Archivo de etiquetas| Escuela para padres

Los padres

Hoy vamos a agradecer el haber tenido unos padres que, a su manera y con sus limitaciones, nos dieron lo mejor que pudieron. Tal vez tu papá o tu mamá murió, o fallecieron los dos al mismo tiempo, por lo que fuiste criado(a) por tus abuelos, tíos, algún familiar o fuiste adoptado.

Es muy común que un niño se sienta frustrado cuando no consigue lo que quiere, y que culpe de ello a los padres, a quienes les puede guardar un rencor enorme de por vida. Veamos un caso, el niño tiene dos años cuando nace su hermana y deja de ser el centro de atención para pasar a segundo término (tercero si había competencia con el padre para acaparar a la mamá). Puede buscar llamar la atención mediante conductas regresivas, tales como chuparse el dedo, orinarse en la cama, etc., cosas que ya no hacía antes de la llegada del bebé, o hace unos megaberrinches que perturban a todos. El niño se siente relegado, por lo que siente coraje hacia la hermana y los papás, emoción que reprime o disfraza para no sentirse lastimado. Nacen después más hermanos y esa sensación de no ser amado se queda grabada en su memoria. Al ser adulto, en forma inconsciente, es él quien priva a los padres de cariño o atención, para castigarlos por lo que le hicieron a él cuando era niño.

Así tenemos a personas que culpan a los padres por haberlos regañado, corregido y castigado, o por no haberles dado suficiente amor, cariño, atenciones, mimos. Estoy hablando de padres sanos, no de aquellos que abusan psicológica, física o emocionalmente de sus hijos, a esos es necesario enviarlos al psiquiatra y/o a prisión.

Los hijos no vienen con un manual de procedimientos y, en mi experiencia, algunos padres deciden estudiar cómo llevar a cabo la actividad más importante de su vida a destiempo, cuando el niño ya está aquí, o cuando empieza a dar problemas. Son pocos los casos en que una pareja lo hace antes de concebir, o de que una abuela que va a criar a su nieta se ocupe de actualizarse en este sentido, como Blanquita, quien tomó el primer Diplomado de Escuela para Padres que impartí en 1992.

Como padres, imitamos lo que aprendimos de nuestros padres, así que puede haber patrones de conducta anacrónicos o erróneos en nuestro desempeño parental. Un padre o una madre que no fueron mimados y acariciados cuando eran niños, no tienen el modelo para ser unos padres amorosos, y no por ello van a ser “malos padres”. Si entendemos esto en forma integral = mente y corazón, vamos a resolver muchos malos recuerdos que siguen generando rencor en nuestras vidas. Nuestros padres hicieron lo que pudieron, porque su comportamiento era consecuencia de su historia personal y de la influencia de su entorno.

Nosotros podemos ser unos buenos padres para nosotros mismos, y practicar la autoreparentalización para cerrar las heridas que pueda haber de nuestra infancia. Muriel James escribió un libro que se llama ¡Libre!, Editorial Fondo Educativo Interamericano, donde nos habla de esto.

Así que agradece a tus padres, o a las personas que te criaron, el haber estado en tu vida y lo poco o mucho que te dieron. Resuelve los resentimientos que puedas tener contra ellos, y acéptalos como son, con sus defectos, limitaciones y carencias, no como tú quisieras que fueran. Dales tu amor y respeto mientras vivan y no esperes para ir a su tumba a pedirles perdón cuando mueran.

Escuela para padres

Corría el año de 1992 cuando me pidieron que estructurara algo dirigido a los padres de familia para que pudieran llevar a cabo su función como tales, en la mejor manera posible. Mi respuesta fue un Diplomado de “Escuela para padres”, con duración de un año escolar. Tengo los testimonios de la mayoría de las personas que tomaron ese primer Diplomado, he dado seguimiento a sus hijos a lo largo de estos veinte años, y el resultado ha sido positivo.

Hoy di una plática sobre este tema dentro de una empresa. Fue muy gratificante el que muchas personas se preocuparan (y se ocuparan), de adquirir herramientas para desempeñar, de la mejor manera posible, el rol de padres.

Nos preparamos para estudiar una Licenciatura, una Maestría, un Doctorado y, cuando nos convertimos en padres, nos damos cuenta que no estamos preparados para asumir este nuevo rol. ¿Qué hacer? Resulta que los hijos se presentan sin un Manual de procedimientos, por lo que nos vamos al automático y repetimos los patrones que vivimos y grabamos en nuestra infancia, sin tomar en cuenta que, lo más seguro, es que sean anacrónicos  y, por lo tanto, obsoletos.

Hay muchos elementos que pueden ayudar a los padres de familia y, ente los básicos, tenemos al: amor, aceptación y confianza, que son los primeros, y serán la base para que funcionen muchos otros factores que se van a ver involucrados en la formación de los hijos. Revisar cómo los recibimos y los integramos en nuestra formación; cómo nos ha afectado su carencia, escasez o falsa saturación mediante la compensación o proyección, puede ser de importancia clave para el modelaje que estamos llevando a cabo ante nuestros hijos desde que nacen. ¿Somos inseguros? ¿Tímidos? ¿Buscamos la aprobación y/o reconocimientos de los demás a través de todo lo que hacemos o decimos? ¿Estamos en una relación de codependencia? ¿Manejamos alguna compensación líquida, sólida o gaseosa (alcohol, comida, cigarro)? ¿Caemos en depresión a cada rato?  Si hay algo de esto, vale la pena revisar si es lo que estamos transmitiendo a nuestros hijos y es lo que nos transmitieron a nosotros las personas que nos criaron.

AMOR INCONDICIONAL = TE AMO POR SE TÚ, no la imagen idealizada (compensatoria) que yo tengo de mi hijo o de mi hija.

ACEPTACIÓN = TE ACEPTO CON TUS CARENCIAS, DEFECTOS Y LIMITACIONES.

CONFIANZA. Sé que tomarás la mejor decisión posible, el mejor camino a seguir según las circunstancias que se presenten, y que tu decisión será madura y responsable, y que si te equivocas o caes, aprenderás en el camino.

Hay muchos más elementos que intervienen en la formación de los hijos (personas), y enfatizo que no digo educación de los hijos. Educar es transmitir información; Formar a una persona es favorecer el desarrollo integral de la persona (hijos), mediante todos los elementos a nuestro alcance, todas las herramientas de la Inteligencia emocional, Programación Neurolingüística, Aprendizaje significativo. Seguiremos más adelante con el tema. ¿Cuáles creen ustedes que sean los elementos claves en la formación de los hijos? Se vale preguntar, cuestionar, disentir.