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Septiembre 6 del 2014

Renovación 250

Si no modificamos nuestros patrones de pensamiento, sentimientos y conducta, estaremos condenados a volver a caer en las mismas situaciones equívocas de las que decimos que queremos salir.

Es la leyenda de Sísifo. Volver a empezar una y otra vez, sin lograr a realizar nuestras metas, con toda la carga frustrante de impotencia y contrariedad que inunda nuestra vida a cada rato.

Empecemos por modificar un pensamiento, una creencia limitante. Tal vez nos dijeron de pequeños que “éramos la piel de Judas, un diablillo, un destructor, un bueno para nada, manos de mantequilla”, etcétera, y esas frases se grabaron en nuestra mente, ocasionando que actuemos en forma maliciosa, destructiva, dejemos caer las cosas frágiles, nos sintamos y actuemos como perdedores.

osotros no somos eso que nos dijeron.

Son etiquetas que nos han condicionado durante años.

Podemos borrar esas grabaciones y crear nuevas redes neuronales para que reconozcamos que somos capaces de controlar nuestros impulsos, de cuidar los objetos, ser exitosos y triunfadores.

Vamos a elaborar una lista de todas las creencias que pueden favorecer que triunfemos en nuestras metas, a escribirlas en forma de columna, y a leerla en voz alta varias veces al día, hasta que nuestros sentimientos y acciones concuerden con lo que afirmamos en nuestras frases.

Marzo 4 del 2014

Renovación 63

Ser responsables de nosotros mismos significa, aceptar las consecuencias de lo que pensamos y sentimos que es el origen de lo que hacemos.

¡Es tan fácil culpar a los demás! Por no ser lo que nosotros queremos que sean, porque no se comportan de acuerdo a nuestras expectativas, porque están muy lejos de la imagen internalizada del personaje de cuento que deseamos adopten.

Una de las medidas que adoptamos para ello es etiquetar todo:
• Los hombres son…
• Los grupos de autoayuda no sirven…
• Todas las mujeres buscan…
• Los padres deben ser….
• Todos los hombres quieren eso…
• Mi pareja es insensible…

Otra es fugarnos al lugar de las fantasías inconclusas:
• Si hubiera sido más cariñoso…
• Si hubiera escogido a mi otro novio…
• Si no hubiera tenido tantos hijos…

En esta forma vamos evadiendo tomar las riendas de nuestra vida y, poco a poco, nos convertimos en títeres que son manejados por los demás según sus intereses.

«Voy a eliminar de mi narrativa todas las etiquetas que utilizo para personas, eventos, circunstancias, y voy a ver todo con objetividad para aprender de todo lo positivo y negativo que me ha rodeado».