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Diciembre 3 del 2014

Renovación 338

Recordemos que no estamos solos.
Formamos parte de un todo, ya sea que lo llamemos Dios, Energía cósmica, o algún término parecido.

Aceptar esto nos da una nueva perspectiva.

Si lo hacemos desde el punto de vista científico, reconoceremos que somos una minúscula parte de una totalidad llamada Vía Láctea, Universo, Cosmos, y que por ello somos susceptibles de recibir y transmitir energía. Nuestra opción es elegir si escogemos la energía positiva o la energía negativa.

Si creemos en un Poder Superior al que llamamos Dios, Buda, Jehová, Alá, etcétera, el cual es omnipotente (todo lo puede), omnipresente (ha estado, está y estará siempre), omnisciense (posee todos los conocimientos), sabemos que formamos parte de Él y que Él forma parte de nosotros, por lo que no estamos solos en nuestro camino hacia el logro de nuestras metas, así como que nos acompaña en el dolor, enfermedad, alegría, gozo, placer, que encontremos al avanzar.

Vamos a recordar esto con frecuencia.

Octubre 18 del 2014

Renovación 292

Vamos tomarnos unos minutos para orar desde lo más profundo de nuestro ser. Orar es hablar con Dios, con nuestro Poder Superior, cualquiera que sea el nombre con el cual lo nombremos: Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, Energía Universal, Totalidad, etc.

Tomemos precauciones para que no nos interrumpa el teléfono, y avisemos a los que conviven con nosotros que nos vamos a aislar unos minutos.

Acallemos el ruido de la mente, hagamos ejercicios de respiración y relajación en la posición que más nos agrade, sentados, acostados, en flor de loto, hasta que logremos estar en sintonía con nuestra respiración y ritmo cardíaco.

Cuando ya estemos relajados y concentrados, vamos a conectarnos desde lo más íntimo con ese Poder Superior, y vamos a vivir lo revitalizante que es recibir su energía. Es gratuita. Está ahí para nosotros a toda hora y lugar.

En cada inspiración sentimos cómo entra en nuestro organismo un hálito de amor, de aceptación, de confianza, una energía luminosa y fortificante. Dejemos que circule por nuestros pulmones, nuestra sangre, por todo nuestro organismo.

Con cada expiración dejemos que las toxinas dejadas en nosotros por sentimientos y pensamientos negativos salgan y desaparezcan.

Si creemos en la Energía Cósmica, visualicemos cómo nos conectamos con esa Energía desde cada uno de los átomos de nuestro cuerpo, y cómo entramos en armonía con un orden cósmico y universal que trae bienestar a nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestra mente.

Al finalizar, agradezcamos el haber podido tener este contacto y sigamos nuestro camino con nuevos bríos, más tranquilos

Septiembre 4 del 2014

Renovación 248

Si sentimos que los problemas, o la situación que estamos viviendo, nos rebasan, es el momento de hacer un alto en el camino y entrar en contacto con nuestro Poder Superior.

A este Poder Superior llamémosle Dios, Jehová, Buda, Alá, Energía Cósmica, o de cualquier otra manera que nos sea cómodo.

No importa nuestra nacionalidad, raza o credo para poder creer en un Poder Superior.

Lo importante es aceptar que es una entidad:

• omnipotente (todo lo puede),

• omnipresente (está en todo momento y lugar),

• eterna (ha estado y estará siempre),

• infinita (no tiene principio ni fin).

Algunas creencias pretenden concebir a Dios a semejanza de nosotros los hombres y, por lo tanto, piensan que juzga, castiga, pone a prueba, lleva cuentas de todo lo “malo” que hacemos para ajustar cuentas al final y mandarnos a sufrir por una eternidad, o vivir re-encarnaciones que impliquen pagar lo malo que hicimos en esta vida.

Algunos preferimos pensar en un Dios-Amor que siempre está ahí para que encontremos consuelo, orientación, apoyo, iluminación, bondad, perdón, alegría, placer, bienestar, amor.

Dios es omnipresente, está en todo lugar, por lo tanto está dentro de nosotros, forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de Él. Podemos comunicarnos con Él las 24 horas del día, en cualquier momento y lugar.

Para comunicarnos con el podemos recurrir a la oración, que es hablar con Dios libremente. Rezar es repetir oraciones o frases específicas.

En nuestro proceso de salir de la co-dependencia, es muy importante estar en contacto con la fuente de Energía interna en forma continua.

Seamos uno con la Energía total, con el Dios-Amor.

Febrero 18 del 2014

Renovación 49

Estamos dejando de aferrarnos a las cosas. ¿Cuál es tu debilidad? ¿Tu casa parece un museo? ¿Tienes varias colecciones que ya no encuentras dónde colocar por lo numerosas? ¿Guardas hasta el boleto de entrada del cine al que fuiste la primera vez con tu pareja? En los cajones de la cocina puede uno encontrar las cosas más absurdas e inútiles “por si un día se necesitan?”

¿Te das cuenta que esos objetos te dan seguridad? Una seguridad que no sientes por alguna razón, entre las que puede estar el no confiar en ti.

Vamos a empezar por confiar en nosotros mismos, en nuestra capacidad de lograr aquello que nos propongamos desde el corazón y organicemos con la mente.

Vamos a confiar en nuestra intuición, nuestro sexto sentido, nuestro Pequeño Profesor, y a escuchar lo que nos dice.

Vamos a confiar en nuestro Poder Superior y la conexión que podemos establecer con Él. Vamos a sentir como somos parte de un todo infinito, llámese Energía cósmica, galáctica o universal.

En la medida en que lo hagamos, podremos ir soltando las cosas a las que nos aferramos ahora, ya no las necesitaremos porque la seguridad estará presente en nuestras vidas en todo momento.

Enero 15 del 2014

He aquí que ya llevamos medio mes de enero. ¿Has logrado echar a andar tus planes? ¿Has encontrado resistencia al cambio en ti, en los demás?

Dicen por ahí que “el hombre es un animal de costumbres”. Si durante mucho tiempo has hecho las cosas de una forma errónea o improductiva, es probable que te cueste trabajo modificarlas.

Recuerda, una batalla a la vez y sólo la acción repetida y sostenida en el tiempo logra arraigar hábitos sanos y equilibrados.

No estás solo. Puedes unirte energéticamente a la fuente de poder que reside en ti y en el Universo, en el Infinito, y así reunir las fuerzas para vencer esa resistencia.

Relájate y medita. Platica con tu Dios, eso es orar. Puedes hacerlo a la hora que desees, en cualquier lugar. No necesitas intermediarios. Dios es en ti, está en ti y contigo, cualquiera que sea el nombre que le des. Tienes “derecho de picaporte” y puedes comunicarte con Él sin protocolo alguno.

Rezar es repetir unas frases u oraciones ya establecidas, lo que muchas veces hacemos en forma automática, sin sentir ni profundizar en lo que estamos diciendo. Puede ser útil porque evita que la mente divague en cosas que nos perturban, favorece que entremos en una meditación más profunda, y puede crear sinergia si se hace en grupo.

Si no crees en Dios, relájate, medita y únete a la energía cósmica, universal, infinita, para que “recargues tus pilas”.

Ten Fe. Vas a lograr tus metas.