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MENOS ES MÁS

Esta frase fue dicha el Ludwig Mies van der Rohe Mies quien, junto a Walter Gropius y Le Corbusier, fue uno de los grandes maestros de la arquitectura moderna.  Si hablamos de “Menos es más”, estamos hablando de minimalismo.

Algunas de las características de este movimiento que puede aplicarse en muchos ámbitos son:

  • Abstracción
  • Concentración
  • Desmaterialización
  • Economía de lenguaje y medios
  • Geometría elemental rectilínea
  • Orden
  • Purismo estructural y funcional
  • Precisión en los acabados
  • Reducción y síntesis
  • Sencillez

Por ejemplo, si se aplica a la moda, mientras más valioso sea el material y el diseño, menos requerirá adornos para hacerlo notar.

En cuanto al lenguaje, cuando la riqueza del contenido es mucha, solo requiere unas pocas palabras para transmitir la esencia del mensaje.  Recordemos: “Lo bueno, cuando breve, dos veces bueno”.

Lo opuesto a este movimiento es lo barroco y demás tendencias donde el exceso de adornos y detalles, puede llegar a convertir lo agradable en algo ostentoso, vulgar, chabacano, inclusive, de mal gusto.

No sé si les ha tocado ir a una boda en la que la fiesta sea al aire libre, en una explanada enorme, cubierta con un toldo que no atenúa el frío que hiela el alma, no sólo el cuerpo.

Se nota que gastaron un dineral en la cantidad de recepcionistas con vestido escotado y minifalda, que no saben dónde está asignado tu lugar, en las mesas sobrecargadas de adornos donde apenas caben las copas. En la iluminación tipo antro moderno, aunque sean las dos de la tarde, que va de la mano con la música estridente que se oye en esos lugares. Los alimentos se sirven tibios si acaso.  Todo es excesivo y resulta abrumador a la vista, al oído, a la sensación térmica, al bien-estar de los asistentes.

Estoy segura que también han estado en fiestas de bodas donde, sin importar si hay mil o dos mil asistentes, TODO es de buen gusto, hay una organización eficiente desde la recepción hasta el servicio durante todo el evento. A mí me ha asombrado que, en esos casos, lo caliente se sirve caliente y, si hay caviar, lo presentan en una copa dentro de una base de hielo que no está derretido.  La música, agradable y variada, sostiene un volumen que no lastima el oído.  La mayoría baila y disfruta. La mesa de dulces contiene múltiples exquisiteces y puedes solicitar al mesero que te traiga unas cuantas. Si hace calor, regalan abanicos y, si refresca, pashminas para abrigarse,  En fin, nada es excesivo, y todo es de primera clase y buen gusto.

Comento esto para que,  si van a tener un festejo, lo tomen en cuenta y, si tienen la suerte de tener presupuesto libre, no lo derrochen en cosas chabacanas, sino que lo utilicen para que todo sea lo mejor y oportuno.  Si es invierno, busquen un salón cerrado. Si es primavera o verano y quieren un jardín, vean que las mesas tengan tapetes para que las personas no apoyen los pies sobre césped húmedo, que haya cortinas que cierren la carpa por si llueve y muchos paraguas para que las recepcionistas acompañen a los asistentes a sus autos.

Se me ocurre que podemos empezar a ser minimalistas. ¿Qué tal si dejamos ir la colección de mariposas, de cucharitas, de ceniceros, de figuras de porcelana que atiborran nuestros muebles? ¿Qué tal si toda aquélla ropa que tenga más de dos años de no usarse la regalamos a alguna institución de beneficencia? ¿Qué tal si pensamos dos veces lo que vamos a decir y no utilizamos frases rebuscadas ni palabrería de más? ¡SUERTE!

 

Chabacano = de mal gusto, ordinario, grosero. RAE.

 

 

 

HOMBRES DIVORCIADOS

Escribió al blog un señor que no está de acuerdo con mi comentario de que la mayoría de los hombres se recuperan de un divorcio más pronto que las mujeres.

Está en su derecho de disentir. Las generalizaciones son negativas. Nada es del todo blanco o del todo negro, también está toda la gama de grises en medio de los dos extremos y, dependiendo desde dónde observemos el panorama, puede cambiar nuestra percepción.

Su relato transmite amargura, odio, rencor, descontento. Ignoro cómo haya sido su relación de pareja y su divorcio. Por su narración supongo que muy disfuncional.

Es necesario que hombres y mujeres elaboren un duelo ante la pérdida o ausencia de la pareja, porque al no hacerlo se pueden perpetuar los sentimientos negativos de rencor, descontento, minusvalía, culpa, etc., y las emociones displacenteras: ira, miedo y tristeza, pueden afectar nuestro manejo emocional.

El tiempo no cura nada si no manejamos nuestras emociones, y procesamos nuestros sentimientos ante un evento muy doloroso, como suele ser la muerte de una relación.

Ante la muerte, cuando cerramos los círculos emocionales que nos tienen atrapados, las personas que se murieron, o se alejaron de nosotros (divorcio, separación, abandono, migración, ausencia por enfermedad) pasan a formar parte la narrativa de nuestra vida, en una forma positiva, sin dolor ni sentimientos negativos.

Es conveniente buscar ayuda, ya sea en grupos de apoyo o de un profesional, si no podemos trabajar nuestro duelo.

Dejar ir y decir Adiós duele y cuesta, y es el único camino para sanar esa herida.

Diciembre 29 del 2014

Renovación 364

Revisemos hoy si todavía sentimos apego por cosas y personas, ya que sabemos que ello es una carga que nos hace más difícil el avanzar.

Nuestros hijos son una oportunidad para que les facilitemos los elementos que les permitan tener una formación integral, y los dejemos volar libres, sin ataduras, sin un cordón umbilical patológico que les limite y amargue la vida.

Nuestra pareja es eso, una pareja, la persona que hemos elegido para diseñar un proyecto de pareja, y tal vez de familia, juntos. Él o ella son una entidad individual, con su proyecto de vida individual, con sus expectativas y anhelos. Podemos caminar juntos, mas no practicar la posesión.

Las cosas son sólo cosas, de mucho o poco valor, a las que nosotros les damos una carga emocional. Los recuerdos están en el alma, en la mente, en el espíritu, no en objetos elaborados. Si nos apegamos a ellos, serán ellos nuestros dueños y nosotros sus esclavos.

Si hay personas tóxicas en nuestra vida, es el momento de dejarlos ir. Démosles las gracias por la lección que pudimosn aprender gracias a su patología, y hagamos una oración por ellos para que encuentren la paz y la salud.

Podemos amar, compartir, convivir, disfrutar, estar juntos y unidos en uno o varios proyectos, sin apegarnos o aferrarnos a nadie ni a nada.

En el momento en que nos volvemos dependientes está presente el apego.

Agosto 23 del 2014

Renovación 236

Desprendernos de objetos que han estado ligados o asociados con momentos felices o ilusiones del pasado nos cuesta mucho esfuerzo.

Cuando nos mudamos de casa, lo que casi siempre es para irnos a un espacio más reducido, o diferente en el concepto de ubicación o estatus, nos vemos obligados a dejar ir cosas que tienen algún significado sentimental para nosotros.

Aferrarnos a las cosas puede ser porque nos dan un sentido de pertenencia, porque nos hacen sentir que poseemos muchos bienes materiales, o porque los objetos nos hacen sentir que hemos logrado cierto estatus, entre otras razones.

Es conveniente hacer un ejercicio y “dejar ir” los objetos que nos ligan al pasado y que no “encajan” en nuestro nuevo estilo de vida. Para ello, hagamos un ejercicio y vamos a darles las gracias a cada uno por los ratos felices que trajeron a nuestras vidas y, en seguida, vamos a regalarlos a quién o quiénes les pueden servir en el futuro.

Cargar con ellos es como si ponernos un lastre en nuestra capacidad de avanzar, es un peso muerto que va a lentificar nuestro paso.

Finalmente, son sólo cosas. No nos las vamos a llevar al morirnos. Vamos a compartirlas. Vamos a dejar que sigan su ciclo útil en otro lugar, con otras personas. Hay tantos asilos, orfanatos, reclusorios, refugios para exilados o personas maltratadas, a quienes les vendrían bien esos muebles, esos libros, esos juguetes y esa ropa en buen estado, que es negativo tenerlos amontonados en una bodega, o un cuarto de la azotea, porque algún día nos hicieron felices.

Vamos a compartirlos.

Junio 7 del 2014

Renovación 159

Dejar fluir la vida es necesario para disfrutar el camino, crecer y trascender.

La vida es como el mar, tiene altas y bajas, tiempos de calma y tiempos de aguas agitadas por tormentas, ciclones, huracanes. Es conveniente fluir en y con los cambios.

También en nuestras relaciones, hay tiempos para estar cerca, y tiempos para crecer cada quien en forma individual.

Respetar el ritmo de cada quien y sus decisiones es necesario si queremos que siga el lazo afectivo o amoroso.

Juzgar, querer imponer nuestro criterio, nuestras ideas, nuestra opinión, sólo sirve para que el otro se aleje.

Cuando alguien se aleje, dejémoslo ir. Necesita su espacio y su tiempo para diseñar su Proyecto de vida, en el que no sabemos si estaremos nosotros presentes o no, o puede estar en la negación y la evasión, de la que saldrá cuando haya aceptado la realidad.

Pidamos para él, o ella, muchas bendiciones y vamos a enviarle energía positiva para que triunfe en sus metas.