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DESESPERANZA = SUICIDIO

Durante la madrugada de ayer, un vecino del edificio contiguo al mío, se arrojó al vacío desde el décimo quinto piso, muriendo de inmediato.

Me enteré que se trataba de un hombre mayor que había padecido cáncer durante varios meses, en los que estuvo sometido a tratamientos de quimioterapia que, al mismo tiempo que luchaban por acabar con las células malignas, minaban su energía y la esperanza de vencer a la enfermedad, al no dar resultados favorables.

Ante este evento me surgen varias preguntas:

• ¿Salida fácil?

• ¿Sabemos lo que se siente ante un dolor que no disminuye y atormenta el cuerpo y el alma día tras día, sin parar, sin ceder?

• ¿Comprendemos la sensación de impotencia al percatarse cómo se acaban las fuerzas para luchar, mientras la enfermedad mortal avanza como un ejército hitleriano, devastando todo a su paso?

• ¿Podemos acaso imaginar el cansancio infinito de luchar día y noche contra lo que parece un imposible?

• ¿Hasta dónde puede un ser humano sostener la esperanza y la fe? ¿Más allá de las torturas corporales y anímicas?

• ¿Hasta cuándo es posible ver el sufrimiento de nuestros seres queridos ante la muerte progresiva e imparable que nos quita la vida con dentelladas dolorosas?

• ¿Cuándo es el momento de tirar la toalla?

• ¿Por qué no tener la libertad de decir: “Hasta aquí”?

• ¿Será por casos como éste que la Asamblea Francesa autorizó la sedación terminal?

Vienen a mi mente muchas interrogantes más que me harán reflexionar, meditar, razonar mucho.

Por lo pronto, considero que no somos nadie para juzgar, criticar, censurar, el acto de suicidio de un enfermo terminal, en fase terminal, si no hemos vivido en carne propia el infierno que lo llevó a terminar en forma abrupta con su vida.

Hagamos una oración por él, para que su espíritu llegue a su destino final y se llene de una paz infinita.

Octubre 23 del 2014

Renovación 296

Cuando “llueve mucho en nuestra milpita”, esto es, cuando se suceden los eventos dolorosos o negativos, uno tras otro, podemos sentirnos tentados a caer en la desesperanza.

Ese es un puerto de no regreso, es el fondo del abismo, y por ello no conviene permitirnos ser arrastrados hacia esa obscuridad.

Es indispensable tener esperanza en un mañana mejor.

Es básico tener la esperanza de encontrar una salida a nuestra situación por dolorosa que sea.

Dicen por ahí que “la esperanza es lo último que muere”, y nosotros con ella.

Perseverar y confiar en un orden universal que rebasa nuestro limitado entendimiento, puede llevarnos a encontrar el ¿PARA QUÉ? sucedió lo que nos tiene tan desolados.

Darle un sentido a nuestro dolor, nos lleva a darle un sentido a nuestra vida, un motivo para seguir adelante.

No vamos a esperar soluciones mágicas, milagrosas, inexplicables.

Vamos a movernos para generar resultados. Alguno habrá que calme nuestro pesar.

Trabajemos para tener Fe y Esperanza. Vamos a salir adelante.

PASTILLAS CONTRA EL MIEDO

munch_el_gritoLa palabra miedo proviene del latín metus y se refiere a una emoción displacentera que surge ante un peligro o amenaza (real o imaginario), que genera una respuesta múltiple en el organismo a fin de garantizar la sobrevivencia de la persona o animal que lo experimenta.

Hablamos de un miedo real cuando la dimensión del miedo corresponde a la de la amenaza presente, y de un miedo neurótico cuando no concuerda el miedo con el nivel de peligro presente.

Al sentir el miedo, se presenta una respuesta adaptativa del organismo, para poder evitar el peligro (huir) o enfrentarlo (luchar) con rapidez y garantizar así la sobrevivencia: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión sanguínea, la glucosa en la sangre, la actividad cerebral y la coagulación. El corazón bombea a mayor velocidad para llevar hormonas a la células, en especial, la adrenalina, Se incrementa el ritmo respiratorio, disminuye el sistema inmunitario y hay vasoconstricción en algunas zonas para facilitar que la sangre fluya hacia las extremidades para facilitar la huida o el combate.  En fin, hay un cúmulo de respuestas automáticas al estímulo del miedo, que todos hemos vivido en numerosas ocasiones.

Si la emoción perdura en el tiempo, el equilibrio del cuerpo se deteriora y podrían surgir las enfermedades psicosomáticas.

Si no somos capaces de definir la razón de nuestro miedo (ansiedad), podemos caer en alguno de los muchos trastornos de ansiedad que van a deteriorar nuestra salud mental, como por ejemplo, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

El miedo puede ser aprendido y, en muchas ocasiones, cultivado con fines políticos para el manejo social de las masas. Mientras las personas están ocupadas en cuidar la seguridad de su vida, la de los suyos y sus pertenencias, los gobernantes pueden manejar muchos asuntos a su manera, sin una opinión contraria a sus deseos.

A nivel personal y social, se pueden generar, propiciar, perpetuar, diversos tipo de miedo: el miedo al ridículo, miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo al éxito, miedo a vivir, a amar, a ser feliz.

Todo esto vino a mi mente hoy, 9 de junio, porque leí en la página 24 (Opinión), del periódico El País, un artículo titulado “Pastillas contra el miedo”, en el que mencionan que científicos de la Universidad de Emory, Atlanta, USA,  hanr encontrado una molécula que podría evitar el síndrome de estrés postraumático, que suelen padecer personas que han sido víctimas de atentados, guerras, accidentes, catástrofes naturales, aunque hasta ahora sólo la han experimentado en animales. La aplicación del medicamento sería inmediatamente después de la desgracia.

Un gran número de psiquiatras se han mostrado a favor de la idea y sugieren se les administre a policías, bomberos, y personal de salud (médicos, enfermeras, paramédicos), que atiendan a los afectados por las crisis ya mencionadas.

Mencionan en el artículo que puede surgir una corriente que hable de otro tipo de víctimas, como las familias que han sido desahuciadas de su casa, que son desempleados desde hace mucho tiempo, niños desnutridos y jóvenes en la desesperanza, quienes también podrían beneficiarse de la pastilla contra el miedo, y que podría lucharse, preventivamente, contra las guerras, atentados, accidentes, catástrofes naturales, en lugar de buscar paliativos cuando ya llegaron.

Plantean la posibilidad de que nos volvamos una sociedad de pastilleros, a lo que yo me pregunto si no lo somos ya en gran medida, y si la farmacología del miedo no generará el miedo al miedo.

Vale la pena investigar sobre ese tratamiento en fase experimental aún.

www.elpais.com

Fromm Erich, “El miedo a la libertad“. Editorial Paidós.

Krishnamurti, Jiddu, “Sobre el miedo“. Ed EDAF.

D. Yalom Irving. Mirar al sol”. La superación del miedo a la muerte. Ed. booket.

Marina, José Antonio. “Anatomia del miedo“. Editorial Anagrama

Pierrakos Eva y Saly Judith, Del miedo al amor. Ed Nuevo tiempo.

 

 

EL HIJO PRÓDIGO

Acabo de terminar una labor de apoyo tanatológico y pensé compartirla con ustedes, empezando con una versión de la parábola de “El hijo pródigo”, (www.laverdadcatólica.org) que se encuentra  asentada en el Nuevo Testamento, en el evangelio según San Lucas, Capítulo 15, versículos del 11 al 33, que reproduzco para que la lean

Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: ¨Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.¨ Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida.

Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a cuidar cerdos. Gustosamente hubiera llenado su estómago con las algarrobas que comían los cerdos pero nadie se las daba.
Entonces, reflexionando, dijo: ¨¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré:¨ Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.¨ Se puso en camino y fue a casa de su padre.
Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió. Fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: ¨ Padre, he pecado contra el cielo y contra tí. Ya no merezco llamarme hijo tuyo.¨ Pero el padre dijo a sus criados: ¨Traed enseguida el mejor vestido y ponédselo; ponedle también un anillo en la mano y sandalias en los pies. Tomad el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete de fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado.¨ Y se pusieron todos a festejarlo.

El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. . Y éste le contestó: ¨Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano.¨El se enfadó y no quiso entrar y su padre salió y se puso a convencerlo. Él contestó a su padre: Hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me diste ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Pero llega este hijo tuyo, que se ha gastado tu patrimonio con prostitutas, y tú le matas el ternero cebado.¨El padre le respondió: ¨Hijo, tu estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero tenemos que alegrarnos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado.¨

El análisis teológico de este relato puede ser complejo, y no es mi terreno. Lo tomo como referencia para hacer ver que los padres son capaces de vivir un amor incondicional, en el que el perdón, cuando ha habido faltas, arrepentimiento y aprendizaje, lo otorgan sin condiciones, con alegría.

Hay una familia cuya madre viuda tiene muchos años y ha visto mermadas sus fuerzas y sus ganas de vivir. Esto último es lo más peligroso en una persona mayor, cuando no encuentran sentido a su vida, porque empiezan a “dejarse morir” poco a poco.

Una cosa es vivir a plenitud la vida hasta el momento de decir adiós a los seres amados, consciente de mi muerte, satisfecho con lo que he hecho y dejado de hacer, tranquilo por haber transmitido el testigo, orgulloso por haber trascendido, por haber cumplido mi Misión en este mundo y otra, muy distinta, es dejarse morir en la desesperanza.

Al investigar la situación familiar de la señora, encontré que hay un hijo que está distanciado de ella y de sus hermanos. ¿Por qué? Por cosas que suceden todos los días, en cualquier familia, en un momento dado, comentarios negativos dichos en un momento de arrebato emocional, que unos y otros han hecho crecer al contaminar los hechos con sus sentimientos negativos (celos, envidia, resentimiento). En este caso no lo hay, en otros puede haber un trasfondo de interés económico, lo cual agrava la situación.

Los hijos de la señora organizaron una reunión con todos ellos, los nietos y la familia extendida, amistades, conocidos. Fue un evento muy agradable en el que todos la pasaron bien. Por momentos, la señora se mostraba ensimismada, ¿triste?, distante. En cuanto alguien le hablaba, era otra vez toda sonrisas y jovialidad.

Cuando todos los invitados se fueron, el hijo mayor le preguntó cómo se sentía y qué le había parecido la reunión, a lo que ella respondió:
– “Hijito, todo estuvo muy bien, muchas gracias, se los agradezco de corazón, pero me duele mucho que tu hermano menor no haya estado aquí, que siga enojado con nosotros. No me quiero morir teniéndolo lejos”.
– Mamá, estuvimos aquí todos los que te queremos y tú estás triste por uno de tus hijos que no quiere saber nada de nosotros. Somos muchos y él es uno nada más. ¿No puedes olvidarlo?
– No, hijito, en mi corazón ocupa el mismo lugar que todos y sólo estaré feliz cuando los vea unidos en un abrazo, y hayan perdonado todo lo que los hizo sentirse ofendidos.

Ante esta situación hablé con el hijo “enojado” y analizamos que eran tonterías lo que lo había distanciado de la familia. Le expliqué que su mamá estaba en la recta final. Y que era el momento de dejar atrás falsos orgullos y resentimientos para, en vida, pedir perdón y perdonar.

Así lo hizo. Fue con su mamá y tuvieron un encuentro muy emotivo, en el que él le pidió perdón por haberse alejado, y ella le dijo que no había nada que perdonar, que ella lo comprendía y que quería que él la perdonase a ella por todo lo que había hecho, o dejado de hacer, en la vida que lo había dañado o le había causado sufrimiento. Lloraron, se abrazaron y recordaron viejos tiempos.

Vino después el encuentro con los hermanos, que fue un poco más tenso, más diplomático, en el que limaron asperezas y “fumaron la pipa de la paz”.

La madre tuvo una mejoría impresionante como resultado de este reencuentro familiar. Uno de los hijos se dedicó a tomar nota de todos los recuerdos que cada uno tenía de la infancia, a juntar las fotografías y videos, y elaboró un “Memory Book” digital, con la historia de la familia, como un legado para los nietos y las nuevas generaciones, lo que causó una gran alegría a la señora.

Ayer, rodeada de los suyos, con una sonrisa en el rostro, en paz consigo misma, con Dios y con todos, murió la señora en su cama, sin estertores, sin dolor.

Es importante que todos los hijos que estén alejados de sus padres, por una u otra razón, regresen a los brazos de quienes les dieron la vida y los perdonen, ya que ellos hicieron lo que pudieron porque eran producto de su historia personal. Así mismo, conviene que asuman que ellos también tienen cosas por las que pedir perdón, y lo hagan.

No esperen a ir a llorar al cementerio, a lamentar después lo que dejaron de hacer hoy. Sus padres están un rato en este mundo, construyan un puente de amor y de perdón y gocen el tenerlos con ustedes.

PUERTA 5: LA ESPERANZA

Si buscamos en el diccionario la definición de esperanza, vamos a encontrar lo siguiente:

  • Confianza en que ocurra (o en lograr algo) que se desea.
  • Virtud teologal que forma una trilogía con la fe y la caridad.
  • Valor humano universal.

¿Qué tan importante es en nuestras vidas?  Puede ser la diferencia entre vivir y morir, la salud y la enfermedad, la depresión y la estabilidad, la derrota y el triunfo.  El impacto de tener esperanza es enorme y determinante en nuestra calidad de vida y favorece el que podamos utilizar y/o aplicar otros valores como la paciencia, la perseverancia, la fortaleza.

Como tanatólogos sabemos que si un enfermo terminal, o en fase terminal, cae en la desesperanza, puede sumirse en una depresión profunda que empeore sus condiciones de vida.

En esos casos, cuando la vida parece haber perdido su significado, y nos damos cuenta que todo aquello por lo nos que hemos esforzado tanto en poseer: casas, autos, lujos, dinero, negocios, no nos sirven para recuperar la salud perdida, es muy importante encontrar la esperanza como el recurso que va a facilitar nuestro tránsito por el camino inhóspito y difícil que nos aguarda o por el ya estamos caminando.

No sólo en casos tan drásticos vemos la relevancia de la esperanza, sino en muchas circunstancias de la vida en que todo parece terminarse, en que todo sale mal, el panorama es de lo más oscuro e incierto, nos sentimos acorralados e impotentes ante fuerzas superiores a nosotros y, por lo tanto, no encontramos el significado de nuestra vida ni tenemos claro el para qué está sucediendo tal o cual cosa.  Cuando encontramos la esperanza y la alojamos en nuestro corazón, podemos con levantar la frente y continuar hacia adelante con un esfuerzo renovado y renovador, ya sea para lograr obtener un empleo, mejorar nuestros ingresos económicos, recuperar la salud física, mental y emocional, o acudir a la cita con la muerte con la sensación de haber cumplido nuestra misión en esta vida.

La esperanza no es el optimismo maníaco, no es fingir que no existen los problemas o las situaciones críticas y adversas o ignorarlas, es una forma de enfrentar estos para encontrar soluciones si las hay y, si no las hay, buscar nuevos caminos, una alternativa diferente o estudiar todas las opciones que podamos utilizar en cada caso, para salir delante de la situación en que estamos inmersos.

Esperanza es tener fe en que una fuerza de nuestro interior nos guiará de la oscuridad hacía la luz. Esa fuerza está unida, forma parte, deviene y busca su camino hacia la Luz. Saber aquietar el bullicio de la mente y escuchar esa voz interna puede ahorrarnos muchas lágrimas.  

La meditación es un recurso muy poderoso para este viaje interno, cada vez que tengas oportunidad, practícala, te asombrarán los resultados.

Si tú estás pasando por una situación crítica busca:

  • el sentido de para qué está sucediendo “eso” en tu vida.
  • cuál es el mensaje que trae consigo.
  • cuál es la lección que puedes aprender,
  • fortalece tu fe, tu confianza, tu optimismo asertivo.
  • escribe y/o lee cada mañana y todas las noches, tus afirmaciones.
  • revisa tu inventario de competencias.
  • consulta todo lo que conforma tus fortalezas, tus áreas positivas, tus logros, tus cualidades y virtudes.
  • rememora cada día una vivencia feliz, plena del pasado.

Recuerda que todo esto es conveniente hacerlo por escrito. Espero que tu cuaderno ya esté muy avanzado y me encantará recibir tus comentarios sobre ello.

absoluto de nuestro interior, la que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz. Cuando el amor profundo de tú vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas….. el mensaje no es que no te lo mereces….. el mensaje no es que no eres importante….. el mensaje es que tú mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas ó esperas, no lo veas como rechazo ó mala suerte…. simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas obtener de la vida. La vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras distintas ó diferentes. Algunos, buscamos amor, paz, armonía, comprensión, ternura. Otros sobrevivimos día a día, semana a semana, mes a mes, y de año a año. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos con alegría, que la vida , con sus constantes alegrías, y sus penas, debe ser vivida a plenitud día a día. Día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, tenemos ese poder absoluto, gozando cada momento que nos ofrece la vida, y regocijándonos de cada sueño. Porque, cada día es nuevo y flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros más anhelados sueños, en un mundo futurista.