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# YO ME QUEDO EN CASA (12)

Además de encerrada en casa, he tenido que extremar las precauciones al máximo mediante lavar y desinfectar todos los días todo lo que utilizo.

Coincidió que el día que yo caí con una bronquitis muy fuerte, avisaron que en el edificio donde vivo  había dos casos positivos de coronavirus. Excuso decir la reacción de miedo que esto generó en los vecinos. Yo me había cruzado con ellos varias veces sin decirnos más que Hola, pero los botones del elevador, las puertas, etc., si los toqué después que ellos.

Padezco de los bronquios y a mí no me da gripe o catarro, me voy en fasttrack a neumonía.  Ya he padecido tres veces esta enfermedad, dos de ellas internada en el hospital.  Esto suele sucedes en diciembre o principio de enero, y yo estaba muy feliz porque este año no había pagado mi cuota.

Los vecinos contagiados hicieron un viaje a Madrid a principios de marzo para asistir a un Congreso, y suponen que en ese viaje les llegó el virus.   Yo me pregunto por qué el gobierno de España, que ya tenía información de lo que estaba pasando en China e Italia, no tomó medidas más rígidas para no permitir reuniones como Congresos, marchas, mítines, reuniones masivas,  etc.

Trump hizo lo mismo, y está pagando el precio con miles de personas contaminadas. Al principio decía que era un invento de sus contrincantes. Nuestro presidente dijo lo mismo y siguió saliendo de giras, a inaugurar estadios, a abrazar a la mamá del Chapo Guzmán en el pueblo donde vive, etc. También siguió abrazando personas y niños, y dijo que no pasaba nada, que saliera uno y fuera a los restaurantes, de compras, etc.  Aquí no hay estadísticas ni manera de saber qué es lo que está pasando en realidad. La sociedad se adelantó al gobierno y decidió quedarse en casa antes de que se hiciera el aviso formal sobre el tema. Dios nos proteja.

Una cosa es leer los diarios, ver en la tele noticias sobre este virus, y otra es tenerlo de vecino. Por la edad y condición física, yo soy muy vulnerable ante él, y resulta que está a unos metros de distancia.  Así que todas ls caricaturas que mandan sobre personas que extreman la limpieza, me retrata muy bien. Si llega un medicamento, le pido al portero por teléfono, que lo reciba y le paso, por debajo de la puerta una bolsa con el dinero. Cuando llega el pedido, él me avisa que ya lo puso frente a mi puerta. Lo levanto del piso y desinfecto la bolsa y la caja de la medicina con alcohol puro. Ni siquiera nos vemos las caras. Por supuesto que él tiene gel bactericida, alcohol, cloro,  para protegerse y proteger el edificio.

Han sido necesarios 10 días de antibiótico y medicamentos para que empiece a salir adelante. Estoy monitoreada por mi doctor, quien me pidió que, aunque nadie entre a la casa ni yo salga, utilice tapabocas, desinfecte los víveres de la despensa que lleguen con alcohol, además de lavar con jabón la verdura y frutas.  Además de eso, desinfecto con alcohol el lavamanos y todas las superficies de la cocina y muebles que lo toleran. El WC lo limpio con  Lysol, y también tapeo con este producto los pisos.  Toda precaución es poca.

Pude manejar el miedo y, cuando se me dificultaba mucho la respiración y me dolía todo, en lugar de angustiarme, relativicé lo que podía pasar: lo peor sería que me muriera.  Ante esa posibilidad, caí en cuenta que muchas cosas, a las que les doy mucha importancia, no la tienen. Recordé que ya había yo preparado mi última casa: una urna en un templo, por lo que mis hijos no tendrían que batallar con ese trámite.  Así que me dije: usa tu energía en controlar las consecuencias de tu enfermedad y disfruta todo lo que puedas.

Empiezo el día dando gracias a Dios, a la vida, al universo, por estar viva. Doy gracias porque mi cerebro funciona al 100%, puedo leer, caminar, comer, en fin, hacer muchas cosas. No busco, encuentro, un objetivo para ser útil a los demás ese día: llamo por teléfono a alguien que creo necesita ser escuchada, les escribo a muchas amistades, alumnos y familiaes. Diseñé un método fácil (PP) para que mi nieto de 6 años refuerce su francés. Reviso las tareas de los mayores y platico con ellos. Estoy con ellos, y eso lo sienten y lo saben.

Me recuerdo con frecuencia que esta es una oportunidad de renovación, de cambio, de compromiso, de espiritualidad.

¡Salgamos adelante unidos!

 

¿Balance o evasión?

Llegó diciembre con todo lo que trae consigo año tras año:

  • Sorpresa por lo pronto que se acabó el año.
  • Pesar por otro año más que se nos va.
  • Ilusión por aumentar un dígito a nuestro calendario.
  • Vergüenza al encontrar la lista de buenos propósitos del año pasado y ver que no cumplimos casi nada de lo que escribimos.
  • Nostalgia por tiempos idos que no se repetirán.
  • Pesar por la ausencia de los seres queridos que murieron durante el 2016.
  • Urgencia por ir a comprar regalos que no podemos cubrir con los “roperazos” de otros años.
  • Excesos en comida y bebida que lamentaremos todo enero y después.
  • Toma de conciencia de lo que hemos avanzado en nuestro Proyecto de vida.
  • Modificaciones a nuestro Proyecto de vida si es necesario.
  • Eliminar la basura emocional que nos ha impedido avanzar.
  • Limpieza de nuestro hogar y nuestro entorno.
  • Compartir lo que tenemos y lo que somos.

Como todos, o la mayoría de estos pensamientos, se nos presentan al mismo tiempo, hay dos opciones que solemos tomar:

  • Dejarnos arrastrar por el torbellino de presiones externas y comprar, correr, comer, cumplir con los rituales de nuestro grupo como autómatas, presionados, con la sensación de que no nos alcanza el tiempo para nada, lo que nos sirve para evadirnos de nosotros mismos.
  • Tomarnos un tiempo para evaluar nuestros logros en este año, lo que no pudimos alcanzar y analizar a qué se debió. Revisar si no es conveniente rediseñar nuestro Proyecto de vida y hacerlo si es necesario. Trazar la ruta a seguir el año próximo y ubicar las tareas en el tiempo, no al revés.

Los invito a optar por la segunda opción y así empezar un 2017 con paso firme, seguro, confiado, alegre.

 

¿ SATURACIÓN O EVASIÓN ?

Conozco una señora de mediana edad que ha asistido a casi todos los cursos de “Superación personal”, “Evolución”, “Desarrollo humano”, “Crecimiento espiritual”, etc., etc., etc., que se han impartido en México y los Estados Unidos en los últimos 30 años.

Esto conlleva un eclecticismo que puede ser muy útil cuando se practica con asertividad y sentido común y, que en caso contrario, conduce a una mezcolanza de teorías, algunas de las cuales son contradictorias entre sí, que generan una gran confusión intelectual.

¿Cuál ha sido su objetivo real? ¿Justificarse ante los demás, y ante sí misma, y demostrar que está en la búsqueda de mejorar? Conste que no digo que esté en el proceso de solucionar, resolver, mejorar, cerrar círculos emocionales abiertos. Uno puede pasarse la vida buscando algo sin encontrarlo. El objetivo es buscar, no encontrar ni resolver lo que sea conveniente en ese momento y lugar.

¿Evadirse por medio de la intelectualización y la racionalización para no confrontar las heridas no cicatrizadas de su pasado porque el miedo supera la voluntad de terminar con un dolor que sirve para expiar alguna culpa no admitida conscientemente? Esto pueden hacerlo aunque asistan a cursos de “Constelaciones, Gestalt, Tanatología, etc., en los cuales lloran a mares para ser consoladas y apoyadas en su patología.

Tal vez ustedes conozcan a alguien así también. Llevadas las cosas al extremo, se autodenominan “sanadoras”, “hablan con los ángeles y con los muertos”, etiquetan a las personas en cuestión de minutos con la clasificación de la última teoría que han conocido, embaucan a personas ignorantes o vulnerables que están cerca de ellas, ya sea para lucrar, o para reafirmar su autoestima y sentirse superiores.

¿Qué conviene hacer si estamos en la evasión?

  • Buscar una asesoría profesional ética y responsable.
  • Trabajar hasta resolver lo que sea necesario para crecer en todos los aspectos.
  • Evitar estudiar y aprender más teorías, asistir a un curso tras otro, leer muchos libros que justifiquen una Posición Existencial negativa (AT).
  • Utilizar la energía para salir de la evasión.
  • Manejar las emociones displacenteras que nos tienen atrapados.
  • Procesar los sentimientos negativos que nos afectan en todos los roles de nuestra vida.
  • Cerrar los duelos pendientes.
  • Diseñar un Proyecto de Vida Personal.
  • Vivir plenamente cada minuto de nuestra vida.

 

Julio 14 del 2014

Renovación 196

Confiemos en nosotros.

Podemos lograr lo que nos propongamos y lo haremos desde el fondo de nuestro ser.

Vamos a llevar a cabo un compromiso interno y con los demás, sin miedo, con decisión y ánimo de triunfar.

Verbalizar nuestros objetivos, escribir nuestras metas, compartirlas, expresarlas, favorece la sinergia positiva.

Se vale soñar para establecer metas y construir nuestros sueños.

Si utilizamos esa herramienta para evadirnos mediante sueños diurnos que no llevan a ningún lado, ahí será adónde lleguemos.

Tenemos todo para triunfar.

Tomemos la decisión de hacerlo.

Junio 7 del 2014

Renovación 159

Dejar fluir la vida es necesario para disfrutar el camino, crecer y trascender.

La vida es como el mar, tiene altas y bajas, tiempos de calma y tiempos de aguas agitadas por tormentas, ciclones, huracanes. Es conveniente fluir en y con los cambios.

También en nuestras relaciones, hay tiempos para estar cerca, y tiempos para crecer cada quien en forma individual.

Respetar el ritmo de cada quien y sus decisiones es necesario si queremos que siga el lazo afectivo o amoroso.

Juzgar, querer imponer nuestro criterio, nuestras ideas, nuestra opinión, sólo sirve para que el otro se aleje.

Cuando alguien se aleje, dejémoslo ir. Necesita su espacio y su tiempo para diseñar su Proyecto de vida, en el que no sabemos si estaremos nosotros presentes o no, o puede estar en la negación y la evasión, de la que saldrá cuando haya aceptado la realidad.

Pidamos para él, o ella, muchas bendiciones y vamos a enviarle energía positiva para que triunfe en sus metas.