Archivo de etiquetas| Einstein

Marzo 12 del 2014

Renovación 72

Tener paciencia con los demás es recomendable, tenerla con uno mismo es indispensable.

A veces sentimos que vamos muy despacio, que no hemos cambiado nada, que nuestras metas están muy distantes, lo que nos desalienta. El sólo hecho de pensar, de concientizar las cosas que conviene modificar, es ya una gran paso, el más importante porque es el primero.

Un camino de diez o cien mil kilómetros, empieza con el primer paso.

Después de tomar conciencia, iniciamos acciones distintas a lo que hemos venido haciendo, con lo que estamos creando nuevas redes neuronales que nos van a llevar al logro de que queremos.

Va a depender de cuál sea la distancia hacia las metas y de cuántas acciones diferentes y positivas emprendamos, para alcanzar nuestras metas. Algunas personas estarán más cerca, o modificarán muchas conductas y pensamientos, con lo que llegarán más pronto.

No importa cuánto tiempo nos tardemos, lo importante es disfrutar en el camino, vivir intensamente cada nueva actitud, cada pequeño logro, y seguir avanzando con alegría y paso firme.

Me viene a la memoria una frase de Albert Einstein: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”

“Voy a lograr todo lo que me proponga porque me voy a comprometer a ello con todo mi corazón”

Febrero 27 del 2014

Renovación 58

Hay ocasiones en que sentimos que se nos acumulan las cosas adversas, una tras otra llegan a enturbiar nuestra alegría, a retrasarnos, a poner a prueba nuestra entereza.

Es en esos momentos cuando vale la pena reconocfer a Dios, a un Poder Superior que rebasa toda capacidad humana de entendimiento, y del que hasta los más sabios científicos como Einstein han reconocido públicamente, como hizo en aquella frase que dijo: «Dios no juega a los dados con el universo»

Dios es, ha sido y será infinito y omnipresente. ¿Por qué vamos a negarnos el privilegio de aceptarlo en nosotros, de reconocer que formamos parte de una totalidad de la cual emanamos y a la cual regresamos?

Vamos a hablar con Dios, eso es orar. No se requiere un lugar específico, una condición limitada al tiempo o circunstancias. Podemos hacerlo en cualquier momento.

Establezcamos un diálogo, lo cual es factible si acallamos el ruido externo y entramos en la esencia de nuestro ser, en el que expresemos todo lo que nos preocupa, alegra, acongoja, atormenta, y escuchamos la respuesta en nuestro interior.

Es conveniente hacerlo en forma directa, no necesitamos intermediarios, intercesores, mediadores. Dios es capaz de escucharnos a cualquier hora que lo busquemos y siempre estará para nosotros, a nuestro lado, en nosotros, tanto en los momentos de más tribulación como en los de mayor alegría.

MILAGRO DE VIDA

Sé que muchos de ustedes están siguiendo el nuevo sendero que nos llevará a recibir el año próximo en condiciones óptimas, porque han compartido sus experiencias al respecto. Es importante que sigan  aplicando cada día algo de lo que se acuerden de los ejercicios previos y lo que corresponde a las siguientes 24 horas.

Hoy vamos a observar, a compenetrarnos, a recuperar nuestra capacidad de asombro, a rendirnos ante un milagro de vida, y para ello vamos a acercarnos a la naturaleza, nuestra gran Maestra, a la que ignoramos o desoímos muchas veces.

¿Qué podemos hacer si vivimos en una urbe de acero como el Distrito Federal, Nueva York o Chicago?  Vamos a acercarnos a un parque, a un jardín, a un camellón en una avenida arbolada, seguramente encontraremos algo que no nos quede tan distante. Podremos apreciar el brote de una flor o de una nueva rama en un árbol recién taladoel vuelo mágico de un colibrí (dicen que es de buena suerte encontrar uno), la construcción de un nido entre las ramas de un árbol o, si es a primera hora de la mañana, el brillo mágico del sol a través de unas gotas de rocío sobre sus hojas. Podemos ver la labor incesante, organizada, disciplinada de hormigas o abejas (especie que podría ganar varios premios Nobel de Arquitectura y Economía).   También podemos ver un muro de piedra  en el que, contra toda lógica,  nace y florece  una  planta.

En fin, yo ya les di algunos ejemplos, busquen ustedes  uno  que les llame la atención. Uno es suficiente  para que  les  haga rendirse ante la naturaleza.  Recuerden la frase de Einstein “Dios no juega a los dados con el universo”.

Finalmente,  nosotros formamos parte de un orden universal y somos parte de la naturaleza  que descuidamos o agredimos. Vale la pena rescatar este contacto. ¡Buen día!