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Agosto 23 del 2014

Renovación 236

Desprendernos de objetos que han estado ligados o asociados con momentos felices o ilusiones del pasado nos cuesta mucho esfuerzo.

Cuando nos mudamos de casa, lo que casi siempre es para irnos a un espacio más reducido, o diferente en el concepto de ubicación o estatus, nos vemos obligados a dejar ir cosas que tienen algún significado sentimental para nosotros.

Aferrarnos a las cosas puede ser porque nos dan un sentido de pertenencia, porque nos hacen sentir que poseemos muchos bienes materiales, o porque los objetos nos hacen sentir que hemos logrado cierto estatus, entre otras razones.

Es conveniente hacer un ejercicio y “dejar ir” los objetos que nos ligan al pasado y que no “encajan” en nuestro nuevo estilo de vida. Para ello, hagamos un ejercicio y vamos a darles las gracias a cada uno por los ratos felices que trajeron a nuestras vidas y, en seguida, vamos a regalarlos a quién o quiénes les pueden servir en el futuro.

Cargar con ellos es como si ponernos un lastre en nuestra capacidad de avanzar, es un peso muerto que va a lentificar nuestro paso.

Finalmente, son sólo cosas. No nos las vamos a llevar al morirnos. Vamos a compartirlas. Vamos a dejar que sigan su ciclo útil en otro lugar, con otras personas. Hay tantos asilos, orfanatos, reclusorios, refugios para exilados o personas maltratadas, a quienes les vendrían bien esos muebles, esos libros, esos juguetes y esa ropa en buen estado, que es negativo tenerlos amontonados en una bodega, o un cuarto de la azotea, porque algún día nos hicieron felices.

Vamos a compartirlos.

Julio 30 del 2014

Renovación 212

Conviene observar y evaluar los cambios que hemos realizado en nuestras vidas, para verificar si han sido los indicados para lograr nuestra Meta final.

Si determinamos que vamos por buen camino, podemos ver la posibilidad de ampliar el horizonte e incluir algunas variantes para acelerar el paso, o simplemente, para disfrutar más el camino.

Recordemos que la felicidad está en el trayecto, no al final del recosrrido.

Abril 3 del 2014

Renovación 94

Como estamos dejando ir a la tristeza, comparto algunas canciones que hablan sobre el tema. La primera es del conjunto Los Secretos, de su álbum Adiós Tristeza.

ADIOS A LA TRISTEZA
Te oí decir que siempre fuiste triste
y que la vida te ha tratado mal.
que poquito cariño recibiste,
que malas cartas te tocó jugar.

¿Cómo voy a borrar de tu memoria
esos sueños que te suelen despertar,
dándole vueltas a la misma historia
y abriendo heridas que cerraron mal?

Y las lágrimas que escondes en la lluvia
con tu mala suerte lejos viajarán,
porque hoy empieza el resto de tu vida,
adiós tristeza, adiós soledad.

Un arco iris cubrirá tus penas
y la luna llena el lado oscuro enseñará,
y bailará la vida por tus venas,
y la tormenta se disipará.

Secaré todas tus fuentes de tristeza,
hoy será el mañana que soñaste ayer,
porque el cielo está detrás de nubes negras,
adiós tristeza no te quiero ver.

Y las lágrimas que escondes en la lluvia
con tu mala suerte lejos viajarán,
porque hoy empieza el resto de tu vida,
adiós tristeza, adiós soledad.
Adiós tristeza, adiós soledad.

Los Secretos son un grupo de música pop rock español fundado en Madrid y que ha desarrollado su carrera desde los años 80 del siglo XX hasta la actualidad.

Su época de mayor éxito profesional se dio en los años 90, cuando encadenaron los exitosos álbumes Adiós, tristeza y Cambio de planes y posteriormente el recopilatorio Grandes éxitos. Un momento muy delicado en su historia llegó en 1999 con la muerte de Enrique Urquijo, un duro golpe que, sin embargo, contribuyó a un renacer de la banda con la publicación del álbum homenaje A tu lado en el año 2000, que contó con numerosas colaboraciones de artistas próximos al grupo.

A lo largo de los años el núcleo principal de Los Secretos fue el integrado por los hermanos Urquijo (1980-1984): Javier (05-nov-1958), Enrique (15-mar-1960 / 17-nov-1999) y Álvaro (22-jun-1962) en la primera época con tres LP editados en Polydor; posteriormente Enrique y Álvaro junto a Ramón Arroyo, Nacho Lles y Steve Jordan con la reunificación del grupo en 1986.

La formación actual se compone de Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Ramón Arroyo (guitarras), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (batería).

Pueden escucharla en:

http://www.youtube.com/watch?v=HN2V5tunOIY

http://www.rollingstone.es/28-los-secretos-adios-tristeza-1

http://www.musicafusion.com/letra-cancion-adias-tristeza-los-secretos.html

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Hay otra canción que nos puede motivar a recuperar la alegría. La puse en portugués y en español según la recuerdo:

Tristeza Por favor vai embora
A minha alma que chora
Está vendo o meu fim

Fez do meu coração
A sua moradia
Já é demais o meu penar

Quero voltar àquela
Vida de alegria
Quero de novo cantar

Tristeza
Por favor vete ahora
de mi alma que llora
y se acerca a su fin.

Has hecho de mi corazón
tu morada
y no hago más que penar.

Quiero volver a aquella
vida de alegría,
Quiero de nuevo cantar.

Esta canción fue escrita por Marcus Vinícius da Cruz de Melo Morais (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 – Río de Janeiro, 9 de julio de 1980) quien fue una gran figura de la música popular brasileña contemporánea. Es el compositor de la famosa canción de «La Chica de Ipanema»

Como poeta escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas. Como intérprete, participó en muchos discos. También fue diplomático de Brasil.

Esta canción se interpretó en la película Orfeo negro (1959) del director de cine francés Marcel Camus. Fue una coproducción brasileña, francesa e italiana, y contribuyó a convertir la música brasileña en éxitos mundiales.

Pueden escuchar algunas versiones de ésta canción y otras sobre el tema en:

http://www.youtube.com/watch?v=rZJmEG9A3Ys

http://www.goear.com/listen/989ed21/y-volvere-el-triste-la-nave-del-olvido-orfeo-negro-ernesto-cortazar

Marzo 24 del 2014

Renovación 84

Vivamos el día de hoy.

Sólo tenemos el tiempo presente en nuestras manos. El ayer ya no está, puede habernos dejado recuerdos gratos, huellas dolorosas, o la indiferencia de la intrascendencia, y no podemos modificarlo en forma alguna.

Soñar con los logros del futuro es fructífero si construimos en el hoy los peldaños que nos llevarán a ellos. De otra forma, fugarse al futuro puede ser el escape para no aceptar lo que estamos viviendo hoy.

Por ingrato que sea, vivamos el hoy. Lloremos si estamos tristes, canalicemos nuestro enojo y resolvamos nuetro miedo. Encontremos cuál es el mensaje, la enseñanza que puede quedarte, de lo que estamos enfrentando.

Si tenemos momentos felices disfrutémoslos plenamente, y guardémoslos en la memoria celular para que renueven nuestra energía cuando vengan episodios adversos. Disfrutemos cada minuto, cada segundo.

Vamos a darnos permiso de llenar nuestro espíritu y nuestra alma de amor y bienestar”

CONSUMISMO VS FELICIDAD

Existen muchos padres jóvenes que viven con una culpa enorme por tener que trabajar y dejar a los hijos en la Guardería. Ante ello, compran para el niño el último juguete, disfraz, artefacto electrónico que hay en el mercado, el cual sólo satisface al niño un breve tiempo, lo cual lo hace doblemente obsoleto, ya que en un breve plazo, ya sale al mercado otro juguete más moderno o sofisticado.

Los bebés están muchas veces sobre-estimulados, además de que ya nacen, como digo yo, con un chip integrado. Por ejemplo: mi último nieto me sorprendió cuando tenía 7 meses cuando le regalé un oso de peluche. Lo tomó y observé que le presionaba las manos, el pecho, la pancita, y pensé: “Ya tenemos un médico en la familia, lo está auscultando”. Llegó mi hija y al comentarle esto me dijo que él tenía un oso similar que, cuando le apretabas los brazos y determinadas partes del cuerpo, hacía diferentes sonidos o decía que tenía hambre.

En este afán compensatorio y la velocidad con que se vuelven obsoletos los aparatos electrónicos (juguetes y otros), los padres entran en una espiral negativa: necesitan ganar más para poder comprarle al niño la última novedad, por lo que trabajan más horas en la oficina y/o se traen trabajo a la casa, con lo cual están cada vez más cansados y con menos tiempo para una convivencia de calidad con el pequeño.

Tenemos además la intromisión de “las redes sociales” en nuestras vidas, lo cual permite que nos busquen a cualquier hora, cualquier día, con el resultado de otra fuga de tiempo de calidad para los hijos, la pareja, la familia.

Me ha tocado ver a jóvenes adolescentes, profesionistas y padres de familia que, en el desayuno o comida familiar semanal, están atendiendo su teléfono celular en lugar de dialogar con los demás. Cuando les llaman la atención dicen: “Es del trabajo, tengo que resolver algo”. “Es algo urgente, no me tardo”.

Estas redes sociales nos mantienen al tanto en muchos sentidos, y han eliminado el placer de la conversación, de la charla, del intercambio de vivencias y conocimientos frente a una taza de té o café en una sobremesa agradable, o a media tarde de un día feriado.

Para abreviar el intercambio de mensajes, han inventado un lenguaje simbólico: TQM, Gr, XF, etc., con lo que pierden, aún más, la oportunidad de pulir y ampliar su lenguaje. No podemos encriptar la vida, la cultura, el buen vivir, el placer que nos da la naturaleza cada minuto cuando recuperamos nuestra capacidad de asombro.

Tener un amigo es un tesoro, tener 500 contactos en un portal “X” es no tener a nadie.

Vale la pena aprender y utilizar los recursos cibernéticos que nos pueden facilitar la vida si lo hacemos con límites. Cuidar nuestra intimidad, tiempo de familia, el cultivar nuestras amistades, gozar con las cosas naturales, ser espontáneo y honesto, nos va a traer felicidad, aunque no compremos el último modelo de “algo”.

Ver: http://www.elpais.com artículo Pilar Álvarez sobre Zygmunt Bauman.