no recibimos reconocimiento, ni existen probabilidades de crecimiento y desarrollo en ningún sentido. Hacer eso es castigarnos y vamos a pagarlo con nuestra salud el día de mañana.

No es conveniente respirar todos los días resentimiento, frustración, desaliento.

No es conveniente evadir lo que nos lleva a nadar en esas aguas, lo que nos conduce al auto-engaño, a ignorar al grillete que no nos permite avanzar y salir de una situación destructiva.

Vamos a practicar la honestidad emocional, y vamos a hacer una introspección para conocer como está nuestro cociente emocional, con la finalidad de poner en práctica lo que sea necesario para vivir a plenitud.

Sólo tenemos un boleto de ida.

Julio 9 del 2014

Renovación 191

Practicar la honestidad emocional es indispensable para avanzar en nuestro proceso de renovación.

Muchas veces practicamos el autoengaño y disfrazamos nuestras emociones displacenteras o los sentimientos negativos que corroen nuestra existencia, porque tenemos miedo de vernos en el espejo tal y como somos.

Al buscar la aceptación de los demás, tal vez hemos construido una imagen del YO ideal, de quienes queremos ser, la que está lejos de la realidad de quienes somos.

Una cosa es tener una meta definida sobre la persona que queremos ser, y trabajar cada minuto para lograrlo. En ese “queremos ser”, ya hemos tomado en cuenta el por qué y para qué queremos ser esa persona, y no hay ninguna razón patológica en ello que nos motive a cubrir necesidades que pueden resolverse en una forma sana.

Hemos tomado en consideración y valorado nuestro punto de partida, nuestro bagaje emocional, cultural, genético, social, nuestras habilidades y potencial, desarrollado o no, nuestro entorno, el camino a seguir, rutas primarias y alternas, en fin, el ser mejores forma parte de nuestro Proyecto de vida.