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GRACIAS

Gracias por esta mañana húmeda y fresca.
Gracias por los débiles rayos de sol que luchan por salir de su prisión nubosa.
Gracias por un cielo azul que nos inspira paz.
Gracias por estar viva, por ser y estar.
Gracias por lo que sí tengo.
Gracias por el potencial con que cuento para obtener lo que no tengo.

Gracias hijo por regalarme en estas flores la alegría de la primavera.

Flores de colores

Julio 26 del 2014

Renovación 208
En ocasiones nos preocupamos y/o nos ocupamos, en forma activa y constante por lo que nos hace falta lograr, lo que queremos obtener, aquello de lo que carecemos y pensamos nos es necesario.

Podemos embarcarnos en una tarea tras otra en ese camino, y no nos damos tiempo para tomar en cuenta, y valorar, lo que sí tenemos, lo que hemos logrado, lo que tenemos y lo que nos sobra.

Vamos a hacer un paréntesis y escribir todo lo anterior. Si lo hacemos a conciencia, va a resultar una lista larga y diversa.

Disfrutemos de la sensación de todo lo que está en nuestro haber y demos gracias por ello.

Dar las gracias a nuestro Poder Superior es indispensable para constatar cuán afortunados somos.

Somos más de lo que tenemos y de lo que hemos hecho.

Ancianos

Nuestra tarea de hoy será saludar a tres ancianos. No importa la edad, condición social, ocupación, vamos a dirigirnos a ellos y a hacerles sentir que nos percatamos de su presencia, con un simple saludo. Es suficiente con que les digas un ¡Buenos días! cálido y entusiasta que les alegre el rato.

También, puedes llamar por teléfono a alguien que conoces y no ves desde hace mucho tiempo. Una conversación breve para que sepa que te interesa puede aportarle energía y salud. Tal vez algún tío o tía olvidado, los abuelos, el maestro de escuela que nos tuvo tanta paciencia en nuestros tormentosos tiempos de la adolescencia o en la plácida infancia, la persona que te recibía en la puerta de la escuela, etc.  Estoy segura que muchas de las figuras importantes de tu infancia, hoy son mayores y recibirán tu llamada como un regalo maravilloso, o puedes regalarle un saludo a un perfecto desconocido,

Recuerdo una canción de Alberto Cortés que me conmueve cada vez que la escucho porque he encontrado en muchos pueblos, en muchas plazas, a ancianos que les dan de comer con gran ternura a las palomas y hasta hablan con ellas, ¿Porque no tienen a nadie con quien platicar?  La letra dice así:

Por las calles del mundo vaga un niño perdido,
lleva a todas las razas sobre la piel,
si se cruza algún día en tu camino,
pregúntale que busca y te dirá:
Miguitas de ternura yo necesito,
si le sobra un poquito, démelo a mí.

Por las noches del mundo, camina una muchacha,
con todos los pecados sobre la piel,
si te para y te pide encender su cigarro,
pregúntale que busca, y te dirá:
Miguitas de ternura yo necesito
si le sobra un poquito démelo a mí.

En las plazas del mundo toma sol un abuelo
lleva toda la vida sobre la piel
si lo vez dando migas a las palomas
pregúntale que busca y te dirá:
Miguitas de ternura yo necesito
si le sobra un poquito, démelo a mí.

Hay otra canción que me gusta mucho y al escucharla, en más de una ocasión, me he conectado con todos los padres y todos los abuelos del mundo. La compuso “Piero” (Piero De Benedictis, nacido en Gallipoli, Italia el 19 de abril de 1945, a quien sus padres llevaron a Argentina a los tres años, donde creció y se dio a conocer como un gran cantautor. Seguramente ustedes la conocen y, si quieren escucharla una vez más, sigan este enlace en internet: http://www.youtube.com/watch?v=Zs4O9Qzi57Q28 Mar. 2010 – 3 min. – Subido por sonidovideosmusical.  La letra es la siguiente:

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.

Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo
con tranvía y vino tinto.

Viejo mi querido viejo
ahora ya camina lerdo;
como perdonando el viento
yo soy tu sangre mi viejo
Yo, soy tu silencio y tu tiempo.

Él tiene los ojos buenos
y una figura pesada;
la edad se le vino encima
sin carnaval ni comparsa.

Yo tengo los años nuevos
y el hombre los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.

Viejo mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo
como perdonando al viento;
yo soy tu sangre mi viejo,
yo soy tu silencio y tu tiempo.

Hace poco hemos dado las gracias por haber tenido a nuestros padres como base fundamental de muchas cosas, podemos extender nuestra gratitud a todos los ancianos que con su paciencia y entrega construyeron nuestra realidad actual, donde, seguramente habrá de todo, como en botica, nada más que nosotros podemos elegir focalizar lo positivo y aprovecharlo para crecer como seres humanos  y minimizar o ignorar lo negativo.

 

Cuando mueren los padres

Es muy fácil decir que es ley de vida y que debemos prepararnos para que se vayan antes que nosotros, lo difícil es metabolizarlo y grabarlo en nuestro disco duro.

Cuando lo hacemos con antelación, vamos a enfrentar la pérdida de una manera diferente, nos va a doler, vamos a llorar, vamos a vivir un duelo, sólo que todo esto puede ser más breve y menos impactante que si la muerte llega de improviso o nos hemos negado a verla venir.

La sensación de cuando muere el primer progenitor es distinta a cuando se va el segundo, sin importar el sexo. Cuando fallece el primero, tomamos conciencia de que el que queda puede morirse pronto y nos avocamos a mejorar la relación con él o ella, lo que puede darnos la oportunidad de no dejar “asuntos pendientes”.

Cuando muere el segundo, la sensación de orfandad es mayor porque hasta ese momento fuimos ramas, y el padre o la madre era las raíces. Ahora, pasamos a ser la raíz y nuestros hijos serán las ramas. Es una metamorfosis muy sutil que  afecta  nuestro rol como líderes y patriarcas o matriarcas.

El escribir es una manera terapéutica de elaborar el duelo. Si le escribes cartas a tu madre o padre fallecido, diciéndole lo que sientes, dándole las gracias por haber sido el conducto para que nacieras a la vida, pidiéndole perdón si tienes asuntos pendientes en ese sentido y otorgándole el perdón si él o ella te lastimaron, vas a construir una nueva narrativa. Escribe los momentos felices que compartieron, las enseñanzas que te dejaron, las vivencias dolorosas que los marcaron, todo lo que recuerdes y consideres importante.

En todo este proceso de recopilación, encuentra el sentido de su vida y el sentido de su muerte, la estafeta que dejó, la Misión que cumplió y le hizo trascender.

Esta labor va a generar una nueva relación con tu padre o madre muerta. Él o ella van a estar tan cerca de ti como tú quieras, en otro plano, para acompañarte sin invadirte ni anularte, así como tú no vas a entorpecer el que ellos continúen su camino.