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Agosto 15 del 2014

Renovación 228

Puede haber personas que no nos acepten, tengan envidia o celos de lo que somos, tenemos, o hemos logrado.

Eso no podemos evitarlo. Lo que si podemos es impedir que su animosidad nos afecte.

Si permitimos que lo que piensen o sientan los demás nos afecte es porque estamos dándoles el poder sobre nuestras vidas.

Yo soy responsable de lo que pienso, siento, y de la forma en que actúo. Los demás, lo son de sus pensamientos, sentimientos y actos.

Mantener una distancia sana y practicar la asertividad cuando sea necesario hablar con ellos, evitará que el ambiente se enrarezca con su presencia.

Asumir nuestra responsabilidad en lo que sentimos y pensamos, y modificar lo que sea necesario para poder actuar en una forma asertiva y congruente, es indispensable para nuestra salud mental.

Incrementar nuestra autoestima reconociendo nuestros logros, nuestro esfuerzo, todo lo positivo que hay en nuestra vida, va a fortalecernos.

Aplicar la Inteligencia emocional en un ejercicio de empatía puede ayudarnos a comprender por qué somos el blanco de los celos o envidia de esa persona.

Finalmente, vamos a conectarnos con nuestra fuente de Poder interno: Dios, Poder Superior, Energía Universal, o como la llamemos, y vamos a enviarle a la persona afectada un pensamiento positivo o una oración, por ejemplo, al hablar con Dios podemos decir:
“Llena su corazón de paz”.

“Que la luz del entendimiento llegue a su mente”.

“Ayudala a que deje de sufrir”.

“Que encuentre el camino del amor y la armonía”.

El DAR nos conecta con las fuerzas positivas del universo y nos beneficiará en todos los planos.

Julio 2 del 2014

Renovación 184

En algunas ocasiones nos cuesta trabajo recibir.

Dar no implica que hagamos un esfuerzo. Estamos acostumbrados a ello. Por una u otra razón, damos nuestro tiempo, atención, cariño, dinero, consejo, ayuda, apoyo, pertenencias, etcétera a los demás, o a algunas cuantas personas que elegimos según nuestros apegos, o nuestra necesidad de control y manipulación.

Recibir requiere una cierta dosis de humildad. Es aceptar, por un instante, que el otro tiene algo de lo que nosotros carecemos. Si ello nos genera conflicto porque nos hace sentirnos vulnerables, conviene profundizar un poco en el asunto.

Vivimos en una sociedad en la que existen intereses comunes, metas compartidas, en la que se crean lazos de amistad, redes de apoyo emocional, moral, intelectual, científico, social, económico, basadas en un intercambio, en un dar y recibir constante.

También podemos rechazar lo que nos dan porque nos sentimos indignos de recibirlo. Si ese es el caso, vamos a revalorarnos, a elevar nuestra autoestima.

Podemos recibir y agradecer todo lo positivo que la vida, y los demás, nos den.

Cuando nuestra necesidad de recibir esté resuelta, podemos ser conductores de las bendiciones o ayuda que recibimos y canalizarla a los demás.

Abril 8 del 2014

Renovación 99
Tan importante como el saber DAR, es el saber RECIBIR.

Hay personas a las que no les cuesta trabajo dar. Dan su tiempo, su energía, apoyo material y asumen problemas o tareas de los demás prestando ayuda física, mental, emocional, y lo hacen a toda hora, y con todo el mundo, inclusive, en ocasiones no esperan que les pidan las cosas o el favor, cuando ya están resolviendo algún problema ajeno.

Para estas personas, el dar todo de sí mismas, es la manera de ganarse la aprobación, reconocimiento o gratitud de aquellos a quienes ayudan, o de crear compromisos. También es factible que lo hagan para hacerse indispensables, e ir anulando la capacidad de los otros para resolver las situaciones difíciles o estresantes que se presenten. Existe la probabilidad que lo hagan para mantener el control sobre las cosas y sobre las personas.

Quienes están en ese caso, por lo general, no se sienten bien si se trata de recibir, ya sea ayuda material, física, moral, porque pierden su posición.

Cualquiera de las motivaciones mencionadas es insana y tóxica.

Ayudar a quienes nos solicitan apoyo, puede ser provechoso para ambos si le
enseñamos a la persona cómo resolver su problema, no se lo resolvemos.

Vamos a revisar si estamos en ese caso y a aprender a recibir con alegría todo, desde lo que la vida nos da, hasta lo que los demás nos regalan. Merecemos recibir muchas cosas positivas y valorarlas, además de agradecerlas”

Marzo 23 del 2014

Renovación 83

¡Entró la primavera con todo el ímpetu de la naturaleza para perpetuar la vida!

Si miramos a los árboles vamos a verlos cubiertos de brotes, de ramas nuevas, de follaje nuevo y reluciente, de flores que anuncian que vendrán frutos más adelante.

Vamos a imitar a la naturaleza. Vamos a permitir que broten de nosotros ramas nuevas, es decir, hagamos vínculos nuevos con personas positivas que pueden ser compañeros o compañeras de camino, no estoy hablando de una pareja, si no de alguien con quien recorreremos al mismo tiempo el camino de la evolución personal.

Practiquemos la generosidad en todos nuestros actos: amabilidad, empatía, ternura, compasión, apoyo, y ello hará que nuestra vida se rodee de un halo positivo que atraerá todo lo positivo del universo.

Permitamos que florezca nuestra capacitad de aprender, de asimilar lo diverso y lo complejo, de recuperar nuestra capacidad de asombro, para dar salida a nuestra creatividad e imaginación mediante acciones que traigan a nuestra vida, y la de quienes nos rodean, bienestar y alegría.

“Voy a permitir que florezca en mí lo mejor de mi interior, para lograr mi bienestar y el de quienes están a mi alrededor”

Marzo 16 del 2014

Renovación 76

Hemos trabajado duro durante seis días. Nos toca “recargar pilas”.

Podemos dar un paseo y comunicarnos con la naturaleza, con lo cual estaremos absorbiendo energía positiva y renovadora.

Meditar y fortalecer todas nuestras células es una opción.

Empaparnos con obras de arte es gratificante también.

Todo lo anterior es positivo y renovador, mas no podemos hacerlo todo el tiempo, todo el día. Hoy vamos a añadir otra herramienta más para incrementar nuestra energía: DAR.

Sí, dar. Vamos a dar una sonrisa a todos los que nos miren, en lugar de voltear hacia otro lado. Vamos a sonreír a los niños, en lugar de pensar en Herodes. Vamos a sonreír cuando algo salga mal, en lugar de echar rayos y centellas.

Vamos a sonreírle a la vida, al amor, al bienestar, al afecto, a la solidaridad, a la generosidad, a la tolerancia, al buen humor.

“Regalemos una sonrisa a la vida”.