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Abril 25 del 2014

Renovación 116

Si tenemos dudas sobre si la nuestra es una relación de codependencia, aun después de los puntos que he abordado previamente, vamos a ver algunas otras pistas que nos indican que es factible que si tengamos una relación enfermiza:
• Mi pareja, o familiar, es dominante, posesivo, crítico, nos anula y descalifica cada dos por tres.
• Existen unos celos enfermizos, por los que, poco a poco, hemos perdido la libertad de ver a nuestros amigos del mismo sexo y, por supuesto, hemos dejado de convivir con amigos desde la infancia porque son del sexo opuesto.
• Nuestra pareja llega “sorpresivamente” a la reunión en que estamos, al restaurante donde departimos con amigos cercanos, porque “andaba por ahí”.
• Él o ella nos ha ido alejando de amistades, seres queridos y familia, para que dependamos emocionalmente de él o de ella nada más.
• En tiempo y energía, nos demanda el 100%. Por ejemplo, después del trabajo, los fines de semana o durante las vacaciones, no podemos tener un tiempo para nosotros, nuestra familia o amigos, o para nuestro hobby. Llega a acceder sólo si está él o ella presente.
• Quiere saber minuto a minuto donde estamos, adónde vamos, con quién estuvimos o vamos a estar. Controla nuestras salidas y diversiones si no es en pareja.
• Amenaza con suicidarse si rompemos la relación.

Vale la pena verificar si estamos en esta situación, qué tan profunda y arraigada está la patología, cuánto tiempo he perdurado y cómo nos sentimos al respecto.

Abril 12 del 2014

Vale la pena revisar qué tanto hemos querido controlar, o estamos controlando, las vidas de otros, ya sea nuestra pareja, nuestros hijos, familia, amistades.
Si con frecuencia criticamos lo que ellos hacen. Si nos parece que no están haciendo las cosas “bien”, o “como debiera ser”. Si pensamos que pierden el tiempo en tonterías porque no hacen lo que nosotros queremos que hagan. Si creeemos que por ser niños, jóvenes, o más inexpertos que nosotros, son inútiles y es necesario repetirles una y mil veces lo que “deben hacer”, estamos en una relación de codependencia.

No queremos dejarlos crecer. No los respetamos como seres humanos. Les imponemos nuestros puntos de vista, nuestro criterio, nuestros gustos e ideas.

Nuestros hijos son una oportunidad maravillosa que nos da la vida para ser facilitadores de su formación integral. Ellos son ellos y son los dueños de su vida. Podemos modelarles el camino de la superación, mas no podemos obligarlos a seguir nuestros pasos “porque es lo correcto o lo mejor para ellos”.

¿Desde cuándo somos los dueños de la verdad absoluta? ¿Desde cuándo nuestra verdad es la única verdad? Seamos humildes y aceptemos que cada cabeza es un mundo y todas las ideas son valiosas para quien las genera.

Si se trata de nuestra pareja, revisemos qué tanto la criticamos, descalificamos, ignoramos, agredimos (ya sea en forma abierta o en forma pasiva), qué tanto sentimos rencor o enojo hacia ella o él porque su forma de comportarse no es la que nosotros esperamos. Si estamos haciendo esto, en la relación no hay respeto, aceptación, amor, consideración.

“Vamos a empezar por respetar al otro. Cada quien tiene un ritmo para crecer, para aprender, para caminar por el sendero de la superación”.