Archivo de etiquetas| Francisco I

AIRES DE ESPERANZA

Leo hoy en los periódicos nacionales e internacionales de hoy, que el Papa Francisco I nombró, como arzobispo primado de la ciudad de México, a Carlos Aguilar Retes, persona de su máxima confianza, y de carácter abierto, propicio al dialogo, lo que supone una ruptura con su antecesor, Norberto Ribera.

Esto significa un aire de esperanza para los muchos católicos que se alejaron de la Iglesia ante el desempeño pastoral de Ribera, manchado por el silencioso encubrimiento a los crímenes cometidos por Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y por estar relacionado con la actitud cómplice con varios sacerdotes pederastas, a quienes sólo cambiaba de una ciudad a otra cuando había denuncias sobre el abuso sexual que perpetraban.

En los últimos temblores que azotaron la República Mexicana, en especial en la Ciudad de México, no se vio la presencia, hombro a hombro, de la máxima autoridad católica en los lugares donde muchas personas estaban sepultadas en vida por los escombros de edificios que habían colapsado.  Tan solo hubo publicaciones sobre la breve visita de Norberto Ribera, transmitida por televisión, a una escuela donde fallecieron más de 20 niños y varios adultos, donde dialogó con el Jefe de las labores de rescate, y no estuvo del otro lado de la transmisión, donde sacaban los cadáveres y la gente se desplomaba del dolor. Los rumores hablan de joyas y tesoros eclesiásticos ocultos ahí.

¿Para qué ir si no vas a dar consuelo, apoyo, sostén a los pobres padres destrozados por el dolor? ¿Era necesario salir en televisión unos minutos para cumplir la nota y hablar/dialogar/interrogar/apoyar con el jefe de los rescatistas? ¿No era su lugar junto a los que sufren, y no en el show televisivo más grande de la historia llamado Frida Sofía?

Recuerdo haber leído que el Papa comenta que un Pastor debe estar junto a sus ovejas, bueno, Norberto Ribera tiene de Pastor lo que yo de Cleopatra. Su lenguaje corporal siempre ha sido prepotente, distante,  adornado con grandes joyas llenas de esmeraldas, rubís, diamantes, además de un aura “oscura”, distante años luz de la de un ser que ocupa el lugar de Jesús en ocasiones.

Ojalá significa que Dios quiera, y por eso voy a utilizar esa palabra: Ojalá sea esta una señal de que la Iglesia católica en México se va a alejar de la mafia en que se ha convertido, y vuelva a ser una Comunidad espiritual libre y pura, sin la lacra de la pedofilia, los intereses creados y el lucro, ostentación, discriminación, encubrimiento y complicidad con actividades o personas cuestionables.

Ojalá ya no veamos a ciertos Obispos en barrera de primera fila en la Plaza de toros México, muy risueños en grandes comelitonas con algún personaje político de no muy claro pelaje, portando alhajas de miles de pesos.

Gracias Francisco I por acordarte de México. Te apoyamos. Sabemos que no es fácil luchar contra la corrupción externa, y mucho más difícil, acabar con la interna. Tú lo estás haciendo. ¡Qué Dios guíe tu camino!

 

NOTA: En México se piensa en Iglesia únicamente como un templo. Veamos el significado de la RAE:

iglesia. Del lat. tardío ecclesĭa, y este del gr. ἐκκλησία ekklēsía; propiamente ‘asamblea’.

  1. f. Congregación de los fieles cristianos en virtud del bautismo.
  2. f. Conjunto del clero y pueblo de un país donde el cristianismo tiene adeptos. Iglesia latina, griega.
  3. f. Estado eclesiástico, que comprende a todos los ordenados.
  4. f. Gobierno eclesiástico general del sumo pontífice, concilios y prelados.
  5. f. Cabildo de las catedrales o colegiatas.
  6. f. Diócesis, territorio y lugares de la jurisdicción de los prelados.
  7. f. Conjunto de los súbditos de una iglesia (‖ diócesis).
  8. f. Cada una de las comunidades cristianas que se definen como iglesia. Iglesia luterana, anglicana, presbiteriana.
  9. f. Templo cristiano.
  10. f. Inmunidad del que se acoge a sagrado

 

 

Anuncios

Francisco I = empatía

Ayer dije que admiro la humildad del Papa Francisco I, hoy reconozco en Él otra cualidad, que no es pose ni estrategia en el desempeño de sus funciones, la facilidad que tiene para establecer contacto con las personas individualmente, lo que puede favorecer que unos segundos o minutos de contacto visual y/o físico, se conviertan en una experiencia transformadora, plena de amor y aceptacion.

Por alguna razón he sido afortunada y he estado frente a dos Papas anteriormente: Paulo VI y Juan Pablo II. Con el primero fue durante una visita privada de un grupo determinado, en que estuve a tan sólo medio metro de distancia y pude sentir su gran energía, plena de amor, aceptación, y determinación de cumplir con su Misión pastoral.

Pablo VI (1897-1978), ejerció su mandado desde el 21 de junio de 1963 hasta el 6 de agosto de 1978, sucediendo al Papa Juan XXIII, quien revolucionó la iglesia con el Concilio Vaticano II, mismo al que Pablo VI dio continuidad bajo su mandato, a menudo caminando por una línea muy delgada entre las posiciones contrapuestas de los diferentes grupos dentro de la Iglesia católica. Fomentó las relaciones ecuménicas con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes que dieron pie a acuerdos históricos.

Un Papa sencillo hasta el final, ya que su funeral fue austero y sencillo, y su ataúd de madera sin adornos ni decoraciones. De acuerdo a su testamento, fue enterrado en “tierra verdadera” bajo el suelo de la Basílica de San Pedro, y no en un sepulcro.

En 1985, tras muchos años de mi visita anterior al Vaticano, estuve ante Juan Pablo II en Roma, donde Él supo que yo era mexicana y le impuso las manos a mis dos hijos presentes. Una experiencia fuerte e impactante. El Papa emanaba una energía arrolladora y era carismático ante lo cual, fueses católico o no, recibías un potente mensaje.

Ahora no creo poder ver a Francisco I sino por la televisión. Estoy acostumbrada a leer la comunicación corporal, a valorar la comunicación visual, la cercanía, la empatía de las personas, y lo hago en todas las transmisiones en que aparece.

Juan Pablo II era carismático, Francisco I es el amor.

El amor que desprecia los símbolos de poder, llámense adornos llenos de oro y piedras preciosas en templos y en el vestuario de los sacerdotes, o los rituales magníficos y deslumbrantes. Él habla de que los ministros de la Iglesia deben estar con el pueblo, con los pobres y marginados, en el lugar donde viven, sin imponer la majestuosidad de un templo o una ceremonia como lugar de reunión.

Francisco I transmite la empatía que lo une a los que sufren, de una u otra manera, por injusticias, enfermedades, estigmas, etc. Su comunicación corporal transmite aceptación, vocación de servicio, humildad, honestidad y, sobre todo, amor incondicional.

Dicen que la tercera es la vencida. Yo soy la oveja perdida. Veremos qué pasa con los pastores.

.