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DESESPERANZA = SUICIDIO

Durante la madrugada de ayer, un vecino del edificio contiguo al mío, se arrojó al vacío desde el décimo quinto piso, muriendo de inmediato.

Me enteré que se trataba de un hombre mayor que había padecido cáncer durante varios meses, en los que estuvo sometido a tratamientos de quimioterapia que, al mismo tiempo que luchaban por acabar con las células malignas, minaban su energía y la esperanza de vencer a la enfermedad, al no dar resultados favorables.

Ante este evento me surgen varias preguntas:

• ¿Salida fácil?

• ¿Sabemos lo que se siente ante un dolor que no disminuye y atormenta el cuerpo y el alma día tras día, sin parar, sin ceder?

• ¿Comprendemos la sensación de impotencia al percatarse cómo se acaban las fuerzas para luchar, mientras la enfermedad mortal avanza como un ejército hitleriano, devastando todo a su paso?

• ¿Podemos acaso imaginar el cansancio infinito de luchar día y noche contra lo que parece un imposible?

• ¿Hasta dónde puede un ser humano sostener la esperanza y la fe? ¿Más allá de las torturas corporales y anímicas?

• ¿Hasta cuándo es posible ver el sufrimiento de nuestros seres queridos ante la muerte progresiva e imparable que nos quita la vida con dentelladas dolorosas?

• ¿Cuándo es el momento de tirar la toalla?

• ¿Por qué no tener la libertad de decir: “Hasta aquí”?

• ¿Será por casos como éste que la Asamblea Francesa autorizó la sedación terminal?

Vienen a mi mente muchas interrogantes más que me harán reflexionar, meditar, razonar mucho.

Por lo pronto, considero que no somos nadie para juzgar, criticar, censurar, el acto de suicidio de un enfermo terminal, en fase terminal, si no hemos vivido en carne propia el infierno que lo llevó a terminar en forma abrupta con su vida.

Hagamos una oración por él, para que su espíritu llegue a su destino final y se llene de una paz infinita.

PUERTA 5: LA ESPERANZA

Si buscamos en el diccionario la definición de esperanza, vamos a encontrar lo siguiente:

  • Confianza en que ocurra (o en lograr algo) que se desea.
  • Virtud teologal que forma una trilogía con la fe y la caridad.
  • Valor humano universal.

¿Qué tan importante es en nuestras vidas?  Puede ser la diferencia entre vivir y morir, la salud y la enfermedad, la depresión y la estabilidad, la derrota y el triunfo.  El impacto de tener esperanza es enorme y determinante en nuestra calidad de vida y favorece el que podamos utilizar y/o aplicar otros valores como la paciencia, la perseverancia, la fortaleza.

Como tanatólogos sabemos que si un enfermo terminal, o en fase terminal, cae en la desesperanza, puede sumirse en una depresión profunda que empeore sus condiciones de vida.

En esos casos, cuando la vida parece haber perdido su significado, y nos damos cuenta que todo aquello por lo nos que hemos esforzado tanto en poseer: casas, autos, lujos, dinero, negocios, no nos sirven para recuperar la salud perdida, es muy importante encontrar la esperanza como el recurso que va a facilitar nuestro tránsito por el camino inhóspito y difícil que nos aguarda o por el ya estamos caminando.

No sólo en casos tan drásticos vemos la relevancia de la esperanza, sino en muchas circunstancias de la vida en que todo parece terminarse, en que todo sale mal, el panorama es de lo más oscuro e incierto, nos sentimos acorralados e impotentes ante fuerzas superiores a nosotros y, por lo tanto, no encontramos el significado de nuestra vida ni tenemos claro el para qué está sucediendo tal o cual cosa.  Cuando encontramos la esperanza y la alojamos en nuestro corazón, podemos con levantar la frente y continuar hacia adelante con un esfuerzo renovado y renovador, ya sea para lograr obtener un empleo, mejorar nuestros ingresos económicos, recuperar la salud física, mental y emocional, o acudir a la cita con la muerte con la sensación de haber cumplido nuestra misión en esta vida.

La esperanza no es el optimismo maníaco, no es fingir que no existen los problemas o las situaciones críticas y adversas o ignorarlas, es una forma de enfrentar estos para encontrar soluciones si las hay y, si no las hay, buscar nuevos caminos, una alternativa diferente o estudiar todas las opciones que podamos utilizar en cada caso, para salir delante de la situación en que estamos inmersos.

Esperanza es tener fe en que una fuerza de nuestro interior nos guiará de la oscuridad hacía la luz. Esa fuerza está unida, forma parte, deviene y busca su camino hacia la Luz. Saber aquietar el bullicio de la mente y escuchar esa voz interna puede ahorrarnos muchas lágrimas.  

La meditación es un recurso muy poderoso para este viaje interno, cada vez que tengas oportunidad, practícala, te asombrarán los resultados.

Si tú estás pasando por una situación crítica busca:

  • el sentido de para qué está sucediendo “eso” en tu vida.
  • cuál es el mensaje que trae consigo.
  • cuál es la lección que puedes aprender,
  • fortalece tu fe, tu confianza, tu optimismo asertivo.
  • escribe y/o lee cada mañana y todas las noches, tus afirmaciones.
  • revisa tu inventario de competencias.
  • consulta todo lo que conforma tus fortalezas, tus áreas positivas, tus logros, tus cualidades y virtudes.
  • rememora cada día una vivencia feliz, plena del pasado.

Recuerda que todo esto es conveniente hacerlo por escrito. Espero que tu cuaderno ya esté muy avanzado y me encantará recibir tus comentarios sobre ello.

absoluto de nuestro interior, la que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz. Cuando el amor profundo de tú vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas….. el mensaje no es que no te lo mereces….. el mensaje no es que no eres importante….. el mensaje es que tú mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas ó esperas, no lo veas como rechazo ó mala suerte…. simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas obtener de la vida. La vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras distintas ó diferentes. Algunos, buscamos amor, paz, armonía, comprensión, ternura. Otros sobrevivimos día a día, semana a semana, mes a mes, y de año a año. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos con alegría, que la vida , con sus constantes alegrías, y sus penas, debe ser vivida a plenitud día a día. Día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, tenemos ese poder absoluto, gozando cada momento que nos ofrece la vida, y regocijándonos de cada sueño. Porque, cada día es nuevo y flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros más anhelados sueños, en un mundo futurista.